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Un error de 18,5 millones

David Orenes @david_lrl 10-05-2018

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Tres años después, el
Villarreal parece decidido a enmendar uno de los grandes errores de su historia
reciente. Acostumbrado a saber manejar los tiempos en el Mercado, a fichar
barato y vender caro, y con una filosofía de cantera muy arraigada, todavía hoy
se hace impensable que un jugador como Gerard Moreno acabara marchándose del
club amarillo por la insignificante cifra de 1,5 millones de euros.

Gerard era el jugador
con menos cartel de la delantera amarilla en aquel verano de 2015. A pesar de
la marcha de Luciano Vietto al Atlético y la de Gio a los Ángeles Galaxy, los
fichajes de Leo Baptistao y Cédric Bakambú añadieron más competencia a una
delantera que Marcelino rotaba constantemente. Dos delanteros en un partido,
dos en otro. Su progresión, sin embargo, invitaba a abrirle las puertas a la
titularidad. Se marchó cedido al Mallorca con 21 años y anotó 12 goles. Un año
después, hizo 16 entre Liga, Copa y Europa League. Solo Vietto hizo más goles
(20), pero con 300 minutos más de juego.

En realidad, esa era la
principal queja del ariete catalán, el noveno en minutos y el décimo en
partidos disputados. A pesar de su rendimiento, fue suplente en la eliminatoria
de octavos de Europa League ante el Sevilla. En Copa, lo jugó todo hasta
cuartos, siendo decisivo en cada cruce, para no disputar ni un solo minuto en
semifinales ante el Barcelona. Fue entonces cuando se hizo fuerte en Liga,
después de una primera vuelta sin protagonismo (en 11 de las 19 jornadas se
quedó sin jugar). Moreno, que sabía que pasaría otra temporada entre
bambalinas, decidió presionar para fichar por el Espanyol.

No podía ser otro
equipo. Tenía que ser el Espanyol, donde se formó como jugador entre 2001 y
2007 antes de ejercer como recogepelotas mientras disfrutaba de cada gol de su
ídolo, Raúl Tamudo. En su presentación, reconoció que era “un sueño” jugar con
el cuadro perico en Primera División. Sin embargo, la mosca detrás de la oreja
era inevitable. El Villarreal perdía un delantero de primer nivel por una
cantidad irrisoria y Gerard se marchaba a un equipo con un proyecto naciente pero
todavía lejos de competir en Europa. Por fortuna, el Submarino se reservó el
50% de los derechos del jugador, y en cuanto se dio cuenta del error, trató de
subsanarlo.

Ha realizado cuatro
intentos en las cuatro últimas ventanas del Mercado de fichajes, llegando a
ofrecer 20 millones por el jugador (la mitad de la cláusula), doblarle el
sueldo a Gerard y convertirle en un jugador relevante en la plantilla y el
ataque amarillo. Todas las respuestas fueron negativas. Gerard era feliz en el
Espanyol y el club no estaba dispuesto a dejar escapar a su jugador franquicia.
No en vano, el de Santa Perpetua de Moguda ha anotado 38 goles con los
blanquiazules, 18 de ellos en la última temporada. Es el tercer máximo goleador
español de la Liga y posee una inteligencia en el área y una calidad que le ha
llevado a colocar su nombre en la agenda de Julen Lopetegui.

La marcha prematura de
Quique Sánchez Flores y la falta de ilusión en el proyecto que arrancó hace
tres años precipitan los acontecimientos. Gerard tiene 26 años y sabe que no
puede seguir creciendo en el Espanyol. Tampoco en el Atlético, el último que se
ha unido a la puja, porque seguirá sin disfrutar de los minutos que necesita.
El lugar ideal está en su casa, en Villarreal, donde pasó cuatro años de ascensión
fulgurante, desde el ‘C’ hasta el primer equipo, convirtiéndose en un valor
seguro en los años venideros.

Gerard ha pasado de
decir ‘NO’ al Villarreal y besarse el escudo del Espanyol, a decir “veremos qué
pasa en el mercado” y elegir, precisamente, al equipo al que ha rechazado hasta
cuatro veces. Según RAC1, Moreno regresará al Submarino antes del 1 de julio,
cuando la cláusula subirá a 50 millones. El club groguet abonará 20,
recuperando a un jugador que, junto a Carlos Bacca, puede formar una delantera
temible. Nunca es tarde.

