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Sergio Asenjo y su consolidación

Santy Menor @santy_menor 25-09-2014

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Santy MENOR.La primera vez que vi jugar a Sergio Asenjo era cadete de segundo año. Actuaba como titular con la selección sub16 de Castilla y León y, sin ser demasiado alto, ya daba muestras de que podía llegar a convertirse en un gran portero. Golpeaba fortísimo el balón y siempre estaba bien colocado, seguro por arriba y blocando muchos balones.

Le perdí la pista y cuál fue mi sorpresa cuando, dos años después, ya matriculado en Periodismo en la Universidad Europea Miguel de Cervantes en Valladolid, Mendilíbar le dio la alternativa a un joven canterano en lugar del francés Butelle para jugar ante el Villarreal. Era diciembre de 2007 y yo no podía salir de mi asombro. Era él. Era el portero de Castilla y León que tan buenas sensaciones me había dado con 16 años.

Ya con 18, más estilizado, demostró en el José Zorrilla todas sus virtudes. Tranquilo y sereno, sin acusar la presión, ayudó a sus compañeros a vencer por 2-0 al equipo castellonense y se mantendría como titular hasta el final de la temporada, encajando tan solo 29 goles en 24 partidos disputados.

En la temporada siguiente, la 2008-2009, compartiría puesto con el paraguayo Justo Villar, pero a sus 19 años era titular indiscutible con la selección española sub21 y estaba considerado como uno de los mejores guardametas jóvenes del mundo. El futuro estaba a sus pies y tardó poco en recalar en un grande. El 7 de julio de 2009, el guardameta palentino firmaba un contrato de cuatro temporadas con el Atlético de Madrid, a cambio de 5 millones de euros y la cesión de Diego Costa al Valladolid.

A orillas del Manzanares comenzarían los primeros problemas para el prometedor cancerbero. El primero de ellos, el miedo a fallar. El Calderón no es el José Zorrilla y Asenjo lo acusó. El palentino empezó como titular la competición liguera, pero tras varios fallos perdió el puesto en detrimento de un emergente De Gea que, por su condición de canterano y atlético de cuna, contaba con el apoyo de la afición.

A esta compleja situación deportiva se unió la primera lesión grave de su carrera, la cual se produjo el 8 de mayo de 2010 en un Sporting 1-1 Atlético. Aunque en diciembre de 2008, todavía en el Valladolid, había sufrido un problema en el menisco que le tuvo tres meses alejado de los terrenos de juego, esta vez la lesión fue más grave y Asenjo se mantuvo en el dique seco hasta el mes de noviembre.

Entre tanto, David De Gea aprovechó el tiempo y se convirtió, además de en un ídolo para la hinchada del Atlético, en uno de los guardametas más codiciados del panorama internacional. Por ello, cuando Asenjo se recuperó, el club colchonero decidió cederlo al Málaga para que adquiriera ritmo de competición. Gafado, el palentino apenas pudo disputar cinco encuentros antes de volver a lesionarse. En un mal gesto se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y el tiempo de baja ascendió a los ocho meses.

Muchos pensaron en su retirada, pero, a sus 21 años, el guardameta rehusó rendirse. Volvió al trabajo y, tras dos temporadas prácticamente en blanco en el Atlético a la sombra de Courtois, la temporada pasada se fue cedido al Villarreal, donde por fin encontró la continuidad. Marcelino le brindó toda su confianza y el palentino comenzó a recordar al internacional sub21 que había brillado con luz propia en Valladolid. 41 goles recibidos en 35 partidos jugados hicieron que el Villarreal se plantease su contratación, algo que se cerró el pasado 27 de junio, a cambio de cinco millones de euros y con un contrato hasta 2019.

Asenjo tiene todavía 25 años y está protagonizando un arranque de Liga espectacular. Ha encajado cuatro goles en cinco encuentros y todo hace indicar que si sigue con esta progresión acabará siendo convocado por la selección española, uno de sus sueños de niño. Pese a las piedras que se ha encontrado a lo largo de su camino, el guardameta ha demostrado que con trabajo, paciencia, fortaleza mental y sacrificio, hasta el más alto de los muros puede ser derribado.

