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Niclas Füllkrug y su mayor rival

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 20-10-2020

Tanto en el deporte como en la vida en general, las segundas oportunidades son siempre agradecidas, pero no se aprovechan en todas las ocasiones. Lo que está viviendo Niclas Füllkrug en Bremen es precisamente eso, una nueva oportunidad para demostrar su valía, puesto que en la primera vez nada le salió bien. Niclas, aunque es de Hannover, le debe muchísimo a Bremen, la ciudad que le acogió desde que tenía 13 años, para incorporarlo a su cantera. Poco a poco fue escalando y, en unos cinco años, ya competía con el segundo equipo, aunque sus cifras goleadoras ese año no fueron nada espectaculares. Thomas Schaaf le dio la alternativa tras el mercado invernal, en un equipo en el que estaban Pizarro, Rosenberg, Arnautovic y Wagner.

Por aquellos años, la situación del Werder Bremen no era como la de estas últimas temporadas. El equipo venía de jugar Champions League dos temporadas atrás y, en el momento del debut del joven Füllkrug, se encontraba en la zona europea, siendo mitad de la temporada, por lo que había motivos para soñar, pero todo se torció y, finalmente, se quedaron sin competición europea por segundo año consecutivo tras sumar solo seis puntos en 12 partidos, acumulando unas ocho derrotas, después del Nordderby en Hamburgo. La situación en Bremen empezaba a ser algo rara, Allofs presionaba a Schaaf y, Füllkrug, ese chaval de 18 años que había debutado como profesional en enero, acumulaba minutos, pero con poca trascendencia, puesto que su papel era secundario, debido al potencial con el que ya contaba el equipo en ataque.

La temporada siguiente, siendo ya jugador del primer equipo desde el inicio y sin la competencia de jugadores como Rosenberg, Wagner o Pizarro, a Niclas se le presentaba otro competidor que llegaba para ser titular, Nils Petersen, que llegaba desde el Bayern Múnich. A Niclas no le quedó otro remedio que el de seguir asumiendo ese papel secundario en la plantilla, solo siendo titular en un partido. Y ahí fue cuando llegó el otro lastre de su carrera, las lesiones. Una lesión de rodilla le dejó fuera de los terrenos de juego durante la segunda mitad de aquella temporada y, en la siguiente, el club decidió cederlo al Greuther Fürth de Segunda División para que fuera recuperando sensaciones, puesto que en el inicio de la competición no había tenido minutos en Bremen en tres partidos. Allí respondió a medias. Marcó algunos goles y era titular en muchas ocasiones, pero otra lesión, esta vez de tobillo, le impidió acabar la competición de una manera más tranquila. En ese momento, la carrera de Niclas Füllkrug empezó a ir cuesta abajo. Su préstamo no convenció al Werder Bremen, que lo traspasó al FC Nürnberg, con 21 años, por unos 300.000€, una cantidad demasiado baja, pero teniendo en cuenta su trayectoria, era más que aceptable por un canterano que necesitaba aire y sentirse importante en otro lugar.

Niclas Fuellkrug, celebrando un tanto en 2012. (OLIVER HARDT/AFP/GettyImages)

