_Fútbol holandés

UN FRENESÍ

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 06-03-2019

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Siempre pensamos que superaremos lo que hemos vivido, pero hay una verdad absoluta: no es así. “Este año estudiaré más, seré menos tímido, me abriré” nos decimos. Es igual de humano equivocarse que seguir fiándose de ello. Hasta que alguien o algo le pone el punto final. El Real Madrid llevaba 3 Copas de Europa consecutivas y llegó a creer en salvar una temporada alzando la cuarta seguida, como si ganar la Champions fuera un paseo por el centro. Se viene a la cabeza Niko Bellic, protagonista del Grand Theft Auto IV, donde discutía con su primo. Este le decía que no quería ser asesinado mientras era perseguido por una banda de rusos y el otro era muy claro: «¿Y cómo quieres morir tú? ¿En una orgía en tu 100 cumpleaños? ¿Durmiendo?» Nadie puede escoger como se acaba, aunque hayas vivido como el rey del continente.

La noche de este martes no puede ser la de los navajazos a los futbolistas. Las bombas, aunque caigan del cielo, no nacen por ciencia infusa. Por ello, la derrota por 1-4 frente al Ajax ha sido una explosión que llevaba cocinándose meses, tras una mala planificación en verano. Los de Erik Ten Hag no ganaron por las maravillas de su técnico, ya que impuso el mismo esquema de su rival, como si fuera el propio Narciso, mirando a su precioso reflejo. Allí, deslumbró Dusan Tadic, un magnífico jugador, sí, pero que seguramente jugó el partido de sus próximas 10 vidas. Y todo ello en el coliseo, quizás, más imponente del planeta Tierra.

El serbio, jugando como falso nueve, disparó sin cesar al único futbolista de la época moderna que había ganado cuatro títulos seguidos con la entidad de Chamartín: Casemiro. Con su fusil le estuvo agujereando toda la noche, dejándolo caer, a cámara lenta, como si estuviera falleciendo un héroe, haciendo trizas el entramado de Santiago Solari a la espalda de su ancla. De hecho, el único que funcionó en la sala de máquinas fue Luka Modric, que hizo un partido de medias bajadas y barro hasta las cejas. Ya desde el 0-2 cosía huevos y freía alfileres a mansalva jugando de lateral, central y delantero. El imperio estaba cumpliendo su propio destino: un final lento y muy doloroso. La Pax Merengue ya era historia.

Los visitantes, por su parte, empiezan a construir un mito para fantasear durante años con lo que podrían haber sido todos fundidos en la misma zamarra, ya que ya es un conjunto que se empieza a romper con sus salidas. Asistieron a la noche en la que despellejaron a Toni Kroos, quien ha estado dando clases en esta competición durante un lustro. Sus extremos volaron para destrozar a unos carriles muy combativos – Reguilón y Dani Carvajal- y fueron asistidos por su centro del campo de campanillas. Tocar y moverse. Qué fácil se escribe. Y qué difícil es realizarlo. En defensa también rozaron la perfección, con dos laterales punzantes y una pareja de centrales heterodoxa, pero con la seguridad y la fortuna necesaria. Los palos y ocasiones de las que dispuso el anfitrión se mezclaron con la eficiencia de ambos. Cualquier despiste era repelido con entereza. Cuando la tripleta blanca asomaba para hacer fechorías, como cambiar azúcar por sal, también ayudaba Frenkie de Jong, que desprende una elegancia abismal en cada acción. Ofensiva y defensivamente.

El Ajax, que es el conjunto más joven de la mejor competición continental, se acababa de enterar que era una especie de gigante borracho. Habrá noches en las que le mandes a comprar pan y te traerá limones y plastidecors. Así se encontró en su propio feudo donde hizo méritos para vencer al campeón de Europa hasta acabar en la lona. En el Bernabéu fue capaz de agenciarse cuatro baguettes y, de paso, hacer la compra anual. Su fantástico grupo no tiene las memorias de su contendiente, que sonreirá con el paso de los años recordando los abrazos de Múnich, los besos de Cardiff y los rezos de Lisboa. Aunque hoy solo les toque llorar. Porque no siempre todo va a mejor.

