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Se retira un icono, se va Sharapova

Alejandro Pérez @aperezgom 27-02-2020

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Maria Sharapova

El tenis me mostró el mundo. Y me enseñó de qué estaba hecha. Así es cómo me probé a mí misma y cómo medí mi crecimiento. En lo que sea que decida hacer en el siguiente capítulo, la siguiente montaña, seguiré empujando. Seguiré escalando. Seguiré creciendo. Tenis, estoy diciendo adiós”.

Este mensaje, publicado en el perfil oficial de Instagram de Maria Sharapova (Nyagan, Rusia, 1987) este miércoles, ha sido la forma de anunciar su retirada del tenis profesional. Una carrera que se ha alargado 20 años (2001-2020) y que ha vivido cinco títulos del Grand Slam (ganando en los cuatro escenarios), un título de Maestra, una Copa Federación, una medalla de plata olímpica, 21 semanas como número 1 y 36 títulos WTA.

Profesional desde 2001, sus primeros pasos los dio mientras crecía en el circuito júnior (47 triunfos en 56 partidos, finalista en Melbourne y Wimbledon). En 2003 ya juega la temporada completa y en 2004 explota definitivamente. Con apenas 16-17 años. Cuartos de final en Roland Garros de aperitivo para la hierba de Wimbledon, donde protagonizó lo que entonces se consideró la mayor sorpresa que se recordaba, tras ganar el título ante Serena Williams. Y se coló en el top10. Para cerrar un año ya de por sí extraordinario, le puso la guinda convirtiéndose en Maestra en las Finales WTA de Los Ángeles. Acabó la temporada número 4. La había empezado la 31ª.

En 2005 saborea la cima de la WTA, siendo la primera mujer rusa en conseguirlo, y en 2006 suma su segundo Grand Slam. En Nueva York se coronó campeona. Con 19 años. Saltamos a 2008, cuando Sharapova se convierte en tricampeona de Grand Slam ganando el Open de Australia. En mayo vuelve al número 1 por cuarta vez tras la retirada de Justine Henin del tenis profesional. Una lesión en el hombro le obliga a estar 10 meses parada, pero, tras volver, consigue recuperar el top10 y colarse en el número 2 a final de 2011.

Una vez cerrada su carrera profesional, se puede decir que 2012 fue su mejor año. En París consigue ser la décima tenista en ganar los cuatro Grand Slams. Y en verano, en las Olimpiadas de Londres, se cuelga la medalla de plata en la hierba de Wimbledon. Tras un 2013 con parones por lesiones, 2014 (de nuevo, un año par) vuelve a ser de buen gusto para la rusa. Segundo título en París y quinto Grand Slam (el último).

En este punto toca mencionar algo siempre incómodo. Aparece el dopaje. El principio del fin. El 12 de marzo se conoce que, en un control en Melbourne, a Sharapova se le detecta meldonium, una sustancia prohibida desde ese 1 de enero. La tenista se pone a disposición de las autoridades, pero es sancionada con dos años de inactividad. Sin embargo, en octubre ve su sanción rebajada a 15 meses. En abril de 2017 puede volver a jugar.

Fuera del top200, recibe varias invitaciones (Stuttgart, Madrid o Roma) y otras se le niegan públicamente (París). No pisa Wimbledon y pasa de puntillas por el cemento estadounidense. En Asia gana su primer torneo tras la suspensión (Tianjin), que será su última conquista. Entre 2018 y 2019 consigue volver al top25, pero el hombro le vuelve a hacer parar. Ya en 2020, apenas juega tres torneos antes de poner punto final a su carrera.

La María Sharapova tenista no ha sido ni mucho menos la única Maria Sharapova conocida. Un imán para las marcas y para la publicidad. Cuenta con su propia fundación (Maria Sharapova Foundation), en 2017 publicó su autobiografía (Unstoppable: My life so far / Imparable: mi vida hasta ahora) y desde 2013 tiene la marca Sugarpova. Son sólo algunos de los detalles extradeportivos de una extraordinaria tenista. Gracias por todo, María.

