_Femenino

Un sueño real

David Orenes @david_lrl 20-02-2019

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La sección femenina de la Real Sociedad echó a andar en la temporada
2004-05, cuando comenzó a competir en Liga vasca. Solo dos años después se
plantaba en Primera División gracias a dos ascensos consecutivos, el segundo de
ellos en los despachos tras la descalificación del CFF Estudiantes de Huelva.

Habitual de la zona media de la tabla, su peor campaña fue en la 2014-2015,
cuando queda undécimo a solo cinco puntos del descenso. Solo un año después
firmó el mejor puesto de su historia (5º) con un fútbol caracterizado por la
intensidad y el buen toque de balón. Cuando parecía ser un equipo preparado
para instalarse de forma definitiva en la zona noble de la tabla, rozó la
tragedia: La Real arrancó la 17-18 con siete derrotas consecutivas, dos goles a
favor y 12 en contra.

Aquello marcó un punto de inflexión. La llegada al banquillo de Gonzalo
Arconada, un técnico con amplia experiencia en equipos masculinos como Real
Unión, Numancia, Tenerife e incluso la propia Real, cambió completamente la
situación: Solo perdió dos de los siguientes 18 partidos y logró la
clasificación para la Copa de la Reina (antes restringida para los ocho
primeros clasificados). “Nos dimos cuenta que estábamos tocando fondo y fue un
momento muy complicado, semanas duras que no sabíamos qué nos estaba pasando.
Aprendimos muchísimo de esa situación. Yo personalmente, que soy joven, me
sirvió mucho para madurar. A partir de ahí, todo lo bien que nos fue también
fue a raíz de lo mal que habíamos hecho las cosas. Un palo más con el que
creces”. Son palabras de Nahikari García, el buque insignia del equipo que con
21 años es internacional, una de las estrellas de la Liga Iberdrola y codiciada
por grandes clubes como el PSG.

Sus 12 goles han contribuido a que la Real, sexta, pueda codearse con los
mejores de la Liga. Pero si esta temporada es histórica para el club
txuri-urdin es por haber conseguido clasificarse por primera vez para la final
de la Copa de la Reina tras derrotar al Valencia (con un gol de Nahikari en la
prórroga), Rayo (4-0) y Sevilla (3-1) en las eliminatorias previas. El último
encuentro, como el derbi vasco, se jugó en Anoeta, donde asistieron 18700
aficionados para vibrar con su equipo. Ahora viajarán a Granada para
enfrentarse al mejor equipo de España, un Atlético que ha disputado las tres
últimas finales y ha ganado las dos últimas Ligas, además de tener a tiro la
tercera al sacarle seis puntos a su máximo perseguidor, el Barça.

No fue trago de buen gusto el último choque ante las rojiblancas: Cayeron
5-0 el pasado mes de diciembre con un hat-trick de Olga García y goles de Jenni
Hermoso y Ludmila. Es evidente que el Atlético es favorito y tiene todas las de
ganar. Pero hay motivos para que la Real pueda soñar con el primer título de su
historia: Es a partido único, en un estadio mágico (el Nuevo Los Cármenes),
lejos del hábitat natural de ambos equipos. La última vez que se enfrentaron en
Donosti, la Real logró rascar un empate (1-1) mostrando una imagen sólida. La
ilusión por hacer historia de unas jugadoras que no saben si podrán volver a
estar en condiciones de lograr una Copa de la Reina (las tres últimas finales
fueron Atlético-Barcelona) será mayor que la del cuadro de José Luis Sánchez
Vera.

Pero lo más importante es que la Real ha dado ese paso adelante que se le
pedía desde hace tiempo. Su plantilla puede presumir de contar con una portera,
Mariasun Quiñones, consolidada en la Selección. Un bloque que se entiende a la
perfección, cuyas futbolistas siempre están enchufadas porque ninguna se
descuelga por falta de minutos (al menos 15 jugadoras han disputado 15 partidos
o más). Un estilo de juego capaz de adaptarse al rival, ya sea reteniendo el
balón o con transiciones rápidas (éste será el que utilizará ante el Atlético)
para aprovechar la velocidad de Kiana, Nahikari o Marta Cardona. Un peligro
constante a balón parado gracias a la precisión en el golpeo de Manu Lareo y la
superioridad aérea de Maddi y compañía. Y por supuesto, una jugadora, Nahikari
García, que marca las diferencias en cualquier partido y ante cualquier rival.

El 11 de mayo todos darán campeón al Atlético, pero que no se confíen. El
sueño es Real.

