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Un Benevento de Serie A

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 19-03-2020

Dos temporadas después de la aparición y del posterior descenso del carismático y maravilloso Benevento dirigido por Roberto De Zerbi, que a su manera hizo historia en la Serie A, el equipo campano está dominando la Serie B con puño de hierro, con una ventaja que alcanza ya los 20 puntos tras 28 jornadas sobre el segundo clasificado, siendo además el equipo más goleador (54), el menos goleado (15) y el que mayor puntuación registra a estas alturas en toda la historia de la segunda división del Calcio, por encima de la Juventus de la campaña 2006/07.

‘Pippo’ Inzaghi ha vuelto a construir, como ya hizo en Venezia, un equipo a la imagen y semejanza de quien es y de quien quiere ser como entrenador. Un equipo tremendamente organizado, muy continuo y regular en su rendimiento, cohesionado, concreto y pragmático en su estilo, pero al mismo tiempo dúctil en la disposición de sus piezas y que se erige a partir de su solidez defensiva, una condición ineludible para el técnico piacentino. Tanto es así que el Benevento ha registrado ya 16 porterías a cero en lo que llevamos de temporada y es el equipo de las dos primeras divisiones de las cinco grandes ligas que menos goles en contra ha recibido hasta el momento.

Inzaghi, ‘cholista’ declarado, parte de un 4-3-3 como dibujo base más frecuente, pero lo más importante para él es mantener incólume el concepto del equilibrio, la constante adaptación al rival y la excelente cobertura espacial del terreno de juego en su fase defensiva. Por ese motivo, su Benevento se ha estructurado también esta campaña en un 4-3-1-2, un 3-5-2, un 4-4-2 o un 4-3-2-1. Una idea de juego que, sea como sea su forma y sirviéndose en todo momento de su propio eclecticismo, busca cerrar espacios y ser muy agresivo tras pérdida para fomentar la aparición de transiciones ofensivas cortas que la gran calidad individual que atesora en sus filas pueda capitalizar sin demasiada complejidad.

Filippo Inzaghi no pretende dominar necesariamente a través del mantenimiento o la circulación del balón. De hecho, su posesión media no alcanza el 50% pese a su manifiesta superioridad en la mayoría de encuentros, y cuando tiene que salir desde atrás, donde también es un equipo poderoso por arriba en la defensa del punto de penalti con un imperial Luca Caldirola, siempre busca verticalizar a través de los envíos de los centrales para encontrar a Nicolas Viola, su fantasista particular, o busca directamente en largo y sin excesivas complicaciones la referencia de un Massimo Coda que es ideal para acudir a zonas cercanas al círculo central para bajar el juego más directo y activar a los jugadores que llegan de cara a la jugada.

En este tipo de situaciones, los atacantes stregoni saben situarse muy bien entre líneas para favorecer así la progresión y la profundidad de la maniobra ofensiva y, al mismo tiempo, son piezas móviles y habilidosas para pulular alrededor de Coda y aprovechar tanto las atenciones que este atrae, como los segundos balones que el nueve referencial gana para los suyos. Sin ir más lejos, Marco Sau es todo un especialista a la hora de aprovecharse de un delantero voluminoso, recoger ese tipo de pelotas cuando caen en el área y convertirlas en gol a través de su excelente creatividad a la hora de definir ante el portero, mientras que la plantilla cuenta con varios nombres capaces de explotar los pasillos intermedios y hacer daño a un rival que ha salido de la cueva para marcar al delantero centro.

El Benevento es un equipo fuerte físicamente, con mucha pegada en los disparos desde fuera y con una capacidad rematadora dentro del área que ha sido redoblada con la llegada de Gabriele Moncini este invierno, con dosis de calidad diferencial arriba, muy completo en sus virtudes y sus recursos y un conjunto especialmente equilibrado estructuralmente. Una característica esta última que se infiere directamente de su centro del campo más habitual: Pasquale Schiattarella como organizador de finura y destinado a mantener la posición y leer muy bien dónde acudir para ofrecer el apoyo de cara para recibir el pase de seguridad u ofrecer la ayuda defensiva lateral; Viola como absoluto y decisivo playmaker cuando saca a la luz su notable rango de pase, pisa el pico izquierdo del área o bota el balón parado con su zurda privilegiada; y Perparim Hetemaj como el perfil recuperador.

Un equipo verdaderamente coral, lo cual se refleja también en su producción goleadora: ningún futbolista sobrepasa los diez tantos hasta el momento pese a ser el club más goleador del campeonato. Además, estamos seguramente ante la mejor plantilla por fondo de armario y por nivel de toda la categoría con un cierto margen, compuesta por varios nombres con hechuras de jugador de Serie A (el portero Lorenzo Montipò, Gaetano Letizia, Caldirola, Schiattarella, Viola, Hetemaj, Sau, Christian Maggio, Moncini) y algunos otros que se integrarían entre los futbolistas buenos o muy buenos para la media de talento que tiene la Serie B (Coda, Riccardo Improta, Andrés Tello, Roberto Insigne, Oliver Kragl, Federico Barba…).

