_Femenino

Parar para crecer

David Orenes @david_lrl 17-06-2019

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En un Mundial hasta ahora sin grandes individualidades y
apenas sorpresas (más allá de la gran remontada de Italia ante Australia), son
los pequeños hitos de las selecciones humildes los protagonistas en el torneo.
Y decimos ‘pequeños’ porque de poco servirá para sellar su clasificación a
octavos de final, pero sí para colocar su nombre en el mapa y dar mayor
visibilidad al fútbol femenino en su país de origen.

Las figuras de estas selecciones tienen una característica
en común: todas llevan guantes. Es el caso de Vanina Correa, la portera de la selección argentina, que a sus 35
años está firmado una actuación espectacular en Francia y se ha convertido en
un ejemplo a seguir para las futuras generaciones. Integrante en las tres
participaciones de Argentina en un Mundial, sufrió los 11 goles que le endosó
Alemania en 2007, la mayor goleada de la historia del torneo hasta que las
norteamericanas aplastaran a Tailandia hace una semana (13-0). Tres años
después de aquello dejó el fútbol para ser madre, una decisión difícil porque
el precio era, casi con total seguridad, no volver a tocar un balón.

Vanina tuvo mellizos (Luna y Romeo) y perdió el físico
requerido para la práctica futbolística. También las ganas. Seis años pasó
alejada de los terrenos de juego, a pesar de que sus amigas trataron de
convencerla de su vuelta. Finalmente fue Carlos Borrello, su antiguo
seleccionador, quien le hizo recuperar la ilusión. Reapareció en 2017, fue la
portera de Argentina en la Copa América, se clasificó para la repesca ante
Panamá y después para el Mundial 12 años después del último. En su primer
partido mantuvo la portería a cero ante la subcampeona mundial. En el segundo,
recibió el MVP a mejor jugadora ante una de las favoritas al título, una
Inglaterra desquiciada ante las numerosas paradas de Correa, que atajó un
penalti a Parris con una mano prodigiosa. Pase lo que pase volverá a su país
como heroína y con el altavoz suficiente para reclamar las condiciones óptimas
para el profesionalismo en Argentina.

Muy cerca de allí, en Chile, Tiane Endler recibe los mismos honores o más que la propia Vanina. A
pesar de los cinco goles recibidos, la guardameta del PSG está considerada
entre las mejores del torneo por sus increíbles reflejos y paradas de verdadero
mérito. Ante Suecia mantuvo viva la esperanza de rascar un punto salvando goles
cantados (incluida una a Fischer en la misma línea), y frente la gran favorita,
Estados Unidos, evitó lo que habría sido otra goleada escandalosa.

Elegida mejor portera de la Ligue 1 la pasada temporada,
Endler ya asombró a propios y extraños en la Liga Iberdrola, cuando defendiendo
la portería del Valencia encajó nueve goles en 23 partidos para asegurarse el
trofeo como portera menos goleada, la primera extranjera que lo conseguía.
Reconocida cinco veces como la mejor futbolista chilena, ha encontrado en el
Mundial el mejor escaparate para demostrar sus habilidades, precisamente en el
país que disfruta sus actuaciones cada fin de semana. Seguramente Chile no
consiga acceder a los octavos de final en su primera participación, pero cada
parada de Endler refuerza la idea de acabar con el amateurismo en el país
andino. “Este debe ser el comienzo de algo más grande y más importante para que
más chicas puedan dedicarse profesionalmente al fútbol”, dijo tras recibir el
trofeo a mejor jugadora ante USA.

Pero si hay una selección meritoria en esta Copa del Mundo
es Jamaica. El mero hecho de participar en el torneo ya es un éxito para el
país y para todo el Caribe. Lo lograron tan solo cinco años después de la
desintegración del combinado nacional por falta de financiación. Para contar
con una preparación mínima de cara al Mundial de Francia, las Reggae Girlz
tuvieron que organizar fiestas y partidos de exhibición para recaudar fondos.
Ante la falta de interés de la Federación (que ni siquiera estuvo presente
cuando Jamaica logró la histórica clasificación) ha sido Cedella Marley (hija
del célebre Bob Marley) quien se ha convertido en la promotora y benefactora
del equipo.

Tras las goleadas de Brasil (3-0) e Italia (0-5), Jamaica no
estará en octavos, pero cuenta con el escaparate perfecto para reclamar
igualdad y los mismos derechos que la selección masculina, que no disputa un
Mundial absoluto desde 1998. Y como gran protagonista figura su portera, una Sydney Schneider que con apenas 19 años
sorprendió con su gran actuación ante la canarinha, parando incluso un penalti
a la culé Andressa Alves. Schneider, que compagina el fútbol con la
Universidad, se dedica al fútbol desde hace apenas cuatro años. Cuando empezó
ni siquiera ocupaba la portería. En 2018 ya era titular indiscutible, con una
actuación sobresaliente ante Costa Rica en el torneo de la CONCACAF. Firmó seis
paradas que valieron un triunfo histórico, como lo es estar hoy en Francia. 

