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El catalizador

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 24-01-2020

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Juventus Paulo Dybala

Hace apenas unos meses, en plena vorágine del mercado de fichajes estival en el fútbol europeo, Paulo Dybala parecía tener más de pie y medio fuera de la nueva Juventus de Maurizio Sarri tras no haber encontrado el acomodo ideal ni tampoco haber alcanzado el máximo potencial de su indiscutible calidad técnica a las órdenes de Massimiliano Allegri y su 4-3-3. De hecho, según La Gazzetta dello Sport, el talentoso argentino llegó incluso a grabar un vídeo en el que se despedía de los aficionados bianconeri para poner rumbo a la Premier League.

“Dybala no puede ser el nueve de un gran equipo, podía hacerlo en el Palermo jugando a 50 metros de la portería, pero en la Juventus, a 20 metros del arco es un rol que no puede llevar a cabo”, afirmó Allegri hace un año. Y puede que tuviese razón porque para Sarri, después de las dudas acerca del sistema a implementar en Turín en los primeros compases de la temporada, tampoco está ejerciendo como delantero centro, sino que le está dando un espacio muy particular por delante del rombo de su 4-3-1-2, compartiendo la doble punta con Cristiano Ronaldo.

Un lugar muy dinámico que le está permitiendo, al mismo tiempo, jugar a 20 metros de la portería y también a 50. Una posición en el campo con la que Sarri sí está entendiendo lo que seguramente no hizo Allegri, es decir, la necesidad de darle libertad a su número diez para moverse un poco a su antojo para entrar asiduamente en contacto con la pelota a diferentes alturas y, a su vez, la conveniencia de crearle un escalón más o menos definido en el pasillo interior y cercano al pico derecho del área donde recibir con una frecuencia superior y desde el cual mezclar las caídas a banda con la adquisición de mucho peso en el carril central para activar su zurda más globalmente para asociarse, generar jugadas, filtrar pases, dividir o enfocarse a portería.

Con el equipo aún por hacerse definitivamente, especialmente en cuanto al encaje de sus interiores y del mediapunta, Dybala está siendo el vertebrador y el catalizador de los ataques de su equipo a través de una alta participación en la gestación, de su maravilloso tacto para crear sociedades a pocos toques y de su regate para superar marcas. El argentino atrae muchísimas atenciones, permite el desdoble permanente de Cuadrado porque sabe esperarlo, tiene salida hacia ambos perfiles, sapiencia para ofrecerse, soltar y ofrecerse de nuevo sin descanso y lo que es aún más importante para la Juventus: genera espacios al otro lado para que Cristiano Ronaldo trace su diagonal predilecta hacia la frontal y gane aire y tiempo para conducir.

No hay prácticamente nada más demoledor y amenazante para un rival en el fútbol contemporáneo que el luso lanzándose con un panorama despejado que le permita enfocarse en su típico e indefendible remate raso tras recortar hacia dentro o el chut cruzado con la pierna zurda a favor de carrera. Cuanto más aumenta su rango de acción y la soltura con la que pueda actuar, más crece el techo de la Juve. Y en eso tiene gran parte de culpa la importancia creciente con balón de Dybala para llevar la batuta ofensiva. No hay otro jugador en Serie A perteneciente al último tercio del campo que realice más pases por partido (42,8) que el de Laguna Larga, que es además el único atacante del Calcio junto a Filippo Falco que completa más del 10% del total de pases de su equipo (@CalcioDatato).

Por su altísima relevancia creativa, por la amplia libertad posicional de la que por fin está disfrutando tal y como merece su talento, por las zonas similares en las que está influyendo, por su golpeo, por la participación continua en la generación de jugadas de peligro, por la facilidad para desarbolar sistemas defensivos por medio del regate o por el tipo y la efectividad de sus decisivos últimos y penúltimos toques, Dybala está asemejándose más que nunca en su trayectoria a la forma de jugar más típica de Leo Messi, aunque no obviamente a sus cifras. Y eso jugando cada día al lado de Cristiano Ronaldo, el encargado de hacer los números, son palabras mayores. El futbolista que le dé el tipo de salto en el césped que buscaba la Juventus con la llegada de Sarri al banquillo tiene que ser él. Y ya ha comenzado a serlo.

