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Resucitar en un Mundial

Es increíble la capacidad que tienen los futbolistas para mostrar unas condiciones u otras según la competición que están disputando y, en este caso, también según el equipo con el que juegan. En esta Copa del Mundo estamos pudiendo ver una serie de jugadores que, en un contexto diferente al de sus clubes, están demostrando un estado de forma que no se esperaba, ya sea para bien o para mal, aunque me centraré en los casos positivos. Por supuesto, el hecho de estar jugando la Copa del Mundo hace que los jugadores cambien el chip y se enchufen mucho más que en un partido de liga regular.

Empezando por uno de los primeros partidos, el Senegal contra Países Bajos, Frenkie De Jong estuvo inmenso. Omnipresente en todas las zonas del campo y con una primera parte espectacular, terminó dando la asistencia del 1-0, el que abría el marcador en el minuto 84 cuando parecía que el partido irremediablemente acabaría sin goles. Más tarde llegaría el 2-0. El pase hacia la cabeza de Gakpo es digno de enmarcar, de esos que parecen teledirigidos. Sencillamente precioso. No por nada fue nuestro ‘Jugador Panini’ del partido. Si bien en el Barcelona también rinde, pocos partidos recientes le recuerdo a este nivel. Inmenso.

En el México contra Polonia también tuvimos a un gran destacado por encima de los demás: Guillermo Ochoa. Al ser su quinto Mundial, entró en esa lista de honor en la que tan solo hay ocho futbolistas, cuatro de ellos entraron en esta edición y también cuatro son mexicanos, como curiosidad. Es una leyenda viva de los Mundiales pues parece que es una competición que lo motiva especialmente y le hace sacar su lado ‘supersaiyan’. No es que a nivel de clubes no rinda bien, es que no rinde al nivel que lo hace en los Mundiales, es un nivel muy difícil de mantener en el tiempo. Le paró un penalti a Lewandowski salvando así un punto para su equipo y privando al espectador de ver goles, pues la cosa terminó 0-0.

Y luego tenemos el partido entre España y Costa Rica, un encuentro en el que es difícil analizar más allá de que España estuvo excelente y Costa Rica desaparecida. Pese a que el MVP del partido fue Gavi, en este caso me gustaría centrarme en Ferran Torres, quien siempre parece rendir mejor con la Selección que con el Barcelona, al menos a nivel goleador (15 goles en 31 partidos con ‘La Roja’). Es un delantero y es lo que se le pide, también es lo más vistoso. Xavi siempre lo defiende diciendo que hace un trabajo espectacular y es cierto: genera muchas cosas sin balón, con sus movimientos, sus desmarques, descargando y dejando de cara… Pero lo dicho, el objetivo de un delantero es marcar goles. En el partido ante Costa Rica anotó el 3º y el 4º de los de Luis Enrique: el primero desde el punto de penalti, donde se suele decir que es mucho más fácil pero -siendo cierto- lo tiró de maravilla. Con un pequeño saltito al más puro estilo Oyarzabal o Jorginho para ver el lado hacia el que se vencía Keylor Navas y dirigiendo el balón con suavidad hacia el contrario. Impecable. El segundo, un reverso precioso tras pelear el balón dentro del área y salir favorecido en el rebote. Es precioso cómo, con el cuerpo, protege el balón y hace que Navas se estorbe con el defensa para después girarse y definir con la zurda, su pierna mala. En resumen, fue el encargado de transformar un buen resultado (2-0) en una goleada (4-0), aunque sus compañeros se encargaron de abultar todavía más el marcador.

Al igual que en una liga regular un derbi es un contexto muy diferente y las rachas y momentos de forma se diluyen un poco, una Copa del Mundo es algo similar pero llevado al extremo. Entrenador diferente, compañeros diferentes, competición diferente, país diferente, torneo corto… Todo cambia, incluso la mentalidad. Y hay muchos casos en los que se está notando.

