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Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 24-01-2022

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Burnley Sean Dyche

Las ruedas de prensa por Zoom pueden llegar a ser igual de divertidas que una visita al dentista. Los periodistas aguardan su turno sabiendo que sus problemas con el micrófono y con la fibra surgirán cuando por fin les toque. Estoicismo puro y duro. Por eso es bonito tener cerca a entrenadores como Sean Dyche: el otro día le pidieron, poniéndose la mano en el corazón, que dijera cuántos futbolistas quería firmar cuando terminara el mercado de invierno. El inglés, como el caballero de la mano en el pecho, se irguió y reclamó muy campanudo que necesitaba a 23. Nunca puedes estar relajado con él cerca.

Cada vez que nos acercamos a su Burnley hablamos de lo mismo: su escuadra no muta sus ideas. Su fútbol está exento de sorpresas, planta dos líneas de cuatro con dos puntas y confía en la sobriedad defensiva y su buen hacer en las jugadas a balón parado. Este año, sin embargo, languidece en la parte baja de la tabla por sus problemas para poder jugar un partido de fútbol. Sí, has leído bien: el cuadro de Lancashire lleva un par de meses asemejándose a ese hijo vago que no quiere hacer nada, de esos que cada vez que suena el despertador reclaman al móvil que, por favor, avise dentro de diez minutos. Aunque los clarets, por supuesto, tienen una razón de peso: el maldito virus.

Esta situación no es la mejor para el equipo. Quedarse en la última posición, aunque tengas muchos encuentros por disputar, puede llegar a ser una mochila muy pesada que no esperabas a inicio de curso. Por no hablar, por supuesto, del obligado parón por los implacables brotes que ha sufrido el equipo de Turf Moor. Ahora toca remontar si el año que viene quieren seguir en la máxima categoría. No será fácil.

Los fichajes, más allá de las bromas de su técnico, no llegan. El Newcastle, gran rival en la lucha por la salvación, sigue husmeando en su plantilla. Hace unos días los magpies ya firmaron a Wood. El siguiente podría ser James Tarkowski: el central más importante del esquema de su entrenador. Si siguen así tendrán que ir a la guerra con un tirachinas y una pajita. Aunque Dyche, todos lo sabemos, está acostumbrado a guerrear así. Si yo fuera un rival en la lucha por la salvación tendría mucho miedo de este Burnley que siempre te da problemas. Por cierto: si alguien quiere divertirse con una rueda de prensa ya sabe dónde se tiene que dirigir. De nada.

Imagen de cabecera: @BurnleyOfficial

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Las ruedas de prensa por Zoom pueden llegar a ser igual de divertidas que una visita al dentista. Los periodistas aguardan su turno sabiendo que sus problemas con el micrófono y con la fibra surgirán cuando por fin les toque. Estoicismo puro y duro. Por eso es bonito tener cerca a entrenadores como Sean Dyche: el otro día le pidieron, poniéndose la mano en el corazón, que dijera cuántos futbolistas quería firmar cuando terminara el mercado de invierno. El inglés, como el caballero de la mano en el pecho, se irguió y reclamó muy campanudo que necesitaba a 23. Nunca puedes estar relajado con él cerca.

Cada vez que nos acercamos a su Burnley hablamos de lo mismo: su escuadra no muta sus ideas. Su fútbol está exento de sorpresas, planta dos líneas de cuatro con dos puntas y confía en la sobriedad defensiva y su buen hacer en las jugadas a balón parado. Este año, sin embargo, languidece en la parte baja de la tabla por sus problemas para poder jugar un partido de fútbol. Sí, has leído bien: el cuadro de Lancashire lleva un par de meses asemejándose a ese hijo vago que no quiere hacer nada, de esos que cada vez que suena el despertador reclaman al móvil que, por favor, avise dentro de diez minutos. Aunque los clarets, por supuesto, tienen una razón de peso: el maldito virus.

Esta situación no es la mejor para el equipo. Quedarse en la última posición, aunque tengas muchos encuentros por disputar, puede llegar a ser una mochila muy pesada que no esperabas a inicio de curso. Por no hablar, por supuesto, del obligado parón por los implacables brotes que ha sufrido el equipo de Turf Moor. Ahora toca remontar si el año que viene quieren seguir en la máxima categoría. No será fácil.

Los fichajes, más allá de las bromas de su técnico, no llegan. El Newcastle, gran rival en la lucha por la salvación, sigue husmeando en su plantilla. Hace unos días los magpies ya firmaron a Wood. El siguiente podría ser James Tarkowski: el central más importante del esquema de su entrenador. Si siguen así tendrán que ir a la guerra con un tirachinas y una pajita. Aunque Dyche, todos lo sabemos, está acostumbrado a guerrear así. Si yo fuera un rival en la lucha por la salvación tendría mucho miedo de este Burnley que siempre te da problemas. Por cierto: si alguien quiere divertirse con una rueda de prensa ya sabe dónde se tiene que dirigir. De nada.

Imagen de cabecera: @BurnleyOfficial

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