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Santy MENOR.La primera vez que vi jugar a Sergio Asenjo era cadete de segundo año. Actuaba como titular con la selección sub16 de Castilla y León y, sin ser demasiado alto, ya daba muestras de que podía llegar a convertirse en un gran portero. Golpeaba fortísimo el balón y siempre estaba bien colocado, seguro por arriba y blocando muchos balones.

Le perdí la pista y cuál fue mi sorpresa cuando, dos años después, ya matriculado en Periodismo en la Universidad Europea Miguel de Cervantes en Valladolid, Mendilíbar le dio la alternativa a un joven canterano en lugar del francés Butelle para jugar ante el Villarreal. Era diciembre de 2007 y yo no podía salir de mi asombro. Era él. Era el portero de Castilla y León que tan buenas sensaciones me había dado con 16 años.

Ya con 18, más estilizado, demostró en el José Zorrilla todas sus virtudes. Tranquilo y sereno, sin acusar la presión, ayudó a sus compañeros a vencer por 2-0 al equipo castellonense y se mantendría como titular hasta el final de la temporada, encajando tan solo 29 goles en 24 partidos disputados.

En la temporada siguiente, la 2008-2009, compartiría puesto con el paraguayo Justo Villar, pero a sus 19 años era titular indiscutible con la selección española sub21 y estaba considerado como uno de los mejores guardametas jóvenes del mundo. El futuro estaba a sus pies y tardó poco en recalar en un grande. El 7 de julio de 2009, el guardameta palentino firmaba un contrato de cuatro temporadas con el Atlético de Madrid, a cambio de 5 millones de euros y la cesión de Diego Costa al Valladolid.

A orillas del Manzanares comenzarían los primeros problemas para el prometedor cancerbero. El primero de ellos, el miedo a fallar. El Calderón no es el José Zorrilla y Asenjo lo acusó. El palentino empezó como titular la competición liguera, pero tras varios fallos perdió el puesto en detrimento de un emergente De Gea que, por su condición de canterano y atlético de cuna, contaba con el apoyo de la afición.

A esta compleja situación deportiva se unió la primera lesión grave de su carrera, la cual se produjo el 8 de mayo de 2010 en un Sporting 1-1 Atlético. Aunque en diciembre de 2008, todavía en el Valladolid, había sufrido un problema en el menisco que le tuvo tres meses alejado de los terrenos de juego, esta vez la lesión fue más grave y Asenjo se mantuvo en el dique seco hasta el mes de noviembre.

Entre tanto, David De Gea aprovechó el tiempo y se convirtió, además de en un ídolo para la hinchada del Atlético, en uno de los guardametas más codiciados del panorama internacional. Por ello, cuando Asenjo se recuperó, el club colchonero decidió cederlo al Málaga para que adquiriera ritmo de competición. Gafado, el palentino apenas pudo disputar cinco encuentros antes de volver a lesionarse. En un mal gesto se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y el tiempo de baja ascendió a los ocho meses.

Muchos pensaron en su retirada, pero, a sus 21 años, el guardameta rehusó rendirse. Volvió al trabajo y, tras dos temporadas prácticamente en blanco en el Atlético a la sombra de Courtois, la temporada pasada se fue cedido al Villarreal, donde por fin encontró la continuidad. Marcelino le brindó toda su confianza y el palentino comenzó a recordar al internacional sub21 que había brillado con luz propia en Valladolid. 41 goles recibidos en 35 partidos jugados hicieron que el Villarreal se plantease su contratación, algo que se cerró el pasado 27 de junio, a cambio de cinco millones de euros y con un contrato hasta 2019.

Asenjo tiene todavía 25 años y está protagonizando un arranque de Liga espectacular. Ha encajado cuatro goles en cinco encuentros y todo hace indicar que si sigue con esta progresión acabará siendo convocado por la selección española, uno de sus sueños de niño. Pese a las piedras que se ha encontrado a lo largo de su camino, el guardameta ha demostrado que con trabajo, paciencia, fortaleza mental y sacrificio, hasta el más alto de los muros puede ser derribado.

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