_Ciclismo

Ricardo Ten, el coleccionista de medallas

Hay deportistas y deportistas. Y luego está Ricardo Ten, un caso excepcional en nuestro país. Un hombre que de niño perdió sus dos brazos y una pierna tras electrocutarse jugando con su primo. El deporte fue su salvación, pues encontró la forma de practicar tenis de mesa, baloncesto en silla de ruedas, fútbol 5 e incluso esquí. Aunque lo que mejor se le daba con diferencia era la natación. Logró éxitos mayúsculos: tres medallas de oro, una de plata y dos de bronce en cinco ediciones distintas de Juegos Paralímpicos. Hasta que un día decidió, sorprendentemente, cambiar la piscina por los pedales.

«Soy un tío que le gusta mucho la competición, y cuando vi que estaba lejos de poder estar arriba en las competiciones, la motivación y la ambición bajan. Además, no hay que olvidarse de la edad y la gente joven también venía pidiendo paso». Había acumulado éxito tras otro durante 21 años en el agua (más de 100 títulos nacionales, 13 campeonatos de Europa y siete campeonatos de mundo, además de las medallas olímpicas), y lo cambiaba por un deporte completamente diferente y a una edad muy avanzada (42). No es que le saliera bien la jugada, es que desde su debut con la Selección española en 2017 se ha convertido en uno de los mejores ciclistas paralímpicos de la historia.

En realidad, los pedales siempre le habían acompañado: tras el accidente que le dejó con el 75% del cuerpo quemado, la única ilusión de aquel niño era volver a montar en bicicleta con sus amigos. Su hermano y su primo le adaptaron una a los dos meses de recibir el alta. «Fue como derribar un muro», contó en una entrevista en MARCA. Lo de Ten tiene más mérito si cabe teniendo en cuenta que se ha proclamado campeón tanto en ruta como en pista. Dos años después de su estreno ya había ganado cuatro oros, dos platas y tres bronces en carretera. En 2019 vistió el maillot arcoíris de campeón del mundo en las dos modalidades.

A los Juegos de Tokio llegó por primera vez sin el bañador pero con la vitola de favorito dados sus éxitos. Se marchó de tierras niponas con un bronce en pista, en velocidad por equipos (junto a Alfonso Cabello y Pablo Jaramillo). Se le escapó la plata en la contrarreloj (carretera) por un golpe de calor, y también se quedó fuera del podio en persecución (pista) tras acabar cuarto. En la prueba de fondo se quedó a 10 segundos del bronce. La ambición del valenciano no tiene límites, por eso volverá en París 2024 para disputar sus séptimos Juegos Paralímpicos y ampliar un palmarés de leyenda. En una entrevista reciente con Ciclo21 reconoció que tendrá que elegir entre la carretera y la pista. «Aunque todavía queda mucho para los Juegos de París y no me gusta aventurarme, reconozco que hay que elegir entre una disciplina u otra. Es una conclusión que extraje de Tokio».

La decisión va a ser difícil, porque Ten está firmando un 2022 espectacular en ambas modalidades. En mayo se proclamó campeón de Europa en ruta y subcampeón en contrarreloj. En agosto, campeón del mundo en ruta y bronce en contrarreloj. Y ahora, en el Mundial de ciclismo en pista de Saint-Quentin-en-Yvelines, ha arrancado con un oro en Scratch y ha batido el récord del mundo en 200 metros contrarreloj CRI (12.203). Y eso que a principios de mes sufrió un fuerte golpe en el hombro. Tiene 47 años, llegará a París 2024 con casi 50… pero si de algo no se cansa es de ganar. Una y otra vez.

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Hay deportistas y deportistas. Y luego está Ricardo Ten, un caso excepcional en nuestro país. Un hombre que de niño perdió sus dos brazos y una pierna tras electrocutarse jugando con su primo. El deporte fue su salvación, pues encontró la forma de practicar tenis de mesa, baloncesto en silla de ruedas, fútbol 5 e incluso esquí. Aunque lo que mejor se le daba con diferencia era la natación. Logró éxitos mayúsculos: tres medallas de oro, una de plata y dos de bronce en cinco ediciones distintas de Juegos Paralímpicos. Hasta que un día decidió, sorprendentemente, cambiar la piscina por los pedales.

«Soy un tío que le gusta mucho la competición, y cuando vi que estaba lejos de poder estar arriba en las competiciones, la motivación y la ambición bajan. Además, no hay que olvidarse de la edad y la gente joven también venía pidiendo paso». Había acumulado éxito tras otro durante 21 años en el agua (más de 100 títulos nacionales, 13 campeonatos de Europa y siete campeonatos de mundo, además de las medallas olímpicas), y lo cambiaba por un deporte completamente diferente y a una edad muy avanzada (42). No es que le saliera bien la jugada, es que desde su debut con la Selección española en 2017 se ha convertido en uno de los mejores ciclistas paralímpicos de la historia.

En realidad, los pedales siempre le habían acompañado: tras el accidente que le dejó con el 75% del cuerpo quemado, la única ilusión de aquel niño era volver a montar en bicicleta con sus amigos. Su hermano y su primo le adaptaron una a los dos meses de recibir el alta. «Fue como derribar un muro», contó en una entrevista en MARCA. Lo de Ten tiene más mérito si cabe teniendo en cuenta que se ha proclamado campeón tanto en ruta como en pista. Dos años después de su estreno ya había ganado cuatro oros, dos platas y tres bronces en carretera. En 2019 vistió el maillot arcoíris de campeón del mundo en las dos modalidades.

A los Juegos de Tokio llegó por primera vez sin el bañador pero con la vitola de favorito dados sus éxitos. Se marchó de tierras niponas con un bronce en pista, en velocidad por equipos (junto a Alfonso Cabello y Pablo Jaramillo). Se le escapó la plata en la contrarreloj (carretera) por un golpe de calor, y también se quedó fuera del podio en persecución (pista) tras acabar cuarto. En la prueba de fondo se quedó a 10 segundos del bronce. La ambición del valenciano no tiene límites, por eso volverá en París 2024 para disputar sus séptimos Juegos Paralímpicos y ampliar un palmarés de leyenda. En una entrevista reciente con Ciclo21 reconoció que tendrá que elegir entre la carretera y la pista. «Aunque todavía queda mucho para los Juegos de París y no me gusta aventurarme, reconozco que hay que elegir entre una disciplina u otra. Es una conclusión que extraje de Tokio».

La decisión va a ser difícil, porque Ten está firmando un 2022 espectacular en ambas modalidades. En mayo se proclamó campeón de Europa en ruta y subcampeón en contrarreloj. En agosto, campeón del mundo en ruta y bronce en contrarreloj. Y ahora, en el Mundial de ciclismo en pista de Saint-Quentin-en-Yvelines, ha arrancado con un oro en Scratch y ha batido el récord del mundo en 200 metros contrarreloj CRI (12.203). Y eso que a principios de mes sufrió un fuerte golpe en el hombro. Tiene 47 años, llegará a París 2024 con casi 50… pero si de algo no se cansa es de ganar. Una y otra vez.