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¿Qué más necesitas hacer, miarma?

José Gavilán @futbol_internac 15-11-2018

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Wissam Ben Yedder cayó de pie en Sevilla aunque desde entonces, da la sensación de que tiene que hacer mucho más que sus compañeros para ganarse el respeto de todos. Se le quiere de la misma forma que se le infravalora. Se ha ganado el cariño fuera del terreno de juego y la titularidad dentro del mismo, pero solo lo primero es incuestionable.

Tras un primer intento fallido de Monchi por acometer su fichaje, el franco-tunecino llegó a Sevilla preguntando de forma inocente qué significaba “miarma”. Steven N’Zonzi y Adil Rami se encargaron de explicar a su compatriota el concepto de una palabra que expresa sevillanía. “Es como decir: mi hermano”, concluyó el propio Ben Yedder. Las redes sociales estallaron y la ‘guasa’ se extendió encumbrando a un futbolista que reflejaba su inquietud por adaptarse lo antes posible a un nuevo equipo, a una nueva afición, a una nueva ciudad, y a unas nuevas costumbres. 

Una vez conquistado el corazón del sevillismo, Ben Yedder debía ganarse la confianza del entrenador. Aquel año la delantera del Sevilla FC vivió un cambio radical. Se fueron Llorente, Immobile y Gameiro y en su lugar llegaron, además de Wissam, Vietto y Jovetic. Con Jorge Sampaoli en el banquillo Ben Yedder empezó como suplente pero acabó siendo el que más minutos jugó y el máximo goleador del equipo en La Liga.

El año pasado, primero con Berizzo, luego con Montella y finalmente con Joaquín Caparrós, Ben Yedder también acabó trabajando duro para elevar su figura por encima del que fue el fichaje más caro en la historia del club: Luis Muriel. De nuevo, máximo goleador en La Liga del Sevilla FC y además, máximo goleador en la historia del club en UEFA Champions League sumando un total de 12 tantos. Mientras Europa se rendía a sus pies en la capital andaluza ya buscaban a un delantero para la 2018/19 porque los que estaban, no valían. 

Tras sondear a varios, André Silva acabó siendo el elegido para ser el ‘nueve’ en Nervión. Tras la imposibilidad de ‘colocar’ a Muriel, Ben Yedder parecía tener las puertas abiertas del club aunque finalmente se optó por su continuidad. Los cuatro goles del delantero portugués en Vallecas dejaban claro quién iba a ser titular con Pablo Machín. Sin embargo, las lesiones y la valentía del técnico soriano obligaron a variar su sistema y jugar con Silva y Ben Yedder en ataque. La pareja ha funcionado. Ambos se complementan y convierten al ataque del Sevilla FC como uno de los más temidos de Europa. 

Los números hablan. Ben Yedder cuenta con el cuarto mejor promedio goleador (0.49 goles por partido) del Sevilla FC en los últimos 30 años, solo por detrás de jugadores como Baptista (0.59), Polster (0.52) y Suker (0.51). Por delante, por ejemplo, de jugadores como Luis Fabiano, Kanouté, Bacca o Gameiro (datos que recoge @_JavierSantos_). Según @FutbolAvanzado, con el franco-tunecino en el terreno de juego, el Sevilla FC cuenta con el mejor promedio goleador de La Liga (2.8 goles por partido) y sin él, es el 5º peor de la competición (0.8). No hace falta decir nada más.  

Quizás por no ser un delantero alto, quizás por desenvolverse mejor dentro del área que fuera de ella, quizás por no ser un gran rematador de cabeza o probablemente por haber sido internacional con Francia en fútbol sala en lugar de llegar como una gran estrella procedente de la Juventus o del Manchester United. Quizás ése haya sido su pecado, no lo sé, pero por algo que se nos escapa, Ben Yedder siempre tuvo que demostrar más que el resto para ganarse el reconocimiento de todos. Y yo me pregunto: ¿Qué más necesitas hacer, miarma? 

