_La Liga

Peleando con uñas y dientes

En los últimos días se está hablando mucho de lo ajustada que está la pelea por el título de liga, y es lógico pues es la campaña más ajustada que se recuerda desde hace unos cuantos años. Pero la clasificación no se encuentra muy ajustada solamente en la parte alta, en el otro extremo, en la pelea por no descender, sucede lo mismo.

Durante temporada, los equipos de la parte baja de la tabla suelen ser, a ojos de los grandes, una victoria casi asegurada y una transición rumbo a su objetivo, y es que a esas alturas de la competición, normalmente queda evidenciada la diferencia de calidad entre estos dos grupos. Pero la cosa cambia cuando se encara la recta final de la temporada y se ven necesitados de puntos para cumplir el objetivo de no descender.

En esa situación se encuentra ahora mismo Eibar, como último clasificado con 26 puntos; Elche, 19º con 30 puntos; los mismos que el Huesca (18º); Real Valladolid, primer equipo fuera del descenso con 31 puntos; y Alavés, 16º clasificado, también con 31 puntos.

Hasta hace dos o tres semanas, todas las quinielas apuntaban a que el Alavés terminaría descendiendo como farolillo rojo, pues las sensaciones que transmitía eran de equipo rendido, y cómo no, los resultados no acompañaban. Con la destitución de Abelardo y la llegada de Javi Calleja, segundo y tercer director técnico de la temporada respectivamente, parece que el efecto ‘cambio de entrenador’ tuvo resultado y lograron dos victorias que sacaron al equipo de esa situación. Ahora mismo, a solo un punto de los puestos de descenso, están inmersos en una guerra sangrienta de la que, a falta cuatro batallas, todavía tienen opciones de salir con vida.

Una misma guerra en la que se encuentra, como uno de sus rivales, al Real Valladolid. El equipo de Sergio González sumó la mayor parte de sus puntos en tramos pasados de la temporada, y arrastra una dinámica de seis empates y dos derrotas en los últimos ocho encuentros, los mismos partidos que hace desde su última victoria. También añadir que, antes de esa victoria (2-1 frente al Getafe), acumulaban cuatro empates y cuatro derrotas desde su anterior victoria, curiosamente también ante el Getafe. Estos datos explican la posición de la tabla que ocupa el equipo pucelano, 17º a un solo punto del abismo.

Ya en puestos de descenso nos encontramos al Huesca. El equipo de Pacheta es, seguramente, el que mejores sensaciones transmite de la parte baja de la tabla. Una pésima primera vuelta le hizo arrastrar una dinámica negativa que lo mantuvo casi toda la campaña como farolillo rojo de la clasificación pero, tras la destitución de Míchel, parece que el equipo altoaragonés ha espabilado un poco. Por ahora sigue sin ser suficiente y a la vista está en la clasificación pues, si la liga terminase ahora mismo, el Huesca sería equipo de segunda división. De todas formas, debo decir a título personal que, entre los que están a día de hoy en descenso, es el que más papeletas tiene para salir del pozo.

Rafa Mir y Jorge Pulido celebrando un gol frente al FC Barcelona (FCB 4-1 HUE) – ImagoImages

Pero no el único que puede hacerlo. El Elche, con los mismos puntos que el Huesca, también está vivo y peleando por salir. Tras un buen comienzo de temporada, el equipo de Jorge Almirón se fue desinflando y pronto cayó en la parte baja de la tabla. Tras varios intentos fallidos de salir de ahí, Almirón decidió apartarse del proyecto y dejar paso a un entrenador que se viera capaz de salvar al equipo. El elegido fue Fran Escribá. Gracias a una breve mejoría, el equipo fue capaz de acumular un par de victorias y sumar puntos vitales para mantenerse todavía con vida. A día de hoy, no transmite sensaciones de equipo de primera división pero, al igual que todos los demás, todavía tiene cuatro partidos por delante con los que aferrarse a la categoría.

