_Femenino

(Sub)campeonas

Albert Artasona @albertartasona 12-05-2022

Se podría decir que la Primera Iberdrola alberga dos competiciones dentro de una misma. Vista la superioridad mostrada por el FC Barcelona quizás deberíamos separar al conjunto azulgrana del resto, porque cierto es que los títulos de campeón, máximo goleador y menos goleado del campeonato no se confirman hasta este próximo fin de semana, pero en realidad llevan meses adjudicados. Por lo tanto, podemos realizar el ejercicio de apartar a las azulgranas del resto de los mortales, para otorgar todo el reconocimiento posible al campeón de esa otra liga, una Real Sociedad que ha ofrecido un rendimiento excelso a lo largo de 30 jornadas.

Los logros tienen mayor impacto cuando no te los esperas, o cuando sabes que no eres el favorito para alcanzarlos. Y lo digo porque a finales de la temporada pasada se confirmaba la marcha de un buen puñado de futbolistas importantísimas para el conjunto txuri urdin, un total de 10 jugadoras que cambiaban de aires y de las cuales seis se consideraban titulares indiscutibles, un factor que podía resultar una losa importante para el rendimiento donostiarra en la presente campaña. La Real era poco menos que un melón por abrir allá por el mes de septiembre, pero rápidamente pudimos comprobar que, a pesar del amplio cambio de piezas, el mecanismo seguiría funcionando a la perfección.

Los fichajes no resultaron tan numerosos como las salidas, pero fueron perfectamente seleccionados en función de lo que el equipo demandaba. Procedentes del Granadilla Tenerife aterrizaron en Zubieta la centrocampista estadounidense Clare Pleuler y la atacante serbia Allegra Poljak. La internacional colombiana Manuela Vanegas también abandonaba la disciplina del RCD Espanyol para unirse al nuevo proyecto txuri urdin. Y por último la ex deportivista Iris Arnaiz dejaba Abegondo para vestir la camiseta del conjunto vasco. La nueva Real Sociedad de Natalia Arroyo comenzaba a tomar forma.

Pero más allá de las caras nuevas, gran parte del mérito en el rendimiento ofrecido por el cuadro donostiarra recae sobre algunos nombres que ya conocían la casa. El curso que han firmado Nerea Eizaguirre, Amaiur Sarriegi y Sanni Franssi, sumando entre las tres un total de 39 dianas, es digno de sacarse el sombrero. Lo mismo podemos decir de jugadoras de corte menos ofensivo, como Nuria Rábano, Emma Ramírez o Gemma Gili. Y también de unas Adriana Nanclares y Elene Lete que han hecho olvidar la marcha de Mariasun Quiñones. ¿Lo mejor de todo? Que de todas las nombradas solo dos superan los 22 años.

Y es que el proyecto de Natalia Arroyo debía ir muy ligado a la juventud. Y, por si alguien tenía alguna duda, en su segundo año al frente de la Real ha quedado más claro que nunca. La ex seleccionadora catalana tuvo que aguantar algunas críticas a finales de la pasada campaña, dardos que apuntaban hacia su gestión del vestuario, los cuales afirmaban que las futbolistas de peso que habían decidido abandonar Zubieta lo hacían por desavenencias con la entrenadora. Pero el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y cerca de 365 días después, el conjunto guipuzcoano ha certificado la clasificación para disputar la UWCL por primera vez en su historia, sin duda la guinda a una temporada memorable.

Memorable porque la Real podrá disputar así su primera eliminatoria europea. A finales del mes de septiembre se jugará el pase a la fase grupos de la Champions ante otro equipo no campeón de su liga. Así que en Zubieta, o quien sabe, quizás en un Reale Arena vestido de gala para la ocasión, viviremos una noche mágica donde el escudo txuri urdin traspasará nuestras fronteras para aventurarse por el viejo continente. Contando pues los días y las horas que faltan para poder disfrutar de ese momento.

El ambicioso proyecto de esta nueva Real Sociedad ha ganado en solidez a lo largo de su segunda entrega. Dos años de Arroyo al frente del equipo, dos años de buen fútbol y buenos resultados. Y dos años de un crecimiento exponencial que demuestra que este grupo puede no tener techo, puesto que está plagado de jóvenes que rebosan talento y que ya acumulan experiencia en la élite. Queda por ver si la Real es capaz de retener esas perlas, las cuales a buen seguro serán tentadas por otros clubes que buscarán reforzarse a través de su calidad este mismo verano. Ahí puede residir la clave.

Llegados al mes de mayo, y ante un Barça que actuaba fuera de concurso, toca rendir homenaje al mejor equipo de esa otra liga. El campeón de los mortales, que como segundo clasificado de la Primera Iberdrola no levantará un trofeo que lo acredite como tal, pero que ha superado a todos y cada uno de los rivales de carne y hueso. La gesta no tendrá un hueco en el museo, ni espacio en el palmarés, pero la segunda plaza cosechada por la mejor Real Sociedad de todos los tiempos convierte a las donostiarras en las otras campeonas de este curso.

