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Optimismo a la mexicana

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 16-12-2019

El Leganés no sumaba al menos cuatro puntos en dos partidos ligueros consecutivos desde las jornadas 35ª y 36ª del pasado campeonato. El conjunto pepinero sigue ocupando la zona más baja de la clasificación y continúa viendo a más de un partido de distancia la salida del pozo, sin embargo, Javier Aguirre está demostrando que su equipo está muy vivo a nivel competitivo y lo está haciendo a través de un estilo que cede al rival la mayor parte de la iniciativa y el dominio territorial, pero que está consiguiendo imponerse desde una gran organización y control defensivos. Unas intenciones con las que pretende que pasen pocas cosas durante los encuentros y a partir de ahí lograr conducir al equipo a un efectivo aprovechamiento de las contadas ocasiones de las que disponga en el área rival para no parar de sumar.

“Tenemos que seguir alimentando la esperanza”, decía Aguirre en la rueda de prensa previa al duelo frente al Alavés. Y cumplió con su palabra, aunque el Leganés tuvo en su mano la posibilidad de haberse llevado los tres puntos de su visita a Mendizorroza si entre Youssef En-Nesyri y Roque Mesa hubiesen sabido aprovechar el mano a mano del que dispusieron ante Fernando Pacheco ya con 0-1 en el marcador. ‘El Vasco’ ha inyectado optimismo y confianza en su plantilla por medio de un plan de ataque más reactivo, más simple y menos elaborado y que necesita capitalizar las oportunidades de las que disponga para hacer válida su marcada búsqueda del cero en su propia portería antes que la del uno en la rival. Un aspecto en el que la mejora en la toma de decisiones de En-Nesyri, el jugador más determinante del equipo, se antoja imprescindible para cerrar los partidos y lograr sacar la cabeza del fondo antes de que sea quizá demasiado tarde.

La idea de ataque de Javier Aguirre se estructura en un 3-4-2-1 y tiene al marroquí como absoluta referencia para rematar, para transitar, para atacar el espacio prácticamente desde el centro del campo o para gestionar el juego directo; a Martin Braithwaite como encargado principal de explotar la segunda jugada, de agitar o de llegar lanzado al área para a aprovechar el juego exterior; a Óscar Rodríguez como inyector de calidad y amenaza en el golpeo desde más allá de la frontal; y está contando además con una figura muy interesante en Kevin Rodrigues para estirar al sistema. Escoltado por Jonathan Silva, que en las contadas ocasiones en las que el ‘Lega’ ejerce una construcción más pausada está abriendo mucho su posición, el carrilero portugués está disfrutando de todo el carril para, con sus notables movimientos desde fuera hacia dentro, convertirse en el arma que dé altura, profundidad e incluso peso en el área a toda la estructura táctica pepinera por su banda izquierda.

De hecho, dos de los tres únicos remates de los que dispuso el Leganés en su visita a Mendizorroza, incluido el gol, en el que fue el autor de la asistencia, nacieron desde sus botas y desde esta misma disposición. Una manera de atacar que está llevando al equipo madrileño a acumular una mayor cantidad de juego en corto y de progresiones de una índole más asociativa por la banda opuesta, con Unai Bustinza como protagonista principal y como hombre que más veces toca el balón de todo el equipo, gracias a los apoyos puntuales de Óscar y al sustento constante ofrecido por parte de Rubén Pérez, el jugador que más pases ejecuta del Leganés y el que mejor equilibra ambas fases de juego. De esta forma, el Leganés puede liberar todo el costado contrario para Kevin Rodrigues y buscar cambiar de orientación el juego ya en campo rival para hacer mucho daño con las incisivas incorporaciones del ex de la Real Sociedad al pico del área, al punto de penalti o al segundo palo.