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Hace apenas unos meses, en plena vorágine del mercado de fichajes estival en el fútbol europeo, Paulo Dybala parecía tener más de pie y medio fuera de la nueva Juventus de Maurizio Sarri tras no haber encontrado el acomodo ideal ni tampoco haber alcanzado el máximo potencial de su indiscutible calidad técnica a las órdenes de Massimiliano Allegri y su 4-3-3. De hecho, según La Gazzetta dello Sport, el talentoso argentino llegó incluso a grabar un vídeo en el que se despedía de los aficionados bianconeri para poner rumbo a la Premier League.

“Dybala no puede ser el nueve de un gran equipo, podía hacerlo en el Palermo jugando a 50 metros de la portería, pero en la Juventus, a 20 metros del arco es un rol que no puede llevar a cabo”, afirmó Allegri hace un año. Y puede que tuviese razón porque para Sarri, después de las dudas acerca del sistema a implementar en Turín en los primeros compases de la temporada, tampoco está ejerciendo como delantero centro, sino que le está dando un espacio muy particular por delante del rombo de su 4-3-1-2, compartiendo la doble punta con Cristiano Ronaldo.

Un lugar muy dinámico que le está permitiendo, al mismo tiempo, jugar a 20 metros de la portería y también a 50. Una posición en el campo con la que Sarri sí está entendiendo lo que seguramente no hizo Allegri, es decir, la necesidad de darle libertad a su número diez para moverse un poco a su antojo para entrar asiduamente en contacto con la pelota a diferentes alturas y, a su vez, la conveniencia de crearle un escalón más o menos definido en el pasillo interior y cercano al pico derecho del área donde recibir con una frecuencia superior y desde el cual mezclar las caídas a banda con la adquisición de mucho peso en el carril central para activar su zurda más globalmente para asociarse, generar jugadas, filtrar pases, dividir o enfocarse a portería.

Con el equipo aún por hacerse definitivamente, especialmente en cuanto al encaje de sus interiores y del mediapunta, Dybala está siendo el vertebrador y el catalizador de los ataques de su equipo a través de una alta participación en la gestación, de su maravilloso tacto para crear sociedades a pocos toques y de su regate para superar marcas. El argentino atrae muchísimas atenciones, permite el desdoble permanente de Cuadrado porque sabe esperarlo, tiene salida hacia ambos perfiles, sapiencia para ofrecerse, soltar y ofrecerse de nuevo sin descanso y lo que es aún más importante para la Juventus: genera espacios al otro lado para que Cristiano Ronaldo trace su diagonal predilecta hacia la frontal y gane aire y tiempo para conducir.

No hay prácticamente nada más demoledor y amenazante para un rival en el fútbol contemporáneo que el luso lanzándose con un panorama despejado que le permita enfocarse en su típico e indefendible remate raso tras recortar hacia dentro o el chut cruzado con la pierna zurda a favor de carrera. Cuanto más aumenta su rango de acción y la soltura con la que pueda actuar, más crece el techo de la Juve. Y en eso tiene gran parte de culpa la importancia creciente con balón de Dybala para llevar la batuta ofensiva. No hay otro jugador en Serie A perteneciente al último tercio del campo que realice más pases por partido (42,8) que el de Laguna Larga, que es además el único atacante del Calcio junto a Filippo Falco que completa más del 10% del total de pases de su equipo (@CalcioDatato).

Por su altísima relevancia creativa, por la amplia libertad posicional de la que por fin está disfrutando tal y como merece su talento, por las zonas similares en las que está influyendo, por su golpeo, por la participación continua en la generación de jugadas de peligro, por la facilidad para desarbolar sistemas defensivos por medio del regate o por el tipo y la efectividad de sus decisivos últimos y penúltimos toques, Dybala está asemejándose más que nunca en su trayectoria a la forma de jugar más típica de Leo Messi, aunque no obviamente a sus cifras. Y eso jugando cada día al lado de Cristiano Ronaldo, el encargado de hacer los números, son palabras mayores. El futbolista que le dé el tipo de salto en el césped que buscaba la Juventus con la llegada de Sarri al banquillo tiene que ser él. Y ya ha comenzado a serlo.

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