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Cuestión de orgullo

Alguien dijo una vez que las buenas noticias son buenas, desde el mismo momento en que las puedes compartir y celebrar con alguien.

En el Athletic Club lo saben bien, y es por ello que este jueves tuvieron a bien festejar la consecución de la Copa del Rey con un millón de ‘amigos’. Sí, amigos, porque referirse a esa gente como simples aficionados sería no hacerle justicia a la excepcional y envidiable conexión que tiene ese club con su abnegada masa social. Cuadrilla, txaranga y gabarra. Hat trick.

El regreso de la gabarra surcando la ría de Bilbao tiene un simbolismo que trasciende lo futbolístico, lo social y lo cultural. Esta potente imagen supone conectar con la esencia de un deporte que mueve el mundo y despierta todo tipo de emociones. Una imagen del ayer recuperada mágicamente para el hoy. Puro romanticismo vestido de folklore que le hace mucho bien a un fútbol moderno muchas veces adulterado, maltratado y prostituido. Restitución histórica.

Esta celebración podría parecer un tanto excesiva, pero los vascos son así; si se ponen, se ponen. Son de Bilbao. Al final esto no es tanto un hito deportivo, como una excusa para volver al origen, una reivindicación del sentido de pertenencia, un saber elevar a fiesta el concepto simbiosis y, sobre todas las cosas, una demostración de fuerza para mostrarle al mundo que el amor y la pasión por el Athletic Club son una 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐨𝐫𝐠𝐮𝐥𝐥𝐨.

Cuestión de orgullo