Es en el apartado defensivo, en cambio, donde el Leganés está focalizando sus fortalezas. Desde un 5-4-1 sin balón muy organizado y a partir de un bloque medio-bajo muy compacto, Aguirre empieza a competir. El Leganés prescinde de cualquier tipo de presión en campo rival, se abriga por todo el carril central para obligar a su rival a tener que avanzar por las bandas, hacia donde su sistema bascula muy bien y casi nunca se encuentra en inferioridad, o a buscar el pase difícil por encima de su zaga. Para redondear sus virtudes defensivas, el cuadro pepinero está llevando a cabo una enorme labor coordinada y sistemática por parte de sus cinco defensores, en una línea que se mantiene prácticamente perfecta, para acortar constantemente y a través de una concentración elevadísima la distancia entre líneas con los hombres del centro del campo, dejando intransitable la zona de tres cuartos, impidiendo las recepciones por parte de los futbolistas contrarios e imponiéndose con sus tres físicos centrales en los duelos derivados del juego más directo.

Javier Aguirre ha construido en poco tiempo un equipo corto, que juega muy junto, que defiende muy bien su mitad de campo y que concede muy pocos espacios entre sus líneas, pero que está encontrando su principal lunar defensivo en las jugadas a balón parado. Si el técnico mexicano corrige las deficiencias de su equipo en este apartado defensivo tan concreto y si en fase ofensiva es capaz de darle un punto más de vertiginosidad a su despliegue y de peligrosidad y pegada a su transición, ya que dispone de armas interesantes para ello, y si además En-Nesyri logra dar continuidad a la rutina productiva en la que parece haberse subido desde la llegada del ‘Vasco’ y es capaz asimismo de no desaprovechar casi ninguna de las ocasiones de las que disponga para ayudar a los suyos a sellar a cal y canto los partidos; el Leganés parece haber encontrado el camino a seguir. Un camino que, de la mano de Javier Aguirre, le ha permitido recuperar la confianza en sus posibilidades y poder seguir siendo optimista, seguramente más que nunca en toda la temporada, sobre su salvación.

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El Leganés no sumaba al menos cuatro puntos en dos partidos ligueros consecutivos desde las jornadas 35ª y 36ª del pasado campeonato. El conjunto pepinero sigue ocupando la zona más baja de la clasificación y continúa viendo a más de un partido de distancia la salida del pozo, sin embargo, Javier Aguirre está demostrando que su equipo está muy vivo a nivel competitivo y lo está haciendo a través de un estilo que cede al rival la mayor parte de la iniciativa y el dominio territorial, pero que está consiguiendo imponerse desde una gran organización y control defensivos. Unas intenciones con las que pretende que pasen pocas cosas durante los encuentros y a partir de ahí lograr conducir al equipo a un efectivo aprovechamiento de las contadas ocasiones de las que disponga en el área rival para no parar de sumar.

“Tenemos que seguir alimentando la esperanza”, decía Aguirre en la rueda de prensa previa al duelo frente al Alavés. Y cumplió con su palabra, aunque el Leganés tuvo en su mano la posibilidad de haberse llevado los tres puntos de su visita a Mendizorroza si entre Youssef En-Nesyri y Roque Mesa hubiesen sabido aprovechar el mano a mano del que dispusieron ante Fernando Pacheco ya con 0-1 en el marcador. ‘El Vasco’ ha inyectado optimismo y confianza en su plantilla por medio de un plan de ataque más reactivo, más simple y menos elaborado y que necesita capitalizar las oportunidades de las que disponga para hacer válida su marcada búsqueda del cero en su propia portería antes que la del uno en la rival. Un aspecto en el que la mejora en la toma de decisiones de En-Nesyri, el jugador más determinante del equipo, se antoja imprescindible para cerrar los partidos y lograr sacar la cabeza del fondo antes de que sea quizá demasiado tarde.

