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Napoli sigue en pie

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 24-08-2018

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Se abría el telón tras la era
sarrista con el primer partido oficial del nuevo Napoli de Carlo Ancelotti.
Entre los aspirantes al Scudetto de la Serie A 2018/2019, era el propio
conjunto partenopeo el que tenía un desafío más comprometido para estrenar el
campeonato con su visita a una Lazio totalmente continuista y con todas sus
estrellas sobre el campo. Y, sin embargo y a pesar de las dudas lógicas que se
presentan ante el nuevo ciclo sobre todo después de un exiguo mercado de
fichajes, el club napolitano fue el que más convenció por juego de todos los
contendientes al título. Y lo hizo además remontando el buen tanto inicial de
Immobile, fruto de un error defensivo muy concreto.

Más allá del gol del capocannoniere
laziale
, el Napoli sufrió bastante el juego directo y extremadamente
vertical de los locales en la primera mitad, le costó mantenerse compacto en
las transiciones defensivas, con los tres de arriba muy descolgados a la hora
de replegar y, especialmente, notó para mal el experimento de Hamsik como regista
a la hora de llevar a cabo su propuesta ofensiva posicional. La
distribución en salida del capitán, pese a tener a Allan muchas veces a su
misma altura formando un 4-2-3-1 para repartir un poco la responsabilidad -un
jugador menos ducho para filtrar balones y más tendente a la conducción con el
balón en los pies-, apenas tuvo pases que ganasen una altura en la construcción
del ataque, lo que sumado a un muy poco participativo Zielinski debido al buen
trabajo específico de Parolo sobre él, hizo del Napoli un equipo plano, con
dificultades para progresar con precisión y profundidad y abocado a acabar
llevando la maniobra hacia los costados, donde durante los primeros 45 minutos
apenas encontró superioridades.

Sin embargo, en el tramo final de
la primera parte y más aún tras el descanso, los de Ancelotti comenzaron a
hacerse dueños del dominio y a trazar una línea ascendente en su rendimiento
dentro del partido, debido a una Lazio más laxa defensivamente por una pura
cuestión física y a la mucho más cuantiosa y relevante participación de
Zielinski por el carril izquierdo. Con un Mário Rui, que fue el jugador más
constante del Napoli a la hora de entender el partido, yéndose por dentro para
compensar el bloqueo del interior polaco y poder combinar y activar –necesidad
perentoria- a un Lorenzo Insigne que es el hombre del que nace toda la creación
ofensiva en el último tercio; el Napoli empezó a sumar pases por su lado
fuerte, a hacer memoria y a encontrar sus clásicas triangulaciones ofensivas.
Todo ello permitió a los partenopeos sentirse mucho más cómodos, asentarse en
la mitad rival, defenderse a través de posesiones largas que desactivaron los
contragolpes locales y liberar a Hamsik de tener que iniciar cada acción y de
tener que dar el pase vertical que generase ventajas interiores. En este
sentido y pese a que Milik compensó con su presencia en el área para un Napoli
en rodaje y que por tanto tendía mucho a llevar el cuero hacia el exterior,
también se notó en el funcionamiento global la ausencia de la figura de Mertens
-o de Verdi, que también puede ejercer el rol- como falso nueve para sumarse a
Zielinski como segunda opción para ganar esa recepción por dentro del pase
vertical, girarse y activar así de cara a los dos extremos.

El gran reto que tiene Ancelotti
ante sí es compensar la ausencia totalizadora a nivel de organización,
distribución y gestación de ataques pausados de Jorginho. Para ello, ‘Carletto’
ya ha dejado entrever su mano intervencionista, aunque sin causar ninguna
revolución al gran sello previo que se ha ganado este equipo para, en primer
lugar, repartir ese peso gigantesco entre todo el equipo, pese a que Marek
Hamsik sea su recambio posicional. Albiol e Hysaj (ningún otro equipo en Italia
necesita más de sus laterales en la gestación del juego), y también el extremo
derecho, aunque quizá en menor medida si sigue siendo Callejón el titular, van
a ganar relevancia para avanzar con el balón y dar al Napoli una alternativa
más equilibrada en ese sentido. El costado derecho seguirá siendo el lado
débil, pero ni mucho menos como con Sarri. Esta variante, además del paso sobre
la marcha al 4-2-3-1 ya comentado que Fabián podría ejercer de un modo mucho
más natural que Allan, es de momento la más destacada de entre los retoques que
Ancelotti ha hecho ya al sistema de Sarri y puede beneficiar recíprocamente a
ambos costados, para encontrar también con cambios de juego de derecha a
izquierda a Insigne un poco más liberado para recibir, encarar e inventar y
obligar a los rivales a no focalizarse tanto sobre el sector del geniecillo con
el 24 a la espalda y dotarse de un abanico de posibilidades ofensivas más
amplio.