Imagen de cabecera: Getty Images

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Es increíble la capacidad que tienen los futbolistas para mostrar unas condiciones u otras según la competición que están disputando y, en este caso, también según el equipo con el que juegan. En esta Copa del Mundo estamos pudiendo ver una serie de jugadores que, en un contexto diferente al de sus clubes, están demostrando un estado de forma que no se esperaba, ya sea para bien o para mal, aunque me centraré en los casos positivos. Por supuesto, el hecho de estar jugando la Copa del Mundo hace que los jugadores cambien el chip y se enchufen mucho más que en un partido de liga regular.

Empezando por uno de los primeros partidos, el Senegal contra Países Bajos, Frenkie De Jong estuvo inmenso. Omnipresente en todas las zonas del campo y con una primera parte espectacular, terminó dando la asistencia del 1-0, el que abría el marcador en el minuto 84 cuando parecía que el partido irremediablemente acabaría sin goles. Más tarde llegaría el 2-0. El pase hacia la cabeza de Gakpo es digno de enmarcar, de esos que parecen teledirigidos. Sencillamente precioso. No por nada fue nuestro ‘Jugador Panini’ del partido. Si bien en el Barcelona también rinde, pocos partidos recientes le recuerdo a este nivel. Inmenso.

En el México contra Polonia también tuvimos a un gran destacado por encima de los demás: Guillermo Ochoa. Al ser su quinto Mundial, entró en esa lista de honor en la que tan solo hay ocho futbolistas, cuatro de ellos entraron en esta edición y también cuatro son mexicanos, como curiosidad. Es una leyenda viva de los Mundiales pues parece que es una competición que lo motiva especialmente y le hace sacar su lado ‘supersaiyan’. No es que a nivel de clubes no rinda bien, es que no rinde al nivel que lo hace en los Mundiales, es un nivel muy difícil de mantener en el tiempo. Le paró un penalti a Lewandowski salvando así un punto para su equipo y privando al espectador de ver goles, pues la cosa terminó 0-0.

Y luego tenemos el partido entre España y Costa Rica, un encuentro en el que es difícil analizar más allá de que España estuvo excelente y Costa Rica desaparecida. Pese a que el MVP del partido fue Gavi, en este caso me gustaría centrarme en Ferran Torres, quien siempre parece rendir mejor con la Selección que con el Barcelona, al menos a nivel goleador (15 goles en 31 partidos con ‘La Roja’). Es un delantero y es lo que se le pide, también es lo más vistoso. Xavi siempre lo defiende diciendo que hace un trabajo espectacular y es cierto: genera muchas cosas sin balón, con sus movimientos, sus desmarques, descargando y dejando de cara… Pero lo dicho, el objetivo de un delantero es marcar goles. En el partido ante Costa Rica anotó el 3º y el 4º de los de Luis Enrique: el primero desde el punto de penalti, donde se suele decir que es mucho más fácil pero -siendo cierto- lo tiró de maravilla. Con un pequeño saltito al más puro estilo Oyarzabal o Jorginho para ver el lado hacia el que se vencía Keylor Navas y dirigiendo el balón con suavidad hacia el contrario. Impecable. El segundo, un reverso precioso tras pelear el balón dentro del área y salir favorecido en el rebote. Es precioso cómo, con el cuerpo, protege el balón y hace que Navas se estorbe con el defensa para después girarse y definir con la zurda, su pierna mala. En resumen, fue el encargado de transformar un buen resultado (2-0) en una goleada (4-0), aunque sus compañeros se encargaron de abultar todavía más el marcador.

Al igual que en una liga regular un derbi es un contexto muy diferente y las rachas y momentos de forma se diluyen un poco, una Copa del Mundo es algo similar pero llevado al extremo. Entrenador diferente, compañeros diferentes, competición diferente, país diferente, torneo corto… Todo cambia, incluso la mentalidad. Y hay muchos casos en los que se está notando.

Imagen de cabecera: Getty Images

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