_Real Madrid

El triunfo de la experiencia

El Real Madrid de Ancelotti es como el capitán Alatriste: no es el más vistoso, ni el más joven, pero gana encuentros. Solamente le tiene que dar la pelota a sus estandartes, que parece que llevan desde el siglo de oro pegándole a la pelota, cuando ni siquiera existía este deporte, para seguir coleccionando juergas. No importa que aparezca en la frontal del área David Alaba. De hecho, todo lo contrario: es uno de los futbolistas con más calidad de la plantilla. Si a todo eso le sumas el poso del trío del centro del campo, la frescura de Vinicius y los controles de Karim Benzema te sale un triunfo. Y más si tu rival no está bien.

Sufrieron durante la primera media hora los de la capital. Sacar el balón controlado desde atrás se convirtió en un trámite hercúleo, como pedirle a Hacienda que te devuelva el dinero. Solo te salen problemas. El Barcelona presionaba sin fe y pese a ello sacaba rédito. Sin balón ya era otra historia: los de Koeman tienen problemas estructurales evidentes y los blancos lo aprovecharon parapetándose en un bloque medio. El contratiempo más claro es el miedo con el que juega el equipo catalán, seguramente transmitido por el neerlandés al que le patean el coche, con Dest de extremo. No sale bien. El ex del Ajax tuvo la más clara del encuentro. Algún ventajista dirá que si le llega a caer ese cuero a Coutinho estaríamos contando otra historia.

Eso es lo bello del balompié: cambiar de chaqueta dependiendo de cómo sopla el viento. Ahora en el barco de Vinicius hay que ponerse gorra. Solo da el sol. El brasileño encara con la sonrisa en la boca, como siempre, aunque ya, poco a poco, no se le hace de noche cuando encara la portería. El extremo es ese joven que ya disfruta de todo el proceso de cortejo. Su par, Mingueza, tuvo que ser sustituido. No lo pasó nada bien.

Y si hay algo que lleva a pensar que los merengues tendrán un año exitoso es que hay banquillo. Si Marco Asensio, que hizo la jugada del segundo gol, aporta apareciendo desde fuera, por ejemplo, las cosas tienen que ir bien. No sufrir en el Camp Nou, con este Barça, no es un gran mérito, pero viendo el nivel de otros cuadros de LaLiga el triunfo en el coliseo azulgrana es un tachón necesario para lo que se viene próximamente. Real Sociedad, Atlético de Madrid, Sevilla e incluso el Villarreal ya son equipos que hay que tener en cuenta.

Imagen de cabecera: @realmadrid

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El Real Madrid de Ancelotti es como el capitán Alatriste: no es el más vistoso, ni el más joven, pero gana encuentros. Solamente le tiene que dar la pelota a sus estandartes, que parece que llevan desde el siglo de oro pegándole a la pelota, cuando ni siquiera existía este deporte, para seguir coleccionando juergas. No importa que aparezca en la frontal del área David Alaba. De hecho, todo lo contrario: es uno de los futbolistas con más calidad de la plantilla. Si a todo eso le sumas el poso del trío del centro del campo, la frescura de Vinicius y los controles de Karim Benzema te sale un triunfo. Y más si tu rival no está bien.

Sufrieron durante la primera media hora los de la capital. Sacar el balón controlado desde atrás se convirtió en un trámite hercúleo, como pedirle a Hacienda que te devuelva el dinero. Solo te salen problemas. El Barcelona presionaba sin fe y pese a ello sacaba rédito. Sin balón ya era otra historia: los de Koeman tienen problemas estructurales evidentes y los blancos lo aprovecharon parapetándose en un bloque medio. El contratiempo más claro es el miedo con el que juega el equipo catalán, seguramente transmitido por el neerlandés al que le patean el coche, con Dest de extremo. No sale bien. El ex del Ajax tuvo la más clara del encuentro. Algún ventajista dirá que si le llega a caer ese cuero a Coutinho estaríamos contando otra historia.

Eso es lo bello del balompié: cambiar de chaqueta dependiendo de cómo sopla el viento. Ahora en el barco de Vinicius hay que ponerse gorra. Solo da el sol. El brasileño encara con la sonrisa en la boca, como siempre, aunque ya, poco a poco, no se le hace de noche cuando encara la portería. El extremo es ese joven que ya disfruta de todo el proceso de cortejo. Su par, Mingueza, tuvo que ser sustituido. No lo pasó nada bien.

Y si hay algo que lleva a pensar que los merengues tendrán un año exitoso es que hay banquillo. Si Marco Asensio, que hizo la jugada del segundo gol, aporta apareciendo desde fuera, por ejemplo, las cosas tienen que ir bien. No sufrir en el Camp Nou, con este Barça, no es un gran mérito, pero viendo el nivel de otros cuadros de LaLiga el triunfo en el coliseo azulgrana es un tachón necesario para lo que se viene próximamente. Real Sociedad, Atlético de Madrid, Sevilla e incluso el Villarreal ya son equipos que hay que tener en cuenta.

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