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Tonali para Mancini

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 27-11-2019

“Tonali tiene características similares a Verratti”. Tan solo unos minutos después de finalizar el partido de debut como titular de Sandro Tonali con la selección absoluta italiana ante Bosnia, Roberto Mancini ya dejó claro qué es lo que tiene en mente de cara al presente y al futuro inmediato para el prometedor centrocampista del Brescia en clave Nazionale. Un rol, una posición y unas funciones bastante diferentes a las que han llevado a Tonali a irrumpir en la élite, instalarse en ella y convertirse, todo prácticamente al mismo tiempo, en una de las grandes sensaciones actuales del Calcio desde la demarcación de mediocentro único.

La gran seña de identidad de la Italia de Mancini desde su misma llegada al cargo es, sin lugar a dudas, la pareja conformada por Jorginho y Verratti, ese dúo de virtuosos del juego asociativo en corto que tanto asienta la posesión azzurra y asegura el dominio de los ritmos a través de la pelota en el plenamente afianzado 4-3-3 del técnico de Jesi. Consciente de los específicos problemas que está arrastrando Tonali en su primera temporada en la Serie A y que están focalizados especialmente a la hora de guardar la posición como epicentro de la estructura táctica de su equipo, Mancini se ha dado cuenta rápidamente de que la mejor forma de asimilar en su grupo al enorme talento lombardo es hacerle dar un paso a un lado hacia la demarcación de interior.

De hecho, Tonali actuó como interior zurdo ante Bosnia y pasó al diestro ante Armenia para así testar en ambos perfiles su potencial adaptación a la nueva funcionalidad. Lo hizo en ambos casos con Nicolò Barella en el interior opuesto, un jugador que se mueve con mayor desparpajo entre líneas, que corre mucho mejor hacia atrás y que es más ágil para girarse en las distancias cortas. Un jugador al que puede recordar los primeros pasos de Tonali en la élite, ya que tiene que hacer demasiadas cosas, demasiado pronto y sin demasiada ayuda en su club, tal y como le sucedió a Barella en Cagliari. Mancini quiere a Tonali cerca de Jorginho para añadir a los dominios del ítalo-brasileño intensidad sin balón, una reforzada coraza física y esa fabulosa capacidad que tienen Tonali y su amplio rango de pase para cambiar de orientación el juego con sus desplazamientos en largo hacia las bandas, con los que activar a los laterales o a los extremos. Una variante que puede mezclar de maravilla con el registro habitual del juego de pases cortos para encontrar en amplitud o lanzar a los Emerson, Di Lorenzo, Insigne, Chiesa o Zaniolo. 

Además, ese punto de sobreexcitación que resulta todavía contraproducente en su habitual posición en Brescia puede ser muy útil para Mancini por su agresividad sin balón y su capacidad física para acudir a las ayudas hacia los costados, la cual permite al lateral de su lado ganar mucha altura, por su fortaleza en los duelos defensivos y su potente arrancada para estirar al equipo y darle motor a la transición ofensiva. Hay muy poquitos futbolistas en el Calcio con esa poderosa habilidad para convertir una recuperación en un ataque rápido. Como añadido, el joven centrocampista permite una salida lateralizada más vertical si el regista de Italia, es decir, Jorginho, sufriese un marcaje específico, nada descartable por otra parte, al estilo de los que llevan a cabo sobre Brozovic cada fin de semana en el Calcio. Asimismo, es una opción muy interesante para poder insertar y dar aire y recorrido a Stefano Sensi como eventual interior del 4-3-3 italiano, sobre todo en escenarios en los que se requiera una mayor agresividad ofensiva por medio de la conducción y del dribbling, ya que la medular Verratti – Jorginho – Barella parece hoy inamovible de cara a la EURO. 

En definitiva, Roberto Mancini quiere convertirlo en una alternativa a Verratti más que en un sustituto tal cual, aunque en buena parte también lo considere así por esa fortaleza compacta de su físico, por su capacidad para acercarse a la base a distribuir o a ejercer de segundo playmaker adelantado y por su trabajo en la presión hacia adelante, otra de las grandes virtudes de Sandro Tonali. Precisamente, la característica que, con el Brescia, le está haciendo irse muchas veces demasiado arriba a ejercer el pressing agresivo, incluso hasta la media luna del rival, dejando a su espalda una autopista por todo el carril central, sin ser un jugador que pueda compensarlo porque no es especialmente efectivo en su defensa hacia atrás y en un equipo al que, para colmo, le está costando horrores ser un bloque en todas las fases del juego y mostrarse compacto entre sus líneas. Es justo ahí donde reside el motivo principal que ha llevado a Mancini a probarlo con ojo milimétrico en el puesto de interior y sacarlo de su hábitat natural para esconder su principal defecto actual, fruto seguramente de una madurez en construcción para ejercer de cinco en el fútbol de élite, y exaltar en cambio sus sobresalientes virtudes. Si Tonali quiere ser el mediocentro único de un equipo grande y de la selección italiana en un futuro a medio plazo, y lo tiene casi todo para ello, debe empezar a defender mejor con su posicionamiento sobre el terreno de juego, saber crearse un escalón propio en salida con el que ahora mismo no cuenta en Brescia e imponerse en él, bajar una revolución su fútbol y cuidar su pase de seguridad. Mientras tanto, el joven Sandro puede resultar muy útil desde ya para la Italia de Mancini dando ese pasito hacia el interior. Un movimiento que, además, solo va a enriquecer todavía más su magnífica y creciente forma de ver y entender el fútbol.

