_Otros

Osasuna, arrasaste

José Miguel Capel @JCapCar 06-02-2019

etiquetas:

Parece una leyenda urbana. Pero no lo es. La Liga 1|2|3 es una competición traicionera, un campeonato extremadamente igualado, en el que hoy estás abajo y mañana estás arriba. Y viceversa. Tal vez lo lean a menudo, quizás les termine cansando el discurso, pero la realidad es que cualquiera que fije su mirada en la categoría de plata terminará descubriendo el motivo de tal afirmación.

Un claro exponente de ello es Osasuna. El conjunto de Jagoba Arrasate comenzó la temporada de forma irregular, agarrándose a El Sadar para no caer en la zona de peligro. Sufriendo a domicilio y alejándose de las posiciones de ascenso o playoff. Desde el exterior, la mirada se fijó en el banquillo, precisamente en un Arrasate que no parecía dar con la tecla para hacer del conjunto rojillo un equipo competitivo.

Osasuna aguantó. Mantuvo la paciencia cuando la situación parecía aconsejar un cambio de rumbo. El técnico aguantó en su puesto y la apuesta tuvo premio. Y es que Osasuna es, a día de hoy, uno de los claros aspirantes al ascenso directo. A la fortaleza que mantuvo y sigue manteniendo en el templo navarro, ha añadido un extraordinario gen competitivo a domicilio. Así, acumula siete victorias, un empate y una sola derrota en los últimos nueve encuentros. Una excelente racha de resultados que sólo se sostiene argumentada en una larga lista de virtudes como equipo que le hacen competir ante cualquier equipo y en cualquier lugar.

Hoy, Osasuna es tercero, igualado con el líder, un Granada que ha mantenido una línea regular pero que no ha alcanzado una racha tan espectacular como la actual de los rojillos. Osasuna tiene a Rubén García como faro, ese guía que hace carburar la maquinaria del equipo. Pero se apoya en un bloque formado, en el que las piezas defensivas se alternan y funcionan igual. Los laterales son fijos con Carlos Clerc y Nacho Vidal y en la defensa Unai y David García junto a Aridane siempre responden. Una de las mayores fortalezas residen en la medular, a la que el liderazgo de Oier Sanjurjo y la calidad de jugadores como Fran Mérida o Iñigo Pérez ofrecen el equilibrio perfecto. Y arriba, sin referencia clara, Juan Villar, Brandon Thomas o la irrupción de Kike Barja hacen el resto.

Pero ante todo, Osasuna es un bloque, un equipo conjuntado que ha asimilado la idea de su técnico y la ejecuta con precisión alemana. Un Jagoba Arrasate que ya llevó al Numancia al playoff la temporada pasada. Y que en la presente, ya hace soñar a Pamplona con el retorno rojillo a Primera. Osasuna, arrasaste y miras al cielo. El Sadar no dejará de empujar, porque su equipo le hace vibrar.

Imagen de cabecera: Twitter oficial de Osasuna

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Parece una leyenda urbana. Pero no lo es. La Liga 1|2|3 es una competición traicionera, un campeonato extremadamente igualado, en el que hoy estás abajo y mañana estás arriba. Y viceversa. Tal vez lo lean a menudo, quizás les termine cansando el discurso, pero la realidad es que cualquiera que fije su mirada en la categoría de plata terminará descubriendo el motivo de tal afirmación.

Un claro exponente de ello es Osasuna. El conjunto de Jagoba Arrasate comenzó la temporada de forma irregular, agarrándose a El Sadar para no caer en la zona de peligro. Sufriendo a domicilio y alejándose de las posiciones de ascenso o playoff. Desde el exterior, la mirada se fijó en el banquillo, precisamente en un Arrasate que no parecía dar con la tecla para hacer del conjunto rojillo un equipo competitivo.

Osasuna aguantó. Mantuvo la paciencia cuando la situación parecía aconsejar un cambio de rumbo. El técnico aguantó en su puesto y la apuesta tuvo premio. Y es que Osasuna es, a día de hoy, uno de los claros aspirantes al ascenso directo. A la fortaleza que mantuvo y sigue manteniendo en el templo navarro, ha añadido un extraordinario gen competitivo a domicilio. Así, acumula siete victorias, un empate y una sola derrota en los últimos nueve encuentros. Una excelente racha de resultados que sólo se sostiene argumentada en una larga lista de virtudes como equipo que le hacen competir ante cualquier equipo y en cualquier lugar.

Hoy, Osasuna es tercero, igualado con el líder, un Granada que ha mantenido una línea regular pero que no ha alcanzado una racha tan espectacular como la actual de los rojillos. Osasuna tiene a Rubén García como faro, ese guía que hace carburar la maquinaria del equipo. Pero se apoya en un bloque formado, en el que las piezas defensivas se alternan y funcionan igual. Los laterales son fijos con Carlos Clerc y Nacho Vidal y en la defensa Unai y David García junto a Aridane siempre responden. Una de las mayores fortalezas residen en la medular, a la que el liderazgo de Oier Sanjurjo y la calidad de jugadores como Fran Mérida o Iñigo Pérez ofrecen el equilibrio perfecto. Y arriba, sin referencia clara, Juan Villar, Brandon Thomas o la irrupción de Kike Barja hacen el resto.

Pero ante todo, Osasuna es un bloque, un equipo conjuntado que ha asimilado la idea de su técnico y la ejecuta con precisión alemana. Un Jagoba Arrasate que ya llevó al Numancia al playoff la temporada pasada. Y que en la presente, ya hace soñar a Pamplona con el retorno rojillo a Primera. Osasuna, arrasaste y miras al cielo. El Sadar no dejará de empujar, porque su equipo le hace vibrar.

Imagen de cabecera: Twitter oficial de Osasuna

etiquetas:

_Otros

Proyectos que suman

Sara Giménez @_SaraGimenez
22-12-2021

_Otros

La mentira de Serdar Çoban

Diego G. Argota @DiegoGArgota21
17-12-2021