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RENACER DE ASENSIO, AGONÍA DE LA BBC

Hay fases de la vida en las que se empieza a vislumbrar un problema, aún de
forma tímida, y con el transcurso del tiempo acaba por convertirse en un
obstáculo insostenible. De esos en los que lo racional se desploma. Algo de eso
tiene la BBC, si es que acaso no está ya identificada con esta realidad
abrumadora. Una BBC menguante, en las que sus piezas, aunque de alta
orfebrería, parece que ya no encajan. Se contemplan variables ya no tan remotas
y el peso de lo innegable se impone. Madurar es dejar ir lo que te hace
suculento y apostar por lo que te hace fuerte.

Requiere mucha valentía desterrar lo que alguna vez te hizo único.
Cristiano, Bale y Benzema. Esa BBC tan agradable al oído. Tan temible. Pero la
exquisitez también se torna previsible. La galantería sin sustancia no resiste
el paso de los días, porque crecer obliga a ir un paso más. Renunciar al ataque
furioso de un trío venido a menos, apático, desordenado en su coreografía, para
reunir a aquellos con los que te partirías el pecho en una trinchera
moscovita.. Una generación venidera, quizás, de Asensios, Lucas Vazquez,
Kovacics, Iscos… Saber gestionar lo que se agota es casi tan importante como
manejar lo incipiente.

El papel para ejecutar estos cambios le ha correspondido a Zidane. Es fácil
ver la blandura de Benzema, la irregularidad de Cristiano o la frágil tibieza
de Bale, pero más complicado es sacarlos de la partida. Constatar que es un
ciclo pasado, gracias por venir, no olvide sus pertenencias. Dieron tanto al
Real Madrid que quizás aún guardan más cosas, le susurra la fe a la razón. Pero
es una formulación engañosa si en la ecuación se caen otros nombres.

Ayer contra el Betis vimos otra muestra más: un equipo mejor organizado
(salvedad hecha de la histeria defensiva en la que vive el Madrid), con mayor
compromiso de los de arriba y, seguramente, mejor ratio goleador. Un equipo
cocinado, a pesar de las pocas primaveras de muchos de sus protagonistas. Antes
de entrar, dejen salir. Y en toda esa vorágine de cambios se cuela Marco
Asensio, cuya titularidad cada vez se hace más indiscutible. El mallorquín no
ha herido la delantera del Madrid, que lleva tiempo tambaleándose, pero sí ha
agrandado la herida, ha propiciado que la cicatriz sea aún menos cosmética.
Será difícil de explicar si el Madrid (o Zidane o Florentino) deja marchitar a
su jugador con más ángel de las últimas décadas a fuerza de intentar salvar lo
insalvable.
 

Pero volverán tiempos decisivos. Y quizás vuelvan los de siempre. La
experiencia tiene aún mucha vigencia. Las horas de vuelo salvan una
eliminatoria, desatrancan un problema complejo. El abuelo aún da buenos
consejos al nieto, aunque ya la lucidez y la adaptación a los tiempos se
agoten. Aunque la presión que ejercen los futuros espadas del Real Madrid es
difícil de obviar. El presente ya tiene una inflexión. Quienes antes ostentaban
el poder absoluto han perdido sus privilegios. Nadie está a salvo, ni siquiera
la BBC. Este es el mensaje. Esta es la realidad. La BBC en lucha contra su
propia agonía.

 

Periodismo en la UCM por vocación, pasión y convicción. Me dejan escribir en @MadridSportsEs y @SpheraSports. Librópata y curioso por defecto.

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