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Rematar de primera

Alberto Edjogo-Owono @albertoowono 19-10-2020

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Luis Suárez sabadell

Admiro a los delanteros que habitan cómodamente en el área. Ese tipo de jugadores que se muestran inalterables en los metros finales del campo, ahí donde el camino empieza a estrecharse y las piernas empiezan a flaquear a muchos otros. Cada vez que un balón cae en el área, se me escapa un ‘de primera’ en voz baja, acompañado de un leve gesto con el pie o con la cabeza, como si eso fuera a ayudar al delantero a rematar mejor ese balón. Es ‘de primera’ es un reclamo para que los pistoleros del fútbol exhiban su instinto por el remate al primer toque. Que repliquen las hazañas de Hugo Sánchez, un genio del remate ‘de primera’, una pesadilla para todos los porteros que recogieron el balón de las redes después de un disparo certero del delantero mexicano. Hoy en día en un fútbol tan académico, cada vez queda cada vez menos espacio para la creatividad fuera de lo establecido. Sin embargo, el área es un oasis en el que la libertad impone su ley. El pasado sábado, el Atleti tejió una jugada de seda por el sector derecho de su ataque que desembocó en un pase atrás de Manu Sánchez hacia Luis Suárez. Sentado cómodamente en el sofá, viendo a mi Sabadell en doble pantalla, solté un ‘de primera’ mientras acompañé con un leve movimiento de pie. El charrúa, implacable en su hábitat natural, remató al primer toque con la izquierda para adelantar a su equipo. Otro hubiera dudado por no estar en la mejor disposición, pero el uruguayo no es de esos.

A menudo, en el día a día nos pasa algo parecido a lo que le ocurre a esos delanteros que necesitan dos controles para acomodarse bien antes de rematar. En ese proceso, muchas oportunidades se van perdiendo ante la desesperación de aquel que dudó demasiado. Pensamos mucho, seguramente demasiado. Si hacemos un repaso a las decisiones que hemos tomado recientemente, nos daremos cuenta de que la mayoría de veces, nuestro primer instinto era la solución correcta. Solemos arrepentirnos más de lo que no hicimos por pensar demasiado, que de lo que hicimos por instinto, aunque saliera mal en alguna ocasión. No se trata de hacer las cosas a lo loco, sino de estar preparado para lo que pueda llegar y, entonces sí, tomar la mejor decisión.  El otro día, mis amigos de Sphera me presentaron la oportunidad de escribir en su web, como si de un centro templadito al punto de penalti se tratara. No se me pasó por la cabeza hacer un control para ponérmela en la pierna buena, ni intentar driblar al rival en una baldosa para marcar el gol del siglo. Simplemente dije que sí, haciendo caso a mi instinto, rematando ese centro ‘de primera’.

Imagen de cabecera: MIGUEL RIOPA/AFP via Getty Images

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Admiro a los delanteros que habitan cómodamente en el área. Ese tipo de jugadores que se muestran inalterables en los metros finales del campo, ahí donde el camino empieza a estrecharse y las piernas empiezan a flaquear a muchos otros. Cada vez que un balón cae en el área, se me escapa un ‘de primera’ en voz baja, acompañado de un leve gesto con el pie o con la cabeza, como si eso fuera a ayudar al delantero a rematar mejor ese balón. Es ‘de primera’ es un reclamo para que los pistoleros del fútbol exhiban su instinto por el remate al primer toque. Que repliquen las hazañas de Hugo Sánchez, un genio del remate ‘de primera’, una pesadilla para todos los porteros que recogieron el balón de las redes después de un disparo certero del delantero mexicano. Hoy en día en un fútbol tan académico, cada vez queda cada vez menos espacio para la creatividad fuera de lo establecido. Sin embargo, el área es un oasis en el que la libertad impone su ley. El pasado sábado, el Atleti tejió una jugada de seda por el sector derecho de su ataque que desembocó en un pase atrás de Manu Sánchez hacia Luis Suárez. Sentado cómodamente en el sofá, viendo a mi Sabadell en doble pantalla, solté un ‘de primera’ mientras acompañé con un leve movimiento de pie. El charrúa, implacable en su hábitat natural, remató al primer toque con la izquierda para adelantar a su equipo. Otro hubiera dudado por no estar en la mejor disposición, pero el uruguayo no es de esos.

A menudo, en el día a día nos pasa algo parecido a lo que le ocurre a esos delanteros que necesitan dos controles para acomodarse bien antes de rematar. En ese proceso, muchas oportunidades se van perdiendo ante la desesperación de aquel que dudó demasiado. Pensamos mucho, seguramente demasiado. Si hacemos un repaso a las decisiones que hemos tomado recientemente, nos daremos cuenta de que la mayoría de veces, nuestro primer instinto era la solución correcta. Solemos arrepentirnos más de lo que no hicimos por pensar demasiado, que de lo que hicimos por instinto, aunque saliera mal en alguna ocasión. No se trata de hacer las cosas a lo loco, sino de estar preparado para lo que pueda llegar y, entonces sí, tomar la mejor decisión.  El otro día, mis amigos de Sphera me presentaron la oportunidad de escribir en su web, como si de un centro templadito al punto de penalti se tratara. No se me pasó por la cabeza hacer un control para ponérmela en la pierna buena, ni intentar driblar al rival en una baldosa para marcar el gol del siglo. Simplemente dije que sí, haciendo caso a mi instinto, rematando ese centro ‘de primera’.

Imagen de cabecera: MIGUEL RIOPA/AFP via Getty Images

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