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Spike Lee y la NBA

Jacobo Correa @JacoCorrea 21-09-2018

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Si hay un aficionado carismático en la Costa Este de los Estados Unidos es Spike Lee. Es al Madison Square Garden lo que Jack Nicholson al Staples Center. O anteriormente al Forum. Sin embargo, el director puede presumir de tener una mayor presencia que cualquiera del mundo del celuloide en lo que se refiere a contactos directos con los jugadores. O enfrentamientos. Su amor por el baloncesto está más que demostrado. Es un fijo en el pabellón neoyorkino y descubrirlo ataviado con alguna camiseta de sus héroes es algo común. Como también es habitual verlo discutir con contrarios. Como muestras, las siguientes píldoras…

Para la historia queda su rivalidad con Reggie Miller, cuyo punto álgido se dio en 1994, durante las finales de conferencia. En el quinto enfrentamiento de la serie, tras comenzar doce abajo en el último cuarto, Miller anotaría veinticinco puntos para liderar la remontada (los Pacers ganaban el partido por 86 a 93, pero serían apeados de la carrera por el título en el séptimo duelo). Con cada canasta conseguida, Reggie se giraba hacia el director y le dedicaba unas palabras. Ya sabiéndose ganador, en una de esas dejó de lado el diálogo para llevarse la mano al cuello, en señal de asfixia, dando a entender que la presión había podido con los suyos. Luego, en 1995, los de Indiana se tomarían la revancha, también tras siete choques. En el primero de ellos, Miller nos regaló otro de esos momentos para la historia. Ocho puntos en nueve segundos. Tras sumar su segundo triple consecutivo, que igualaría el marcador, se giraba inmediatamente hacia la posición de Lee, saltando lateralmente mientras recuperaba su posición en defensa. Recomiendo repasar el documental de ESPN “Reggie Miller contra los Knicks” a quien quiera más detalles de esta historia.

Claro que Miller no es el único jugador que se las vería con Lee. De sobra es conocido el eterno pique de Spike con jugadores de Celtics. En la última década tuvo como dianas a Kevin Garnett y Paul Pierce. Con The Truth las hostilidades se verían intensificadas tras arribar este en los Nets y escuchar sus declaraciones en las que aseguraba que había llegado la hora de que Brooklyn tomase las riendas de la ciudad, mientras que de KG llegó a afirmar que nunca nadie, ni siquiera Reggie Miller, le dirigió palabras más desagradables. Con LeBron James, Kobe Bryant o Kevin Love ha vivido capítulos diferentes. A pesar de la enemistad deportiva, el respeto por los jugadores ha sido palpable. Cabe recordar su llamada a LeBron James en 2010 antes de un partido con los Heat en el Garden o sus gorjeos tratando de desestabilizar al Rey cuando ambos equipos se enfrentaron en los Playoffs de 2012, el choque de manos, mientras le gritaba, con Love en noviembre de 2013, día en que éste destrozó a los Knicks o el extraño vínculo con Kobe Bryant, a quien igual le dedicaba unas palabrotas como un documental (“Kobe doin work”, 2009).

Aunque hay dos jugadores a los que asociamos en mayor medida al director nacido en Atlanta. Uno de ellos, Ray Allen, fue protagonista en “He got game”. Y es que, ¿quién no conoce a Jesus Shuttlesworth? La interpretación de Allen y su complicada relación con Jake, su padre en la ficción (Denzel Washington), no pasó desapercibida para los críticos, quienes calificaron al entonces jugador de Milwaukee Bucks como una rareza; un deportista con notables facultades interpretativas. A pesar de no haber sido la primera elección de Lee para el papel (se dice que Kobe Bryant, Tracy McGrady o Allen Iverson estuvieron por delante), el cineasta quedó gratamente impresionado y desde entonces mantiene buena amistad con Allen. Lo último, su intento de sacar del retiro, sin éxito, en la temporada 2016-17 al jugador que más triples ha anotado en la historia de la NBA. 

El otro baloncestista ligado a Spike Lee no podía ser otro que el considerado mayoritariamente como el más grande de todos los tiempos. Los enfrentamientos entre Knicks y Bulls durante la carrera de Michael Jordan resultaron batallas constantes. Y son abundantes las anécdotas que se podrían enumerar para hacer referencia a los intercambios de frases y miradas entre MJ y Lee. Claro que, estando Michael de por medio, ya podemos imaginar quién ganó prácticamente todas esas discusiones. Pero la afinidad entre ambos se dio en el terreno de Lee. Y es que no hay campaña más memorable en la historia de las zapatillas de deportes que las series “Spike and Mike”.  

