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Un año del último Masters 1000 de Roger Federer

Alejandro Pérez @aperezgom 26-03-2020

Vivimos la tercera semana sin actividad tenística. El pasado sábado 7 de marzo se disputaron los últimos partidos. Curiosamente, no eran de torneo ATP, sino de la fase clasificatoria de la Copa Davis para conocer los participantes en la fase final de Madrid que, se supone, se disputará en noviembre.

Los dos primeros torneos ATP y WTA afectados han sido dos citas muy relevantes en el circuito: los dos primeros Masters 1000 y Premier Mandatory, en Indian Wells y Miami. En esta segunda mitad de mes las miradas deberían estar puestas en el Hard Rock Stadium de Miami, un escenario multidisciplinar que en 2019 añadió el tenis como nueva modalidad. El Miami Open abandonaba las pistas de Crandon Park en Cayo Vizcaíno tras 32 años para instalarse 34 kilómetros al norte hasta el estadio sede de los Dolphins de la NFL o los Hurricanes de la MLS.

Estos días de marzo se cumple un año de aquel estreno y deberíamos estar disfrutando del tenis en Florida, pero el COVID-19 impide que sea así. A falta de tenis en directo, recordamos una edición histórica del Miami Open, la 35ª del torneo.

Un Miami Open que no contó, por segundo año consecutivo, con la presencia de Nadal. Ocho españoles (Bautista, Ferrer, Ramos, Kuhn, Carballés, Munar, Feliciano y Andújar) estuvieron en Miami. David Ferrer lo hizo por sorpresa, tras recibir una invitación de la organización en sus últimos meses como tenista profesional. Se despidió en tercera ronda. Ramos y Bautista le acompañaron en ese tercer partido. El catalán también se quedó en ese escalón, mientras que Bautista siguió adelante y, de hecho, fue el culpable de que Djokovic no pisara los cuartos de final. Tercer triunfo del español ante el serbio en 10 partidos, segundo consecutivo y tercero en sus últimos cinco partidos.

Novak, con esta derrota en octavos, firmaba una de sus peores giras en marzo con apenas cinco partidos y tres triunfos. Ganador en 2014, 2015 y 2016 del doblete Indian Wells y Miami, el tenista balcánico se iba de Florida con muy mal sabor de boca. Bautista cedió en cuartos ante el actual campeón y postrero finalista Isner en un doble desempate.

De hecho, la antepenúltima ronda del torneo fue bastante atípica. Sólo tres de los ocho primeros favoritos (Federer, Anderson e Isner) la disputaron. El resto, excepto Coric (entonces número 13 ATP), estaban fuera del top20 (Shapovalov, Tiafoe, Bautista y Auger-Aliassime, procedente de la fase previa).

Federer era el único integrante del Big3 en la pomada y los Masters 1000 llevaban dos ganadores consecutivos fuera de este grupo (Khachanov en París y Thiem en Indian Wells). Desde 2003 (Roddick dos veces, Ferrero y Henman), el grupo formado por Nadal, Djokovic, Federer y Murray no habían dejado nunca de ganar más de tres Masters 1000 seguidos. Una barbaridad.

Isner, campeón defensor, se volvió a meter en la final tras ganar nueve de los 10 sets disputados en el desempate (y el set excepcional, 7-5). Su terreno preferido. En semifinales dejó a un Auger-Aliassime que se convertía, con 18 años, en el semifinalista más joven del torneo desde Rafael Nadal en 2005.

En la mitad baja del cuadro, Federer se metió en la final casi de paseo desde tercera ronda: tras ceder un set ante Albot en su estreno (4-6 7-5 6-3), cuatro partidos en ocho sets y cediendo seis juegos por ronda. El suizo alcanzaba las 50 finales en la categoría (segunda consecutiva tras la perdida en California ese mismo marzo) y buscaba su 28º título. Anderson y Shapovalov sucumbieron en cuartos de final y semifinales respectivamente. El tenis canadiense metió dos tenistas en la penúltima ronda, pero no pudo culminar con una final histórica.

La final soñada (o una de ellas). El campeón defensor, John Isner, y Roger Federer. Probablemente sólo mejorable si en lugar del estadounidense hubieran estado Djokovic o Nadal.

No obstante, la final no tuvo la tensión deseada. En 24 minutos, Federer se apuntó el primer set y en 64’ el suizo cerró la final y el título. Su cuarto éxito en el torneo de Florida, su título ATP 101, la segunda de sus cuatro coronas en 2019 y el, hasta ahora, 28º y último Masters 1000. Primer campeón en el Hard Rock Stadium de Miami.

Hoy deberíamos estar avanzando en la segunda edición del torneo de Miami en su nueva ubicación y la 36ª en el global. Una situación de excepción mundial lo impide. Mientras todo vuelve a la normalidad, recordamos el último gran éxito de Federer, del que se cumple ahora un año.

