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Un positivo complejo

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 10-01-2019

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El Real Madrid saltó al verde del Santiago Bernabéu con una mochila cargada de responsabilidades. Un peso importante, en uno de aquellos días que no puedes dejarte nada en casa si quieres pasar de curso. La Copa del Rey es un escenario que puede dar grandes alegrías en unos meses, especialmente si hay triunfos frente a uno de sus perennes enemigos. Pero, el torneo del KO, a pesar de su precario formato, tiene sus propios caprichos. Un mal pase atrás, como el de Unai Bustinza, te deja fugazmente fuera de la competición. Tanto, como este párrafo que se escapa. 

Santiago Solari decidió mover la disposición de sus piezas, buscando mostrar que también tiene su mano en la táctica de los merengues. Dejó a Casemiro como único pivote -tras su insistencia con el 4-2-3-1 en muchos duelos- y ubicó a dos futbolistas a los que le faltó un punto de chispa para romper el 5-4-1 del Leganés: Dani Ceballos y Fede Valverde. El último, aun así, hizo valer sus dotes de recuperador y evidenció que mejora a zancadas. Sin embargo, los visitantes fueron un conjunto acicalado y seguro atrás, gracias a un menesteroso Dimitrios Siovas, un talludo central que disfruta en estos contextos. La velocidad de Martin Braithwaite, además, dio durante un rato, muy pequeño, un punto de sobresalto en el coliseo blanco. 

Lo mejor de los anfitriones vino por un flanco derecho insistente y obstinado a cerrar el destino titubeante de la eliminatoria, ya que el Leganés acechó muchísimo durante la primera parte. Álvaro Odriozola -que también asistió en el 3-0- horadó la parcela de un Gerard Gumbau superado por no jugar en su puesto, para acabar como un flan, y ser sustituido. Forzó el penalti del primero y combinó efectivamente con Lucas Vázquez durante todos los 90 minutos.

El segundo acto dejó al Leganés triste, ya que quiso mantener un 1-0 que se le acabó haciendo 3-0, gracias a la astucia del tridente local. Vinícius dejó un gol de bandera después de asistir al propio Lucas en el segundo y mostró que tiene el descaro para jugar con los merengues, pese que tiene que mejorar en el apartado defensivo. El Madrid sumó un positivo en la noche que la desconcentración te puede dejar con un buen suspenso. Afrontar lo que queda de curso con una mancha así, no era la mejor de las ideas. 

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El Real Madrid saltó al verde del Santiago Bernabéu con una mochila cargada de responsabilidades. Un peso importante, en uno de aquellos días que no puedes dejarte nada en casa si quieres pasar de curso. La Copa del Rey es un escenario que puede dar grandes alegrías en unos meses, especialmente si hay triunfos frente a uno de sus perennes enemigos. Pero, el torneo del KO, a pesar de su precario formato, tiene sus propios caprichos. Un mal pase atrás, como el de Unai Bustinza, te deja fugazmente fuera de la competición. Tanto, como este párrafo que se escapa. 

Santiago Solari decidió mover la disposición de sus piezas, buscando mostrar que también tiene su mano en la táctica de los merengues. Dejó a Casemiro como único pivote -tras su insistencia con el 4-2-3-1 en muchos duelos- y ubicó a dos futbolistas a los que le faltó un punto de chispa para romper el 5-4-1 del Leganés: Dani Ceballos y Fede Valverde. El último, aun así, hizo valer sus dotes de recuperador y evidenció que mejora a zancadas. Sin embargo, los visitantes fueron un conjunto acicalado y seguro atrás, gracias a un menesteroso Dimitrios Siovas, un talludo central que disfruta en estos contextos. La velocidad de Martin Braithwaite, además, dio durante un rato, muy pequeño, un punto de sobresalto en el coliseo blanco. 

Lo mejor de los anfitriones vino por un flanco derecho insistente y obstinado a cerrar el destino titubeante de la eliminatoria, ya que el Leganés acechó muchísimo durante la primera parte. Álvaro Odriozola -que también asistió en el 3-0- horadó la parcela de un Gerard Gumbau superado por no jugar en su puesto, para acabar como un flan, y ser sustituido. Forzó el penalti del primero y combinó efectivamente con Lucas Vázquez durante todos los 90 minutos.

El segundo acto dejó al Leganés triste, ya que quiso mantener un 1-0 que se le acabó haciendo 3-0, gracias a la astucia del tridente local. Vinícius dejó un gol de bandera después de asistir al propio Lucas en el segundo y mostró que tiene el descaro para jugar con los merengues, pese que tiene que mejorar en el apartado defensivo. El Madrid sumó un positivo en la noche que la desconcentración te puede dejar con un buen suspenso. Afrontar lo que queda de curso con una mancha así, no era la mejor de las ideas. 

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