_Italia

Rock in Cagliari

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 12-12-2019

etiquetas:

Cagliari Serie A

Hay un dato que define el estado futbolístico, de forma y también de ánimo que vertebra al Cagliari actualmente. El club sardo es el equipo de las cinco grandes ligas que mayor diferencia a favor ha obtenido entre su número de goles anotados y la probabilidad de gol acumulada del total de sus ocasiones (xG). El conjunto de Rolando Maran ha generado estadísticamente en lo que llevamos de temporada poco menos de 17 tantos (es el quinto que menos volumen de peligro crea en la Serie A) y sin embargo ha logrado convertir 31 dianas (el tercer registro más goleador del Calcio). Una impresionante diferencia positiva de algo más de 14 goles que, si la contextualizamos, encuentra a mucha distancia a sus inmediatos perseguidores en Italia: la Lazio (+6,45) y el Sassuolo (+6,40).

El dato habla claramente de una mayor calidad individual de sus piezas respecto a las del año pasado, pero también de una predisposición para vivir los partidos al límite y para encontrarse cómodo en el alambre en el que otros tanto sufren, para expresarse en el campo a través de una energía arrebatadora que mueve y conmueve al equipo en todas sus fases y que define a todos sus titulares del centro del campo en adelante, otorgando así al 4-3-2-1 de Maran una enorme coherencia en su concepción futbolística, tanto en la agresiva y efectiva presión tras pérdida, como en las vertiginosas, lejanas y verticales transiciones. Una unidad colectiva que le permite vivir los partidos dentro de una montaña rusa de dominio alterno e ida y vuelta en la que casi siempre termina por decantar la balanza de su lado, a pesar de que muchas veces sea un equipo incapaz de dominar el contexto. 

Obviamente, esa misma eficacia productiva, que está lanzando su rendimiento muy por encima de sus posibilidades reales por nivel e incluso de la propia riqueza de su juego y que francamente es difícilmente sostenible, tiene casi todo que ver con la pegada y con la definición de cara a puerta. De hecho, el Cagliari es el segundo equipo de las grandes ligas con un mejor porcentaje de conversión de gol de sus tiros (18%), solamente superado por el FC Barcelona (21%). En ese sentido, hay dos futbolistas que son capitales por su sobresaliente capacidad para encontrar el gol desde situaciones de remate muchas veces inverosímiles u originadas desde definiciones arriesgadas y creativas, pero que están encontrando puerta muy asiduamente. Ellos son Joao Pedro, con su excelente talento para insertarse hacia la zona de gol desde el pico izquierdo del área o para generarse desde allí mismo su hueco para el disparo al segundo palo, y Radja Nainggolan, con sus temibles zarpazos desde muchos metros de distancia respecto al arco rival.

Sin ir más lejos, el ‘Ninja’ es el tercer jugador de Europa que más veces por partido intenta este tipo de finalizaciones desde fuera del área (2,3) y el segundo que más goles ha conseguido (4) desde más allá de la frontal, tan solo por detrás de un tal Lionel Messi. Los dos mediapuntas-no-realmente-mediapuntas del sistema de Maran son además los dos encargados principales de recibir los primeros pases por parte de un Luca Cigarini que desde su posición de regista lanza los primeros envíos verticales y da salida al equipo, los encargados de acelerar las jugadas, de recibir entre líneas, de avanzar metros en conducción, de explotar los espacios, de asomarse a la frontal desde ambos pasillos, de rellenar los costados en ataques rápidos o también, sobre todo en el caso de Joao Pedro, de aprovechar los huecos en el área que les despeja con sapiencia Giovanni Simeone y de lanzarse como poseídos a la recuperación tras pérdida, especialmente en el caso de Nainggolan. Esta última, una de las grandes señas de identidad de los sardos y en la que también destacan Nahitan Nández, Lucas Castro o Marko Rog.

