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Todo sobre la Super Bowl LIII

César Martín @CesarMrtn 31-01-2019

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La Super Bowl es el partido de los partidos. De ahí saldrá el nuevo campeón de la NFL, pero para muchos eso casi es lo de menos. Porque el Super Sunday es mucho más que football. En Estados Unidos es un día casi festivo. Y en el resto del mundo, millones de personas se reunirán en sus casas para ver el encuentro, tanto los fans de este deporte como los que sólo lo ven por el espectáculo del descanso.

La edición LIII de la gran final de la NFL mide a Los Angeles Rams y a los New England Patriots. Los angelinos persiguen el segundo Vince Lombardi de su historia (el primero en L.A.), mientas que los de Massachusetts buscan igualar a los Pittsburgh Steelers (6) como el equipo más laureado de la Super Bowl.

Un escenario impresionante

El Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, inaugurado en 2017, albergará la gran final de la NFL por primera vez. El estadio fue testigo de la final colegial entre Georgia y Alabama y de la MLS Cup entre el Atlanta United y los Portland Timbers, ambas en 2018.

Este recinto de 1.600 millones de dólares de coste (el segundo más caro de la historia del deporte) es la última maravilla de la liga en lo que a estadios se refiere. Cuenta con una capacidad de 71.000 espectadores, pero lo que más impresiona es su arquitectura. Su techo retráctil está inspirado en el Partenón de Agripa de Roma y está compuesto por ocho paneles que se deslizan en línea recta de forma similar al diafragma de una cámara de fotos.

No es la primera vez que la ciudad de la Coca-Cola es sede de la Super Bowl, pues ya lo fue en las ediciones XVIII (Cowboys 20-13 Bills) y XXXIV (Rams 23-16 Titans), ambas en el ya demolido Georgia Dome que se erigía justo al lado del MBS.

Que no pare la música

La Super Bowl no sería lo mismo sin su dosis de música. La actuación más solemne, la interpretación del himno de los Estados Unidos, correrá a cargo de Gladys Knight. La Emperatriz del Soul, oriunda de Atlanta, toma el relevo de Pink no sin polémica. Y es que el asunto Colin Kaepernick sigue coleando. “Es desafortunado que nuestro himno haya sido arrastrado a este debate”, señaló la cantante.

El plato principal es el espectáculo del descanso. No en vano es el momento de más audiencia de la noche. En septiembre se filtró que Maroon 5 actuaría en el show del medio tiempo, pero la NFL no lo hizo oficial hasta mediados de enero. Travis Scott y Big Boi, exmiembro de OutKast y también nativo de Atlanta, acompañarán a la banda de Adam Levine. Superar lo que hizo Katy Perry junto con Lenny Kravitz y Missy Elliott en la Super Bowl XLIV es muy difícil. Mejorar la performance de Justin Timberlake el año pasado, no tanto.


Tom Brady, a cerrar el círculo

Todo empezó un 3 de febrero de 2002 en Nueva Orleans. Ese día, los Patriots ganaron la primera Super Bowl de su historia venciendo… a los Rams, en aquel entonces en St. Louis, Misuri. Un partido resuelto con un field goal en el último segundo que dio inicio a la mayor dinastía del fútbol americano: la de Tom Brady y Bill Belichick. Ya se sabe, cinco anillos y tres subcampeonatos, además de un buen puñado de presencias en la final de la AFC. De su dominio en la AFC Este ya ni hablamos.

Brady y Belichick pueden poner el broche de oro a su ciclo exactamente diecisiete años después y ante el mismo rival. De ganar a los Rams, TB12 lograría lo que se le escapó el año pasado: convertirse en el jugador con más anillos de la historia de la NFL. De cara a la literatura, sin duda sería algo precioso.

