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Rafael Nadal: Roma ya tiene 10 mordiscos

Alejandro Pérez @aperezgom 20-05-2021

La gira de tierra batida, respecto a sus principales plazas masculinas de preparación a París (Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma), le faltaba algo antes de concluir en el Foro Itálico. Ni Djokovic ni Nadal, los dos principales favoritos (con permiso de Thiem) en arcilla ni se habían cruzado ni habían logrado los resultados acostumbrados. Pero quedaba Roma. Y el colofón reunió en una tarde de domingo todo lo que la gira no había tenido en un mes.

En Montecarlo Djokovic dijo adiós en octavos y Nadal en cuartos. En la segunda semana, con Nadal en Barcelona y Djokovic en Belgrado, el primero salvó punto de partido para ganar la final y el segundo cayó en cuartos (Karatsev). En Madrid, Djokovic ni compareció y Nadal sucumbió ante el posterior campeón Zverev. Solo quedaba Roma. El Foro Itálico. A un mes de un Roland Garros que recupera sus fechas habituales (retrasadas una semana).

Por momentos, ni serbio ni español se vieron peleando en rondas finales. A Djokovic le tocó remontar en cuartos (Tsitsipas) en un partido en tres tramos y dos jornadas superando dos roturas en contra en el segundo y el tercero. No tuvo que salvar pelotas de partido, pero sí resto para mantenerse vivo. Y se libró. Sonego, en semifinales, le forzó el tercer set, pero sin mayores dificultades (6-2).

El español sufrió en octavos ante Shapovalov. Llegó a verse 6-3 3-0 30-40 abajo. Remontó hasta el tercer set donde tuvo que afrontar y salvar hasta dos pelotas de partido para acabar ganando el desempate del tercero. Zverev en cuartos y Opelka en semifinales no le forzaron el tercero.

Así las cosas, los dos tenistas que las apuestas dan como favoritos para París, se citaban por 57ª vez. Ninguna rivalidad masculina en Era Abierta ha alcanzado dichas cotas. Djokovic domina el enfrentamiento general y en todas las superficies menos en tierra. Y en Roma tampoco. El campeón defensor buscaba la sexta corona, el rey de la tierra la décima por cuarto torneo en su palmarés.

Nadal se adjudicó un igualado primer set (7-5) y Djokovic reaccionó encadenando cinco juegos para igualar las cosas (5-7 6-1). Tercer set, como una final igualada debe tener. Tras salvar pelotas de rotura en contra, Nadal rompió saque y confirmó (4-2). La final no se le escaparía. Tendría pelotas para cerrar al resto, pero acabó haciéndolo con el saque (7-5 1-6 6-3).

Y la avalancha de cifras actualizadas, habitual de un título en tierra de Rafael Nadal: primer título de Masters 1000 desde agosto de 2019 (21 meses), primer título de Masters 1000 de Nadal en tierra en dos años, 36º título de Masters 1000, empatando de nuevo con Djokovic y 10º título en Roma.

El Foro Itálico se convertía en la cuarta plaza donde Nadal se proclamaba campeón por décima vez: Roland Garros (13), Barcelona (12), Montecarlo (11) y Roma (10). En 2017 consiguió el hito en Montecarlo, el Godó y París. Y ahora, Roma. Se escribe muy rápido y se asimila también, pero párense a pensarlo un momento. En cuatro torneos ha ganado 10 o más veces. De locos.

El español iguala, con el título en Roma, su mejor racha de finales en tierra consecutivas ganadas: 16. De Sopot 2004 a Roma 2007 y, la actual, de Hamburgo 2015 a Roma 2021. En un mes en París podría superarlo.

Lo único (o de lo poco) que el triunfo en Roma no le ha mejorado a Nadal es en su posición en la clasificación. Se mantiene número tres, por detrás de Djokovic y Medvedev y será tercer cabeza de serie en París, a menos que el Grand Slam meta mano.

De sus 10 años ganando en Roma, sólo en uno (2009) no acompaño el éxito en el Foro Itálico con el título en Roland Garros. Ese año sufrió su primera derrota en París, en octavos de final, a manos de Robin Soderling. Uno de los resultados más sorprendentes de la historia moderna del tenis.

La nota negativa de Roma viene por dos lados: la programación de la organización no hay quien la entienda. De noche a mediodía y jugadores al revés. Y la lluvia obligó a dos semifinalistas (Djokovic y Sonego) a jugar dos partidos el sábado. El segundo, las fijaciones de la pista central. Es inadmisible en un Masters 1000 (la máxima categoría regular ATP) que un jugador se caiga por tropezar con los clavos de las líneas. La imagen de los martillazos para devolver el tornillo a su sitio habla por sí sola.

A falta de dos semanas menores, Roland Garros ya pide paso. Y parece el más abierto de los que se recuerdan.


