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Nos van a ver volver

Aldo Vázquez @ 25-06-2019

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Llegó el gran día. Nervioso,
sentado en tu sofá, enciendes la televisión. Tu equipo, el Real Club Deportivo
de La Coruña, se juega la final del playoff de ascenso en Son Moix. Un
torbellino de emociones recorre tu cuerpo. La renta de dos goles de la ida no
es suficiente. Ya has visto a tu equipo caer en situaciones similares. Mejor no
confiarse. “Cuidado con la fiesta que nos la quitan de los fuciños”, decía el
gran Arsenio Iglesias. Aun así, afrontas ilusionado este partido. La noche de
San Juan puede empezar de la mejor manera posible.

Pitido final. Te llevas
las manos a la cabeza y miras, incrédulo, un resultado del que todavía no eres
consciente. En la pantalla, miles de persona celebran un ascenso que debería
ser tuyo. Te acuerdas de la frase de Arsenio. Sin duda, la renta de dos goles
no era suficiente. Una lágrima recorre tu mejilla mientras aprietas, con rabia,
el escudo de tu camiseta. No te lo crees. Ha pasado lo que nunca debería pasar.
De la manera más cruel, en la orilla. Otro año en el infierno.

Sigues mirando el
televisor pero sin prestarle mucha atención, como mirando al horizonte. Ya has
cambiado de canal, todo con tal de no ver ninguna imagen más del partido.
Intentas animar a algún amigo, hablar con conocidos sobre el encuentro o el
futuro del club. Todavía no lo has asimilado. Como en una ruptura amorosa,
pasarás por diferentes fases hasta que, finalmente, aceptes lo que ha pasado. Vienen
días duros. Intentas analizar la situación, buscarle una explicación, pero ni
eso consigue aliviar la tristeza que sientes en ese momento. Mañana será otro
día.

Te despiertas y miras el
móvil. Sí, fue real. Te sientas en el borde de la cama y miras al infinito, como
esperando que corra el tiempo. Ojalá solo fuera un mal sueño. Coges fuerzas y
te levantas. Empieza el día uno del camino de vuelta.

Porque sí, el golpe ha
sido duro, pero no definitivo. En peores situaciones nos hemos visto. Y podemos
decir, orgullosos, que de todas nos hemos levantado. Y más fuertes. Perdimos
una liga cuando no quedaba tiempo ni para respirar, aprendimos y, unos años más
tarde, nos volvimos eternos, enamorando a España y a Europa con nuestro fútbol.
Rendirse no es una opción.

Es el momento de estar
más juntos que nunca, de demostrar que “Lume” no es un movimiento, es un
sentimiento; que estamos en las buenas sí, pero en las malas mucho más. Que nos
caemos para volver a levantarnos y que, sí, nos van a ver volver.

Hoy el camino nos parece
muy duro pero pronto estaremos de nuevo ilusionados con las noticias de la
nueva temporada. Varios jugadores dejarán el equipo y llegarán nuevos fichajes
para devolver al club al lugar del que nunca se debió marchar. Es el momento de
planificar, con cabeza, una temporada que debe ser ilusionante. Es la hora de
volver a llenar Riazor, de animar todos a una, incluso cuando las cosas no
salgan como esperamos. De gritar, cantar, aplaudir y animar. Es el momento de
remar todos juntos.

El domingo fue uno de los
días más tristes de nuestra historia reciente. Hoy, seguramente, aún nos
estemos acordando de ese partido. Puede que mañana también. Y pasado. Pero que
nadie dude, que tarde o temprano, volveremos. Porque pese a todas las
decepciones que nos llevamos, seguiremos esperando, ansiosos, el momento de
volver a Riazor para animar a nuestro equipo. Como siempre lo hemos hecho.
Porque no entendemos la vida de otra manera. El amor por estos colores no
entiende de categorías. Que nadie lo dude: #Voltaremos. 

