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Nehuén Pérez, una joya en la recámara

Diego G. Argota @Diego21Garcia 11-02-2020

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Nehuén Pérez

Hace un año y medio, cuando apenas acababa de cumplir la mayoría de edad, el Atlético anunciaba el fichaje de Nehuén Pérez, un central argentino prácticamente desconocido, que no había debutado en Primera División argentina, pero del que se tenían unos informes magníficos. Nehuén, entonces en Argentinos Juniors, era un habitual en las inferiores de Argentina, además de ser considerado en múltiples ocasiones como sparring de la absoluta para que Messi y compañía se divirtieran.

El fichaje, por 2’5 millones de euros, va camino de convertirse en una ganga si el chico sigue por los cauces que hoy parece que conducen su carrera. Y es que el central ni siquiera ha debutado como futbolista del Atlético, pero lo que ha demostrado en estos meses de competición no dan solo para ilusionar a la afición rojiblanca, sino para esperanzar a la albiceleste.

Nehuén, de manera sorprendente, llegó a las filas del Atlético el febrero pasado, cuatro meses antes de lo previsto. Su planta quedó clara desde el primer momento, cuando, el día de su presentación, el evento se tuvo que retrasar casi cerca de una hora porque Simeone había ensayado con él como titular para el partido que mediría a su equipo con la Juventus en Champions League. Nada más lejos de la realidad, al final el técnico prefirió esconderle y confiar en los chicos de la cantera con quienes ya llevaba meses trabajando durante esos pocos meses de temporada que restaban.

Las incógnitas sobre su figura crecieron cuando Toni Moya, centrocampista, jugó antes que él en el primer equipo como central, y los más escépticos dudaron de su valía desde ese primer momento, sin tener en cuenta tampoco que se trataba de un muchacho de 18 años que apenas había jugado tres envites en la Primera Argentina, y que solo llegaba para acelerar su adaptación y quién sabe si para contabilizar ya días de ciudadanía nacional en caso de pedir el pasaporte español.

Donde no dudaron nunca ha sido en Argentina. Nehuén ha sido el capitán, jefe de la defensa y uno de los mejores jugadores del Sudamericano Sub20 y del Mundial que se jugó el año pasado, y ha sido el auténtico baluarte de la selección Sub23 que acaba de ganar el Preolímpico y ganarse un billete para Tokio. Con dos tantos, además, es el segundo máximo goleador de un conjunto que se ha proclamado campeón invicto y que solo se dejó llevar el pasado domingo, ya con el trofeo bajo el brazo.

Nehuén lleva el brazalete, pero es un líder que va mucho más allá. Tiene 19 años, pero asemeja llevar jugando un par de lustros al máximo nivel. “Me alegro por los chicos”, decía título Sub23 en mano, en referencia a sus compañeros, como si él estuviera un rango incluso por encima de los demás. Es un jugador corpulento, muy fuerte en el juego aéreo y con una buena salida de balón. Tendrá que mejorar, eso sí, su cintura, pues en espacios cortos aún ha demostrado ser algo vulnerable cuando se ha enfrentado a delanteros de un mejor nivel.

Su temporada, hasta la fecha, es inmaculada. En el Famaliçao, equipo que lo tiene a préstamo hasta final de campaña, ha sido una de las piezas claves de un equipo que ha sido la revelación del campeonato portugués y del fútbol europeo, y que precisamente se ha empezado a venir abajo en este mes y medio que el argentino se ha marchado a Colombia a jugar el torneo.

En Argentina saben de su valía. Lleva desde los 17 subiendo a entrenar con la primera plantilla de la albiceleste, siendo además frecuente que su marcaje sea el de Leo Messi. Por eso, Zanetti no ha dudado en convocarle ya para la absoluta, aunque no ha debutado y en un año en el que coincidía su generación con la del Sub20 y con la nueva clasificación Olímpica, la AFA siempre le ha querido liderando a los chicos de su edad.

Necesitados de un gran central dominador, que no tienen desde hace años, las actuaciones de Nehuén en su primera experiencia europea, pero sobre todo su buen hacer con las inferiores de la albiceleste han levantado las expectativas del pueblo argentino hasta el infinito, pues ven en el jugador el liderazgo de futbolistas como Mascherano y la proyección en jerarquía defensiva de los mejores centrales que recuerdan.

De su evolución real mucho tendrá que ver su próximo paso. Portugal es una Liga que se le quedará pequeña, a no ser que vaya a uno de los tres grandes del país, donde debute en competición europea también. En el Atlético no parece tener sitio a corto plazo, con Giménez como piedra angular del proyecto, Felipe y Hermoso como recientes fichajes de futuro y Savic que, lejos de las lesiones, muestra un nivel más que sobradamente notable. El montenegrino siempre entra en las quinielas de traspasos, con la Juventus habitualmente como mayor pretendiente por su buen cartel en Italia, pero sano es un jugador indispensable para Simeone.

Así, Nehuén deberá buscar una nueva cesión salvo giro de los acontecimientos el próximo verano. Un lugar donde dar el próximo paso que le consagre definitivamente como un central de garantías antes de acometer el gran salto a ser un central top. El chico sigue siendo un absoluto desconocido para la mayoría, a no ser que uno sea argentino, seguidor del Famaliçao o simplemente un devorador de fútbol internacional. Su precocidad no parece tener límites.