Tanto el brasileño como el belga definen perfectamente la esencia y representan de maravilla la elevada energía que sirve de gasolina para su equipo. El Cagliari es, como ambos, un equipo físicamente muy potente, agresivo, vertical, poderoso en los duelos individuales y con buen pie para asociarse. Un conjunto que atosiga a su rival por puro empuje, que se agarra a los partidos, incluso cuando estos se le están escapando entre los dedos por su escasa aptitud para gestionarlos desde una mayor pausa, a base de punch, de insistencia, de carácter, de una quizá sobredimensionada confianza en sí mismo que, sin embargo, está dando unos resultados no por asombrosos menos sobresalientes. El Cagliari no pierde desde el pasado 1 de septiembre ante el Inter, ha acumulado en 15 fechas los mismos puntos que el curso pasado tardó 28 jornadas en recolectar y ha sumado siete de sus últimos 14 desde situaciones desfavorables en el marcador.

Por sorprendente que parezca, Maran no ha inyectado ningún tipo de idea compleja o de renovación táctica reseñable para dar forma a una plantilla que, evidentemente, ha dado un salto hacia adelante considerable, aunque no tanto como para soñar despierto con un puesto en plazas europeas al final de la temporada, y mucho menos con un arranque de campeonato histórico que le permite ocupar el último puesto de la tabla que da acceso a la próxima Champions League. El Cagliari era un equipo sin demasiada identidad, que viene de salvarse matemáticamente en la última fecha y que, sin embargo, con el reciente paso del 4-3-1-2 al 4-3-2-1, ha sabido “simplemente” encontrar su camino, consiguiendo proteger mucho mejor y con una gran superioridad el carril central en términos defensivos. Una vía que, más allá de la notable presión tras pérdida en campo rival y de saber elegir los momentos para ejecutarla, ha llevado a los rossoblù a bajar su bloque y a conceder metros al rival para defenderse con su acumulación de efectivos y poder atacar así grandes espacios con un juego más directo y en transiciones largas y rápidas.

En este aspecto es fundamental el papel de Gio Simeone. Un nueve sin una excesiva cuota de gol y que no gestiona demasiado bien el juego directo de espaldas para poner de cara a sus compañeros, pero que está pudiendo hacer constantemente lo que mejor hace: trazar desmarques en profundidad que abren caminos para el resto de sus compañeros. El ariete argentino, partiendo desde muy lejos de la portería, consigue separar la distancia entre líneas del rival cuando el Cagliari lanza su ataque desde su bloque bajo y de esta forma el equipo está encontrando el hábitat perfecto para que sus dos mejores futbolistas, Joao Pedro y Nainggolan, se impongan. Ya sea recibiendo ellos mismos en los huecos que despeja Simeone entre líneas en tres cuartos para dinamitar posteriormente esos jugosos espacios en conducción, aprovechándose de una segunda jugada con su llegada desde atrás y su pegada o incluso a través del matizado pero todavía muy presente juego exterior, que con Pavoletti era el gran valor cagliaritano la pasada temporada hasta alcanzar la extrema dependencia, y en el que el aún conserva dos bazas bastante potentes en el juego aéreo en el área rival como son los ya citados Simeone y Joao Pedro.

Es bastante probable que, con estos mismos ingredientes y esta misma receta táctica, el increíble estado de forma que actualmente rige los pasos competitivos del Cagliari tienda a estabilizarse y a encontrar por tanto su verdadera dimensión, que evidentemente no es estar peleando por un puesto de Champions League. Sin embargo, mientras las ocasiones sigan convirtiéndose en goles con ese grado extremo eficacia, mientras el equipo no empiece a sufrir demasiado en la transición defensiva y pueda seguir manteniéndose casi imbatible como lo ha hecho hasta ahora en el permanente intercambio de golpes con su presión tras pérdida, su posterior bloque bajo y sus trepidantes transiciones, y mientras Radja Nainggolan y Joao Pedro sigan rayando a este nivel de productividad, pegada, colmillo y mentalidad ganadora, el Cagliari puede continuar soñando con los ojos bien abiertos con volver a pasear por Europa la bandiera dei quattro mori el año que viene, más de un cuarto de siglo después de la última vez. Un año que, además, será el de su centenario.