En Baviera, desde la posición de extremo durante toda la temporada, se hizo un hueco y aportó más asistencias que goles, pero de nuevo la rodilla le dejó fuera unos dos meses, pero le daría tiempo para empezar, desde cero, el curso siguiente. Y lo agradeció. Nada de salir cedido o de estar un año en blanco. Todo lo contrario. La 2015-16 fue su primera temporada completa. El único partido que se perdió por obligación fue el de la primera ronda de DFB Pokal, pero porque estaba en los últimos días de su lesión y, aunque no reapareció hasta la segunda jornada de liga, ya era todo un logro poder volver a demostrar que merecía un hueco y que aquella confianza que depositó Thomas Schaaf en él cuando le hizo debutar en el primer equipo no había sido en vano. Poco a poco fue entrando y su primer partido completo fue, precisamente, en la que había sido su casa, el campo del Greuther Fürth. Aquel encuentro sirvió para volver a colocarle como ‘9’, puesto que no abandonó durante toda aquella campaña. Se le dio confianza y tuvo que esperar a marcar hasta su visita a Leipzig, en el mes de octubre. Finalizó la temporada entre los cuatro máximos goleadores, con 14 tantos. Por delante de él, un viejo conocido, Nils Petersen, aquel que, involuntariamente, llegó a Bremen para cerrarle la puerta y en ese momento era la referencia ofensiva del SC Freiburg, como actualmente. El Nürnberg tenía a Guido Burgstaller como estrella en ataque y a Füllkrug como un gran escudero. Entre los dos marcaron 27 tantos y llevaron al equipo hasta la Relegation, pero se quedaron a las puertas, tras perder con el Eintracht Frankfurt.

Niclas había tardado cuatro años en sentir, con continuidad, lo que era ser futbolista profesional. Aún era joven, pero había tenido que dar dos pasos hacia atrás para luego dar el salto hacia delante. Después de quedarse a las puertas del ascenso, a Füllkrug le llegó la oportunidad de jugar en casa, en Hannover. Allí consiguió el ascenso y tuvo un gran año con 14 goles en su regreso a la máxima categoría. Pero había un detalle más importante que eso y que demostraba que Niclas había vuelto: jugó los 36 partidos de la temporada, siendo titular en 29. Aquello ya era un motivo para estar orgulloso y volver a sentirse futbolista. Füllkrug había vuelto. Pero no, era un espejismo. La temporada siguiente, el mismo problema de rodilla que años anteriores le dejó fuera durante cinco meses. Se cortaba así, de nuevo, la trayectoria de un chaval que había empezado a despegar de nuevo, consiguiendo éxitos a nivel de equipo y personales, con buenas cifras. En casa se sentía importante, pero la rodilla se había convertido en su peor enemigo, en su único y gran rival.

El descenso del Hannover y la necesidad del Werder Bremen de fichar a alguien para el ataque y no depender de un veterano Claudio Pizarro casi en exclusividad hicieron que Füllkrug retornara a su otra casa, en la que creció como futbolista y llegó a debutar como profesional. Empezó siendo suplente, pero ya en la tercera jornada cogió la titularidad con algo de continuidad, siendo la referencia ofensiva del equipo. Soñaba con hacer una gran temporada en su regreso y lo demostró marcando dos goles y dando dos asistencias en los primeros cinco partidos de la campaña entre Copa y Liga. Hasta ahí. Una nueva lesión le llegaba y, esta vez, iba a ser muy dura. Se rompió el cruzado y estuvo unos 260 días de baja. La aparición de la pandemia le permitió llegar a los últimos partidos, algo que no hubiera sucedido si la competición hubiera finalizado en su fecha habitual. Él volvió para los últimos partidos y aportó su granito de arena para evitar el descenso directo del Bremen, siendo partícipe también en la Relegation. En esta ocasión, sí salió vencedor y no como en la vez anterior con el Nürnberg.

Ahora, en esta nueva temporada, Füllkrug y el Werder Bremen han empezado la competición de manera aceptable. El canterano lleva tantos goles como partidos de Bundesliga jugados y, aunque sólo ha marcado en dos de ellos, las sensaciones ya son otras. Ahora sí es la referencia del equipo, junto a Sargent, esperando que Milot Rashica se reincorpore al equipo tras recuperarse y pasar un verano algo confuso. Niclas tiene una nueva oportunidad para agradecer con goles, lo que hizo el Werder Bremen, por él, desde pequeño. Una deuda pendiente que debe solventar, sobre todo, si las lesiones le respetan, algo que no ha ocurrido durante toda su carrera.

