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Sí, el Giro comienza en Israel

Enrique Julián Gómez @EnriqueJulian23 03-05-2018

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Aunque más de uno todavía
arquea el ojo al escucharlo, el Giro d’Italia comienza en Israel. No es algo
extraño: en los últimos tiempos la carrera italiana sale cada dos años desde
fuera de su territorio, práctica relativamente habitual también en Tour y
Vuelta.

No obstante, la Grande Partenza del Giro 2018 tiene dos
elementos especiales: será la primera vez que una gran vuelta ciclista salga
desde fuera de Europa; y este hecho está enmarcado en la apuesta total de
Israel por el ciclismo.

Unos 17 millones de euros se
han puesto sobre la mesa para albergar la salida del Giro d’Italia, que
disputará sus tres primeras etapas en Israel: una contrarreloj corta en Jerusalén
y dos etapas llanas con respectivos finales en la cosmopolita Tel Aviv y en el
resort del Mar Rojo de Eilat.

Los artífices han sido el
propio gobierno israelí y el multimillonario canadiense Sylvan Adams, mecenas
tanto del evento como del equipo ciclista Israel Cycling Academy. Israel quiere
potenciar el país como destino turístico ciclista en invierno, ofreciendo el tándem
del buen tiempo durante todo el año y las características geográficas de un
territorio forjado entre el mar, el desierto e interminables colinas. Y el Giro
es el mejor escaparate posible.

Adams es el mecenas, un
amante del ciclismo que ha puesto el capital para desarrollar el ciclismo en
Israel, potenciarlo entre sus habitantes más jóvenes y crear una
infraestructura ciclista de la nada para intentar convertir al país en
referencia en este deporte, a nivel deportivo y social.

LA ACADEMIA DE ISRAEL 

En hebreo, los conceptos
‘viento’ y ‘espíritu’ se expresan con la misma palabra, que bien puede ser el
lema del equipo local, el Israel Cycling Academy, que debutará en el Giro
d’Italia. Un proyecto que comenzó hace cuatro años, que la temporada pasada dio
su primer gran paso al saltar a la segunda categoría del ciclismo profesional y
que este año espera que el Giro puede ser su impulso definitivo de cara al
futuro.

La ilusión en los rostros
caracteriza a los ocho ciclistas que participarán en la carrera y que estos días
entrenan en las colinas cercanas de Jerusalén, aunque su base habitual esté en
Girona. Especialmente se nota en los jóvenes, Guy Niv y Guy Sagiv, que se
convierten en los primeros israelíes en disputar una carrera de semejante
entidad, con el único objetivo de llegar a Roma.

Junto a otros puntales
como Ben Hermans o el sprinter
Kristian Sbaragli, el líder del equipo será un veteranísimo: Rubén Plaza. A sus
38 años, el español destaca que su rol es el de servir de guía para un grupo
muy joven, la mayoría de los cuales eran unos niños cuando el de Ibi ya corría
en la estructura del Banesto. ¿Su consejo? Paciencia, que tres semanas de
carrera son muy largas.

Vencedor este año de una etapa y la general de
la Vuelta a Castilla y León, principal éxito del equipo en 2018, Rubén Plaza
apunta que su objetivo máximo es conseguir una etapa en la segunda mitad de la
carrera, que sin duda pondría un broche brillante a una trayectoria en la que
este Giro puede ser su última gran capítulo. O al menos, la más realista
intención de todo el equipo, intentará ser protagonista en las fugas.

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Aunque más de uno todavía
arquea el ojo al escucharlo, el Giro d’Italia comienza en Israel. No es algo
extraño: en los últimos tiempos la carrera italiana sale cada dos años desde
fuera de su territorio, práctica relativamente habitual también en Tour y
Vuelta.

No obstante, la Grande Partenza del Giro 2018 tiene dos
elementos especiales: será la primera vez que una gran vuelta ciclista salga
desde fuera de Europa; y este hecho está enmarcado en la apuesta total de
Israel por el ciclismo.

Unos 17 millones de euros se
han puesto sobre la mesa para albergar la salida del Giro d’Italia, que
disputará sus tres primeras etapas en Israel: una contrarreloj corta en Jerusalén
y dos etapas llanas con respectivos finales en la cosmopolita Tel Aviv y en el
resort del Mar Rojo de Eilat.

Los artífices han sido el
propio gobierno israelí y el multimillonario canadiense Sylvan Adams, mecenas
tanto del evento como del equipo ciclista Israel Cycling Academy. Israel quiere
potenciar el país como destino turístico ciclista en invierno, ofreciendo el tándem
del buen tiempo durante todo el año y las características geográficas de un
territorio forjado entre el mar, el desierto e interminables colinas. Y el Giro
es el mejor escaparate posible.

Adams es el mecenas, un
amante del ciclismo que ha puesto el capital para desarrollar el ciclismo en
Israel, potenciarlo entre sus habitantes más jóvenes y crear una
infraestructura ciclista de la nada para intentar convertir al país en
referencia en este deporte, a nivel deportivo y social.

LA ACADEMIA DE ISRAEL 

En hebreo, los conceptos
‘viento’ y ‘espíritu’ se expresan con la misma palabra, que bien puede ser el
lema del equipo local, el Israel Cycling Academy, que debutará en el Giro
d’Italia. Un proyecto que comenzó hace cuatro años, que la temporada pasada dio
su primer gran paso al saltar a la segunda categoría del ciclismo profesional y
que este año espera que el Giro puede ser su impulso definitivo de cara al
futuro.

La ilusión en los rostros
caracteriza a los ocho ciclistas que participarán en la carrera y que estos días
entrenan en las colinas cercanas de Jerusalén, aunque su base habitual esté en
Girona. Especialmente se nota en los jóvenes, Guy Niv y Guy Sagiv, que se
convierten en los primeros israelíes en disputar una carrera de semejante
entidad, con el único objetivo de llegar a Roma.

Junto a otros puntales
como Ben Hermans o el sprinter
Kristian Sbaragli, el líder del equipo será un veteranísimo: Rubén Plaza. A sus
38 años, el español destaca que su rol es el de servir de guía para un grupo
muy joven, la mayoría de los cuales eran unos niños cuando el de Ibi ya corría
en la estructura del Banesto. ¿Su consejo? Paciencia, que tres semanas de
carrera son muy largas.

Vencedor este año de una etapa y la general de
la Vuelta a Castilla y León, principal éxito del equipo en 2018, Rubén Plaza
apunta que su objetivo máximo es conseguir una etapa en la segunda mitad de la
carrera, que sin duda pondría un broche brillante a una trayectoria en la que
este Giro puede ser su última gran capítulo. O al menos, la más realista
intención de todo el equipo, intentará ser protagonista en las fugas.

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