_Fútbol femenino

No es un trabajo, es una pasión

Sara Giménez @_SaraGimenez 15-04-2021

A María del Mar Fernández eso de ser pionera no le afecta demasiado, porque “eso en mi vida no me afecta. Sigo siendo la misma persona que cuando empecé a entrenar”. Todo el mundo la conoce como María Pry, así que la primera pregunta era obligada: “Empecé a jugar en un equipo de Castilla de la Cuesta (Sevilla) y allí a la gente de Castillejas nos conocen como los Pry. De ahí salió ‘María Pry’, mi nombre deportivo, destacando que María era la que jugaba en el Castilleja”.

María Pry colgó las botas con 24 años para coger la pizarra. Una edad relativamente temprana para una jugadora, “muy pronto”, como le dijo mucha gente. Pero ella tenía tan claro que lo que le gustaba era dirigir desde el banquillo que en 2008 empezó a labrar su carrera como entrenadora. Eso la ha llevado a convertirse en la primera mujer que entrena a un equipo de la Liga Iberdrola, el Betis. Posteriormente, en 2019 se convirtió en la primera mujer que entrenaba al Levante Femenino. Ella se lo toma como una responsabilidad, la de dar lo mejor de sí misma, pero sin presión, “por si alguna entrenadora dice: María ha abierto esa barrera, vamos a seguir por ahí”.

Cuando le pregunto por cómo es la María Pry entrenadora, quizás sin saberlo, también me está describiendo como es ella como persona: “Soy cercana, intento tratar a todas mis jugadoras como personas antes que como jugadoras. Soy cabezona, trabajadora, y la exigencia está en mi día a día”. Esa cabezonería y esa exigencia le han llevado no sólo a ser una pionera y un ejemplo, sino también a posicionar al Levante segundo en la Liga Iberdrola esta temporada, aunque el proyecto y el futuro es todavía más ambicioso. “Es uno de los motivos por los que firmé aquí. Estamos en una situación favorable, aunque a principio de temporada nos costó. Las dificultades han unido todavía más al equipo, es muy ilusionante. Tenemos el gusanillo por competir y meternos en Champions”. Ha sido capaz de situar al equipo granota sólo por detrás del todopoderoso Barça. Por el retrovisor tiene a Real Madrid, Madrid CFF, Real Sociedad e incluso al Atlético de Madrid, equipo que la temporada pasada le privó del segundo puesto. Aun así, cree que tanto el equipo como la liga siguen teniendo menos repercusión de la que merecen: “Las comparaciones son odiosas, pero a todas nos gustaría que se televisaran más partidos, que no sólo estuviéramos dos minutos en los medios. Estamos demostrando que el fútbol femenino ha llegado para quedarse, que queremos seguir creciendo. Cada vez queremos ser más profesionales y por eso, todos tenemos que hacer un esfuerzo para que la visibilidad llegue a más personas”.

Las dos palabras que más se repiten, con diferencia, en la entrevista son ‘profesionalización’ y ‘crecer’. Dos pilares básicos en el fútbol femenino y para ella, que no lo ha tenido fácil. Algo que le recuerda a menudo a sus jugadoras porque “las facilidades y las condiciones para poder entrenar que tienen ahora yo no las tenía. Siempre les digo que son unas afortunadas y que tienen que aprovechar esa suerte”.

María Pry dirigiendo un encuentro con el Levante F. (ImagoImages)

