_Baloncesto

Transición de oro

Lo escribí antes de que España cuajara lo que nadie podía esperar: Sergio Scariolo, tarde o temprano, tendrá una calle con su nombre. O así debería ser si tenemos un mínimo de respeto por ese italiano que tiene toda la pinta de italiano: engominado, elegante y serio. Un triunfador que ha convertido a una selección destinada al meme en un campeón histórico. Y, lógicamente, sin despeinarse. Con esa gomina es imposible.

Todo arrancó con la nacionalización de Lorenzo Brown, tras la lesión de Ricky Rubio. El estadounidense, un desconocido para el aficionado medio, lideró al equipo en las buenas y en las malas; en la salud y en la enfermedad. Es evidente que el debate ético debe existir ya que España no es un país que vaya corto de jugadores de baloncesto. Sin embargo, desde el primer momento se demostró que la petición de Scariolo no era un capricho.

La sensación que me queda es que el seleccionador gestiona el vestuario de maravilla. Se nota que es capaz de pegar cuatro gritos en el momento justo. De decirte las cosas a la cara, sin ambages. Su figura ya es tan totémica que nadie puede ponerle una mala cara: desde los más jóvenes e inexpertos hasta Rudy, que en el peor año de su vida decidió apostar por este equipo. Y qué bien le ha salido. Sus lágrimas emocionaron al país entero.

A Scariolo no se le cayeron los anillos cuando le tocó gestionar las ventanas FIBA. Ya era campeón de todo y ya estaba triunfando en los banquillos de la NBA. ¿Y qué? Es un ejemplo de lo que debe ser un líder. Se suponía que este Eurobasket era el comienzo de una transición dura. Una travesía por el desierto. Nada más lejos de la realidad: España rompió la lógica y selló un triunfo muy especial, de esos que no se olvidan fácilmente. Ya tengo ganas de pasear por alguna ciudad española y encontrarme con la calle Sergio Scariolo. Ya tardamos en gestionarlo.

Imagen de cabecera: Getty Images

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Lo escribí antes de que España cuajara lo que nadie podía esperar: Sergio Scariolo, tarde o temprano, tendrá una calle con su nombre. O así debería ser si tenemos un mínimo de respeto por ese italiano que tiene toda la pinta de italiano: engominado, elegante y serio. Un triunfador que ha convertido a una selección destinada al meme en un campeón histórico. Y, lógicamente, sin despeinarse. Con esa gomina es imposible.

Todo arrancó con la nacionalización de Lorenzo Brown, tras la lesión de Ricky Rubio. El estadounidense, un desconocido para el aficionado medio, lideró al equipo en las buenas y en las malas; en la salud y en la enfermedad. Es evidente que el debate ético debe existir ya que España no es un país que vaya corto de jugadores de baloncesto. Sin embargo, desde el primer momento se demostró que la petición de Scariolo no era un capricho.

La sensación que me queda es que el seleccionador gestiona el vestuario de maravilla. Se nota que es capaz de pegar cuatro gritos en el momento justo. De decirte las cosas a la cara, sin ambages. Su figura ya es tan totémica que nadie puede ponerle una mala cara: desde los más jóvenes e inexpertos hasta Rudy, que en el peor año de su vida decidió apostar por este equipo. Y qué bien le ha salido. Sus lágrimas emocionaron al país entero.

A Scariolo no se le cayeron los anillos cuando le tocó gestionar las ventanas FIBA. Ya era campeón de todo y ya estaba triunfando en los banquillos de la NBA. ¿Y qué? Es un ejemplo de lo que debe ser un líder. Se suponía que este Eurobasket era el comienzo de una transición dura. Una travesía por el desierto. Nada más lejos de la realidad: España rompió la lógica y selló un triunfo muy especial, de esos que no se olvidan fácilmente. Ya tengo ganas de pasear por alguna ciudad española y encontrarme con la calle Sergio Scariolo. Ya tardamos en gestionarlo.

Imagen de cabecera: Getty Images

_Baloncesto

Transición de oro

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
19-09-2022

_Baloncesto

España a la final del Eurobasket

Marcos Pimentel @PimenMarcos77
17-09-2022