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El tenis me mostró el mundo. Y me enseñó de qué estaba hecha. Así es cómo me probé a mí misma y cómo medí mi crecimiento. En lo que sea que decida hacer en el siguiente capítulo, la siguiente montaña, seguiré empujando. Seguiré escalando. Seguiré creciendo. Tenis, estoy diciendo adiós”.

Este mensaje, publicado en el perfil oficial de Instagram de Maria Sharapova (Nyagan, Rusia, 1987) este miércoles, ha sido la forma de anunciar su retirada del tenis profesional. Una carrera que se ha alargado 20 años (2001-2020) y que ha vivido cinco títulos del Grand Slam (ganando en los cuatro escenarios), un título de Maestra, una Copa Federación, una medalla de plata olímpica, 21 semanas como número 1 y 36 títulos WTA.

Profesional desde 2001, sus primeros pasos los dio mientras crecía en el circuito júnior (47 triunfos en 56 partidos, finalista en Melbourne y Wimbledon). En 2003 ya juega la temporada completa y en 2004 explota definitivamente. Con apenas 16-17 años. Cuartos de final en Roland Garros de aperitivo para la hierba de Wimbledon, donde protagonizó lo que entonces se consideró la mayor sorpresa que se recordaba, tras ganar el título ante Serena Williams. Y se coló en el top10. Para cerrar un año ya de por sí extraordinario, le puso la guinda convirtiéndose en Maestra en las Finales WTA de Los Ángeles. Acabó la temporada número 4. La había empezado la 31ª.

En 2005 saborea la cima de la WTA, siendo la primera mujer rusa en conseguirlo, y en 2006 suma su segundo Grand Slam. En Nueva York se coronó campeona. Con 19 años. Saltamos a 2008, cuando Sharapova se convierte en tricampeona de Grand Slam ganando el Open de Australia. En mayo vuelve al número 1 por cuarta vez tras la retirada de Justine Henin del tenis profesional. Una lesión en el hombro le obliga a estar 10 meses parada, pero, tras volver, consigue recuperar el top10 y colarse en el número 2 a final de 2011.

Una vez cerrada su carrera profesional, se puede decir que 2012 fue su mejor año. En París consigue ser la décima tenista en ganar los cuatro Grand Slams. Y en verano, en las Olimpiadas de Londres, se cuelga la medalla de plata en la hierba de Wimbledon. Tras un 2013 con parones por lesiones, 2014 (de nuevo, un año par) vuelve a ser de buen gusto para la rusa. Segundo título en París y quinto Grand Slam (el último).

En este punto toca mencionar algo siempre incómodo. Aparece el dopaje. El principio del fin. El 12 de marzo se conoce que, en un control en Melbourne, a Sharapova se le detecta meldonium, una sustancia prohibida desde ese 1 de enero. La tenista se pone a disposición de las autoridades, pero es sancionada con dos años de inactividad. Sin embargo, en octubre ve su sanción rebajada a 15 meses. En abril de 2017 puede volver a jugar.

Fuera del top200, recibe varias invitaciones (Stuttgart, Madrid o Roma) y otras se le niegan públicamente (París). No pisa Wimbledon y pasa de puntillas por el cemento estadounidense. En Asia gana su primer torneo tras la suspensión (Tianjin), que será su última conquista. Entre 2018 y 2019 consigue volver al top25, pero el hombro le vuelve a hacer parar. Ya en 2020, apenas juega tres torneos antes de poner punto final a su carrera.

La María Sharapova tenista no ha sido ni mucho menos la única Maria Sharapova conocida. Un imán para las marcas y para la publicidad. Cuenta con su propia fundación (Maria Sharapova Foundation), en 2017 publicó su autobiografía (Unstoppable: My life so far / Imparable: mi vida hasta ahora) y desde 2013 tiene la marca Sugarpova. Son sólo algunos de los detalles extradeportivos de una extraordinaria tenista. Gracias por todo, María.

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