Conocí a María Pry cuando comentó partidos durante el Mundial de Francia en Gol, aunque nunca llegamos a coincidir narrando ninguno, algo que todavía tenemos pendiente. Ambas compartimos la opinión de que aquel Mundial fue un punto de inflexión para el fútbol femenino, “pero la temporada siguiente vi un parón a nivel mediático. Empezamos con la guerra televisiva, el tema de los derechos… Y el siguiente parón ha venido con la pandemia. Encima que no puede venir la afición a vernos, si no se retransmiten todos los partidos, nuestro trabajo llega a muchas menos personas”. Es por eso que pide un esfuerzo por parte de todas las partes implicadas que pueden hacer crecer y mejorar al deporte que tanto ama: la liga, asociación de clubes, sindicatos, jugadoras, federación… “Te llega información de cómo la liga inglesa ha hecho una apuesta por el futbol femenino (La Federación de fútbol inglesa ha anunciado un plan estratégico para impulsar el fútbol femenino de élite con el que aspira a que la disciplina supere en cinco años al cricket como segundo deporte nacional en número de practicantes). Y piensas, ¿por qué aquí no? Con la profesionalización de la liga, si finalmente la temporada que viene se consigue, esperemos que este problema no esté o lo dejemos a un lado. Y todos nos centremos en que el fútbol femenino siga creciendo”. Y por ‘crecer’ no sólo habla de recursos económicos sino también de “recursos materiales, instalaciones, el tema del convenio también para los cuerpos técnicos… cuando eso ocurre, la calidad de ese trabajo es mayor, tu productividad es mayor”.

María Pry no es ajena a las conversaciones que una y otra vez comparan al fútbol femenino y al masculino y se muestra bastante “cansada porque odio las comparaciones. Nunca benefician al fútbol femenino. Se dice: no son tan buenas técnicamente, no son tan físicas… siempre sale perjudicado el fútbol femenino. Cada uno tiene sus particularidades y sus características. Nosotras entrenamos con las mismas capacidades que ellos, la solución no es poner porterías más pequeñas o que el balón pese menos”. De hecho, en muchas ocasiones se reúne con compañeros hombres que entrenan a un equipo masculino y coinciden en la mayoría de entrenamientos. Además, no cierra la puerta a un equipo masculino (ya ha tenido una oferta de un equipo de Tercera División masculina, después de comprometerse con el Levante).

Pese a los obstáculos, lo que se desprende de sus palabras es delirio por su profesión, aunque me deja claro que para ella “no es un trabajo, es mi pasión”. Y a esa pasión todavía le quedan muchos objetivos por cumplir, el más inmediato, llevar al Levante de viaje por Europa.

Imagen de cabecera: ImagoImages

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A María del Mar Fernández eso de ser pionera no le afecta demasiado, porque “eso en mi vida no me afecta. Sigo siendo la misma persona que cuando empecé a entrenar”. Todo el mundo la conoce como María Pry, así que la primera pregunta era obligada: “Empecé a jugar en un equipo de Castilla de la Cuesta (Sevilla) y allí a la gente de Castillejas nos conocen como los Pry. De ahí salió ‘María Pry’, mi nombre deportivo, destacando que María era la que jugaba en el Castilleja”.

María Pry colgó las botas con 24 años para coger la pizarra. Una edad relativamente temprana para una jugadora, “muy pronto”, como le dijo mucha gente. Pero ella tenía tan claro que lo que le gustaba era dirigir desde el banquillo que en 2008 empezó a labrar su carrera como entrenadora. Eso la ha llevado a convertirse en la primera mujer que entrena a un equipo de la Liga Iberdrola, el Betis. Posteriormente, en 2019 se convirtió en la primera mujer que entrenaba al Levante Femenino. Ella se lo toma como una responsabilidad, la de dar lo mejor de sí misma, pero sin presión, “por si alguna entrenadora dice: María ha abierto esa barrera, vamos a seguir por ahí”.