Mars Blackmon, personaje ficticio interpretado por Spike Lee en la película “She’s Gotta Have It” (basada en la serie del mismo nombre), fan de los Knicks y de las Air Jordan, sería el nexo de unión. Jim Riswold, responsable publicitario de Nike, comprendió que difícilmente existiría un tipo que adorase más sus zapatillas que uno que llegaba al punto de no quitárselas ni para tener sexo con su chica, como podía comprobarse en una escena del film. La química de la pareja sería perfecta, con Michael Jordan únicamente preocupado por el juego y un Spike Lee obsesionado con la pizarra y los entrenadores. El tono desenfadado supuso un nuevo enfoque para los publicistas, que entendieron que no todo debía abordarse desde la seriedad, con deportistas sobrios siendo modelos en los spots. Las Air Jordan 3 fueron las zapatillas de Jordan, pero también de Spike Lee. Mars, como protagonista, sería rescatado por la firma deportiva ocasionalmente, como ocurriera en un maravilloso anuncio tras la retirada del mito, y por el propio director, quien en distintos momentos se ha registrado bajo tal pseudónimo en algún que otro hotel. Por cierto, un último apunte al respecto: Spike Lee aún colabora con Michael, siendo embajador de su marca, Jordan Brand.

Para concluir con Lee y entender su asociación con el baloncesto, cabría señalar que, tras los tiroteos de 2015 en Estados Unidos, el director entendió que podía hacer algo al respecto. El día de Navidad se estrenó el anuncio de servicio público “End gun violence”, perteneciente al movimiento de mismo nombre, con Stephen Curry, Chris Paul, Carmelo Anthony y Joakim Noah ofreciendo sus testimonios sobre el impacto de la violencia armada y cómo estos hechos les afectan. Que fuese Spike Lee el encargado de ponerse tras la cámara no es casual. Apunta Kathy Behrens, presidenta de programas de responsabilidad social de jugadores NBA, que todos querían expresarse y Lee les sugirió cómo. “Pienso que Spike vio que nuestros muchachos sentían la misma pasión que él y se acercó a Adam (Silver), para decirle que quería hacer algo al respecto y creía que debíamos hacerlo juntos. Nos pareció una idea genial”.

Mr. Spike Lee, genio y figura.

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Si hay un aficionado carismático en la Costa Este de los Estados Unidos es Spike Lee. Es al Madison Square Garden lo que Jack Nicholson al Staples Center. O anteriormente al Forum. Sin embargo, el director puede presumir de tener una mayor presencia que cualquiera del mundo del celuloide en lo que se refiere a contactos directos con los jugadores. O enfrentamientos. Su amor por el baloncesto está más que demostrado. Es un fijo en el pabellón neoyorkino y descubrirlo ataviado con alguna camiseta de sus héroes es algo común. Como también es habitual verlo discutir con contrarios. Como muestras, las siguientes píldoras…

Para la historia queda su rivalidad con Reggie Miller, cuyo punto álgido se dio en 1994, durante las finales de conferencia. En el quinto enfrentamiento de la serie, tras comenzar doce abajo en el último cuarto, Miller anotaría veinticinco puntos para liderar la remontada (los Pacers ganaban el partido por 86 a 93, pero serían apeados de la carrera por el título en el séptimo duelo). Con cada canasta conseguida, Reggie se giraba hacia el director y le dedicaba unas palabras. Ya sabiéndose ganador, en una de esas dejó de lado el diálogo para llevarse la mano al cuello, en señal de asfixia, dando a entender que la presión había podido con los suyos. Luego, en 1995, los de Indiana se tomarían la revancha, también tras siete choques. En el primero de ellos, Miller nos regaló otro de esos momentos para la historia. Ocho puntos en nueve segundos. Tras sumar su segundo triple consecutivo, que igualaría el marcador, se giraba inmediatamente hacia la posición de Lee, saltando lateralmente mientras recuperaba su posición en defensa. Recomiendo repasar el documental de ESPN “Reggie Miller contra los Knicks” a quien quiera más detalles de esta historia.