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Siempre pensamos que superaremos lo que hemos vivido, pero hay una verdad absoluta: no es así. “Este año estudiaré más, seré menos tímido, me abriré” nos decimos. Es igual de humano equivocarse que seguir fiándose de ello. Hasta que alguien o algo le pone el punto final. El Real Madrid llevaba 3 Copas de Europa consecutivas y llegó a creer en salvar una temporada alzando la cuarta seguida, como si ganar la Champions fuera un paseo por el centro. Se viene a la cabeza Niko Bellic, protagonista del Grand Theft Auto IV, donde discutía con su primo. Este le decía que no quería ser asesinado mientras era perseguido por una banda de rusos y el otro era muy claro: «¿Y cómo quieres morir tú? ¿En una orgía en tu 100 cumpleaños? ¿Durmiendo?» Nadie puede escoger como se acaba, aunque hayas vivido como el rey del continente.

La noche de este martes no puede ser la de los navajazos a los futbolistas. Las bombas, aunque caigan del cielo, no nacen por ciencia infusa. Por ello, la derrota por 1-4 frente al Ajax ha sido una explosión que llevaba cocinándose meses, tras una mala planificación en verano. Los de Erik Ten Hag no ganaron por las maravillas de su técnico, ya que impuso el mismo esquema de su rival, como si fuera el propio Narciso, mirando a su precioso reflejo. Allí, deslumbró Dusan Tadic, un magnífico jugador, sí, pero que seguramente jugó el partido de sus próximas 10 vidas. Y todo ello en el coliseo, quizás, más imponente del planeta Tierra.

El serbio, jugando como falso nueve, disparó sin cesar al único futbolista de la época moderna que había ganado cuatro títulos seguidos con la entidad de Chamartín: Casemiro. Con su fusil le estuvo agujereando toda la noche, dejándolo caer, a cámara lenta, como si estuviera falleciendo un héroe, haciendo trizas el entramado de Santiago Solari a la espalda de su ancla. De hecho, el único que funcionó en la sala de máquinas fue Luka Modric, que hizo un partido de medias bajadas y barro hasta las cejas. Ya desde el 0-2 cosía huevos y freía alfileres a mansalva jugando de lateral, central y delantero. El imperio estaba cumpliendo su propio destino: un final lento y muy doloroso. La Pax Merengue ya era historia.

Los visitantes, por su parte, empiezan a construir un mito para fantasear durante años con lo que podrían haber sido todos fundidos en la misma zamarra, ya que ya es un conjunto que se empieza a romper con sus salidas. Asistieron a la noche en la que despellejaron a Toni Kroos, quien ha estado dando clases en esta competición durante un lustro. Sus extremos volaron para destrozar a unos carriles muy combativos – Reguilón y Dani Carvajal- y fueron asistidos por su centro del campo de campanillas. Tocar y moverse. Qué fácil se escribe. Y qué difícil es realizarlo. En defensa también rozaron la perfección, con dos laterales punzantes y una pareja de centrales heterodoxa, pero con la seguridad y la fortuna necesaria. Los palos y ocasiones de las que dispuso el anfitrión se mezclaron con la eficiencia de ambos. Cualquier despiste era repelido con entereza. Cuando la tripleta blanca asomaba para hacer fechorías, como cambiar azúcar por sal, también ayudaba Frenkie de Jong, que desprende una elegancia abismal en cada acción. Ofensiva y defensivamente.

El Ajax, que es el conjunto más joven de la mejor competición continental, se acababa de enterar que era una especie de gigante borracho. Habrá noches en las que le mandes a comprar pan y te traerá limones y plastidecors. Así se encontró en su propio feudo donde hizo méritos para vencer al campeón de Europa hasta acabar en la lona. En el Bernabéu fue capaz de agenciarse cuatro baguettes y, de paso, hacer la compra anual. Su fantástico grupo no tiene las memorias de su contendiente, que sonreirá con el paso de los años recordando los abrazos de Múnich, los besos de Cardiff y los rezos de Lisboa. Aunque hoy solo les toque llorar. Porque no siempre todo va a mejor.

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UN FRENESÍ

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
06-03-2019

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El breve Ajax de Michael Laudrup

Francisco Javier Roldán @
07-12-2017