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Te entiendo

Sergio Merino Rueda @SergioMerino8 14-03-2018

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Soy de la generación que creció con Los Hombres de Paco y
escuchando Pignoise. Por eso tengo paciencia. Los niños de la Generación Z, los
nacidos en el nuevo milenio, no saben lo que es esperar. Desde que sus papás
les daban de comer tenían un móvil en la mano, han crecido y prácticamente sido
educados gracias a internet y Netflix les ha permitido ver lo que quieran
cuando quieran. No saben lo que es tener que esperar una semana entera para ver
otro capítulo de una serie, con su publicidad maratoniana y la intriga por las
nubes.

Tampoco saben lo que es vivir sin Whatsapp. Cuando eras un niño
y tenías que ir directamente a la casa de tus amigos a ver si estaban y podían
bajar a jugar, cuando te gustaba una chica de clase y no disponías de
Instagram. En esas situaciones se veía quiénes eran los valientes de verdad.
Quienes se atrevían a escribir una notita en una hoja cuadriculada y hacerla
pasar por todos los pupitres hasta que le llegará. Y a esperar respuesta. O
cuando veías una persona que te gustaba en la discoteca, intercambiabas miradas
cómplices pero no te atrevías a acercarte y volvías la semana siguiente con la
esperanza de que estuviera otra vez allí y dar un paso adelante. Los
adolescentes de hoy en día no tienen paciencia ni para esperar un match en el Tinder.

En el fútbol somos todos un poquito Generación Z. Queremos
-exigimos casi- resultados inmediatos sin analizar el background de un jugador o equipo y por supuesto no tenemos
paciencia. Como los culés con Dembélé. Tal vez sea que el adiós de Neymar dolió
tanto que queremos reemplazarlo en nuestro corazón de manera inmediata, pero
tras una ruptura tiene que venir un tiempo de recuperación. Tal vez sea porque
nuestro eterno rival ha ganado tres de las últimas cuatro Champions y la
necesidad de títulos apremia o tal vez sea porque somos así por naturaleza.

Hay que tener en cuenta que Dembélé solo tiene 20 años.
Salvo que te llames Messi, a esa edad se puede considerar un mérito simplemente
haber debutado con el Barça. Es un chico que ha costado más de 100 millones y
esa losa en la mochila no es fácil de llevar. Además no ha realizado una
pretemporada adecuada, un ciclo vital en el deporte, porque se declaró en
rebeldía para llegar la Ciudad Condal. Cuando al fin lo hizo, se rompió para
cuatro meses con la consiguiente merma física y de confianza. Regresó y se
volvió a romper. A lo que hay que sumarle la adaptación a un estilo tan particular
como es el del Barcelona, superestrellas como Ibrahimovic no pudieron hacerlo.

Por eso tenemos que recordar nuestra adolescencia si no
somos de la Generación Z y contarles cómo fue a los que sí lo son. Recordar la
eterna espera hasta que la persona que te gusta te devolvía la carta. Recordar la
sensación de felicidad cuando llamabas al timbre de tu mejor amigo, balón en
mano, y te decía “ahora bajo”. Recordar toda una semana entera agonizando
porque pasaran los días para ver un nuevo capítulo de Los Hombres de Paco y
sobre todo recordar su canción de cabecera: Te
Entiendo
, de Pignoise, y entender que Ousmane Dembélé tan solo necesita
tiempo. Porque al igual que con el resto de cosas que os contaba, la espera merecerá la pena.

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Soy de la generación que creció con Los Hombres de Paco y
escuchando Pignoise. Por eso tengo paciencia. Los niños de la Generación Z, los
nacidos en el nuevo milenio, no saben lo que es esperar. Desde que sus papás
les daban de comer tenían un móvil en la mano, han crecido y prácticamente sido
educados gracias a internet y Netflix les ha permitido ver lo que quieran
cuando quieran. No saben lo que es tener que esperar una semana entera para ver
otro capítulo de una serie, con su publicidad maratoniana y la intriga por las
nubes.

Tampoco saben lo que es vivir sin Whatsapp. Cuando eras un niño
y tenías que ir directamente a la casa de tus amigos a ver si estaban y podían
bajar a jugar, cuando te gustaba una chica de clase y no disponías de
Instagram. En esas situaciones se veía quiénes eran los valientes de verdad.
Quienes se atrevían a escribir una notita en una hoja cuadriculada y hacerla
pasar por todos los pupitres hasta que le llegará. Y a esperar respuesta. O
cuando veías una persona que te gustaba en la discoteca, intercambiabas miradas
cómplices pero no te atrevías a acercarte y volvías la semana siguiente con la
esperanza de que estuviera otra vez allí y dar un paso adelante. Los
adolescentes de hoy en día no tienen paciencia ni para esperar un match en el Tinder.

En el fútbol somos todos un poquito Generación Z. Queremos
-exigimos casi- resultados inmediatos sin analizar el background de un jugador o equipo y por supuesto no tenemos
paciencia. Como los culés con Dembélé. Tal vez sea que el adiós de Neymar dolió
tanto que queremos reemplazarlo en nuestro corazón de manera inmediata, pero
tras una ruptura tiene que venir un tiempo de recuperación. Tal vez sea porque
nuestro eterno rival ha ganado tres de las últimas cuatro Champions y la
necesidad de títulos apremia o tal vez sea porque somos así por naturaleza.

Hay que tener en cuenta que Dembélé solo tiene 20 años.
Salvo que te llames Messi, a esa edad se puede considerar un mérito simplemente
haber debutado con el Barça. Es un chico que ha costado más de 100 millones y
esa losa en la mochila no es fácil de llevar. Además no ha realizado una
pretemporada adecuada, un ciclo vital en el deporte, porque se declaró en
rebeldía para llegar la Ciudad Condal. Cuando al fin lo hizo, se rompió para
cuatro meses con la consiguiente merma física y de confianza. Regresó y se
volvió a romper. A lo que hay que sumarle la adaptación a un estilo tan particular
como es el del Barcelona, superestrellas como Ibrahimovic no pudieron hacerlo.

Por eso tenemos que recordar nuestra adolescencia si no
somos de la Generación Z y contarles cómo fue a los que sí lo son. Recordar la
eterna espera hasta que la persona que te gusta te devolvía la carta. Recordar la
sensación de felicidad cuando llamabas al timbre de tu mejor amigo, balón en
mano, y te decía “ahora bajo”. Recordar toda una semana entera agonizando
porque pasaran los días para ver un nuevo capítulo de Los Hombres de Paco y
sobre todo recordar su canción de cabecera: Te
Entiendo
, de Pignoise, y entender que Ousmane Dembélé tan solo necesita
tiempo. Porque al igual que con el resto de cosas que os contaba, la espera merecerá la pena.

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