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La sección femenina de la Real Sociedad echó a andar en la temporada
2004-05, cuando comenzó a competir en Liga vasca. Solo dos años después se
plantaba en Primera División gracias a dos ascensos consecutivos, el segundo de
ellos en los despachos tras la descalificación del CFF Estudiantes de Huelva.

Habitual de la zona media de la tabla, su peor campaña fue en la 2014-2015,
cuando queda undécimo a solo cinco puntos del descenso. Solo un año después
firmó el mejor puesto de su historia (5º) con un fútbol caracterizado por la
intensidad y el buen toque de balón. Cuando parecía ser un equipo preparado
para instalarse de forma definitiva en la zona noble de la tabla, rozó la
tragedia: La Real arrancó la 17-18 con siete derrotas consecutivas, dos goles a
favor y 12 en contra.

Aquello marcó un punto de inflexión. La llegada al banquillo de Gonzalo
Arconada, un técnico con amplia experiencia en equipos masculinos como Real
Unión, Numancia, Tenerife e incluso la propia Real, cambió completamente la
situación: Solo perdió dos de los siguientes 18 partidos y logró la
clasificación para la Copa de la Reina (antes restringida para los ocho
primeros clasificados). “Nos dimos cuenta que estábamos tocando fondo y fue un
momento muy complicado, semanas duras que no sabíamos qué nos estaba pasando.
Aprendimos muchísimo de esa situación. Yo personalmente, que soy joven, me
sirvió mucho para madurar. A partir de ahí, todo lo bien que nos fue también
fue a raíz de lo mal que habíamos hecho las cosas. Un palo más con el que
creces”. Son palabras de Nahikari García, el buque insignia del equipo que con
21 años es internacional, una de las estrellas de la Liga Iberdrola y codiciada
por grandes clubes como el PSG.

Sus 12 goles han contribuido a que la Real, sexta, pueda codearse con los
mejores de la Liga. Pero si esta temporada es histórica para el club
txuri-urdin es por haber conseguido clasificarse por primera vez para la final
de la Copa de la Reina tras derrotar al Valencia (con un gol de Nahikari en la
prórroga), Rayo (4-0) y Sevilla (3-1) en las eliminatorias previas. El último
encuentro, como el derbi vasco, se jugó en Anoeta, donde asistieron 18700
aficionados para vibrar con su equipo. Ahora viajarán a Granada para
enfrentarse al mejor equipo de España, un Atlético que ha disputado las tres
últimas finales y ha ganado las dos últimas Ligas, además de tener a tiro la
tercera al sacarle seis puntos a su máximo perseguidor, el Barça.

No fue trago de buen gusto el último choque ante las rojiblancas: Cayeron
5-0 el pasado mes de diciembre con un hat-trick de Olga García y goles de Jenni
Hermoso y Ludmila. Es evidente que el Atlético es favorito y tiene todas las de
ganar. Pero hay motivos para que la Real pueda soñar con el primer título de su
historia: Es a partido único, en un estadio mágico (el Nuevo Los Cármenes),
lejos del hábitat natural de ambos equipos. La última vez que se enfrentaron en
Donosti, la Real logró rascar un empate (1-1) mostrando una imagen sólida. La
ilusión por hacer historia de unas jugadoras que no saben si podrán volver a
estar en condiciones de lograr una Copa de la Reina (las tres últimas finales
fueron Atlético-Barcelona) será mayor que la del cuadro de José Luis Sánchez
Vera.

Pero lo más importante es que la Real ha dado ese paso adelante que se le
pedía desde hace tiempo. Su plantilla puede presumir de contar con una portera,
Mariasun Quiñones, consolidada en la Selección. Un bloque que se entiende a la
perfección, cuyas futbolistas siempre están enchufadas porque ninguna se
descuelga por falta de minutos (al menos 15 jugadoras han disputado 15 partidos
o más). Un estilo de juego capaz de adaptarse al rival, ya sea reteniendo el
balón o con transiciones rápidas (éste será el que utilizará ante el Atlético)
para aprovechar la velocidad de Kiana, Nahikari o Marta Cardona. Un peligro
constante a balón parado gracias a la precisión en el golpeo de Manu Lareo y la
superioridad aérea de Maddi y compañía. Y por supuesto, una jugadora, Nahikari
García, que marca las diferencias en cualquier partido y ante cualquier rival.

El 11 de mayo todos darán campeón al Atlético, pero que no se confíen. El
sueño es Real.

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