_Femenino

Salto de calidad

David Orenes @david_lrl 13-11-2019

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España

España jugó ante Polonia su último partido del 2019. Lo hizo con un agridulce empate a cero que hizo olvidar (en parte) el doloroso 3-0 encajado en la Copa Algarve. Si bien la falta de gol sigue siendo lo más preocupante de la Selección desde la Eurocopa de 2017, la mejora en otros campos y la imagen mostrada en grandes escenarios dan muestras de que el futuro solo puede ser prometedor.

El cuadro de Jorge Vilda ha sufrido seis derrotas este año. Compararlo con un 2018 inmaculado (10 victorias y dos empates) sería injusto, pues ha disputado seis partidos más que el anterior y los rivales, como se pedía, han sido los más duros posibles. Afrontar el Mundial de Francia, el segundo de la historia para la Roja, suponía de una exigencia tal que debía prepararse a conciencia y contra los mejores. Así, España se enfrentó antes de la cita frente a rivales de la talla de Estados Unidos, Inglaterra, Brasil o Países Bajos. Cayó ante los dos primeros (0-1 y 2-1 respectivamente), pero no sin dar guerra. Ganó a los dos últimos (2-0 y 2-1) demostrando que ya podía tutearse ante selecciones con experiencia o vigentes campeonas de Europa.

La Copa del mundo quizá marque un antes y un después. En Francia, pese a lograr una única victoria ante Camerún (la primera de la historia en un Mundial) y volver a quedarse a cero en dos partidos en fase de grupos, la imagen mostrada distó mucho de los torneos anteriores, y Vilda corrigió errores que le condenaron en otros tiempos. España compitió ante Alemania pese a la derrota (1-0). Sus primeros 20 minutos fueron de selección de primer nivel, y el juego directo que se demandaba desde hace mucho, con Virginia Torrecilla a los mandos y savia nueva en ataque como Nahikari o Lucía, quedó plasmado a las mil maravillas.

El gol de Dabritz nos bajó de las nubes y a partir de ahí el partido solo fue a peor, si bien Sandra Paños no volvió a sufrir, al igual que ante China o Estados Unidos, donde muchos esperaban una goleada. Las de Vilda se marcharon a casa por culpa de dos penaltis, uno más polémico que el otro, sabiendo que habían plantado cara a la mejor selección del planeta y a la postre campeona del torneo. La zaga, capitaneada por Paredes y Mapi León, mostró su mejor faceta y la definió como uno de los puntos fuertes de la Selección en esta segunda parte de 2019.

España ha mejorado una barbaridad en defensa. Solo hay que comparar el partido ante Polonia en la Copa Algarve (absolutamente desbordada) con el de este martes en Lublin, si bien en primavera Paredes fue la gran ausencia y Mapi entró en el 67’, ya con 3-0 en el marcador. También ha crecido en ataque, pese a las dificultades para abrir el marcador ante selecciones de nivel parecido o superior. Prueba de ello son las transiciones (cada vez más rápidas y acertadas), la presión alta (una de las grandes bazas en el Mundial) y la fluidez en tres cuartos de campo, más ágiles que nunca. La Roja crea más ocasiones que antes, y la efectividad solo debe ser cuestión de tiempo.

El 2020, sin grandes torneos (más allá de unos Juegos Olímpicos donde España no estará) servirá para finiquitar el pase a la Eurocopa de Inglaterra, un torneo que se presenta de lo más ilusionante después del crecimiento y las mejoras experimentadas. Toca dar otro salto de calidad, y hacer historia a lo grande.

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España jugó ante Polonia su último partido del 2019. Lo hizo con un agridulce empate a cero que hizo olvidar (en parte) el doloroso 3-0 encajado en la Copa Algarve. Si bien la falta de gol sigue siendo lo más preocupante de la Selección desde la Eurocopa de 2017, la mejora en otros campos y la imagen mostrada en grandes escenarios dan muestras de que el futuro solo puede ser prometedor.

El cuadro de Jorge Vilda ha sufrido seis derrotas este año. Compararlo con un 2018 inmaculado (10 victorias y dos empates) sería injusto, pues ha disputado seis partidos más que el anterior y los rivales, como se pedía, han sido los más duros posibles. Afrontar el Mundial de Francia, el segundo de la historia para la Roja, suponía de una exigencia tal que debía prepararse a conciencia y contra los mejores. Así, España se enfrentó antes de la cita frente a rivales de la talla de Estados Unidos, Inglaterra, Brasil o Países Bajos. Cayó ante los dos primeros (0-1 y 2-1 respectivamente), pero no sin dar guerra. Ganó a los dos últimos (2-0 y 2-1) demostrando que ya podía tutearse ante selecciones con experiencia o vigentes campeonas de Europa.

La Copa del mundo quizá marque un antes y un después. En Francia, pese a lograr una única victoria ante Camerún (la primera de la historia en un Mundial) y volver a quedarse a cero en dos partidos en fase de grupos, la imagen mostrada distó mucho de los torneos anteriores, y Vilda corrigió errores que le condenaron en otros tiempos. España compitió ante Alemania pese a la derrota (1-0). Sus primeros 20 minutos fueron de selección de primer nivel, y el juego directo que se demandaba desde hace mucho, con Virginia Torrecilla a los mandos y savia nueva en ataque como Nahikari o Lucía, quedó plasmado a las mil maravillas.

El gol de Dabritz nos bajó de las nubes y a partir de ahí el partido solo fue a peor, si bien Sandra Paños no volvió a sufrir, al igual que ante China o Estados Unidos, donde muchos esperaban una goleada. Las de Vilda se marcharon a casa por culpa de dos penaltis, uno más polémico que el otro, sabiendo que habían plantado cara a la mejor selección del planeta y a la postre campeona del torneo. La zaga, capitaneada por Paredes y Mapi León, mostró su mejor faceta y la definió como uno de los puntos fuertes de la Selección en esta segunda parte de 2019.

España ha mejorado una barbaridad en defensa. Solo hay que comparar el partido ante Polonia en la Copa Algarve (absolutamente desbordada) con el de este martes en Lublin, si bien en primavera Paredes fue la gran ausencia y Mapi entró en el 67’, ya con 3-0 en el marcador. También ha crecido en ataque, pese a las dificultades para abrir el marcador ante selecciones de nivel parecido o superior. Prueba de ello son las transiciones (cada vez más rápidas y acertadas), la presión alta (una de las grandes bazas en el Mundial) y la fluidez en tres cuartos de campo, más ágiles que nunca. La Roja crea más ocasiones que antes, y la efectividad solo debe ser cuestión de tiempo.

El 2020, sin grandes torneos (más allá de unos Juegos Olímpicos donde España no estará) servirá para finiquitar el pase a la Eurocopa de Inglaterra, un torneo que se presenta de lo más ilusionante después del crecimiento y las mejoras experimentadas. Toca dar otro salto de calidad, y hacer historia a lo grande.

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