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Peter Bonetti: leyenda y entrenador de porteros pionero

Mª Valentina Vega @mvalentinavs 23-04-2020

El 14 de abril fue el Día Internacional del Portero, celebrado, desde 2013, en homenaje a Calero a propuesta de Rinat, fabricante de guantes. Dos días antes amanecimos con la noticia del fallecimiento de Peter Bonetti. Al guardameta inglés, de padres suizos, le recordamos por su extensa carrera en activo, pero también por su labor de entrenador de porteros, donde fue pionero en muchos aspectos. 

Las alabanzas recibidas tras su incorporación a los juveniles del Reading hicieron que su madre decidiera buscarle un equipo más grande: el Chelsea. Escribió una carta al club y se ganó la atención de Ted Drake, goleador en los años 30 con el Arsenal, que había cambiado de bando y entrenaba al primer equipo del oeste de Londres. Bonetti comenzaba así su histórica carrera con los Blues

No tardó, pese a ser cedido a un equipo semiprofesional en su primer año, en hacerse con la titularidad. Vistió la equipación verde hierba con el escudo del Chelsea en 729 ocasiones, convirtiéndose en el segundo jugador hasta hoy que más veces les ha representado, por detrás de Ron Harris. Hasta ser superado por Alan Knight con el Portsmouth en los años 90, tuvo el récord de portero que más partidos había jugado en un mismo club.

Vivir en Londres en la época de los Swinging Sixties no afectó demasiado a su rendimiento. Otros futbolistas compaginaban el césped con las noches en los pubs, pero a Bonetti era más fácil verle por los parques de la ciudad haciendo sprints que en alguna de aquellas fiestas psicodélicas. 

Su asombrosa agilidad le llevó a ser conocido como The Cat (el gato), habilidad que desarrolló para llegar a los balones pese a no pasar del 1’80cm. Capturaba los tiros más difíciles entre sus guantes verdes de algodón. Más de doscientas porterías a cero, que no son el único indicativo para juzgarle, puesto que también contribuyeron los defensas, pero sí una prueba más de su buen hacer cuando sólo Petr Cech, quien él vaticinó que llegaría a conseguirlo, fue capaz de tener un número mayor. 

Getty Images

El Chelsea ganó por primera vez en su historia la FA Cup en 1970, con Bonetti bajo los palos, hecho rememorado este año por el cincuenta aniversario. Las sombras a una carrera brillante vinieron con el escudo de Inglaterra. Un mal partido, en el que jugó por indisposición del gran Gordon Banks, marcó el fin de su trayectoria internacional. 

Era el Mundial de México 70, en cuartos de final los Three Lions fueron derrotados por Alemania Occidental con él en la portería. Son muchos los que se preguntan si el coincidir con una figura del calibre de Banks pudo afectar a su progresión con la selección. Unos años más tarde, Pelé dijo que los tres mejores porteros que había visto eran Yashin, Banks y el propio Bonetti. El peso de la bandera ganó aquel día. 

Pero como los gatos, Bonetti tenía varias vidas y aún tuvo tiempo, al año siguiente, de limpiar su nombre como uno de los héroes de la victoria en la Recopa de Europa ante el Real Madrid por dos goles a uno, el 19 de mayo de 1971 en el Estadio de El Pireo, el Georgios Karaïskákis. 

Hipias y Temístocles lo utilizaron para guardar sus armas de guerra en la Antigua Grecia; el portero, para rearmarse antes de regresar a Inglaterra, y más tarde al medio oeste de Estados Unidos, en los St. Louis Stars de Missouri, donde fue nombrado segundo mejor jugador de la temporada, detrás de Pelé. En el año 67 había sido nombrado el primer mejor futbolista del Chelsea, adonde regresó antes de decir adiós a su carrera. 

Marchó rumbo a Escocia con su familia, a la Isla de Mull. Su vida dio un giro y comenzó a trabajar como cartero y abrió un Bed & Breakfast. Aunque lo cierto es que aquel rompeolas, como los del paseo marítimo de Worthing donde sus progenitores regentaron una cafetería y él comenzó a jugar al balompié, aún se puso los guantes en algunos partidos con el Dundee United.  

Su vinculación con el fútbol continuó como entrenador de porteros. La relación cercana con los jugadores y su forma de enseñar le ayudaron a triunfar en esta nueva etapa. Sus discípulos le recuerdan como alguien innovador, gran conocedor y transmisor de los secretos de la técnica. Fue de los primeros que abogó porque las marcas mejorasen la fabricación de los guantes, que comenzaron a realizar a finales de los 70. Nada que ver con aquellos de algodón que él llevó y están expuestos en el museo del Chelsea.   

Formó parte del cuerpo técnico del Newcastle United, Fulham, la Sub-21 y Absoluta de Inglaterra, su Chelsea, y un Manchester City donde fue el primer entrenador de porteros en el senior de Kasper Schmeichel, quien escribió un emotivo mensaje tras su partida. Su recuerdo nunca morirá, historia de la liga inglesa.

