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Orgullo Nazarí

José Miguel Capel @JCapCar 07-11-2018

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Adaptarse a una categoría como la de plata del fútbol español no es sencillo tras un descenso. En realidad, no lo es en cualquier situación. Una competición igualada como pocas, que devora a cualquier equipo que no encuentre el necesario gen competitivo. Juan Antonio Anquela no se cansa de repetirlo. Aquí, lo importante es competir.

La pasada temporada, el Granada CF llegaba a la Liga 1|2|3 tras su descenso de la Liga Santander. A priori, por motivos económicos, con la ayuda por descenso, para los equipos recién descendidos existe cierta ventaja a la hora de confeccionar las plantillas en ese primer año de descenso. El Granada lo sabía, y conformó una plantilla que fue llamada por muchos ‘El Dream Team de Segunda’. Paulatinamente, firmó a futbolistas que habían demostrado en la anterior campaña su valía en la propia categoría, con la intención de dominar la competición y regresar por la vía rápida a la élite. La estrategia, a priori, era la mejor. Todos temían a ese Granada repleto de nombres de calidad. El Granada era líder al arrancar la jornada 13 y todo hacía presagiar que conseguiría el objetivo. Sin embargo, al finalizar la temporada, no lo hizo. Y en aquel momento, pese a liderar la tabla, no ofrecía las señales competitivas que presagiaran el éxito. Así fue, y por tanto, cumple ahora su segunda temporada consecutiva en la categoría de plata.

El golpe fue duro, porque el proyecto estaba concebido exclusivamente para el ascenso. Tocaba levantarse, afrontar la salida de grandes jugadores como Darwin Machís o Kunde, y buscar la fórmula para competir y volver a buscar el ascenso. A la ciudad nazarí han llegado jugadores como Martínez, joven valor de la cantera blaugrana, para el centro de la zaga. Fede San Emeterio, ancla de la medular del filial sevillista, que llegó junto a Álex Pozo, jovencísimo extremo con gran proyección. También lo hicieron jugadores como Fede Vico, recién firmado por el Leganés, o Rodri Ríos, que había descendido con la Cultural Leonesa. 

Y el pilar del proyecto, Álvaro Vadillo. El extremo de Puerto Real llegó desde Huesca como fichaje estrella, tras haber ofrecido muestras en Huesca de recuperación del nivel que le convirtió en promesa en el Real Betis antes de que las lesiones le lastrasen. La calidad de Vadillo está fuera de toda duda, y en Granada está encontrando su nivel de nuevo. Si Vadillo funciona, el equipo lo agradece y baila a su compás.

Y así, un año después, justo antes de la jornada 13, el Granada CF es líder. Lo es superando a un sólido Málaga, con el mérito que supone superar al equipo dirigido por un especialista como Juan Ramón López Muñiz. A diferencia de la temporada pasada, en esta ocasión los andaluces sí ofrecen esas señales de competitividad que hacen presagiar éxitos. Fiable defensivamente, solvente en ataque. Sostenido por un centro del campo que con Montoro y Fede hace funcionar al bloque y dirigido por un Diego Martínez que ha encontrado en la ciudad nazarí la tranquilidad que jamás encontró en Pamplona.

Y así, la ciudad sueña. La afición disfruta y todos los estamentos del club navegan en una comunión que sólo augura crecimiento. El Granada rebosa ilusión nazarí. El líder, esta vez, emite frecuencia modulada.

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Adaptarse a una categoría como la de plata del fútbol español no es sencillo tras un descenso. En realidad, no lo es en cualquier situación. Una competición igualada como pocas, que devora a cualquier equipo que no encuentre el necesario gen competitivo. Juan Antonio Anquela no se cansa de repetirlo. Aquí, lo importante es competir.

La pasada temporada, el Granada CF llegaba a la Liga 1|2|3 tras su descenso de la Liga Santander. A priori, por motivos económicos, con la ayuda por descenso, para los equipos recién descendidos existe cierta ventaja a la hora de confeccionar las plantillas en ese primer año de descenso. El Granada lo sabía, y conformó una plantilla que fue llamada por muchos ‘El Dream Team de Segunda’. Paulatinamente, firmó a futbolistas que habían demostrado en la anterior campaña su valía en la propia categoría, con la intención de dominar la competición y regresar por la vía rápida a la élite. La estrategia, a priori, era la mejor. Todos temían a ese Granada repleto de nombres de calidad. El Granada era líder al arrancar la jornada 13 y todo hacía presagiar que conseguiría el objetivo. Sin embargo, al finalizar la temporada, no lo hizo. Y en aquel momento, pese a liderar la tabla, no ofrecía las señales competitivas que presagiaran el éxito. Así fue, y por tanto, cumple ahora su segunda temporada consecutiva en la categoría de plata.

El golpe fue duro, porque el proyecto estaba concebido exclusivamente para el ascenso. Tocaba levantarse, afrontar la salida de grandes jugadores como Darwin Machís o Kunde, y buscar la fórmula para competir y volver a buscar el ascenso. A la ciudad nazarí han llegado jugadores como Martínez, joven valor de la cantera blaugrana, para el centro de la zaga. Fede San Emeterio, ancla de la medular del filial sevillista, que llegó junto a Álex Pozo, jovencísimo extremo con gran proyección. También lo hicieron jugadores como Fede Vico, recién firmado por el Leganés, o Rodri Ríos, que había descendido con la Cultural Leonesa. 

Y el pilar del proyecto, Álvaro Vadillo. El extremo de Puerto Real llegó desde Huesca como fichaje estrella, tras haber ofrecido muestras en Huesca de recuperación del nivel que le convirtió en promesa en el Real Betis antes de que las lesiones le lastrasen. La calidad de Vadillo está fuera de toda duda, y en Granada está encontrando su nivel de nuevo. Si Vadillo funciona, el equipo lo agradece y baila a su compás.

Y así, un año después, justo antes de la jornada 13, el Granada CF es líder. Lo es superando a un sólido Málaga, con el mérito que supone superar al equipo dirigido por un especialista como Juan Ramón López Muñiz. A diferencia de la temporada pasada, en esta ocasión los andaluces sí ofrecen esas señales de competitividad que hacen presagiar éxitos. Fiable defensivamente, solvente en ataque. Sostenido por un centro del campo que con Montoro y Fede hace funcionar al bloque y dirigido por un Diego Martínez que ha encontrado en la ciudad nazarí la tranquilidad que jamás encontró en Pamplona.

Y así, la ciudad sueña. La afición disfruta y todos los estamentos del club navegan en una comunión que sólo augura crecimiento. El Granada rebosa ilusión nazarí. El líder, esta vez, emite frecuencia modulada.

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