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En un Mundial hasta ahora sin grandes individualidades y
apenas sorpresas (más allá de la gran remontada de Italia ante Australia), son
los pequeños hitos de las selecciones humildes los protagonistas en el torneo.
Y decimos ‘pequeños’ porque de poco servirá para sellar su clasificación a
octavos de final, pero sí para colocar su nombre en el mapa y dar mayor
visibilidad al fútbol femenino en su país de origen.

Las figuras de estas selecciones tienen una característica
en común: todas llevan guantes. Es el caso de Vanina Correa, la portera de la selección argentina, que a sus 35
años está firmado una actuación espectacular en Francia y se ha convertido en
un ejemplo a seguir para las futuras generaciones. Integrante en las tres
participaciones de Argentina en un Mundial, sufrió los 11 goles que le endosó
Alemania en 2007, la mayor goleada de la historia del torneo hasta que las
norteamericanas aplastaran a Tailandia hace una semana (13-0). Tres años
después de aquello dejó el fútbol para ser madre, una decisión difícil porque
el precio era, casi con total seguridad, no volver a tocar un balón.

Vanina tuvo mellizos (Luna y Romeo) y perdió el físico
requerido para la práctica futbolística. También las ganas. Seis años pasó
alejada de los terrenos de juego, a pesar de que sus amigas trataron de
convencerla de su vuelta. Finalmente fue Carlos Borrello, su antiguo
seleccionador, quien le hizo recuperar la ilusión. Reapareció en 2017, fue la
portera de Argentina en la Copa América, se clasificó para la repesca ante
Panamá y después para el Mundial 12 años después del último. En su primer
partido mantuvo la portería a cero ante la subcampeona mundial. En el segundo,
recibió el MVP a mejor jugadora ante una de las favoritas al título, una
Inglaterra desquiciada ante las numerosas paradas de Correa, que atajó un
penalti a Parris con una mano prodigiosa. Pase lo que pase volverá a su país
como heroína y con el altavoz suficiente para reclamar las condiciones óptimas
para el profesionalismo en Argentina.

Muy cerca de allí, en Chile, Tiane Endler recibe los mismos honores o más que la propia Vanina. A
pesar de los cinco goles recibidos, la guardameta del PSG está considerada
entre las mejores del torneo por sus increíbles reflejos y paradas de verdadero
mérito. Ante Suecia mantuvo viva la esperanza de rascar un punto salvando goles
cantados (incluida una a Fischer en la misma línea), y frente la gran favorita,
Estados Unidos, evitó lo que habría sido otra goleada escandalosa.

Elegida mejor portera de la Ligue 1 la pasada temporada,
Endler ya asombró a propios y extraños en la Liga Iberdrola, cuando defendiendo
la portería del Valencia encajó nueve goles en 23 partidos para asegurarse el
trofeo como portera menos goleada, la primera extranjera que lo conseguía.
Reconocida cinco veces como la mejor futbolista chilena, ha encontrado en el
Mundial el mejor escaparate para demostrar sus habilidades, precisamente en el
país que disfruta sus actuaciones cada fin de semana. Seguramente Chile no
consiga acceder a los octavos de final en su primera participación, pero cada
parada de Endler refuerza la idea de acabar con el amateurismo en el país
andino. “Este debe ser el comienzo de algo más grande y más importante para que
más chicas puedan dedicarse profesionalmente al fútbol”, dijo tras recibir el
trofeo a mejor jugadora ante USA.

Pero si hay una selección meritoria en esta Copa del Mundo
es Jamaica. El mero hecho de participar en el torneo ya es un éxito para el
país y para todo el Caribe. Lo lograron tan solo cinco años después de la
desintegración del combinado nacional por falta de financiación. Para contar
con una preparación mínima de cara al Mundial de Francia, las Reggae Girlz
tuvieron que organizar fiestas y partidos de exhibición para recaudar fondos.
Ante la falta de interés de la Federación (que ni siquiera estuvo presente
cuando Jamaica logró la histórica clasificación) ha sido Cedella Marley (hija
del célebre Bob Marley) quien se ha convertido en la promotora y benefactora
del equipo.

Tras las goleadas de Brasil (3-0) e Italia (0-5), Jamaica no
estará en octavos, pero cuenta con el escaparate perfecto para reclamar
igualdad y los mismos derechos que la selección masculina, que no disputa un
Mundial absoluto desde 1998. Y como gran protagonista figura su portera, una Sydney Schneider que con apenas 19 años
sorprendió con su gran actuación ante la canarinha, parando incluso un penalti
a la culé Andressa Alves. Schneider, que compagina el fútbol con la
Universidad, se dedica al fútbol desde hace apenas cuatro años. Cuando empezó
ni siquiera ocupaba la portería. En 2018 ya era titular indiscutible, con una
actuación sobresaliente ante Costa Rica en el torneo de la CONCACAF. Firmó seis
paradas que valieron un triunfo histórico, como lo es estar hoy en Francia. 

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