Imagen de cabecera: Adam Pretty/Getty Images)

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Tanto en el deporte como en la vida en general, las segundas oportunidades son siempre agradecidas, pero no se aprovechan en todas las ocasiones. Lo que está viviendo Niclas Füllkrug en Bremen es precisamente eso, una nueva oportunidad para demostrar su valía, puesto que en la primera vez nada le salió bien. Niclas, aunque es de Hannover, le debe muchísimo a Bremen, la ciudad que le acogió desde que tenía 13 años, para incorporarlo a su cantera. Poco a poco fue escalando y, en unos cinco años, ya competía con el segundo equipo, aunque sus cifras goleadoras ese año no fueron nada espectaculares. Thomas Schaaf le dio la alternativa tras el mercado invernal, en un equipo en el que estaban Pizarro, Rosenberg, Arnautovic y Wagner.

Por aquellos años, la situación del Werder Bremen no era como la de estas últimas temporadas. El equipo venía de jugar Champions League dos temporadas atrás y, en el momento del debut del joven Füllkrug, se encontraba en la zona europea, siendo mitad de la temporada, por lo que había motivos para soñar, pero todo se torció y, finalmente, se quedaron sin competición europea por segundo año consecutivo tras sumar solo seis puntos en 12 partidos, acumulando unas ocho derrotas, después del Nordderby en Hamburgo. La situación en Bremen empezaba a ser algo rara, Allofs presionaba a Schaaf y, Füllkrug, ese chaval de 18 años que había debutado como profesional en enero, acumulaba minutos, pero con poca trascendencia, puesto que su papel era secundario, debido al potencial con el que ya contaba el equipo en ataque.

La temporada siguiente, siendo ya jugador del primer equipo desde el inicio y sin la competencia de jugadores como Rosenberg, Wagner o Pizarro, a Niclas se le presentaba otro competidor que llegaba para ser titular, Nils Petersen, que llegaba desde el Bayern Múnich. A Niclas no le quedó otro remedio que el de seguir asumiendo ese papel secundario en la plantilla, solo siendo titular en un partido. Y ahí fue cuando llegó el otro lastre de su carrera, las lesiones. Una lesión de rodilla le dejó fuera de los terrenos de juego durante la segunda mitad de aquella temporada y, en la siguiente, el club decidió cederlo al Greuther Fürth de Segunda División para que fuera recuperando sensaciones, puesto que en el inicio de la competición no había tenido minutos en Bremen en tres partidos. Allí respondió a medias. Marcó algunos goles y era titular en muchas ocasiones, pero otra lesión, esta vez de tobillo, le impidió acabar la competición de una manera más tranquila. En ese momento, la carrera de Niclas Füllkrug empezó a ir cuesta abajo. Su préstamo no convenció al Werder Bremen, que lo traspasó al FC Nürnberg, con 21 años, por unos 300.000€, una cantidad demasiado baja, pero teniendo en cuenta su trayectoria, era más que aceptable por un canterano que necesitaba aire y sentirse importante en otro lugar.

Niclas Fuellkrug, celebrando un tanto en 2012. (OLIVER HARDT/AFP/GettyImages)