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Hace un año y medio, cuando apenas acababa de cumplir la mayoría de edad, el Atlético anunciaba el fichaje de Nehuén Pérez, un central argentino prácticamente desconocido, que no había debutado en Primera División argentina, pero del que se tenían unos informes magníficos. Nehuén, entonces en Argentinos Juniors, era un habitual en las inferiores de Argentina, además de ser considerado en múltiples ocasiones como sparring de la absoluta para que Messi y compañía se divirtieran.

El fichaje, por 2’5 millones de euros, va camino de convertirse en una ganga si el chico sigue por los cauces que hoy parece que conducen su carrera. Y es que el central ni siquiera ha debutado como futbolista del Atlético, pero lo que ha demostrado en estos meses de competición no dan solo para ilusionar a la afición rojiblanca, sino para esperanzar a la albiceleste.

Nehuén, de manera sorprendente, llegó a las filas del Atlético el febrero pasado, cuatro meses antes de lo previsto. Su planta quedó clara desde el primer momento, cuando, el día de su presentación, el evento se tuvo que retrasar casi cerca de una hora porque Simeone había ensayado con él como titular para el partido que mediría a su equipo con la Juventus en Champions League. Nada más lejos de la realidad, al final el técnico prefirió esconderle y confiar en los chicos de la cantera con quienes ya llevaba meses trabajando durante esos pocos meses de temporada que restaban.

Las incógnitas sobre su figura crecieron cuando Toni Moya, centrocampista, jugó antes que él en el primer equipo como central, y los más escépticos dudaron de su valía desde ese primer momento, sin tener en cuenta tampoco que se trataba de un muchacho de 18 años que apenas había jugado tres envites en la Primera Argentina, y que solo llegaba para acelerar su adaptación y quién sabe si para contabilizar ya días de ciudadanía nacional en caso de pedir el pasaporte español.

Donde no dudaron nunca ha sido en Argentina. Nehuén ha sido el capitán, jefe de la defensa y uno de los mejores jugadores del Sudamericano Sub20 y del Mundial que se jugó el año pasado, y ha sido el auténtico baluarte de la selección Sub23 que acaba de ganar el Preolímpico y ganarse un billete para Tokio. Con dos tantos, además, es el segundo máximo goleador de un conjunto que se ha proclamado campeón invicto y que solo se dejó llevar el pasado domingo, ya con el trofeo bajo el brazo.

Nehuén lleva el brazalete, pero es un líder que va mucho más allá. Tiene 19 años, pero asemeja llevar jugando un par de lustros al máximo nivel. “Me alegro por los chicos”, decía título Sub23 en mano, en referencia a sus compañeros, como si él estuviera un rango incluso por encima de los demás. Es un jugador corpulento, muy fuerte en el juego aéreo y con una buena salida de balón. Tendrá que mejorar, eso sí, su cintura, pues en espacios cortos aún ha demostrado ser algo vulnerable cuando se ha enfrentado a delanteros de un mejor nivel.

Su temporada, hasta la fecha, es inmaculada. En el Famaliçao, equipo que lo tiene a préstamo hasta final de campaña, ha sido una de las piezas claves de un equipo que ha sido la revelación del campeonato portugués y del fútbol europeo, y que precisamente se ha empezado a venir abajo en este mes y medio que el argentino se ha marchado a Colombia a jugar el torneo.

En Argentina saben de su valía. Lleva desde los 17 subiendo a entrenar con la primera plantilla de la albiceleste, siendo además frecuente que su marcaje sea el de Leo Messi. Por eso, Zanetti no ha dudado en convocarle ya para la absoluta, aunque no ha debutado y en un año en el que coincidía su generación con la del Sub20 y con la nueva clasificación Olímpica, la AFA siempre le ha querido liderando a los chicos de su edad.

Necesitados de un gran central dominador, que no tienen desde hace años, las actuaciones de Nehuén en su primera experiencia europea, pero sobre todo su buen hacer con las inferiores de la albiceleste han levantado las expectativas del pueblo argentino hasta el infinito, pues ven en el jugador el liderazgo de futbolistas como Mascherano y la proyección en jerarquía defensiva de los mejores centrales que recuerdan.

De su evolución real mucho tendrá que ver su próximo paso. Portugal es una Liga que se le quedará pequeña, a no ser que vaya a uno de los tres grandes del país, donde debute en competición europea también. En el Atlético no parece tener sitio a corto plazo, con Giménez como piedra angular del proyecto, Felipe y Hermoso como recientes fichajes de futuro y Savic que, lejos de las lesiones, muestra un nivel más que sobradamente notable. El montenegrino siempre entra en las quinielas de traspasos, con la Juventus habitualmente como mayor pretendiente por su buen cartel en Italia, pero sano es un jugador indispensable para Simeone.

Así, Nehuén deberá buscar una nueva cesión salvo giro de los acontecimientos el próximo verano. Un lugar donde dar el próximo paso que le consagre definitivamente como un central de garantías antes de acometer el gran salto a ser un central top. El chico sigue siendo un absoluto desconocido para la mayoría, a no ser que uno sea argentino, seguidor del Famaliçao o simplemente un devorador de fútbol internacional. Su precocidad no parece tener límites.

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