Por último, encontramos al Eibar. Qué decir del Eibar. Previo a la victoria de este fin de semana, acumulaba 16 partidos sin ganar (4 empates, 12 derrotas), lo que quiere decir que arrastraban un parcial de cuatro puntos de 48 posibles. Junto al Valladolid, el único de estos cinco que no ha cambiado de entrenador. Este pasado fin de semana sumó tres puntos frente al Alavés gracias a los tres goles de Kike García, puntos que invitan al equipo a soñar que es posible algo que ya parecía perdido. Por delante, cuatro enfrentamientos: Getafe, Betis, Valencia y Barcelona. Cuatro enfrentamientos que, pese a ser complejos, son el sprint final para un equipo que ya nada tiene que perder.

Además, entre ellos encontramos a dos casos curiosos: Getafe y Valencia. Dos equipos que, por nombre, no deberían ocupar la posición que hoy día ocupan. El Valencia, 14º con 36 puntos, no parece que tenga peligro de descender pero, para un equipo acostumbrado a terminar entre los 10 mejores de la competición, está siendo una temporada muy difícil, propiciada principalmente por la pésima gestión del club.

Por otra parte, el Getafe, 15º con 34 puntos, debe sumar algún punto para terminar de sentenciar la permanencia con tranquilidad. Tampoco parece una situación realista que el Getafe terminase descendiendo esta campaña pero, a solamente cuatro puntos del abismo, no me gustaría estar en la piel de uno de sus aficionados. De todas formas y a título personal, dudo que termine descendiendo.

Cuatro son las batallas que restan para terminar la guerra. Cuatro son las batallas para ver quién termina cayendo y quién vive para contarlo. Llegados a este punto no importa el rival, solo importa cuál de los dos está más mentalizado en cumplir su objetivo. A estas alturas, los equipos de la parte baja de la tabla pelean como si no hubiera un mañana y es que, si no suman los puntos necesarios, no lo habrá, al menos no en Primera División.

Imagen de cabecera: ImagoImages

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En los últimos días se está hablando mucho de lo ajustada que está la pelea por el título de liga, y es lógico pues es la campaña más ajustada que se recuerda desde hace unos cuantos años. Pero la clasificación no se encuentra muy ajustada solamente en la parte alta, en el otro extremo, en la pelea por no descender, sucede lo mismo.

Durante temporada, los equipos de la parte baja de la tabla suelen ser, a ojos de los grandes, una victoria casi asegurada y una transición rumbo a su objetivo, y es que a esas alturas de la competición, normalmente queda evidenciada la diferencia de calidad entre estos dos grupos. Pero la cosa cambia cuando se encara la recta final de la temporada y se ven necesitados de puntos para cumplir el objetivo de no descender.

En esa situación se encuentra ahora mismo Eibar, como último clasificado con 26 puntos; Elche, 19º con 30 puntos; los mismos que el Huesca (18º); Real Valladolid, primer equipo fuera del descenso con 31 puntos; y Alavés, 16º clasificado, también con 31 puntos.

Hasta hace dos o tres semanas, todas las quinielas apuntaban a que el Alavés terminaría descendiendo como farolillo rojo, pues las sensaciones que transmitía eran de equipo rendido, y cómo no, los resultados no acompañaban. Con la destitución de Abelardo y la llegada de Javi Calleja, segundo y tercer director técnico de la temporada respectivamente, parece que el efecto ‘cambio de entrenador’ tuvo resultado y lograron dos victorias que sacaron al equipo de esa situación. Ahora mismo, a solo un punto de los puestos de descenso, están inmersos en una guerra sangrienta de la que, a falta cuatro batallas, todavía tienen opciones de salir con vida.

Una misma guerra en la que se encuentra, como uno de sus rivales, al Real Valladolid. El equipo de Sergio González sumó la mayor parte de sus puntos en tramos pasados de la temporada, y arrastra una dinámica de seis empates y dos derrotas en los últimos ocho encuentros, los mismos partidos que hace desde su última victoria. También añadir que, antes de esa victoria (2-1 frente al Getafe), acumulaban cuatro empates y cuatro derrotas desde su anterior victoria, curiosamente también ante el Getafe. Estos datos explican la posición de la tabla que ocupa el equipo pucelano, 17º a un solo punto del abismo.