Imagen de cabecera: Real Club Deportivo de la Coruña

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Llegó el gran día. Nervioso,
sentado en tu sofá, enciendes la televisión. Tu equipo, el Real Club Deportivo
de La Coruña, se juega la final del playoff de ascenso en Son Moix. Un
torbellino de emociones recorre tu cuerpo. La renta de dos goles de la ida no
es suficiente. Ya has visto a tu equipo caer en situaciones similares. Mejor no
confiarse. “Cuidado con la fiesta que nos la quitan de los fuciños”, decía el
gran Arsenio Iglesias. Aun así, afrontas ilusionado este partido. La noche de
San Juan puede empezar de la mejor manera posible.

Pitido final. Te llevas
las manos a la cabeza y miras, incrédulo, un resultado del que todavía no eres
consciente. En la pantalla, miles de persona celebran un ascenso que debería
ser tuyo. Te acuerdas de la frase de Arsenio. Sin duda, la renta de dos goles
no era suficiente. Una lágrima recorre tu mejilla mientras aprietas, con rabia,
el escudo de tu camiseta. No te lo crees. Ha pasado lo que nunca debería pasar.
De la manera más cruel, en la orilla. Otro año en el infierno.

Sigues mirando el
televisor pero sin prestarle mucha atención, como mirando al horizonte. Ya has
cambiado de canal, todo con tal de no ver ninguna imagen más del partido.
Intentas animar a algún amigo, hablar con conocidos sobre el encuentro o el
futuro del club. Todavía no lo has asimilado. Como en una ruptura amorosa,
pasarás por diferentes fases hasta que, finalmente, aceptes lo que ha pasado. Vienen
días duros. Intentas analizar la situación, buscarle una explicación, pero ni
eso consigue aliviar la tristeza que sientes en ese momento. Mañana será otro
día.

Te despiertas y miras el
móvil. Sí, fue real. Te sientas en el borde de la cama y miras al infinito, como
esperando que corra el tiempo. Ojalá solo fuera un mal sueño. Coges fuerzas y
te levantas. Empieza el día uno del camino de vuelta.

Porque sí, el golpe ha
sido duro, pero no definitivo. En peores situaciones nos hemos visto. Y podemos
decir, orgullosos, que de todas nos hemos levantado. Y más fuertes. Perdimos
una liga cuando no quedaba tiempo ni para respirar, aprendimos y, unos años más
tarde, nos volvimos eternos, enamorando a España y a Europa con nuestro fútbol.
Rendirse no es una opción.

Es el momento de estar
más juntos que nunca, de demostrar que “Lume” no es un movimiento, es un
sentimiento; que estamos en las buenas sí, pero en las malas mucho más. Que nos
caemos para volver a levantarnos y que, sí, nos van a ver volver.

Hoy el camino nos parece
muy duro pero pronto estaremos de nuevo ilusionados con las noticias de la
nueva temporada. Varios jugadores dejarán el equipo y llegarán nuevos fichajes
para devolver al club al lugar del que nunca se debió marchar. Es el momento de
planificar, con cabeza, una temporada que debe ser ilusionante. Es la hora de
volver a llenar Riazor, de animar todos a una, incluso cuando las cosas no
salgan como esperamos. De gritar, cantar, aplaudir y animar. Es el momento de
remar todos juntos.

El domingo fue uno de los
días más tristes de nuestra historia reciente. Hoy, seguramente, aún nos
estemos acordando de ese partido. Puede que mañana también. Y pasado. Pero que
nadie dude, que tarde o temprano, volveremos. Porque pese a todas las
decepciones que nos llevamos, seguiremos esperando, ansiosos, el momento de
volver a Riazor para animar a nuestro equipo. Como siempre lo hemos hecho.
Porque no entendemos la vida de otra manera. El amor por estos colores no
entiende de categorías. Que nadie lo dude: #Voltaremos. 

Imagen de cabecera: Real Club Deportivo de la Coruña

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