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Un problema en Gelsenkirchen

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 17-12-2019

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Bundesliga Schalke 04

Tras varios años con resultados muy pobres en líneas generales, parece que el Schalke 04 ha conseguido estabilidad en lo que a juego y resultados se refiere. Sin embargo, hay algo en lo que aún sigue fallando el conjunto de Gelsenkirchen: su falta de delanteros de garantías. David Wagner llegó desde el Huddersfield Town al equipo que le permitió disputar -y ganar- una final europea como jugador, aunque teniendo un papel secundario. Ahora, desde el banquillo, le ha lavado la cara al conjunto minero, pero en esto del fútbol, como se dice habitualmente, si la pelotita no entra… El caso es que, en ese aspecto, debería haber jugadores en los que recaiga esa misión pero son otros los que la están cumpliendo. 

Claro es el ejemplo de dos de sus jugadores: Guido Burgstaller y Mark Uth. El primero llegó en enero de 2017 y marcó 20 goles en año y medio, siendo el máximo goleador del equipo en una temporada en la que acabaron subcampeones por detrás del Bayern. Su llegada significó, en aquella media temporada, una especie de bálsamo que ayudó a olvidar la floja campaña que el club estaba haciendo. Pero, a partir de ahí, el internacional austríaco ha ido cuesta abajo y no está cumpliendo en estos dos últimos años con las expectativas que le llevaron a convertirse en esa referencia que el conjunto minero necesitaba. 

Más sangrante es el otro caso. Mark Uth llegó en el verano de 2018 desde Hoffenheim tras hacer muy buenas temporadas, con cifras goleadoras muy buenas, colaborando con 14 goles en un año en el que los de Sinsheim se metieron en Champions League y acabando por detrás de aquel Schalke 04 que se quedó con el segundo puesto o, como se dice, el primero de los mortales tras el equipo bávaro. Lo más sorprendente de Uth es que, en un momento de transición en el que Joachim Löw buscaba su “9”, contó con el jugador del Schalke 04 para realizar esa función, aún contando con unas estadísticas muy pobres desde su salida del Hoffenheim. La aventura de Mark Uth en aquella fecha solamente duró 68 minutos y no ha vuelto a ir más. Algo normal, puesto que con las selecciones se prima el rendimiento y, en ese caso, ni siquiera había hecho méritos para ir. 

En la temporada actual, el gol recae sobre el que es, quizás, el futbolista más en forma de la plantilla que actualmente dirige David Wagner: Amine Harit. El marroquí, no siendo delantero centro, se ha echado el equipo a la espalda y cumple con su función y la de otros, algo que, en futbolistas de mucha calidad, hasta se agradece. Los otros dos máximos goleadores del equipo son Suat Serdar, el mediocentro que, al contrario que Uth, se ha ganado un puesto en Die Mannschaft por méritos propios, por ser uno de los jugadores que sostiene el buen rendimiento del equipo y los mantiene en la zona europea. Y, en tercer lugar, Benito Raman, un futbolista que no comenzó bien y lleva cuatro jornadas consecutivas marcando. Ninguno de esos tres, ni Harit, ni Raman, y mucho menos Serdar, son delanteros centros o los llamados “hombre gol”, pero actúan como tal ante la poca o nula eficacia de otros. 

No obstante, para arrojar un pequeño rayo de luz, sí existe en el club la figura de un “9” ilusionante que, además, es de la casa. Nacido en Gelsenkirchen y formado en el Schalke 04 desde los 11 años, Ahmed Kutucu ha sido moldeado para ser la referencia del equipo minero y, en sus apariciones, ha demostrado que puede valer para realizar esa función. Kutucu debutó con el primer equipo en un partido de Champions de la temporada pasada y le falta la continuidad que le haga asentarse en el equipo. No vale con ir a convocatorias, porque lo que necesitan chicos así son minutos. El canterano ha marcado más goles que Uth en menos partidos con el conjunto minero y quizás se esté siendo injusto con él al no darle minutos que merece más que otros, pero está bien saber, sobre todo si eres aficionado minero, que hay alguien que llega pisando fuerte, derribando puertas y con la intención de hacerse grande con el primer equipo, como ya hicieran otros como Neuer u Özil. Kutucu debe cumplir con lo que el dinero no ha sabido traer pero, de momento, él es el segundo plato en un equipo donde son otros los que ganan partidos, y no los delanteros. 