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Tres años después, el
Villarreal parece decidido a enmendar uno de los grandes errores de su historia
reciente. Acostumbrado a saber manejar los tiempos en el Mercado, a fichar
barato y vender caro, y con una filosofía de cantera muy arraigada, todavía hoy
se hace impensable que un jugador como Gerard Moreno acabara marchándose del
club amarillo por la insignificante cifra de 1,5 millones de euros.

Gerard era el jugador
con menos cartel de la delantera amarilla en aquel verano de 2015. A pesar de
la marcha de Luciano Vietto al Atlético y la de Gio a los Ángeles Galaxy, los
fichajes de Leo Baptistao y Cédric Bakambú añadieron más competencia a una
delantera que Marcelino rotaba constantemente. Dos delanteros en un partido,
dos en otro. Su progresión, sin embargo, invitaba a abrirle las puertas a la
titularidad. Se marchó cedido al Mallorca con 21 años y anotó 12 goles. Un año
después, hizo 16 entre Liga, Copa y Europa League. Solo Vietto hizo más goles
(20), pero con 300 minutos más de juego.

En realidad, esa era la
principal queja del ariete catalán, el noveno en minutos y el décimo en
partidos disputados. A pesar de su rendimiento, fue suplente en la eliminatoria
de octavos de Europa League ante el Sevilla. En Copa, lo jugó todo hasta
cuartos, siendo decisivo en cada cruce, para no disputar ni un solo minuto en
semifinales ante el Barcelona. Fue entonces cuando se hizo fuerte en Liga,
después de una primera vuelta sin protagonismo (en 11 de las 19 jornadas se
quedó sin jugar). Moreno, que sabía que pasaría otra temporada entre
bambalinas, decidió presionar para fichar por el Espanyol.

No podía ser otro
equipo. Tenía que ser el Espanyol, donde se formó como jugador entre 2001 y
2007 antes de ejercer como recogepelotas mientras disfrutaba de cada gol de su
ídolo, Raúl Tamudo. En su presentación, reconoció que era “un sueño” jugar con
el cuadro perico en Primera División. Sin embargo, la mosca detrás de la oreja
era inevitable. El Villarreal perdía un delantero de primer nivel por una
cantidad irrisoria y Gerard se marchaba a un equipo con un proyecto naciente pero
todavía lejos de competir en Europa. Por fortuna, el Submarino se reservó el
50% de los derechos del jugador, y en cuanto se dio cuenta del error, trató de
subsanarlo.

Ha realizado cuatro
intentos en las cuatro últimas ventanas del Mercado de fichajes, llegando a
ofrecer 20 millones por el jugador (la mitad de la cláusula), doblarle el
sueldo a Gerard y convertirle en un jugador relevante en la plantilla y el
ataque amarillo. Todas las respuestas fueron negativas. Gerard era feliz en el
Espanyol y el club no estaba dispuesto a dejar escapar a su jugador franquicia.
No en vano, el de Santa Perpetua de Moguda ha anotado 38 goles con los
blanquiazules, 18 de ellos en la última temporada. Es el tercer máximo goleador
español de la Liga y posee una inteligencia en el área y una calidad que le ha
llevado a colocar su nombre en la agenda de Julen Lopetegui.

La marcha prematura de
Quique Sánchez Flores y la falta de ilusión en el proyecto que arrancó hace
tres años precipitan los acontecimientos. Gerard tiene 26 años y sabe que no
puede seguir creciendo en el Espanyol. Tampoco en el Atlético, el último que se
ha unido a la puja, porque seguirá sin disfrutar de los minutos que necesita.
El lugar ideal está en su casa, en Villarreal, donde pasó cuatro años de ascensión
fulgurante, desde el ‘C’ hasta el primer equipo, convirtiéndose en un valor
seguro en los años venideros.

Gerard ha pasado de
decir ‘NO’ al Villarreal y besarse el escudo del Espanyol, a decir “veremos qué
pasa en el mercado” y elegir, precisamente, al equipo al que ha rechazado hasta
cuatro veces. Según RAC1, Moreno regresará al Submarino antes del 1 de julio,
cuando la cláusula subirá a 50 millones. El club groguet abonará 20,
recuperando a un jugador que, junto a Carlos Bacca, puede formar una delantera
temible. Nunca es tarde.

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