No ha sido el año más cómodo vivido en Foxborough: 11-5 en una temporada regular marcada por los rumores del deterioro de la relación Brady-Belichick, el bajón del QB, el posible retiro de un cada vez más machacado Rob Gronkownski, etc. Todo para que al final los Pats estén en su undécima Super Bowl, la novena de este siglo, la cuarta en los últimos cinco años y la tercera consecutiva. Casi nada.

Los Rams claman venganza

Precisamente la derrota ante los Patriots en la Super Bowl XXXVI fue el principio del fin de aquel equipazo que eran los St. Louis Rams. The Greatest Show on Turf fue una máquina de devorar récords ofensivos que se tradujo en una Super Bowl ganada y tres MVP (dos el QB Kurt Warner y uno el RB Marshall Faulk). Después de aquello vino una larga ristra de derrotas (entre 2005 y 2016, ninguna temporada con balance positivo) y el regreso a Los Ángeles veinte años después.

No son pocos los que ven a los pupilos de Sean McVay (el entrenador jefe más joven de la historia) como la versión 2.0 de aquellos Rams. Los angelinos regresan a la gran final de la NFL a lo grande: 13-3 en regular season y como el segundo mejor ataque de la liga. Una victoria ante los Patriots supondría el primer título de NFL para Los Ángeles desde aquel que lograron los Raiders en la temporada de 1983. Nada mejor que un Vince Lombardi como reclamo en una ciudad en la que el football siempre ha sido un quebradero de cabeza.

Las claves del partido

La línea de apuestas de Las Vegas da favoritos a los Patriots por solo 2 puntos. Las Super Bowls en las que Tom Brady y compañía están involucrados suelen ser partidos apretados que se resuelven por muy pocos puntos. De hecho, las dos últimas son las únicas que han tenido el equivalente a un touchdown o más de diferencia. Tirando de tópicos, los pequeños detalles inclinarán la balanza a favor de uno u otro equipo.

– Experiencia. Brady tenía 24 años cuando jugó la final de la NFL por primera vez. Ahora tiene 41 y con este van ya nueve viajes a la Super Bowl. La veteranía siempre supone un plus. Entre Tom Brady y Jared Goff habrá 17 años y 72 días de diferencia de edad, la mayor entre dos QB titulares en toda la historia de la Super Bowl.

No cabe duda que estamos ante un duelo de generaciones. Brady y Belichick son la vieja guardia. Y ambos tienen “el culo pelado”, como diría Luis Aragonés, en este tipo de escenarios. Pero no solo ellos: Edelman, Gronk, Hightower… Si algo puede con los Patriots, no es precisamente la presión. Obviamente McVay, Goff y compañía parten con desventaja en este sentido, puesto que para la mayoría es su primera Super Bowl.

– Defensa. Los Rams invirtieron muchísimo dinero el verano pasado en reforzar este apartado: Ndamukong Suh, Aqib Talib, Marcus Peters y la renovación de su mejor hombre, Aaron Donald. El 99, líder de la NFL en sacks (20’5) y serio candidato al MVP, ha justificado cada dólar de su nuevo contrato. Si domina como en temporada regular, Brady lo va a pasar muy mal.

La defensa de New England, sin tener los nombres de los angelinos, rinde. Y mucho. De hecho, los Pats fueron la séptima mejor defensa de la liga, mientras que los Rams fueron duodécimos… por la cola. El año pasado las secundarias fueron inexistentes en la Super Bowl, por lo que será interesante ver cuál será su importancia este domingo.

– Creérselo. La historia nos ha enseñado muchas veces que ir a por todas es vital para superar a tu rival, por muy intimidante que este sea. Que se lo digan a los Eagles el año pasado o a los propios Patriots en 2002. Ahí es donde los Rams pueden compensar su inexperiencia. McVay es un tipo atrevido y seguro que no le temblará el playbook.

Un nuevo episodio de la rivalidad entre Boston y Los Ángeles. La prolongación de la tiranía patriota. Un posible cambio de ciclo en la NFL. En definitiva, un partidazo. Super Bowl LIII. Pónganse cómodos y disfruten del espectáculo.