Claro que Miller no es el único jugador que se las vería con Lee. De sobra es conocido el eterno pique de Spike con jugadores de Celtics. En la última década tuvo como dianas a Kevin Garnett y Paul Pierce. Con The Truth las hostilidades se verían intensificadas tras arribar este en los Nets y escuchar sus declaraciones en las que aseguraba que había llegado la hora de que Brooklyn tomase las riendas de la ciudad, mientras que de KG llegó a afirmar que nunca nadie, ni siquiera Reggie Miller, le dirigió palabras más desagradables. Con LeBron James, Kobe Bryant o Kevin Love ha vivido capítulos diferentes. A pesar de la enemistad deportiva, el respeto por los jugadores ha sido palpable. Cabe recordar su llamada a LeBron James en 2010 antes de un partido con los Heat en el Garden o sus gorjeos tratando de desestabilizar al Rey cuando ambos equipos se enfrentaron en los Playoffs de 2012, el choque de manos, mientras le gritaba, con Love en noviembre de 2013, día en que éste destrozó a los Knicks o el extraño vínculo con Kobe Bryant, a quien igual le dedicaba unas palabrotas como un documental (“Kobe doin work”, 2009).

Aunque hay dos jugadores a los que asociamos en mayor medida al director nacido en Atlanta. Uno de ellos, Ray Allen, fue protagonista en “He got game”. Y es que, ¿quién no conoce a Jesus Shuttlesworth? La interpretación de Allen y su complicada relación con Jake, su padre en la ficción (Denzel Washington), no pasó desapercibida para los críticos, quienes calificaron al entonces jugador de Milwaukee Bucks como una rareza; un deportista con notables facultades interpretativas. A pesar de no haber sido la primera elección de Lee para el papel (se dice que Kobe Bryant, Tracy McGrady o Allen Iverson estuvieron por delante), el cineasta quedó gratamente impresionado y desde entonces mantiene buena amistad con Allen. Lo último, su intento de sacar del retiro, sin éxito, en la temporada 2016-17 al jugador que más triples ha anotado en la historia de la NBA. 

El otro baloncestista ligado a Spike Lee no podía ser otro que el considerado mayoritariamente como el más grande de todos los tiempos. Los enfrentamientos entre Knicks y Bulls durante la carrera de Michael Jordan resultaron batallas constantes. Y son abundantes las anécdotas que se podrían enumerar para hacer referencia a los intercambios de frases y miradas entre MJ y Lee. Claro que, estando Michael de por medio, ya podemos imaginar quién ganó prácticamente todas esas discusiones. Pero la afinidad entre ambos se dio en el terreno de Lee. Y es que no hay campaña más memorable en la historia de las zapatillas de deportes que las series “Spike and Mike”.  

Mars Blackmon, personaje ficticio interpretado por Spike Lee en la película “She’s Gotta Have It” (basada en la serie del mismo nombre), fan de los Knicks y de las Air Jordan, sería el nexo de unión. Jim Riswold, responsable publicitario de Nike, comprendió que difícilmente existiría un tipo que adorase más sus zapatillas que uno que llegaba al punto de no quitárselas ni para tener sexo con su chica, como podía comprobarse en una escena del film. La química de la pareja sería perfecta, con Michael Jordan únicamente preocupado por el juego y un Spike Lee obsesionado con la pizarra y los entrenadores. El tono desenfadado supuso un nuevo enfoque para los publicistas, que entendieron que no todo debía abordarse desde la seriedad, con deportistas sobrios siendo modelos en los spots. Las Air Jordan 3 fueron las zapatillas de Jordan, pero también de Spike Lee. Mars, como protagonista, sería rescatado por la firma deportiva ocasionalmente, como ocurriera en un maravilloso anuncio tras la retirada del mito, y por el propio director, quien en distintos momentos se ha registrado bajo tal pseudónimo en algún que otro hotel. Por cierto, un último apunte al respecto: Spike Lee aún colabora con Michael, siendo embajador de su marca, Jordan Brand.

Para concluir con Lee y entender su asociación con el baloncesto, cabría señalar que, tras los tiroteos de 2015 en Estados Unidos, el director entendió que podía hacer algo al respecto. El día de Navidad se estrenó el anuncio de servicio público “End gun violence”, perteneciente al movimiento de mismo nombre, con Stephen Curry, Chris Paul, Carmelo Anthony y Joakim Noah ofreciendo sus testimonios sobre el impacto de la violencia armada y cómo estos hechos les afectan. Que fuese Spike Lee el encargado de ponerse tras la cámara no es casual. Apunta Kathy Behrens, presidenta de programas de responsabilidad social de jugadores NBA, que todos querían expresarse y Lee les sugirió cómo. “Pienso que Spike vio que nuestros muchachos sentían la misma pasión que él y se acercó a Adam (Silver), para decirle que quería hacer algo al respecto y creía que debíamos hacerlo juntos. Nos pareció una idea genial”.

Mr. Spike Lee, genio y figura.

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