_Alemania

Remontar el vuelo o morir en la orilla

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 31-05-2022

Tensión, intriga, despidos… Schalke 04 y Werder Bremen no vivieron una temporada fácil al descender la temporada pasada y según como iniciaron la 2021-22, todo hacía presagiar que el regreso no iba a ser nada sencillo. A ambos les costó adaptarse, pero tenían un factor diferencial con el que los demás no contaban. El gol. Por una parte, Simon Terodde y, por la otra, dos cartas, Marvin Ducksch y Niklas Füllkrug. Es curioso que ninguno de ellos, habiendo jugado en la élite, haya destacado nunca, pero en una categoría como la 2.Bundesliga se les ha visto más cómodos.

El gol lo tenían pero, al principio, la aclimatación a la competición fue complicada. Ser favorito sobre el papel no da ascensos y la presión se palpaba desde el primer minuto de juego. El año comenzó para ellos con Dimitrios Grammozis y Markus Anfang en el banquillo. Al primero lo mantuvieron a pesar de no haber salvado la catastrófica campaña anterior. Al otro, tras pasar la etapa de Kohfeldt, lo llevaron a Bremen después de un buen año con Darmstadt. Uno dejó el club por los resultados y, el otro, ‘por tramposo’, por falsificar el pasaporte Covid. Llegaron, tras ellos, Mike Büskens, un viejo conocido minero, y Ole Werner, el técnico revelación de la temporada pasada en 2.Bundesliga, que fue capaz de eliminar al Bayern en segunda ronda de la DFB Pokal y llegar a semifinales, además de disputar la eliminatoria de Relegation frente al Köln, en la que se adelantaron en la ida, pero fueron goleados en la vuelta.

Con estos nuevos inquilinos en los banquillos, tanto Werder Bremen como Schalke 04 enderezaron el rumbo y se acoplaron pronto a la parte alta de la tabla, donde otros como St. Pauli parecían serios candidatos a luchar por todo. Era un año con mucho histórico en la categoría y solo había dos plazas para el gran premio, además de una eliminatoria como mal menor, con el mismo premio que los dos primeros puestos, pero con el handicap de tener que jugártelo con un equipo de nivel superior. Ese lugar le correspondió al Hamburger SV que, tras morir varias veces en la orilla con un 4° puesto, debía mantener la calma y no perder la comba de la zona alta. A ellos también les costó llegar a los puestos de privilegio. Sin embargo, aun teniendo también consigo el factor del gol con un inspirado Robert Glatzel, se quedaron de nuevo a las puertas. Y eso que el rival en Relegation era un Hertha BSC en problemas que cayó a esa posición en el descuento del último partido. La temporada del club capitalino fue muy pobre y la llegada de Felix Magath les reactivó para intentar conseguir la permanencia. Finalmente y, ante ‘su club’, Magath cumplió el objetivo.

Al final, Schalke 04 y Werder Bremen consiguieron el objetivo. Dos clubes que venían arrastrando problemas pre pandemia, sobre todo los del norte. Los mineros venían, no hace mucho, de ser segundos con Tedesco, pero una muy mala racha les llevó incluso a estar a un partido de tener el dudoso récord de ser el peor club de la historia de la Bundesliga. Había que resetearse y competir. Aunque es verdad que les costó, pudieron reponerse y conseguir el objetivo, dejando fuera a otros clubes que demostraron ser regulares desde un inicio. Sin embargo, en Hamburgo, deben esperar otro año más. Intentarlo de nuevo. Tantas veces muriendo en la orilla son muy crueles para un club que, hasta que llegó el descenso, siempre había estado en la máxima categoría. Así es la competición. Unas veces te sale cara y las otras cruz.

Imagen de cabecera: Schalke 04

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Tensión, intriga, despidos… Schalke 04 y Werder Bremen no vivieron una temporada fácil al descender la temporada pasada y según como iniciaron la 2021-22, todo hacía presagiar que el regreso no iba a ser nada sencillo. A ambos les costó adaptarse, pero tenían un factor diferencial con el que los demás no contaban. El gol. Por una parte, Simon Terodde y, por la otra, dos cartas, Marvin Ducksch y Niklas Füllkrug. Es curioso que ninguno de ellos, habiendo jugado en la élite, haya destacado nunca, pero en una categoría como la 2.Bundesliga se les ha visto más cómodos.

El gol lo tenían pero, al principio, la aclimatación a la competición fue complicada. Ser favorito sobre el papel no da ascensos y la presión se palpaba desde el primer minuto de juego. El año comenzó para ellos con Dimitrios Grammozis y Markus Anfang en el banquillo. Al primero lo mantuvieron a pesar de no haber salvado la catastrófica campaña anterior. Al otro, tras pasar la etapa de Kohfeldt, lo llevaron a Bremen después de un buen año con Darmstadt. Uno dejó el club por los resultados y, el otro, ‘por tramposo’, por falsificar el pasaporte Covid. Llegaron, tras ellos, Mike Büskens, un viejo conocido minero, y Ole Werner, el técnico revelación de la temporada pasada en 2.Bundesliga, que fue capaz de eliminar al Bayern en segunda ronda de la DFB Pokal y llegar a semifinales, además de disputar la eliminatoria de Relegation frente al Köln, en la que se adelantaron en la ida, pero fueron goleados en la vuelta.

Con estos nuevos inquilinos en los banquillos, tanto Werder Bremen como Schalke 04 enderezaron el rumbo y se acoplaron pronto a la parte alta de la tabla, donde otros como St. Pauli parecían serios candidatos a luchar por todo. Era un año con mucho histórico en la categoría y solo había dos plazas para el gran premio, además de una eliminatoria como mal menor, con el mismo premio que los dos primeros puestos, pero con el handicap de tener que jugártelo con un equipo de nivel superior. Ese lugar le correspondió al Hamburger SV que, tras morir varias veces en la orilla con un 4° puesto, debía mantener la calma y no perder la comba de la zona alta. A ellos también les costó llegar a los puestos de privilegio. Sin embargo, aun teniendo también consigo el factor del gol con un inspirado Robert Glatzel, se quedaron de nuevo a las puertas. Y eso que el rival en Relegation era un Hertha BSC en problemas que cayó a esa posición en el descuento del último partido. La temporada del club capitalino fue muy pobre y la llegada de Felix Magath les reactivó para intentar conseguir la permanencia. Finalmente y, ante ‘su club’, Magath cumplió el objetivo.

Al final, Schalke 04 y Werder Bremen consiguieron el objetivo. Dos clubes que venían arrastrando problemas pre pandemia, sobre todo los del norte. Los mineros venían, no hace mucho, de ser segundos con Tedesco, pero una muy mala racha les llevó incluso a estar a un partido de tener el dudoso récord de ser el peor club de la historia de la Bundesliga. Había que resetearse y competir. Aunque es verdad que les costó, pudieron reponerse y conseguir el objetivo, dejando fuera a otros clubes que demostraron ser regulares desde un inicio. Sin embargo, en Hamburgo, deben esperar otro año más. Intentarlo de nuevo. Tantas veces muriendo en la orilla son muy crueles para un club que, hasta que llegó el descenso, siempre había estado en la máxima categoría. Así es la competición. Unas veces te sale cara y las otras cruz.

Imagen de cabecera: Schalke 04