Otro de los patrones de juego más importantes para los giallorossi está en su funcionamiento por los costados, ya que, cuando tienen que enfrentar bloques más bajos y más densamente poblados, el conjunto samnita busca casi siempre activar las cadenas exteriores con el recorrido de sus dos cruciales y técnicamente sobresalientes laterales: el veterano Maggio y un Letizia que siempre ha demostrado poseer atributos para jugar en un escalón superior y que conforma junto a Viola el lado fuerte con pelota del equipo, para dejar la banda derecha al más pausado Kragl o al más incisivo Insigne, destinados a la acción concreta, es decir, a buscar el peligroso remate de zurda que poseen o el centro al segundo palo a pie cambiado.

El Benevento de Inzaghi logra cambiar de estructura muy fácilmente, incluso dentro de los partidos (Viola y Kragl pueden ser en un 4-3-3 el interior izquierdo y el extremo diestro, respectivamente, y en la jugada siguiente ser los dos volantes exteriores de un 4-4-2), pero nunca se desprende de su esencia: compensado hasta el extremo y con poco espacio para la improvisación, salvo la licencia especial para inventar que tiene Viola, posiblemente el mejor futbolista de la Serie B en estos momentos. Una fórmula que le ha alejado de las dinámicas negativas que todos los equipos de la segunda división del Calcio suelen vivir al menos una vez durante la campaña y que pueden arrasar por completo tu temporada.

La crisis del coronavirus que ha afectado a toda Europa, y especialmente a Italia, pone la sombra de la duda sobre cómo se llevarán a término las competiciones durante este curso. Sea como sea, el conjunto de Inzaghi ya ha demostrado fehacientemente que es un equipo de Serie A con todas las letras. Sería una auténtica lástima que esta situación ajena a su control impidiese un inminente regreso a la máxima categoría y no nos dejase ver la nueva oportunidad que se le presenta a su entrenador en la élite del Calcio, esta vez con un equipo que ya ha moldeado a su imagen y semejanza durante una temporada entera. El proyecto de ‘Pippo’ en Benevento promete y mucho. También de cara a la próxima edición de una Serie A que ya ha demostrado sobradamente merecer.

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Dos temporadas después de la aparición y del posterior descenso del carismático y maravilloso Benevento dirigido por Roberto De Zerbi, que a su manera hizo historia en la Serie A, el equipo campano está dominando la Serie B con puño de hierro, con una ventaja que alcanza ya los 20 puntos tras 28 jornadas sobre el segundo clasificado, siendo además el equipo más goleador (54), el menos goleado (15) y el que mayor puntuación registra a estas alturas en toda la historia de la segunda división del Calcio, por encima de la Juventus de la campaña 2006/07.

‘Pippo’ Inzaghi ha vuelto a construir, como ya hizo en Venezia, un equipo a la imagen y semejanza de quien es y de quien quiere ser como entrenador. Un equipo tremendamente organizado, muy continuo y regular en su rendimiento, cohesionado, concreto y pragmático en su estilo, pero al mismo tiempo dúctil en la disposición de sus piezas y que se erige a partir de su solidez defensiva, una condición ineludible para el técnico piacentino. Tanto es así que el Benevento ha registrado ya 16 porterías a cero en lo que llevamos de temporada y es el equipo de las dos primeras divisiones de las cinco grandes ligas que menos goles en contra ha recibido hasta el momento.

Inzaghi, ‘cholista’ declarado, parte de un 4-3-3 como dibujo base más frecuente, pero lo más importante para él es mantener incólume el concepto del equilibrio, la constante adaptación al rival y la excelente cobertura espacial del terreno de juego en su fase defensiva. Por ese motivo, su Benevento se ha estructurado también esta campaña en un 4-3-1-2, un 3-5-2, un 4-4-2 o un 4-3-2-1. Una idea de juego que, sea como sea su forma y sirviéndose en todo momento de su propio eclecticismo, busca cerrar espacios y ser muy agresivo tras pérdida para fomentar la aparición de transiciones ofensivas cortas que la gran calidad individual que atesora en sus filas pueda capitalizar sin demasiada complejidad.

Filippo Inzaghi no pretende dominar necesariamente a través del mantenimiento o la circulación del balón. De hecho, su posesión media no alcanza el 50% pese a su manifiesta superioridad en la mayoría de encuentros, y cuando tiene que salir desde atrás, donde también es un equipo poderoso por arriba en la defensa del punto de penalti con un imperial Luca Caldirola, siempre busca verticalizar a través de los envíos de los centrales para encontrar a Nicolas Viola, su fantasista particular, o busca directamente en largo y sin excesivas complicaciones la referencia de un Massimo Coda que es ideal para acudir a zonas cercanas al círculo central para bajar el juego más directo y activar a los jugadores que llegan de cara a la jugada.

