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Toda una vida

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 10-12-2018

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Rafa Benítez es uno de aquellos entrenadores que siempre ha parecido ser un anacronismo, anclado en su firme 4-2-3-1 con el que levantó una Champions League hace unos lustros. Quién no lo sería después de tocar la gloria siendo como uno siempre quiso ser. Con el transcurso de los años, sin embargo, el fútbol ha recorrido las rutas que le daba la gana, transitando por lugares totalmente opuestos a lo que uno podría haber pensado. Unos cauces caprichosos como aquel que acabó arrastrando en la misma temporada a un entrenador del Madrid al Newcastle, un club en problemas por las gracias de su propietario. Nunca fue buena idea hacer predicciones. 

El Newcastle, tras un inicio en el que parecía que no le iba a ganar a nadie, ha conseguido levantar el vuelo cuando justo se encontraba en un punto de no retorno. Las turbulencias habían empezado a aparecer y los sudores cada vez eran más fríos y solo podían volver atrás en su propia imaginación, para fustigarse por un mercado de fichajes funesto.

Los magpies, para capear el temporal, cambiaron su esquema ante el Burnley, semanas atrás. Benítez colocó 3 centrales por la amenaza de los dos puntas del conjunto de Sean Dyche, toda una pesadilla para cualquier zaguero. Y salió bien. Las llegadas de Fabian Schär y Fede Fernández han abierto un abanico de posibilidades para el conjunto del norte de Inglaterra, necesitado de centrales que pudieran ayudar al capitán y buque insignia, Jamaal Lascelles. En el nuevo 5-4-1, los tres centrales se sienten arropadisímos por el edredón que el propio Benítez les ha puesto, como si fueran sus hijos antes de darle el beso de buenas noches. Por delante tiene un doble pivote de trabajo y en las bandas los extremos se convierten en laterales, lo que otorga muchísima seguridad a su zaga. “Centrad si queréis”, pensará Martin Dúbravka. Uno de los mejores porteros en el juego aéreo de la competición tiene por delante suyo un seguro de vida vitalicio. 

Sin embargo, uno de los que más elogios merece recibir no es defensor. Es un tal Salomón Rondón que pese haber sufrido un descenso el curso pasado y llegar cedido desde un club del Championship está aportando para su equipo al estilo Robinson Crusoe. Solo en una isla, con la barba larga y sin miedo a que se lo coma un animal extraño. Benítez le pide agallas en este nuevo esquema y él entrega su alma. Después de toda una vida con ese icónico 4-2-3-1 el madrileño ha escrito en su libreta un nuevo sistema con un único objetivo en mente: salvar a su Newcastle. Una vez más. 

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Rafa Benítez es uno de aquellos entrenadores que siempre ha parecido ser un anacronismo, anclado en su firme 4-2-3-1 con el que levantó una Champions League hace unos lustros. Quién no lo sería después de tocar la gloria siendo como uno siempre quiso ser. Con el transcurso de los años, sin embargo, el fútbol ha recorrido las rutas que le daba la gana, transitando por lugares totalmente opuestos a lo que uno podría haber pensado. Unos cauces caprichosos como aquel que acabó arrastrando en la misma temporada a un entrenador del Madrid al Newcastle, un club en problemas por las gracias de su propietario. Nunca fue buena idea hacer predicciones. 

El Newcastle, tras un inicio en el que parecía que no le iba a ganar a nadie, ha conseguido levantar el vuelo cuando justo se encontraba en un punto de no retorno. Las turbulencias habían empezado a aparecer y los sudores cada vez eran más fríos y solo podían volver atrás en su propia imaginación, para fustigarse por un mercado de fichajes funesto.

Los magpies, para capear el temporal, cambiaron su esquema ante el Burnley, semanas atrás. Benítez colocó 3 centrales por la amenaza de los dos puntas del conjunto de Sean Dyche, toda una pesadilla para cualquier zaguero. Y salió bien. Las llegadas de Fabian Schär y Fede Fernández han abierto un abanico de posibilidades para el conjunto del norte de Inglaterra, necesitado de centrales que pudieran ayudar al capitán y buque insignia, Jamaal Lascelles. En el nuevo 5-4-1, los tres centrales se sienten arropadisímos por el edredón que el propio Benítez les ha puesto, como si fueran sus hijos antes de darle el beso de buenas noches. Por delante tiene un doble pivote de trabajo y en las bandas los extremos se convierten en laterales, lo que otorga muchísima seguridad a su zaga. “Centrad si queréis”, pensará Martin Dúbravka. Uno de los mejores porteros en el juego aéreo de la competición tiene por delante suyo un seguro de vida vitalicio. 

Sin embargo, uno de los que más elogios merece recibir no es defensor. Es un tal Salomón Rondón que pese haber sufrido un descenso el curso pasado y llegar cedido desde un club del Championship está aportando para su equipo al estilo Robinson Crusoe. Solo en una isla, con la barba larga y sin miedo a que se lo coma un animal extraño. Benítez le pide agallas en este nuevo esquema y él entrega su alma. Después de toda una vida con ese icónico 4-2-3-1 el madrileño ha escrito en su libreta un nuevo sistema con un único objetivo en mente: salvar a su Newcastle. Una vez más. 

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