En Baviera, desde la posición de extremo durante toda la temporada, se hizo un hueco y aportó más asistencias que goles, pero de nuevo la rodilla le dejó fuera unos dos meses, pero le daría tiempo para empezar, desde cero, el curso siguiente. Y lo agradeció. Nada de salir cedido o de estar un año en blanco. Todo lo contrario. La 2015-16 fue su primera temporada completa. El único partido que se perdió por obligación fue el de la primera ronda de DFB Pokal, pero porque estaba en los últimos días de su lesión y, aunque no reapareció hasta la segunda jornada de liga, ya era todo un logro poder volver a demostrar que merecía un hueco y que aquella confianza que depositó Thomas Schaaf en él cuando le hizo debutar en el primer equipo no había sido en vano. Poco a poco fue entrando y su primer partido completo fue, precisamente, en la que había sido su casa, el campo del Greuther Fürth. Aquel encuentro sirvió para volver a colocarle como ‘9’, puesto que no abandonó durante toda aquella campaña. Se le dio confianza y tuvo que esperar a marcar hasta su visita a Leipzig, en el mes de octubre. Finalizó la temporada entre los cuatro máximos goleadores, con 14 tantos. Por delante de él, un viejo conocido, Nils Petersen, aquel que, involuntariamente, llegó a Bremen para cerrarle la puerta y en ese momento era la referencia ofensiva del SC Freiburg, como actualmente. El Nürnberg tenía a Guido Burgstaller como estrella en ataque y a Füllkrug como un gran escudero. Entre los dos marcaron 27 tantos y llevaron al equipo hasta la Relegation, pero se quedaron a las puertas, tras perder con el Eintracht Frankfurt.

Niclas había tardado cuatro años en sentir, con continuidad, lo que era ser futbolista profesional. Aún era joven, pero había tenido que dar dos pasos hacia atrás para luego dar el salto hacia delante. Después de quedarse a las puertas del ascenso, a Füllkrug le llegó la oportunidad de jugar en casa, en Hannover. Allí consiguió el ascenso y tuvo un gran año con 14 goles en su regreso a la máxima categoría. Pero había un detalle más importante que eso y que demostraba que Niclas había vuelto: jugó los 36 partidos de la temporada, siendo titular en 29. Aquello ya era un motivo para estar orgulloso y volver a sentirse futbolista. Füllkrug había vuelto. Pero no, era un espejismo. La temporada siguiente, el mismo problema de rodilla que años anteriores le dejó fuera durante cinco meses. Se cortaba así, de nuevo, la trayectoria de un chaval que había empezado a despegar de nuevo, consiguiendo éxitos a nivel de equipo y personales, con buenas cifras. En casa se sentía importante, pero la rodilla se había convertido en su peor enemigo, en su único y gran rival.

El descenso del Hannover y la necesidad del Werder Bremen de fichar a alguien para el ataque y no depender de un veterano Claudio Pizarro casi en exclusividad hicieron que Füllkrug retornara a su otra casa, en la que creció como futbolista y llegó a debutar como profesional. Empezó siendo suplente, pero ya en la tercera jornada cogió la titularidad con algo de continuidad, siendo la referencia ofensiva del equipo. Soñaba con hacer una gran temporada en su regreso y lo demostró marcando dos goles y dando dos asistencias en los primeros cinco partidos de la campaña entre Copa y Liga. Hasta ahí. Una nueva lesión le llegaba y, esta vez, iba a ser muy dura. Se rompió el cruzado y estuvo unos 260 días de baja. La aparición de la pandemia le permitió llegar a los últimos partidos, algo que no hubiera sucedido si la competición hubiera finalizado en su fecha habitual. Él volvió para los últimos partidos y aportó su granito de arena para evitar el descenso directo del Bremen, siendo partícipe también en la Relegation. En esta ocasión, sí salió vencedor y no como en la vez anterior con el Nürnberg.

Ahora, en esta nueva temporada, Füllkrug y el Werder Bremen han empezado la competición de manera aceptable. El canterano lleva tantos goles como partidos de Bundesliga jugados y, aunque sólo ha marcado en dos de ellos, las sensaciones ya son otras. Ahora sí es la referencia del equipo, junto a Sargent, esperando que Milot Rashica se reincorpore al equipo tras recuperarse y pasar un verano algo confuso. Niclas tiene una nueva oportunidad para agradecer con goles, lo que hizo el Werder Bremen, por él, desde pequeño. Una deuda pendiente que debe solventar, sobre todo, si las lesiones le respetan, algo que no ha ocurrido durante toda su carrera.

Imagen de cabecera: Adam Pretty/Getty Images)

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