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Problemas en la mina

José Gavilán @futbol_internac 04-09-2018

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Nadie dijo que iba a ser fácil. El primer año de Domenico
Tedesco en Gelsenkirchen fue todo un éxito declarando el estado de euforia en
la afición minera. El joven técnico de 32 años ha dado un giro de 180 grados al
Schalke 04, que este año volverá a disputar Champions League. Sin embargo, el
verano ha zarandeado a la plantilla del Schalke, desatando problemas evidentes
al inicio de temporada.

De golpe y porrazo, el Schalke 04 ha perdido el control en
el centro del campo. Con Tedesco, Leo Goretzka terminó de explotar
futbolísticamente. Tanto que el Bayern no dudó en atarlo mucho antes de
finalizar el campeonato. El técnico italo-alemán ubicó a Max Meyer como
interior dentro de su característico sistema de 5-3-2 en defensa o 3-5-2 en
ataque. El talento del canterano se vio reforzado. Junto a ellos, el trío lo
conformaba el joven Weston McKennie, una de las revelaciones de la temporada.
Las alas, principal baza dentro del esquema de Tedesco, tenían dueños:
Caligiuri y Oczipka. Atrás, como escolta de todos, Thilo Kherer, otro diamante
sacado de la mina y pulida por el entrenador nacido en Rossano.

Antes de comenzar la temporada, las bajas se apilaban. Meyer
decidió no renovar y buscar nuevos retos en la Premier League, Oczipka se
lesionaba y Christian Heidel –director deportivo- tuvo que reforzar al equipo
en el último momento con Mendyl –lateral francés procedente del Lille-, y el
PSG llegó con una oferta irrechazable por Kherer. Con todo ello, Tedesco tuvo
que tirar de imaginación.

Los nuevos refuerzos aún no están ofreciendo lo esperado.
Mascarell ha empezado la temporada con problemas físicos, Mendyl aún no ha
entrado en la dinámica, Rudy llegó sobre la bocina y aún cuenta con pocos
entrenamientos. Otros como a Serdar, Skrzybski o Mark Uth parece que les cuesta
asimilar lo que su nuevo técnico les pide. Tiempo.

Los dos tropiezos en las dos primeras jornadas tienen
matices. Además de lo ya comentado, Nastasic fue expulsado ante el Wolfsburg
provocando un nuevo cambio de planes de cara al siguiente encuentro. McKennie
tuvo que retrasar su posición para readaptarse a la defensa de tres. En el
segundo partido, Caligiuri pudo adelantar a los mineros si hubiese acertado
desde el punto de penalti. Justo después, llegó el primer gol del Hertha. El
encuentro cambió por completo en apenas un minuto.

El tiempo es el mejor aliado de Tedesco. Las ideas son
válidas y quedó demostrado la temporada pasada. Las ausencias son importantes,
pero los que llegaron tienen condiciones para hacer olvidar a sus antecesores.
Solo necesitan tiempo. El parón por selecciones ha llegado en el momento más
oportuno, el Schalke no se puede permitir una nueva derrota en la Bundesliga si
quiere seguir creciendo en la competición alemana. Mönchengladbach, Porto y Bayern
son sus próximos compromisos. Queda trabajo por delante. 

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Nadie dijo que iba a ser fácil. El primer año de Domenico
Tedesco en Gelsenkirchen fue todo un éxito declarando el estado de euforia en
la afición minera. El joven técnico de 32 años ha dado un giro de 180 grados al
Schalke 04, que este año volverá a disputar Champions League. Sin embargo, el
verano ha zarandeado a la plantilla del Schalke, desatando problemas evidentes
al inicio de temporada.

De golpe y porrazo, el Schalke 04 ha perdido el control en
el centro del campo. Con Tedesco, Leo Goretzka terminó de explotar
futbolísticamente. Tanto que el Bayern no dudó en atarlo mucho antes de
finalizar el campeonato. El técnico italo-alemán ubicó a Max Meyer como
interior dentro de su característico sistema de 5-3-2 en defensa o 3-5-2 en
ataque. El talento del canterano se vio reforzado. Junto a ellos, el trío lo
conformaba el joven Weston McKennie, una de las revelaciones de la temporada.
Las alas, principal baza dentro del esquema de Tedesco, tenían dueños:
Caligiuri y Oczipka. Atrás, como escolta de todos, Thilo Kherer, otro diamante
sacado de la mina y pulida por el entrenador nacido en Rossano.

Antes de comenzar la temporada, las bajas se apilaban. Meyer
decidió no renovar y buscar nuevos retos en la Premier League, Oczipka se
lesionaba y Christian Heidel –director deportivo- tuvo que reforzar al equipo
en el último momento con Mendyl –lateral francés procedente del Lille-, y el
PSG llegó con una oferta irrechazable por Kherer. Con todo ello, Tedesco tuvo
que tirar de imaginación.

Los nuevos refuerzos aún no están ofreciendo lo esperado.
Mascarell ha empezado la temporada con problemas físicos, Mendyl aún no ha
entrado en la dinámica, Rudy llegó sobre la bocina y aún cuenta con pocos
entrenamientos. Otros como a Serdar, Skrzybski o Mark Uth parece que les cuesta
asimilar lo que su nuevo técnico les pide. Tiempo.

Los dos tropiezos en las dos primeras jornadas tienen
matices. Además de lo ya comentado, Nastasic fue expulsado ante el Wolfsburg
provocando un nuevo cambio de planes de cara al siguiente encuentro. McKennie
tuvo que retrasar su posición para readaptarse a la defensa de tres. En el
segundo partido, Caligiuri pudo adelantar a los mineros si hubiese acertado
desde el punto de penalti. Justo después, llegó el primer gol del Hertha. El
encuentro cambió por completo en apenas un minuto.

El tiempo es el mejor aliado de Tedesco. Las ideas son
válidas y quedó demostrado la temporada pasada. Las ausencias son importantes,
pero los que llegaron tienen condiciones para hacer olvidar a sus antecesores.
Solo necesitan tiempo. El parón por selecciones ha llegado en el momento más
oportuno, el Schalke no se puede permitir una nueva derrota en la Bundesliga si
quiere seguir creciendo en la competición alemana. Mönchengladbach, Porto y Bayern
son sus próximos compromisos. Queda trabajo por delante. 

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