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La Super Bowl es el partido de los partidos. De ahí saldrá el nuevo campeón de la NFL, pero para muchos eso casi es lo de menos. Porque el Super Sunday es mucho más que football. En Estados Unidos es un día casi festivo. Y en el resto del mundo, millones de personas se reunirán en sus casas para ver el encuentro, tanto los fans de este deporte como los que sólo lo ven por el espectáculo del descanso.

La edición LIII de la gran final de la NFL mide a Los Angeles Rams y a los New England Patriots. Los angelinos persiguen el segundo Vince Lombardi de su historia (el primero en L.A.), mientas que los de Massachusetts buscan igualar a los Pittsburgh Steelers (6) como el equipo más laureado de la Super Bowl.

Un escenario impresionante

El Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, inaugurado en 2017, albergará la gran final de la NFL por primera vez. El estadio fue testigo de la final colegial entre Georgia y Alabama y de la MLS Cup entre el Atlanta United y los Portland Timbers, ambas en 2018.

Este recinto de 1.600 millones de dólares de coste (el segundo más caro de la historia del deporte) es la última maravilla de la liga en lo que a estadios se refiere. Cuenta con una capacidad de 71.000 espectadores, pero lo que más impresiona es su arquitectura. Su techo retráctil está inspirado en el Partenón de Agripa de Roma y está compuesto por ocho paneles que se deslizan en línea recta de forma similar al diafragma de una cámara de fotos.

No es la primera vez que la ciudad de la Coca-Cola es sede de la Super Bowl, pues ya lo fue en las ediciones XVIII (Cowboys 20-13 Bills) y XXXIV (Rams 23-16 Titans), ambas en el ya demolido Georgia Dome que se erigía justo al lado del MBS.

Que no pare la música

La Super Bowl no sería lo mismo sin su dosis de música. La actuación más solemne, la interpretación del himno de los Estados Unidos, correrá a cargo de Gladys Knight. La Emperatriz del Soul, oriunda de Atlanta, toma el relevo de Pink no sin polémica. Y es que el asunto Colin Kaepernick sigue coleando. “Es desafortunado que nuestro himno haya sido arrastrado a este debate”, señaló la cantante.

El plato principal es el espectáculo del descanso. No en vano es el momento de más audiencia de la noche. En septiembre se filtró que Maroon 5 actuaría en el show del medio tiempo, pero la NFL no lo hizo oficial hasta mediados de enero. Travis Scott y Big Boi, exmiembro de OutKast y también nativo de Atlanta, acompañarán a la banda de Adam Levine. Superar lo que hizo Katy Perry junto con Lenny Kravitz y Missy Elliott en la Super Bowl XLIV es muy difícil. Mejorar la performance de Justin Timberlake el año pasado, no tanto.


Tom Brady, a cerrar el círculo

Todo empezó un 3 de febrero de 2002 en Nueva Orleans. Ese día, los Patriots ganaron la primera Super Bowl de su historia venciendo… a los Rams, en aquel entonces en St. Louis, Misuri. Un partido resuelto con un field goal en el último segundo que dio inicio a la mayor dinastía del fútbol americano: la de Tom Brady y Bill Belichick. Ya se sabe, cinco anillos y tres subcampeonatos, además de un buen puñado de presencias en la final de la AFC. De su dominio en la AFC Este ya ni hablamos.

Brady y Belichick pueden poner el broche de oro a su ciclo exactamente diecisiete años después y ante el mismo rival. De ganar a los Rams, TB12 lograría lo que se le escapó el año pasado: convertirse en el jugador con más anillos de la historia de la NFL. De cara a la literatura, sin duda sería algo precioso.

No ha sido el año más cómodo vivido en Foxborough: 11-5 en una temporada regular marcada por los rumores del deterioro de la relación Brady-Belichick, el bajón del QB, el posible retiro de un cada vez más machacado Rob Gronkownski, etc. Todo para que al final los Pats estén en su undécima Super Bowl, la novena de este siglo, la cuarta en los últimos cinco años y la tercera consecutiva. Casi nada.

