_Femenino

Recuperación

David Orenes @david_lrl 13-02-2019

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El Valencia es un club grande. Solo hay que ver su ciudad, su estadio, su
historia. En las últimas temporadas ha alternado grandes gestas con ridículos
sonados, pero se ha mantenido a flote. Su equipo femenino, marginado durante
mucho tiempo, floreció hace dos temporadas con una segunda vuelta espectacular.
Cristian Toro logró que el conjunto che acabara la Liga Iberdrola en tercera
posición, un puesto privilegiado teniendo en cuenta que Barça y Atlético están
a años luz. Quedó por delante de clásicos como el Levante o del mismísimo
vigente campeón, el Athletic. Además, tuvo el gran mérito de ser el equipo
menos goleado del torneo. Encajó solo ¡11! goles en 30 jornadas (casi uno cada
tres partidos).

En el Antonio Puchades se recuerda el curso 16-17 con nostalgia, a pesar de
que solo haya pasado un año y medio. La marcha de Toro fue un palo muy duro: El
argentino rescató al equipo de las catacumbas de la clasificación antes de
firmar la mejor campaña de la historia del club. Desde entonces, la salida de
jugadoras clave ha sido una tónica constante: Yanara Aedo, Christiane Endler,
Claudia Zornoza, Joyce, Szymanowski, Estefanía Banini, Ivana Andrés… Una fuga
de talentos que ha mermado la plantilla en los dos últimos años, con sus
consecuencias: El Valencia bajó hasta la quinta posición y encajó casi el
triple de tantos respecto a la temporada anterior.

Peores previsiones se divisaban en este curso, tras un inicio delicado. Al
término de la primera vuelta, el conjunto de Óscar Suárez solo había ganado
tres partidos (de 15) y se situaba noveno, sin atisbos de darle la vuelta a la
situación y con su estrella, Maripaz, bastante por debajo del nivel al que nos
tiene acostumbrados. Las graves lesiones de Paula Nicart y Naiara Beristain
debilitaron la zaga, ya de por sí en horas bajas tras la salida de su líder,
Ivana, al equipo vecino. Las derrotas en casa ante la Real (0-4) y el UDG
Tenerife (1-2), el último encuentro de 2018 y el primero de 2019, sentaron como
un jarro de agua fría. Para colmo, los tantos de las tinerfeñas llegaron en el
91’ y el 95’, remontando el gol de Maripaz desde el punto de penalti.

Pero en lugar de venirse abajo, el Valencia supo rescatar lo positivo y
corregir ciertos errores para afrontar un calendario más asequible, pero que ya
se la había complicado en la primera vuelta. Si bien las sensaciones mejoraron
tras el 1-1 frente al Espanyol, las victorias llegaron después, ante EDF
Logroño, Málaga y Madrid CFF. El 2-2 frente al Sevilla del mismísimo Cristian
Toro frenó la racha, pero no empaña una recuperación fruto del trabajo y de
saber afrontar los obstáculos que se han ido interponiendo.

Lo que más ha mejorado, sin duda, es la faceta goleadora: 13 tantos en los
últimos cuatro partidos, siete de ellos de una Maripaz Vilas que vuelve a ser
insaciable y que ya cuenta con socias de verdadero peso. Zenatha Coleman ha
dado por fin un paso adelante, Cubedo ha vuelto con fuerza y Débora está a
nivel Selección. Futbolistas como Carol Férez, Sandra Hernández o Jucinara,
famosas por su regularidad, también han brillado en la dinámica hacia arriba.

Así, el Valencia ha demostrado que tiene calidad para pelear por la zona
alta en lugar de ver de cerca el descenso (ya a 12 puntos) y se llena de
optimismo para afrontar duelos más complicados como el próximo ante el
Athletic. Aún está a tiempo de acabar la temporada con dignidad.


Imagen de cabecera: Liga Iberdrola

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El Valencia es un club grande. Solo hay que ver su ciudad, su estadio, su
historia. En las últimas temporadas ha alternado grandes gestas con ridículos
sonados, pero se ha mantenido a flote. Su equipo femenino, marginado durante
mucho tiempo, floreció hace dos temporadas con una segunda vuelta espectacular.
Cristian Toro logró que el conjunto che acabara la Liga Iberdrola en tercera
posición, un puesto privilegiado teniendo en cuenta que Barça y Atlético están
a años luz. Quedó por delante de clásicos como el Levante o del mismísimo
vigente campeón, el Athletic. Además, tuvo el gran mérito de ser el equipo
menos goleado del torneo. Encajó solo ¡11! goles en 30 jornadas (casi uno cada
tres partidos).

En el Antonio Puchades se recuerda el curso 16-17 con nostalgia, a pesar de
que solo haya pasado un año y medio. La marcha de Toro fue un palo muy duro: El
argentino rescató al equipo de las catacumbas de la clasificación antes de
firmar la mejor campaña de la historia del club. Desde entonces, la salida de
jugadoras clave ha sido una tónica constante: Yanara Aedo, Christiane Endler,
Claudia Zornoza, Joyce, Szymanowski, Estefanía Banini, Ivana Andrés… Una fuga
de talentos que ha mermado la plantilla en los dos últimos años, con sus
consecuencias: El Valencia bajó hasta la quinta posición y encajó casi el
triple de tantos respecto a la temporada anterior.

Peores previsiones se divisaban en este curso, tras un inicio delicado. Al
término de la primera vuelta, el conjunto de Óscar Suárez solo había ganado
tres partidos (de 15) y se situaba noveno, sin atisbos de darle la vuelta a la
situación y con su estrella, Maripaz, bastante por debajo del nivel al que nos
tiene acostumbrados. Las graves lesiones de Paula Nicart y Naiara Beristain
debilitaron la zaga, ya de por sí en horas bajas tras la salida de su líder,
Ivana, al equipo vecino. Las derrotas en casa ante la Real (0-4) y el UDG
Tenerife (1-2), el último encuentro de 2018 y el primero de 2019, sentaron como
un jarro de agua fría. Para colmo, los tantos de las tinerfeñas llegaron en el
91’ y el 95’, remontando el gol de Maripaz desde el punto de penalti.

Pero en lugar de venirse abajo, el Valencia supo rescatar lo positivo y
corregir ciertos errores para afrontar un calendario más asequible, pero que ya
se la había complicado en la primera vuelta. Si bien las sensaciones mejoraron
tras el 1-1 frente al Espanyol, las victorias llegaron después, ante EDF
Logroño, Málaga y Madrid CFF. El 2-2 frente al Sevilla del mismísimo Cristian
Toro frenó la racha, pero no empaña una recuperación fruto del trabajo y de
saber afrontar los obstáculos que se han ido interponiendo.

Lo que más ha mejorado, sin duda, es la faceta goleadora: 13 tantos en los
últimos cuatro partidos, siete de ellos de una Maripaz Vilas que vuelve a ser
insaciable y que ya cuenta con socias de verdadero peso. Zenatha Coleman ha
dado por fin un paso adelante, Cubedo ha vuelto con fuerza y Débora está a
nivel Selección. Futbolistas como Carol Férez, Sandra Hernández o Jucinara,
famosas por su regularidad, también han brillado en la dinámica hacia arriba.

Así, el Valencia ha demostrado que tiene calidad para pelear por la zona
alta en lugar de ver de cerca el descenso (ya a 12 puntos) y se llena de
optimismo para afrontar duelos más complicados como el próximo ante el
Athletic. Aún está a tiempo de acabar la temporada con dignidad.


Imagen de cabecera: Liga Iberdrola

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