Cuando le pregunto por cómo es la María Pry entrenadora, quizás sin saberlo, también me está describiendo como es ella como persona: “Soy cercana, intento tratar a todas mis jugadoras como personas antes que como jugadoras. Soy cabezona, trabajadora, y la exigencia está en mi día a día”. Esa cabezonería y esa exigencia le han llevado no sólo a ser una pionera y un ejemplo, sino también a posicionar al Levante segundo en la Liga Iberdrola esta temporada, aunque el proyecto y el futuro es todavía más ambicioso. “Es uno de los motivos por los que firmé aquí. Estamos en una situación favorable, aunque a principio de temporada nos costó. Las dificultades han unido todavía más al equipo, es muy ilusionante. Tenemos el gusanillo por competir y meternos en Champions”. Ha sido capaz de situar al equipo granota sólo por detrás del todopoderoso Barça. Por el retrovisor tiene a Real Madrid, Madrid CFF, Real Sociedad e incluso al Atlético de Madrid, equipo que la temporada pasada le privó del segundo puesto. Aun así, cree que tanto el equipo como la liga siguen teniendo menos repercusión de la que merecen: “Las comparaciones son odiosas, pero a todas nos gustaría que se televisaran más partidos, que no sólo estuviéramos dos minutos en los medios. Estamos demostrando que el fútbol femenino ha llegado para quedarse, que queremos seguir creciendo. Cada vez queremos ser más profesionales y por eso, todos tenemos que hacer un esfuerzo para que la visibilidad llegue a más personas”.

Las dos palabras que más se repiten, con diferencia, en la entrevista son ‘profesionalización’ y ‘crecer’. Dos pilares básicos en el fútbol femenino y para ella, que no lo ha tenido fácil. Algo que le recuerda a menudo a sus jugadoras porque “las facilidades y las condiciones para poder entrenar que tienen ahora yo no las tenía. Siempre les digo que son unas afortunadas y que tienen que aprovechar esa suerte”.

María Pry dirigiendo un encuentro con el Levante F. (ImagoImages)

Conocí a María Pry cuando comentó partidos durante el Mundial de Francia en Gol, aunque nunca llegamos a coincidir narrando ninguno, algo que todavía tenemos pendiente. Ambas compartimos la opinión de que aquel Mundial fue un punto de inflexión para el fútbol femenino, “pero la temporada siguiente vi un parón a nivel mediático. Empezamos con la guerra televisiva, el tema de los derechos… Y el siguiente parón ha venido con la pandemia. Encima que no puede venir la afición a vernos, si no se retransmiten todos los partidos, nuestro trabajo llega a muchas menos personas”. Es por eso que pide un esfuerzo por parte de todas las partes implicadas que pueden hacer crecer y mejorar al deporte que tanto ama: la liga, asociación de clubes, sindicatos, jugadoras, federación… “Te llega información de cómo la liga inglesa ha hecho una apuesta por el futbol femenino (La Federación de fútbol inglesa ha anunciado un plan estratégico para impulsar el fútbol femenino de élite con el que aspira a que la disciplina supere en cinco años al cricket como segundo deporte nacional en número de practicantes). Y piensas, ¿por qué aquí no? Con la profesionalización de la liga, si finalmente la temporada que viene se consigue, esperemos que este problema no esté o lo dejemos a un lado. Y todos nos centremos en que el fútbol femenino siga creciendo”. Y por ‘crecer’ no sólo habla de recursos económicos sino también de “recursos materiales, instalaciones, el tema del convenio también para los cuerpos técnicos… cuando eso ocurre, la calidad de ese trabajo es mayor, tu productividad es mayor”.

María Pry no es ajena a las conversaciones que una y otra vez comparan al fútbol femenino y al masculino y se muestra bastante “cansada porque odio las comparaciones. Nunca benefician al fútbol femenino. Se dice: no son tan buenas técnicamente, no son tan físicas… siempre sale perjudicado el fútbol femenino. Cada uno tiene sus particularidades y sus características. Nosotras entrenamos con las mismas capacidades que ellos, la solución no es poner porterías más pequeñas o que el balón pese menos”. De hecho, en muchas ocasiones se reúne con compañeros hombres que entrenan a un equipo masculino y coinciden en la mayoría de entrenamientos. Además, no cierra la puerta a un equipo masculino (ya ha tenido una oferta de un equipo de Tercera División masculina, después de comprometerse con el Levante).

Pese a los obstáculos, lo que se desprende de sus palabras es delirio por su profesión, aunque me deja claro que para ella “no es un trabajo, es mi pasión”. Y a esa pasión todavía le quedan muchos objetivos por cumplir, el más inmediato, llevar al Levante de viaje por Europa.

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