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Vivimos la tercera semana sin actividad tenística. El pasado sábado 7 de marzo se disputaron los últimos partidos. Curiosamente, no eran de torneo ATP, sino de la fase clasificatoria de la Copa Davis para conocer los participantes en la fase final de Madrid que, se supone, se disputará en noviembre.

Los dos primeros torneos ATP y WTA afectados han sido dos citas muy relevantes en el circuito: los dos primeros Masters 1000 y Premier Mandatory, en Indian Wells y Miami. En esta segunda mitad de mes las miradas deberían estar puestas en el Hard Rock Stadium de Miami, un escenario multidisciplinar que en 2019 añadió el tenis como nueva modalidad. El Miami Open abandonaba las pistas de Crandon Park en Cayo Vizcaíno tras 32 años para instalarse 34 kilómetros al norte hasta el estadio sede de los Dolphins de la NFL o los Hurricanes de la MLS.

Estos días de marzo se cumple un año de aquel estreno y deberíamos estar disfrutando del tenis en Florida, pero el COVID-19 impide que sea así. A falta de tenis en directo, recordamos una edición histórica del Miami Open, la 35ª del torneo.

Un Miami Open que no contó, por segundo año consecutivo, con la presencia de Nadal. Ocho españoles (Bautista, Ferrer, Ramos, Kuhn, Carballés, Munar, Feliciano y Andújar) estuvieron en Miami. David Ferrer lo hizo por sorpresa, tras recibir una invitación de la organización en sus últimos meses como tenista profesional. Se despidió en tercera ronda. Ramos y Bautista le acompañaron en ese tercer partido. El catalán también se quedó en ese escalón, mientras que Bautista siguió adelante y, de hecho, fue el culpable de que Djokovic no pisara los cuartos de final. Tercer triunfo del español ante el serbio en 10 partidos, segundo consecutivo y tercero en sus últimos cinco partidos.

Novak, con esta derrota en octavos, firmaba una de sus peores giras en marzo con apenas cinco partidos y tres triunfos. Ganador en 2014, 2015 y 2016 del doblete Indian Wells y Miami, el tenista balcánico se iba de Florida con muy mal sabor de boca. Bautista cedió en cuartos ante el actual campeón y postrero finalista Isner en un doble desempate.

De hecho, la antepenúltima ronda del torneo fue bastante atípica. Sólo tres de los ocho primeros favoritos (Federer, Anderson e Isner) la disputaron. El resto, excepto Coric (entonces número 13 ATP), estaban fuera del top20 (Shapovalov, Tiafoe, Bautista y Auger-Aliassime, procedente de la fase previa).

Federer era el único integrante del Big3 en la pomada y los Masters 1000 llevaban dos ganadores consecutivos fuera de este grupo (Khachanov en París y Thiem en Indian Wells). Desde 2003 (Roddick dos veces, Ferrero y Henman), el grupo formado por Nadal, Djokovic, Federer y Murray no habían dejado nunca de ganar más de tres Masters 1000 seguidos. Una barbaridad.

Isner, campeón defensor, se volvió a meter en la final tras ganar nueve de los 10 sets disputados en el desempate (y el set excepcional, 7-5). Su terreno preferido. En semifinales dejó a un Auger-Aliassime que se convertía, con 18 años, en el semifinalista más joven del torneo desde Rafael Nadal en 2005.

En la mitad baja del cuadro, Federer se metió en la final casi de paseo desde tercera ronda: tras ceder un set ante Albot en su estreno (4-6 7-5 6-3), cuatro partidos en ocho sets y cediendo seis juegos por ronda. El suizo alcanzaba las 50 finales en la categoría (segunda consecutiva tras la perdida en California ese mismo marzo) y buscaba su 28º título. Anderson y Shapovalov sucumbieron en cuartos de final y semifinales respectivamente. El tenis canadiense metió dos tenistas en la penúltima ronda, pero no pudo culminar con una final histórica.

La final soñada (o una de ellas). El campeón defensor, John Isner, y Roger Federer. Probablemente sólo mejorable si en lugar del estadounidense hubieran estado Djokovic o Nadal.

No obstante, la final no tuvo la tensión deseada. En 24 minutos, Federer se apuntó el primer set y en 64’ el suizo cerró la final y el título. Su cuarto éxito en el torneo de Florida, su título ATP 101, la segunda de sus cuatro coronas en 2019 y el, hasta ahora, 28º y último Masters 1000. Primer campeón en el Hard Rock Stadium de Miami.

Hoy deberíamos estar avanzando en la segunda edición del torneo de Miami en su nueva ubicación y la 36ª en el global. Una situación de excepción mundial lo impide. Mientras todo vuelve a la normalidad, recordamos el último gran éxito de Federer, del que se cumple ahora un año.

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