En este tipo de situaciones, los atacantes stregoni saben situarse muy bien entre líneas para favorecer así la progresión y la profundidad de la maniobra ofensiva y, al mismo tiempo, son piezas móviles y habilidosas para pulular alrededor de Coda y aprovechar tanto las atenciones que este atrae, como los segundos balones que el nueve referencial gana para los suyos. Sin ir más lejos, Marco Sau es todo un especialista a la hora de aprovecharse de un delantero voluminoso, recoger ese tipo de pelotas cuando caen en el área y convertirlas en gol a través de su excelente creatividad a la hora de definir ante el portero, mientras que la plantilla cuenta con varios nombres capaces de explotar los pasillos intermedios y hacer daño a un rival que ha salido de la cueva para marcar al delantero centro.

El Benevento es un equipo fuerte físicamente, con mucha pegada en los disparos desde fuera y con una capacidad rematadora dentro del área que ha sido redoblada con la llegada de Gabriele Moncini este invierno, con dosis de calidad diferencial arriba, muy completo en sus virtudes y sus recursos y un conjunto especialmente equilibrado estructuralmente. Una característica esta última que se infiere directamente de su centro del campo más habitual: Pasquale Schiattarella como organizador de finura y destinado a mantener la posición y leer muy bien dónde acudir para ofrecer el apoyo de cara para recibir el pase de seguridad u ofrecer la ayuda defensiva lateral; Viola como absoluto y decisivo playmaker cuando saca a la luz su notable rango de pase, pisa el pico izquierdo del área o bota el balón parado con su zurda privilegiada; y Perparim Hetemaj como el perfil recuperador.

Un equipo verdaderamente coral, lo cual se refleja también en su producción goleadora: ningún futbolista sobrepasa los diez tantos hasta el momento pese a ser el club más goleador del campeonato. Además, estamos seguramente ante la mejor plantilla por fondo de armario y por nivel de toda la categoría con un cierto margen, compuesta por varios nombres con hechuras de jugador de Serie A (el portero Lorenzo Montipò, Gaetano Letizia, Caldirola, Schiattarella, Viola, Hetemaj, Sau, Christian Maggio, Moncini) y algunos otros que se integrarían entre los futbolistas buenos o muy buenos para la media de talento que tiene la Serie B (Coda, Riccardo Improta, Andrés Tello, Roberto Insigne, Oliver Kragl, Federico Barba…).

Otro de los patrones de juego más importantes para los giallorossi está en su funcionamiento por los costados, ya que, cuando tienen que enfrentar bloques más bajos y más densamente poblados, el conjunto samnita busca casi siempre activar las cadenas exteriores con el recorrido de sus dos cruciales y técnicamente sobresalientes laterales: el veterano Maggio y un Letizia que siempre ha demostrado poseer atributos para jugar en un escalón superior y que conforma junto a Viola el lado fuerte con pelota del equipo, para dejar la banda derecha al más pausado Kragl o al más incisivo Insigne, destinados a la acción concreta, es decir, a buscar el peligroso remate de zurda que poseen o el centro al segundo palo a pie cambiado.

El Benevento de Inzaghi logra cambiar de estructura muy fácilmente, incluso dentro de los partidos (Viola y Kragl pueden ser en un 4-3-3 el interior izquierdo y el extremo diestro, respectivamente, y en la jugada siguiente ser los dos volantes exteriores de un 4-4-2), pero nunca se desprende de su esencia: compensado hasta el extremo y con poco espacio para la improvisación, salvo la licencia especial para inventar que tiene Viola, posiblemente el mejor futbolista de la Serie B en estos momentos. Una fórmula que le ha alejado de las dinámicas negativas que todos los equipos de la segunda división del Calcio suelen vivir al menos una vez durante la campaña y que pueden arrasar por completo tu temporada.

La crisis del coronavirus que ha afectado a toda Europa, y especialmente a Italia, pone la sombra de la duda sobre cómo se llevarán a término las competiciones durante este curso. Sea como sea, el conjunto de Inzaghi ya ha demostrado fehacientemente que es un equipo de Serie A con todas las letras. Sería una auténtica lástima que esta situación ajena a su control impidiese un inminente regreso a la máxima categoría y no nos dejase ver la nueva oportunidad que se le presenta a su entrenador en la élite del Calcio, esta vez con un equipo que ya ha moldeado a su imagen y semejanza durante una temporada entera. El proyecto de ‘Pippo’ en Benevento promete y mucho. También de cara a la próxima edición de una Serie A que ya ha demostrado sobradamente merecer.