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Tras varios años con resultados muy pobres en líneas generales, parece que el Schalke 04 ha conseguido estabilidad en lo que a juego y resultados se refiere. Sin embargo, hay algo en lo que aún sigue fallando el conjunto de Gelsenkirchen: su falta de delanteros de garantías. David Wagner llegó desde el Huddersfield Town al equipo que le permitió disputar -y ganar- una final europea como jugador, aunque teniendo un papel secundario. Ahora, desde el banquillo, le ha lavado la cara al conjunto minero, pero en esto del fútbol, como se dice habitualmente, si la pelotita no entra… El caso es que, en ese aspecto, debería haber jugadores en los que recaiga esa misión pero son otros los que la están cumpliendo. 

Claro es el ejemplo de dos de sus jugadores: Guido Burgstaller y Mark Uth. El primero llegó en enero de 2017 y marcó 20 goles en año y medio, siendo el máximo goleador del equipo en una temporada en la que acabaron subcampeones por detrás del Bayern. Su llegada significó, en aquella media temporada, una especie de bálsamo que ayudó a olvidar la floja campaña que el club estaba haciendo. Pero, a partir de ahí, el internacional austríaco ha ido cuesta abajo y no está cumpliendo en estos dos últimos años con las expectativas que le llevaron a convertirse en esa referencia que el conjunto minero necesitaba. 

Más sangrante es el otro caso. Mark Uth llegó en el verano de 2018 desde Hoffenheim tras hacer muy buenas temporadas, con cifras goleadoras muy buenas, colaborando con 14 goles en un año en el que los de Sinsheim se metieron en Champions League y acabando por detrás de aquel Schalke 04 que se quedó con el segundo puesto o, como se dice, el primero de los mortales tras el equipo bávaro. Lo más sorprendente de Uth es que, en un momento de transición en el que Joachim Löw buscaba su “9”, contó con el jugador del Schalke 04 para realizar esa función, aún contando con unas estadísticas muy pobres desde su salida del Hoffenheim. La aventura de Mark Uth en aquella fecha solamente duró 68 minutos y no ha vuelto a ir más. Algo normal, puesto que con las selecciones se prima el rendimiento y, en ese caso, ni siquiera había hecho méritos para ir. 

En la temporada actual, el gol recae sobre el que es, quizás, el futbolista más en forma de la plantilla que actualmente dirige David Wagner: Amine Harit. El marroquí, no siendo delantero centro, se ha echado el equipo a la espalda y cumple con su función y la de otros, algo que, en futbolistas de mucha calidad, hasta se agradece. Los otros dos máximos goleadores del equipo son Suat Serdar, el mediocentro que, al contrario que Uth, se ha ganado un puesto en Die Mannschaft por méritos propios, por ser uno de los jugadores que sostiene el buen rendimiento del equipo y los mantiene en la zona europea. Y, en tercer lugar, Benito Raman, un futbolista que no comenzó bien y lleva cuatro jornadas consecutivas marcando. Ninguno de esos tres, ni Harit, ni Raman, y mucho menos Serdar, son delanteros centros o los llamados “hombre gol”, pero actúan como tal ante la poca o nula eficacia de otros. 

No obstante, para arrojar un pequeño rayo de luz, sí existe en el club la figura de un “9” ilusionante que, además, es de la casa. Nacido en Gelsenkirchen y formado en el Schalke 04 desde los 11 años, Ahmed Kutucu ha sido moldeado para ser la referencia del equipo minero y, en sus apariciones, ha demostrado que puede valer para realizar esa función. Kutucu debutó con el primer equipo en un partido de Champions de la temporada pasada y le falta la continuidad que le haga asentarse en el equipo. No vale con ir a convocatorias, porque lo que necesitan chicos así son minutos. El canterano ha marcado más goles que Uth en menos partidos con el conjunto minero y quizás se esté siendo injusto con él al no darle minutos que merece más que otros, pero está bien saber, sobre todo si eres aficionado minero, que hay alguien que llega pisando fuerte, derribando puertas y con la intención de hacerse grande con el primer equipo, como ya hicieran otros como Neuer u Özil. Kutucu debe cumplir con lo que el dinero no ha sabido traer pero, de momento, él es el segundo plato en un equipo donde son otros los que ganan partidos, y no los delanteros. 

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