Imagen de cabecera: Real Sociedad Femenino

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Se podría decir que la Primera Iberdrola alberga dos competiciones dentro de una misma. Vista la superioridad mostrada por el FC Barcelona quizás deberíamos separar al conjunto azulgrana del resto, porque cierto es que los títulos de campeón, máximo goleador y menos goleado del campeonato no se confirman hasta este próximo fin de semana, pero en realidad llevan meses adjudicados. Por lo tanto, podemos realizar el ejercicio de apartar a las azulgranas del resto de los mortales, para otorgar todo el reconocimiento posible al campeón de esa otra liga, una Real Sociedad que ha ofrecido un rendimiento excelso a lo largo de 30 jornadas.

Los logros tienen mayor impacto cuando no te los esperas, o cuando sabes que no eres el favorito para alcanzarlos. Y lo digo porque a finales de la temporada pasada se confirmaba la marcha de un buen puñado de futbolistas importantísimas para el conjunto txuri urdin, un total de 10 jugadoras que cambiaban de aires y de las cuales seis se consideraban titulares indiscutibles, un factor que podía resultar una losa importante para el rendimiento donostiarra en la presente campaña. La Real era poco menos que un melón por abrir allá por el mes de septiembre, pero rápidamente pudimos comprobar que, a pesar del amplio cambio de piezas, el mecanismo seguiría funcionando a la perfección.

Los fichajes no resultaron tan numerosos como las salidas, pero fueron perfectamente seleccionados en función de lo que el equipo demandaba. Procedentes del Granadilla Tenerife aterrizaron en Zubieta la centrocampista estadounidense Clare Pleuler y la atacante serbia Allegra Poljak. La internacional colombiana Manuela Vanegas también abandonaba la disciplina del RCD Espanyol para unirse al nuevo proyecto txuri urdin. Y por último la ex deportivista Iris Arnaiz dejaba Abegondo para vestir la camiseta del conjunto vasco. La nueva Real Sociedad de Natalia Arroyo comenzaba a tomar forma.

Pero más allá de las caras nuevas, gran parte del mérito en el rendimiento ofrecido por el cuadro donostiarra recae sobre algunos nombres que ya conocían la casa. El curso que han firmado Nerea Eizaguirre, Amaiur Sarriegi y Sanni Franssi, sumando entre las tres un total de 39 dianas, es digno de sacarse el sombrero. Lo mismo podemos decir de jugadoras de corte menos ofensivo, como Nuria Rábano, Emma Ramírez o Gemma Gili. Y también de unas Adriana Nanclares y Elene Lete que han hecho olvidar la marcha de Mariasun Quiñones. ¿Lo mejor de todo? Que de todas las nombradas solo dos superan los 22 años.

Y es que el proyecto de Natalia Arroyo debía ir muy ligado a la juventud. Y, por si alguien tenía alguna duda, en su segundo año al frente de la Real ha quedado más claro que nunca. La ex seleccionadora catalana tuvo que aguantar algunas críticas a finales de la pasada campaña, dardos que apuntaban hacia su gestión del vestuario, los cuales afirmaban que las futbolistas de peso que habían decidido abandonar Zubieta lo hacían por desavenencias con la entrenadora. Pero el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y cerca de 365 días después, el conjunto guipuzcoano ha certificado la clasificación para disputar la UWCL por primera vez en su historia, sin duda la guinda a una temporada memorable.

Memorable porque la Real podrá disputar así su primera eliminatoria europea. A finales del mes de septiembre se jugará el pase a la fase grupos de la Champions ante otro equipo no campeón de su liga. Así que en Zubieta, o quien sabe, quizás en un Reale Arena vestido de gala para la ocasión, viviremos una noche mágica donde el escudo txuri urdin traspasará nuestras fronteras para aventurarse por el viejo continente. Contando pues los días y las horas que faltan para poder disfrutar de ese momento.

El ambicioso proyecto de esta nueva Real Sociedad ha ganado en solidez a lo largo de su segunda entrega. Dos años de Arroyo al frente del equipo, dos años de buen fútbol y buenos resultados. Y dos años de un crecimiento exponencial que demuestra que este grupo puede no tener techo, puesto que está plagado de jóvenes que rebosan talento y que ya acumulan experiencia en la élite. Queda por ver si la Real es capaz de retener esas perlas, las cuales a buen seguro serán tentadas por otros clubes que buscarán reforzarse a través de su calidad este mismo verano. Ahí puede residir la clave.

Llegados al mes de mayo, y ante un Barça que actuaba fuera de concurso, toca rendir homenaje al mejor equipo de esa otra liga. El campeón de los mortales, que como segundo clasificado de la Primera Iberdrola no levantará un trofeo que lo acredite como tal, pero que ha superado a todos y cada uno de los rivales de carne y hueso. La gesta no tendrá un hueco en el museo, ni espacio en el palmarés, pero la segunda plaza cosechada por la mejor Real Sociedad de todos los tiempos convierte a las donostiarras en las otras campeonas de este curso.

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