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Hay un dato que define el estado futbolístico, de forma y también de ánimo que vertebra al Cagliari actualmente. El club sardo es el equipo de las cinco grandes ligas que mayor diferencia a favor ha obtenido entre su número de goles anotados y la probabilidad de gol acumulada del total de sus ocasiones (xG). El conjunto de Rolando Maran ha generado estadísticamente en lo que llevamos de temporada poco menos de 17 tantos (es el quinto que menos volumen de peligro crea en la Serie A) y sin embargo ha logrado convertir 31 dianas (el tercer registro más goleador del Calcio). Una impresionante diferencia positiva de algo más de 14 goles que, si la contextualizamos, encuentra a mucha distancia a sus inmediatos perseguidores en Italia: la Lazio (+6,45) y el Sassuolo (+6,40).

El dato habla claramente de una mayor calidad individual de sus piezas respecto a las del año pasado, pero también de una predisposición para vivir los partidos al límite y para encontrarse cómodo en el alambre en el que otros tanto sufren, para expresarse en el campo a través de una energía arrebatadora que mueve y conmueve al equipo en todas sus fases y que define a todos sus titulares del centro del campo en adelante, otorgando así al 4-3-2-1 de Maran una enorme coherencia en su concepción futbolística, tanto en la agresiva y efectiva presión tras pérdida, como en las vertiginosas, lejanas y verticales transiciones. Una unidad colectiva que le permite vivir los partidos dentro de una montaña rusa de dominio alterno e ida y vuelta en la que casi siempre termina por decantar la balanza de su lado, a pesar de que muchas veces sea un equipo incapaz de dominar el contexto. 

Obviamente, esa misma eficacia productiva, que está lanzando su rendimiento muy por encima de sus posibilidades reales por nivel e incluso de la propia riqueza de su juego y que francamente es difícilmente sostenible, tiene casi todo que ver con la pegada y con la definición de cara a puerta. De hecho, el Cagliari es el segundo equipo de las grandes ligas con un mejor porcentaje de conversión de gol de sus tiros (18%), solamente superado por el FC Barcelona (21%). En ese sentido, hay dos futbolistas que son capitales por su sobresaliente capacidad para encontrar el gol desde situaciones de remate muchas veces inverosímiles u originadas desde definiciones arriesgadas y creativas, pero que están encontrando puerta muy asiduamente. Ellos son Joao Pedro, con su excelente talento para insertarse hacia la zona de gol desde el pico izquierdo del área o para generarse desde allí mismo su hueco para el disparo al segundo palo, y Radja Nainggolan, con sus temibles zarpazos desde muchos metros de distancia respecto al arco rival.

Sin ir más lejos, el ‘Ninja’ es el tercer jugador de Europa que más veces por partido intenta este tipo de finalizaciones desde fuera del área (2,3) y el segundo que más goles ha conseguido (4) desde más allá de la frontal, tan solo por detrás de un tal Lionel Messi. Los dos mediapuntas-no-realmente-mediapuntas del sistema de Maran son además los dos encargados principales de recibir los primeros pases por parte de un Luca Cigarini que desde su posición de regista lanza los primeros envíos verticales y da salida al equipo, los encargados de acelerar las jugadas, de recibir entre líneas, de avanzar metros en conducción, de explotar los espacios, de asomarse a la frontal desde ambos pasillos, de rellenar los costados en ataques rápidos o también, sobre todo en el caso de Joao Pedro, de aprovechar los huecos en el área que les despeja con sapiencia Giovanni Simeone y de lanzarse como poseídos a la recuperación tras pérdida, especialmente en el caso de Nainggolan. Esta última, una de las grandes señas de identidad de los sardos y en la que también destacan Nahitan Nández, Lucas Castro o Marko Rog.