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“Tonali tiene características similares a Verratti”. Tan solo unos minutos después de finalizar el partido de debut como titular de Sandro Tonali con la selección absoluta italiana ante Bosnia, Roberto Mancini ya dejó claro qué es lo que tiene en mente de cara al presente y al futuro inmediato para el prometedor centrocampista del Brescia en clave Nazionale. Un rol, una posición y unas funciones bastante diferentes a las que han llevado a Tonali a irrumpir en la élite, instalarse en ella y convertirse, todo prácticamente al mismo tiempo, en una de las grandes sensaciones actuales del Calcio desde la demarcación de mediocentro único.

La gran seña de identidad de la Italia de Mancini desde su misma llegada al cargo es, sin lugar a dudas, la pareja conformada por Jorginho y Verratti, ese dúo de virtuosos del juego asociativo en corto que tanto asienta la posesión azzurra y asegura el dominio de los ritmos a través de la pelota en el plenamente afianzado 4-3-3 del técnico de Jesi. Consciente de los específicos problemas que está arrastrando Tonali en su primera temporada en la Serie A y que están focalizados especialmente a la hora de guardar la posición como epicentro de la estructura táctica de su equipo, Mancini se ha dado cuenta rápidamente de que la mejor forma de asimilar en su grupo al enorme talento lombardo es hacerle dar un paso a un lado hacia la demarcación de interior.

De hecho, Tonali actuó como interior zurdo ante Bosnia y pasó al diestro ante Armenia para así testar en ambos perfiles su potencial adaptación a la nueva funcionalidad. Lo hizo en ambos casos con Nicolò Barella en el interior opuesto, un jugador que se mueve con mayor desparpajo entre líneas, que corre mucho mejor hacia atrás y que es más ágil para girarse en las distancias cortas. Un jugador al que puede recordar los primeros pasos de Tonali en la élite, ya que tiene que hacer demasiadas cosas, demasiado pronto y sin demasiada ayuda en su club, tal y como le sucedió a Barella en Cagliari. Mancini quiere a Tonali cerca de Jorginho para añadir a los dominios del ítalo-brasileño intensidad sin balón, una reforzada coraza física y esa fabulosa capacidad que tienen Tonali y su amplio rango de pase para cambiar de orientación el juego con sus desplazamientos en largo hacia las bandas, con los que activar a los laterales o a los extremos. Una variante que puede mezclar de maravilla con el registro habitual del juego de pases cortos para encontrar en amplitud o lanzar a los Emerson, Di Lorenzo, Insigne, Chiesa o Zaniolo. 

Además, ese punto de sobreexcitación que resulta todavía contraproducente en su habitual posición en Brescia puede ser muy útil para Mancini por su agresividad sin balón y su capacidad física para acudir a las ayudas hacia los costados, la cual permite al lateral de su lado ganar mucha altura, por su fortaleza en los duelos defensivos y su potente arrancada para estirar al equipo y darle motor a la transición ofensiva. Hay muy poquitos futbolistas en el Calcio con esa poderosa habilidad para convertir una recuperación en un ataque rápido. Como añadido, el joven centrocampista permite una salida lateralizada más vertical si el regista de Italia, es decir, Jorginho, sufriese un marcaje específico, nada descartable por otra parte, al estilo de los que llevan a cabo sobre Brozovic cada fin de semana en el Calcio. Asimismo, es una opción muy interesante para poder insertar y dar aire y recorrido a Stefano Sensi como eventual interior del 4-3-3 italiano, sobre todo en escenarios en los que se requiera una mayor agresividad ofensiva por medio de la conducción y del dribbling, ya que la medular Verratti – Jorginho – Barella parece hoy inamovible de cara a la EURO. 

En definitiva, Roberto Mancini quiere convertirlo en una alternativa a Verratti más que en un sustituto tal cual, aunque en buena parte también lo considere así por esa fortaleza compacta de su físico, por su capacidad para acercarse a la base a distribuir o a ejercer de segundo playmaker adelantado y por su trabajo en la presión hacia adelante, otra de las grandes virtudes de Sandro Tonali. Precisamente, la característica que, con el Brescia, le está haciendo irse muchas veces demasiado arriba a ejercer el pressing agresivo, incluso hasta la media luna del rival, dejando a su espalda una autopista por todo el carril central, sin ser un jugador que pueda compensarlo porque no es especialmente efectivo en su defensa hacia atrás y en un equipo al que, para colmo, le está costando horrores ser un bloque en todas las fases del juego y mostrarse compacto entre sus líneas. Es justo ahí donde reside el motivo principal que ha llevado a Mancini a probarlo con ojo milimétrico en el puesto de interior y sacarlo de su hábitat natural para esconder su principal defecto actual, fruto seguramente de una madurez en construcción para ejercer de cinco en el fútbol de élite, y exaltar en cambio sus sobresalientes virtudes. Si Tonali quiere ser el mediocentro único de un equipo grande y de la selección italiana en un futuro a medio plazo, y lo tiene casi todo para ello, debe empezar a defender mejor con su posicionamiento sobre el terreno de juego, saber crearse un escalón propio en salida con el que ahora mismo no cuenta en Brescia e imponerse en él, bajar una revolución su fútbol y cuidar su pase de seguridad. Mientras tanto, el joven Sandro puede resultar muy útil desde ya para la Italia de Mancini dando ese pasito hacia el interior. Un movimiento que, además, solo va a enriquecer todavía más su magnífica y creciente forma de ver y entender el fútbol.

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