Los Rams claman venganza

Precisamente la derrota ante los Patriots en la Super Bowl XXXVI fue el principio del fin de aquel equipazo que eran los St. Louis Rams. The Greatest Show on Turf fue una máquina de devorar récords ofensivos que se tradujo en una Super Bowl ganada y tres MVP (dos el QB Kurt Warner y uno el RB Marshall Faulk). Después de aquello vino una larga ristra de derrotas (entre 2005 y 2016, ninguna temporada con balance positivo) y el regreso a Los Ángeles veinte años después.

No son pocos los que ven a los pupilos de Sean McVay (el entrenador jefe más joven de la historia) como la versión 2.0 de aquellos Rams. Los angelinos regresan a la gran final de la NFL a lo grande: 13-3 en regular season y como el segundo mejor ataque de la liga. Una victoria ante los Patriots supondría el primer título de NFL para Los Ángeles desde aquel que lograron los Raiders en la temporada de 1983. Nada mejor que un Vince Lombardi como reclamo en una ciudad en la que el football siempre ha sido un quebradero de cabeza.

Las claves del partido

La línea de apuestas de Las Vegas da favoritos a los Patriots por solo 2 puntos. Las Super Bowls en las que Tom Brady y compañía están involucrados suelen ser partidos apretados que se resuelven por muy pocos puntos. De hecho, las dos últimas son las únicas que han tenido el equivalente a un touchdown o más de diferencia. Tirando de tópicos, los pequeños detalles inclinarán la balanza a favor de uno u otro equipo.

– Experiencia. Brady tenía 24 años cuando jugó la final de la NFL por primera vez. Ahora tiene 41 y con este van ya nueve viajes a la Super Bowl. La veteranía siempre supone un plus. Entre Tom Brady y Jared Goff habrá 17 años y 72 días de diferencia de edad, la mayor entre dos QB titulares en toda la historia de la Super Bowl.

No cabe duda que estamos ante un duelo de generaciones. Brady y Belichick son la vieja guardia. Y ambos tienen “el culo pelado”, como diría Luis Aragonés, en este tipo de escenarios. Pero no solo ellos: Edelman, Gronk, Hightower… Si algo puede con los Patriots, no es precisamente la presión. Obviamente McVay, Goff y compañía parten con desventaja en este sentido, puesto que para la mayoría es su primera Super Bowl.

– Defensa. Los Rams invirtieron muchísimo dinero el verano pasado en reforzar este apartado: Ndamukong Suh, Aqib Talib, Marcus Peters y la renovación de su mejor hombre, Aaron Donald. El 99, líder de la NFL en sacks (20’5) y serio candidato al MVP, ha justificado cada dólar de su nuevo contrato. Si domina como en temporada regular, Brady lo va a pasar muy mal.

La defensa de New England, sin tener los nombres de los angelinos, rinde. Y mucho. De hecho, los Pats fueron la séptima mejor defensa de la liga, mientras que los Rams fueron duodécimos… por la cola. El año pasado las secundarias fueron inexistentes en la Super Bowl, por lo que será interesante ver cuál será su importancia este domingo.

– Creérselo. La historia nos ha enseñado muchas veces que ir a por todas es vital para superar a tu rival, por muy intimidante que este sea. Que se lo digan a los Eagles el año pasado o a los propios Patriots en 2002. Ahí es donde los Rams pueden compensar su inexperiencia. McVay es un tipo atrevido y seguro que no le temblará el playbook.

Un nuevo episodio de la rivalidad entre Boston y Los Ángeles. La prolongación de la tiranía patriota. Un posible cambio de ciclo en la NFL. En definitiva, un partidazo. Super Bowl LIII. Pónganse cómodos y disfruten del espectáculo.

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