Imagen de cabecera: ImagoImages

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La gira de tierra batida, respecto a sus principales plazas masculinas de preparación a París (Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma), le faltaba algo antes de concluir en el Foro Itálico. Ni Djokovic ni Nadal, los dos principales favoritos (con permiso de Thiem) en arcilla ni se habían cruzado ni habían logrado los resultados acostumbrados. Pero quedaba Roma. Y el colofón reunió en una tarde de domingo todo lo que la gira no había tenido en un mes.

En Montecarlo Djokovic dijo adiós en octavos y Nadal en cuartos. En la segunda semana, con Nadal en Barcelona y Djokovic en Belgrado, el primero salvó punto de partido para ganar la final y el segundo cayó en cuartos (Karatsev). En Madrid, Djokovic ni compareció y Nadal sucumbió ante el posterior campeón Zverev. Solo quedaba Roma. El Foro Itálico. A un mes de un Roland Garros que recupera sus fechas habituales (retrasadas una semana).

Por momentos, ni serbio ni español se vieron peleando en rondas finales. A Djokovic le tocó remontar en cuartos (Tsitsipas) en un partido en tres tramos y dos jornadas superando dos roturas en contra en el segundo y el tercero. No tuvo que salvar pelotas de partido, pero sí resto para mantenerse vivo. Y se libró. Sonego, en semifinales, le forzó el tercer set, pero sin mayores dificultades (6-2).

El español sufrió en octavos ante Shapovalov. Llegó a verse 6-3 3-0 30-40 abajo. Remontó hasta el tercer set donde tuvo que afrontar y salvar hasta dos pelotas de partido para acabar ganando el desempate del tercero. Zverev en cuartos y Opelka en semifinales no le forzaron el tercero.

Así las cosas, los dos tenistas que las apuestas dan como favoritos para París, se citaban por 57ª vez. Ninguna rivalidad masculina en Era Abierta ha alcanzado dichas cotas. Djokovic domina el enfrentamiento general y en todas las superficies menos en tierra. Y en Roma tampoco. El campeón defensor buscaba la sexta corona, el rey de la tierra la décima por cuarto torneo en su palmarés.

Nadal se adjudicó un igualado primer set (7-5) y Djokovic reaccionó encadenando cinco juegos para igualar las cosas (5-7 6-1). Tercer set, como una final igualada debe tener. Tras salvar pelotas de rotura en contra, Nadal rompió saque y confirmó (4-2). La final no se le escaparía. Tendría pelotas para cerrar al resto, pero acabó haciéndolo con el saque (7-5 1-6 6-3).

Y la avalancha de cifras actualizadas, habitual de un título en tierra de Rafael Nadal: primer título de Masters 1000 desde agosto de 2019 (21 meses), primer título de Masters 1000 de Nadal en tierra en dos años, 36º título de Masters 1000, empatando de nuevo con Djokovic y 10º título en Roma.

El Foro Itálico se convertía en la cuarta plaza donde Nadal se proclamaba campeón por décima vez: Roland Garros (13), Barcelona (12), Montecarlo (11) y Roma (10). En 2017 consiguió el hito en Montecarlo, el Godó y París. Y ahora, Roma. Se escribe muy rápido y se asimila también, pero párense a pensarlo un momento. En cuatro torneos ha ganado 10 o más veces. De locos.

El español iguala, con el título en Roma, su mejor racha de finales en tierra consecutivas ganadas: 16. De Sopot 2004 a Roma 2007 y, la actual, de Hamburgo 2015 a Roma 2021. En un mes en París podría superarlo.

Lo único (o de lo poco) que el triunfo en Roma no le ha mejorado a Nadal es en su posición en la clasificación. Se mantiene número tres, por detrás de Djokovic y Medvedev y será tercer cabeza de serie en París, a menos que el Grand Slam meta mano.

De sus 10 años ganando en Roma, sólo en uno (2009) no acompaño el éxito en el Foro Itálico con el título en Roland Garros. Ese año sufrió su primera derrota en París, en octavos de final, a manos de Robin Soderling. Uno de los resultados más sorprendentes de la historia moderna del tenis.

La nota negativa de Roma viene por dos lados: la programación de la organización no hay quien la entienda. De noche a mediodía y jugadores al revés. Y la lluvia obligó a dos semifinalistas (Djokovic y Sonego) a jugar dos partidos el sábado. El segundo, las fijaciones de la pista central. Es inadmisible en un Masters 1000 (la máxima categoría regular ATP) que un jugador se caiga por tropezar con los clavos de las líneas. La imagen de los martillazos para devolver el tornillo a su sitio habla por sí sola.

A falta de dos semanas menores, Roland Garros ya pide paso. Y parece el más abierto de los que se recuerdan.


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Responsabilidad

Alejandro Pérez @aperezgom
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