Ya en puestos de descenso nos encontramos al Huesca. El equipo de Pacheta es, seguramente, el que mejores sensaciones transmite de la parte baja de la tabla. Una pésima primera vuelta le hizo arrastrar una dinámica negativa que lo mantuvo casi toda la campaña como farolillo rojo de la clasificación pero, tras la destitución de Míchel, parece que el equipo altoaragonés ha espabilado un poco. Por ahora sigue sin ser suficiente y a la vista está en la clasificación pues, si la liga terminase ahora mismo, el Huesca sería equipo de segunda división. De todas formas, debo decir a título personal que, entre los que están a día de hoy en descenso, es el que más papeletas tiene para salir del pozo.

Rafa Mir y Jorge Pulido celebrando un gol frente al FC Barcelona (FCB 4-1 HUE) – ImagoImages

Pero no el único que puede hacerlo. El Elche, con los mismos puntos que el Huesca, también está vivo y peleando por salir. Tras un buen comienzo de temporada, el equipo de Jorge Almirón se fue desinflando y pronto cayó en la parte baja de la tabla. Tras varios intentos fallidos de salir de ahí, Almirón decidió apartarse del proyecto y dejar paso a un entrenador que se viera capaz de salvar al equipo. El elegido fue Fran Escribá. Gracias a una breve mejoría, el equipo fue capaz de acumular un par de victorias y sumar puntos vitales para mantenerse todavía con vida. A día de hoy, no transmite sensaciones de equipo de primera división pero, al igual que todos los demás, todavía tiene cuatro partidos por delante con los que aferrarse a la categoría.

Por último, encontramos al Eibar. Qué decir del Eibar. Previo a la victoria de este fin de semana, acumulaba 16 partidos sin ganar (4 empates, 12 derrotas), lo que quiere decir que arrastraban un parcial de cuatro puntos de 48 posibles. Junto al Valladolid, el único de estos cinco que no ha cambiado de entrenador. Este pasado fin de semana sumó tres puntos frente al Alavés gracias a los tres goles de Kike García, puntos que invitan al equipo a soñar que es posible algo que ya parecía perdido. Por delante, cuatro enfrentamientos: Getafe, Betis, Valencia y Barcelona. Cuatro enfrentamientos que, pese a ser complejos, son el sprint final para un equipo que ya nada tiene que perder.

Además, entre ellos encontramos a dos casos curiosos: Getafe y Valencia. Dos equipos que, por nombre, no deberían ocupar la posición que hoy día ocupan. El Valencia, 14º con 36 puntos, no parece que tenga peligro de descender pero, para un equipo acostumbrado a terminar entre los 10 mejores de la competición, está siendo una temporada muy difícil, propiciada principalmente por la pésima gestión del club.

Por otra parte, el Getafe, 15º con 34 puntos, debe sumar algún punto para terminar de sentenciar la permanencia con tranquilidad. Tampoco parece una situación realista que el Getafe terminase descendiendo esta campaña pero, a solamente cuatro puntos del abismo, no me gustaría estar en la piel de uno de sus aficionados. De todas formas y a título personal, dudo que termine descendiendo.

Cuatro son las batallas que restan para terminar la guerra. Cuatro son las batallas para ver quién termina cayendo y quién vive para contarlo. Llegados a este punto no importa el rival, solo importa cuál de los dos está más mentalizado en cumplir su objetivo. A estas alturas, los equipos de la parte baja de la tabla pelean como si no hubiera un mañana y es que, si no suman los puntos necesarios, no lo habrá, al menos no en Primera División.

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_Celta

Luis Campos: de la mano de PSG y Celta

Marcos Pimentel @PimenMarcos77
28-06-2022