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Nostalgias de un España-Rusia

José Gavilán @futbol_internac 02-07-2018

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Nadie dijo que el camino iba a ser fácil. Todos sabíamos que
hasta alcanzar la gloria, había que sufrir. Por un lado, Akinfeev, Ignashevich
o Zhirkov. Por otro, Sergio Ramos, David Silva o Andrés Iniesta. Un estadio
repleto, expectante. Luces en las gradas que parecían estrellas. Estrellas
sobre el césped con ganas de brillar con luz propia.

El encuentro comenzó igualado, aunque pronto sabríamos quién
llevaría el peso del partido. ‘La Roja’ se adueñaría del esférico mientras los
rusos esperaban replegados basando sus opciones en contragolpes que se
iniciaban con balones aéreos al espigado delantero. Empate al descanso. Todo
debería decidirse en la segunda mitad.

Tras los primeros 45 minutos, todo cambiaría. España se
desató. Asociaciones perfectas en cualquier lugar del campo. Precisión en el
pase. Frescura. Movilidad de los hombres de arriba. Juego a uno o dos toques,
velocidad en la conducción, desmarques que abrían espacios en ataque,
determinación en los últimos metros. Goles. Una auténtica exhibición. Una oda
al fútbol difícil de olvidar. Sonrisas dibujadas en los futbolistas de ‘La
Roja’, asombro en los rusos por el acoso futbolístico recibido.

Lo siento. Me tuve que ir 10 años atrás. Al
Ernst-Happel-Stadion de Viena. A la Euro 2008. Donde empezó todo. Donde la
sinfonía se hizo fútbol. Lo siento. No pude escribir sobre lo sucedido en
Moscú. Me niego a escribir sobre el adiós definitivo a una generación de
ensueño. Sobra la despedida sin vuelta atrás del estilo que nos ha llevado al
éxito. Ya no habrá más ‘tiki-taka’. No debe haberlo. Ya saben cómo convertir un
80% de posesión de balón en materia inerte. Ya no tienen miedo a que España
supere los 1000 pases si éstos se hacen en ‘zona fría’. Ya no hace daño. Ya se
acabaron las ideas.

Para mirar al frente, eso sí, debemos tener presente lo que
fuimos. Seremos diferentes, pero nadie nos quitará lo que conseguimos. La
nostalgia es necesaria. Rusia 2018 no ha sido nuestro torneo. Éste tampoco.

Gracias por tanto, ánimo, y suerte en la Eurocopa 2020.

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Nadie dijo que el camino iba a ser fácil. Todos sabíamos que
hasta alcanzar la gloria, había que sufrir. Por un lado, Akinfeev, Ignashevich
o Zhirkov. Por otro, Sergio Ramos, David Silva o Andrés Iniesta. Un estadio
repleto, expectante. Luces en las gradas que parecían estrellas. Estrellas
sobre el césped con ganas de brillar con luz propia.

El encuentro comenzó igualado, aunque pronto sabríamos quién
llevaría el peso del partido. ‘La Roja’ se adueñaría del esférico mientras los
rusos esperaban replegados basando sus opciones en contragolpes que se
iniciaban con balones aéreos al espigado delantero. Empate al descanso. Todo
debería decidirse en la segunda mitad.

Tras los primeros 45 minutos, todo cambiaría. España se
desató. Asociaciones perfectas en cualquier lugar del campo. Precisión en el
pase. Frescura. Movilidad de los hombres de arriba. Juego a uno o dos toques,
velocidad en la conducción, desmarques que abrían espacios en ataque,
determinación en los últimos metros. Goles. Una auténtica exhibición. Una oda
al fútbol difícil de olvidar. Sonrisas dibujadas en los futbolistas de ‘La
Roja’, asombro en los rusos por el acoso futbolístico recibido.

Lo siento. Me tuve que ir 10 años atrás. Al
Ernst-Happel-Stadion de Viena. A la Euro 2008. Donde empezó todo. Donde la
sinfonía se hizo fútbol. Lo siento. No pude escribir sobre lo sucedido en
Moscú. Me niego a escribir sobre el adiós definitivo a una generación de
ensueño. Sobra la despedida sin vuelta atrás del estilo que nos ha llevado al
éxito. Ya no habrá más ‘tiki-taka’. No debe haberlo. Ya saben cómo convertir un
80% de posesión de balón en materia inerte. Ya no tienen miedo a que España
supere los 1000 pases si éstos se hacen en ‘zona fría’. Ya no hace daño. Ya se
acabaron las ideas.

Para mirar al frente, eso sí, debemos tener presente lo que
fuimos. Seremos diferentes, pero nadie nos quitará lo que conseguimos. La
nostalgia es necesaria. Rusia 2018 no ha sido nuestro torneo. Éste tampoco.

Gracias por tanto, ánimo, y suerte en la Eurocopa 2020.

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