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El 14 de abril fue el Día Internacional del Portero, celebrado, desde 2013, en homenaje a Calero a propuesta de Rinat, fabricante de guantes. Dos días antes amanecimos con la noticia del fallecimiento de Peter Bonetti. Al guardameta inglés, de padres suizos, le recordamos por su extensa carrera en activo, pero también por su labor de entrenador de porteros, donde fue pionero en muchos aspectos. 

Las alabanzas recibidas tras su incorporación a los juveniles del Reading hicieron que su madre decidiera buscarle un equipo más grande: el Chelsea. Escribió una carta al club y se ganó la atención de Ted Drake, goleador en los años 30 con el Arsenal, que había cambiado de bando y entrenaba al primer equipo del oeste de Londres. Bonetti comenzaba así su histórica carrera con los Blues

No tardó, pese a ser cedido a un equipo semiprofesional en su primer año, en hacerse con la titularidad. Vistió la equipación verde hierba con el escudo del Chelsea en 729 ocasiones, convirtiéndose en el segundo jugador hasta hoy que más veces les ha representado, por detrás de Ron Harris. Hasta ser superado por Alan Knight con el Portsmouth en los años 90, tuvo el récord de portero que más partidos había jugado en un mismo club.

Vivir en Londres en la época de los Swinging Sixties no afectó demasiado a su rendimiento. Otros futbolistas compaginaban el césped con las noches en los pubs, pero a Bonetti era más fácil verle por los parques de la ciudad haciendo sprints que en alguna de aquellas fiestas psicodélicas. 

Su asombrosa agilidad le llevó a ser conocido como The Cat (el gato), habilidad que desarrolló para llegar a los balones pese a no pasar del 1’80cm. Capturaba los tiros más difíciles entre sus guantes verdes de algodón. Más de doscientas porterías a cero, que no son el único indicativo para juzgarle, puesto que también contribuyeron los defensas, pero sí una prueba más de su buen hacer cuando sólo Petr Cech, quien él vaticinó que llegaría a conseguirlo, fue capaz de tener un número mayor. 

Getty Images

El Chelsea ganó por primera vez en su historia la FA Cup en 1970, con Bonetti bajo los palos, hecho rememorado este año por el cincuenta aniversario. Las sombras a una carrera brillante vinieron con el escudo de Inglaterra. Un mal partido, en el que jugó por indisposición del gran Gordon Banks, marcó el fin de su trayectoria internacional. 

Era el Mundial de México 70, en cuartos de final los Three Lions fueron derrotados por Alemania Occidental con él en la portería. Son muchos los que se preguntan si el coincidir con una figura del calibre de Banks pudo afectar a su progresión con la selección. Unos años más tarde, Pelé dijo que los tres mejores porteros que había visto eran Yashin, Banks y el propio Bonetti. El peso de la bandera ganó aquel día. 

Pero como los gatos, Bonetti tenía varias vidas y aún tuvo tiempo, al año siguiente, de limpiar su nombre como uno de los héroes de la victoria en la Recopa de Europa ante el Real Madrid por dos goles a uno, el 19 de mayo de 1971 en el Estadio de El Pireo, el Georgios Karaïskákis. 

Hipias y Temístocles lo utilizaron para guardar sus armas de guerra en la Antigua Grecia; el portero, para rearmarse antes de regresar a Inglaterra, y más tarde al medio oeste de Estados Unidos, en los St. Louis Stars de Missouri, donde fue nombrado segundo mejor jugador de la temporada, detrás de Pelé. En el año 67 había sido nombrado el primer mejor futbolista del Chelsea, adonde regresó antes de decir adiós a su carrera. 

Marchó rumbo a Escocia con su familia, a la Isla de Mull. Su vida dio un giro y comenzó a trabajar como cartero y abrió un Bed & Breakfast. Aunque lo cierto es que aquel rompeolas, como los del paseo marítimo de Worthing donde sus progenitores regentaron una cafetería y él comenzó a jugar al balompié, aún se puso los guantes en algunos partidos con el Dundee United.  

Su vinculación con el fútbol continuó como entrenador de porteros. La relación cercana con los jugadores y su forma de enseñar le ayudaron a triunfar en esta nueva etapa. Sus discípulos le recuerdan como alguien innovador, gran conocedor y transmisor de los secretos de la técnica. Fue de los primeros que abogó porque las marcas mejorasen la fabricación de los guantes, que comenzaron a realizar a finales de los 70. Nada que ver con aquellos de algodón que él llevó y están expuestos en el museo del Chelsea.   

Formó parte del cuerpo técnico del Newcastle United, Fulham, la Sub-21 y Absoluta de Inglaterra, su Chelsea, y un Manchester City donde fue el primer entrenador de porteros en el senior de Kasper Schmeichel, quien escribió un emotivo mensaje tras su partida. Su recuerdo nunca morirá, historia de la liga inglesa.

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