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Wissam Ben Yedder cayó de pie en Sevilla aunque desde entonces, da la sensación de que tiene que hacer mucho más que sus compañeros para ganarse el respeto de todos. Se le quiere de la misma forma que se le infravalora. Se ha ganado el cariño fuera del terreno de juego y la titularidad dentro del mismo, pero solo lo primero es incuestionable.

Tras un primer intento fallido de Monchi por acometer su fichaje, el franco-tunecino llegó a Sevilla preguntando de forma inocente qué significaba “miarma”. Steven N’Zonzi y Adil Rami se encargaron de explicar a su compatriota el concepto de una palabra que expresa sevillanía. “Es como decir: mi hermano”, concluyó el propio Ben Yedder. Las redes sociales estallaron y la ‘guasa’ se extendió encumbrando a un futbolista que reflejaba su inquietud por adaptarse lo antes posible a un nuevo equipo, a una nueva afición, a una nueva ciudad, y a unas nuevas costumbres. 

Una vez conquistado el corazón del sevillismo, Ben Yedder debía ganarse la confianza del entrenador. Aquel año la delantera del Sevilla FC vivió un cambio radical. Se fueron Llorente, Immobile y Gameiro y en su lugar llegaron, además de Wissam, Vietto y Jovetic. Con Jorge Sampaoli en el banquillo Ben Yedder empezó como suplente pero acabó siendo el que más minutos jugó y el máximo goleador del equipo en La Liga.

El año pasado, primero con Berizzo, luego con Montella y finalmente con Joaquín Caparrós, Ben Yedder también acabó trabajando duro para elevar su figura por encima del que fue el fichaje más caro en la historia del club: Luis Muriel. De nuevo, máximo goleador en La Liga del Sevilla FC y además, máximo goleador en la historia del club en UEFA Champions League sumando un total de 12 tantos. Mientras Europa se rendía a sus pies en la capital andaluza ya buscaban a un delantero para la 2018/19 porque los que estaban, no valían. 

Tras sondear a varios, André Silva acabó siendo el elegido para ser el ‘nueve’ en Nervión. Tras la imposibilidad de ‘colocar’ a Muriel, Ben Yedder parecía tener las puertas abiertas del club aunque finalmente se optó por su continuidad. Los cuatro goles del delantero portugués en Vallecas dejaban claro quién iba a ser titular con Pablo Machín. Sin embargo, las lesiones y la valentía del técnico soriano obligaron a variar su sistema y jugar con Silva y Ben Yedder en ataque. La pareja ha funcionado. Ambos se complementan y convierten al ataque del Sevilla FC como uno de los más temidos de Europa. 

Los números hablan. Ben Yedder cuenta con el cuarto mejor promedio goleador (0.49 goles por partido) del Sevilla FC en los últimos 30 años, solo por detrás de jugadores como Baptista (0.59), Polster (0.52) y Suker (0.51). Por delante, por ejemplo, de jugadores como Luis Fabiano, Kanouté, Bacca o Gameiro (datos que recoge @_JavierSantos_). Según @FutbolAvanzado, con el franco-tunecino en el terreno de juego, el Sevilla FC cuenta con el mejor promedio goleador de La Liga (2.8 goles por partido) y sin él, es el 5º peor de la competición (0.8). No hace falta decir nada más.  

Quizás por no ser un delantero alto, quizás por desenvolverse mejor dentro del área que fuera de ella, quizás por no ser un gran rematador de cabeza o probablemente por haber sido internacional con Francia en fútbol sala en lugar de llegar como una gran estrella procedente de la Juventus o del Manchester United. Quizás ése haya sido su pecado, no lo sé, pero por algo que se nos escapa, Ben Yedder siempre tuvo que demostrar más que el resto para ganarse el reconocimiento de todos. Y yo me pregunto: ¿Qué más necesitas hacer, miarma? 

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