La idea de ataque de Javier Aguirre se estructura en un 3-4-2-1 y tiene al marroquí como absoluta referencia para rematar, para transitar, para atacar el espacio prácticamente desde el centro del campo o para gestionar el juego directo; a Martin Braithwaite como encargado principal de explotar la segunda jugada, de agitar o de llegar lanzado al área para a aprovechar el juego exterior; a Óscar Rodríguez como inyector de calidad y amenaza en el golpeo desde más allá de la frontal; y está contando además con una figura muy interesante en Kevin Rodrigues para estirar al sistema. Escoltado por Jonathan Silva, que en las contadas ocasiones en las que el ‘Lega’ ejerce una construcción más pausada está abriendo mucho su posición, el carrilero portugués está disfrutando de todo el carril para, con sus notables movimientos desde fuera hacia dentro, convertirse en el arma que dé altura, profundidad e incluso peso en el área a toda la estructura táctica pepinera por su banda izquierda.

De hecho, dos de los tres únicos remates de los que dispuso el Leganés en su visita a Mendizorroza, incluido el gol, en el que fue el autor de la asistencia, nacieron desde sus botas y desde esta misma disposición. Una manera de atacar que está llevando al equipo madrileño a acumular una mayor cantidad de juego en corto y de progresiones de una índole más asociativa por la banda opuesta, con Unai Bustinza como protagonista principal y como hombre que más veces toca el balón de todo el equipo, gracias a los apoyos puntuales de Óscar y al sustento constante ofrecido por parte de Rubén Pérez, el jugador que más pases ejecuta del Leganés y el que mejor equilibra ambas fases de juego. De esta forma, el Leganés puede liberar todo el costado contrario para Kevin Rodrigues y buscar cambiar de orientación el juego ya en campo rival para hacer mucho daño con las incisivas incorporaciones del ex de la Real Sociedad al pico del área, al punto de penalti o al segundo palo.

Es en el apartado defensivo, en cambio, donde el Leganés está focalizando sus fortalezas. Desde un 5-4-1 sin balón muy organizado y a partir de un bloque medio-bajo muy compacto, Aguirre empieza a competir. El Leganés prescinde de cualquier tipo de presión en campo rival, se abriga por todo el carril central para obligar a su rival a tener que avanzar por las bandas, hacia donde su sistema bascula muy bien y casi nunca se encuentra en inferioridad, o a buscar el pase difícil por encima de su zaga. Para redondear sus virtudes defensivas, el cuadro pepinero está llevando a cabo una enorme labor coordinada y sistemática por parte de sus cinco defensores, en una línea que se mantiene prácticamente perfecta, para acortar constantemente y a través de una concentración elevadísima la distancia entre líneas con los hombres del centro del campo, dejando intransitable la zona de tres cuartos, impidiendo las recepciones por parte de los futbolistas contrarios e imponiéndose con sus tres físicos centrales en los duelos derivados del juego más directo.

Javier Aguirre ha construido en poco tiempo un equipo corto, que juega muy junto, que defiende muy bien su mitad de campo y que concede muy pocos espacios entre sus líneas, pero que está encontrando su principal lunar defensivo en las jugadas a balón parado. Si el técnico mexicano corrige las deficiencias de su equipo en este apartado defensivo tan concreto y si en fase ofensiva es capaz de darle un punto más de vertiginosidad a su despliegue y de peligrosidad y pegada a su transición, ya que dispone de armas interesantes para ello, y si además En-Nesyri logra dar continuidad a la rutina productiva en la que parece haberse subido desde la llegada del ‘Vasco’ y es capaz asimismo de no desaprovechar casi ninguna de las ocasiones de las que disponga para ayudar a los suyos a sellar a cal y canto los partidos; el Leganés parece haber encontrado el camino a seguir. Un camino que, de la mano de Javier Aguirre, le ha permitido recuperar la confianza en sus posibilidades y poder seguir siendo optimista, seguramente más que nunca en toda la temporada, sobre su salvación.

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Anexo

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24-01-2020

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24-01-2020