Tanto el brasileño como el belga definen perfectamente la esencia y representan de maravilla la elevada energía que sirve de gasolina para su equipo. El Cagliari es, como ambos, un equipo físicamente muy potente, agresivo, vertical, poderoso en los duelos individuales y con buen pie para asociarse. Un conjunto que atosiga a su rival por puro empuje, que se agarra a los partidos, incluso cuando estos se le están escapando entre los dedos por su escasa aptitud para gestionarlos desde una mayor pausa, a base de punch, de insistencia, de carácter, de una quizá sobredimensionada confianza en sí mismo que, sin embargo, está dando unos resultados no por asombrosos menos sobresalientes. El Cagliari no pierde desde el pasado 1 de septiembre ante el Inter, ha acumulado en 15 fechas los mismos puntos que el curso pasado tardó 28 jornadas en recolectar y ha sumado siete de sus últimos 14 desde situaciones desfavorables en el marcador.

Por sorprendente que parezca, Maran no ha inyectado ningún tipo de idea compleja o de renovación táctica reseñable para dar forma a una plantilla que, evidentemente, ha dado un salto hacia adelante considerable, aunque no tanto como para soñar despierto con un puesto en plazas europeas al final de la temporada, y mucho menos con un arranque de campeonato histórico que le permite ocupar el último puesto de la tabla que da acceso a la próxima Champions League. El Cagliari era un equipo sin demasiada identidad, que viene de salvarse matemáticamente en la última fecha y que, sin embargo, con el reciente paso del 4-3-1-2 al 4-3-2-1, ha sabido “simplemente” encontrar su camino, consiguiendo proteger mucho mejor y con una gran superioridad el carril central en términos defensivos. Una vía que, más allá de la notable presión tras pérdida en campo rival y de saber elegir los momentos para ejecutarla, ha llevado a los rossoblù a bajar su bloque y a conceder metros al rival para defenderse con su acumulación de efectivos y poder atacar así grandes espacios con un juego más directo y en transiciones largas y rápidas.

En este aspecto es fundamental el papel de Gio Simeone. Un nueve sin una excesiva cuota de gol y que no gestiona demasiado bien el juego directo de espaldas para poner de cara a sus compañeros, pero que está pudiendo hacer constantemente lo que mejor hace: trazar desmarques en profundidad que abren caminos para el resto de sus compañeros. El ariete argentino, partiendo desde muy lejos de la portería, consigue separar la distancia entre líneas del rival cuando el Cagliari lanza su ataque desde su bloque bajo y de esta forma el equipo está encontrando el hábitat perfecto para que sus dos mejores futbolistas, Joao Pedro y Nainggolan, se impongan. Ya sea recibiendo ellos mismos en los huecos que despeja Simeone entre líneas en tres cuartos para dinamitar posteriormente esos jugosos espacios en conducción, aprovechándose de una segunda jugada con su llegada desde atrás y su pegada o incluso a través del matizado pero todavía muy presente juego exterior, que con Pavoletti era el gran valor cagliaritano la pasada temporada hasta alcanzar la extrema dependencia, y en el que el aún conserva dos bazas bastante potentes en el juego aéreo en el área rival como son los ya citados Simeone y Joao Pedro.

Es bastante probable que, con estos mismos ingredientes y esta misma receta táctica, el increíble estado de forma que actualmente rige los pasos competitivos del Cagliari tienda a estabilizarse y a encontrar por tanto su verdadera dimensión, que evidentemente no es estar peleando por un puesto de Champions League. Sin embargo, mientras las ocasiones sigan convirtiéndose en goles con ese grado extremo eficacia, mientras el equipo no empiece a sufrir demasiado en la transición defensiva y pueda seguir manteniéndose casi imbatible como lo ha hecho hasta ahora en el permanente intercambio de golpes con su presión tras pérdida, su posterior bloque bajo y sus trepidantes transiciones, y mientras Radja Nainggolan y Joao Pedro sigan rayando a este nivel de productividad, pegada, colmillo y mentalidad ganadora, el Cagliari puede continuar soñando con los ojos bien abiertos con volver a pasear por Europa la bandiera dei quattro mori el año que viene, más de un cuarto de siglo después de la última vez. Un año que, además, será el de su centenario.

etiquetas:

Cagliari Serie A

_Italia

Una autopista para Theo

Joel Sierra @_JoeLSierra_
14-07-2020

_Italia

Christian “Nøgle” Eriksen, la llave del Inter

Alejandro Mendo @alejandromendo
12-06-2020