Tan solo es el primer partido de
la temporada y todo análisis debe ser cogido con pinzas, pero sí fue una
demostración de hechuras y poderío futbolístico muy positiva para ser
precisamente eso, el primer encuentro del curso, y dado el rival y la situación
de cambio que se está viviendo en Nápoles tras la marcha de un Maurizio Sarri
cuyo equipo funcionaba casi siempre de memoria. De momento, los tifosi partenopeos
tienen ya motivos para estar más tranquilos y para creer que este Napoli de
Carlo Ancelotti, no tan ferviente seguidor del juego de posición como su antecesor,
pero con más alternativas para adaptarse a distintas situaciones de ataque sin
perder su esencia, podrá mantener el tipo ante el propio Napoli de los últimos
tres años. Precisamente, el equipo principal contra el que compite esta
temporada.

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Se abría el telón tras la era
sarrista con el primer partido oficial del nuevo Napoli de Carlo Ancelotti.
Entre los aspirantes al Scudetto de la Serie A 2018/2019, era el propio
conjunto partenopeo el que tenía un desafío más comprometido para estrenar el
campeonato con su visita a una Lazio totalmente continuista y con todas sus
estrellas sobre el campo. Y, sin embargo y a pesar de las dudas lógicas que se
presentan ante el nuevo ciclo sobre todo después de un exiguo mercado de
fichajes, el club napolitano fue el que más convenció por juego de todos los
contendientes al título. Y lo hizo además remontando el buen tanto inicial de
Immobile, fruto de un error defensivo muy concreto.

Más allá del gol del capocannoniere
laziale
, el Napoli sufrió bastante el juego directo y extremadamente
vertical de los locales en la primera mitad, le costó mantenerse compacto en
las transiciones defensivas, con los tres de arriba muy descolgados a la hora
de replegar y, especialmente, notó para mal el experimento de Hamsik como regista
a la hora de llevar a cabo su propuesta ofensiva posicional. La
distribución en salida del capitán, pese a tener a Allan muchas veces a su
misma altura formando un 4-2-3-1 para repartir un poco la responsabilidad -un
jugador menos ducho para filtrar balones y más tendente a la conducción con el
balón en los pies-, apenas tuvo pases que ganasen una altura en la construcción
del ataque, lo que sumado a un muy poco participativo Zielinski debido al buen
trabajo específico de Parolo sobre él, hizo del Napoli un equipo plano, con
dificultades para progresar con precisión y profundidad y abocado a acabar
llevando la maniobra hacia los costados, donde durante los primeros 45 minutos
apenas encontró superioridades.

Sin embargo, en el tramo final de
la primera parte y más aún tras el descanso, los de Ancelotti comenzaron a
hacerse dueños del dominio y a trazar una línea ascendente en su rendimiento
dentro del partido, debido a una Lazio más laxa defensivamente por una pura
cuestión física y a la mucho más cuantiosa y relevante participación de
Zielinski por el carril izquierdo. Con un Mário Rui, que fue el jugador más
constante del Napoli a la hora de entender el partido, yéndose por dentro para
compensar el bloqueo del interior polaco y poder combinar y activar –necesidad
perentoria- a un Lorenzo Insigne que es el hombre del que nace toda la creación
ofensiva en el último tercio; el Napoli empezó a sumar pases por su lado
fuerte, a hacer memoria y a encontrar sus clásicas triangulaciones ofensivas.
Todo ello permitió a los partenopeos sentirse mucho más cómodos, asentarse en
la mitad rival, defenderse a través de posesiones largas que desactivaron los
contragolpes locales y liberar a Hamsik de tener que iniciar cada acción y de
tener que dar el pase vertical que generase ventajas interiores. En este
sentido y pese a que Milik compensó con su presencia en el área para un Napoli
en rodaje y que por tanto tendía mucho a llevar el cuero hacia el exterior,
también se notó en el funcionamiento global la ausencia de la figura de Mertens
-o de Verdi, que también puede ejercer el rol- como falso nueve para sumarse a
Zielinski como segunda opción para ganar esa recepción por dentro del pase
vertical, girarse y activar así de cara a los dos extremos.

El gran reto que tiene Ancelotti
ante sí es compensar la ausencia totalizadora a nivel de organización,
distribución y gestación de ataques pausados de Jorginho. Para ello, ‘Carletto’
ya ha dejado entrever su mano intervencionista, aunque sin causar ninguna
revolución al gran sello previo que se ha ganado este equipo para, en primer
lugar, repartir ese peso gigantesco entre todo el equipo, pese a que Marek
Hamsik sea su recambio posicional. Albiol e Hysaj (ningún otro equipo en Italia
necesita más de sus laterales en la gestación del juego), y también el extremo
derecho, aunque quizá en menor medida si sigue siendo Callejón el titular, van
a ganar relevancia para avanzar con el balón y dar al Napoli una alternativa
más equilibrada en ese sentido. El costado derecho seguirá siendo el lado
débil, pero ni mucho menos como con Sarri. Esta variante, además del paso sobre
la marcha al 4-2-3-1 ya comentado que Fabián podría ejercer de un modo mucho
más natural que Allan, es de momento la más destacada de entre los retoques que
Ancelotti ha hecho ya al sistema de Sarri y puede beneficiar recíprocamente a
ambos costados, para encontrar también con cambios de juego de derecha a
izquierda a Insigne un poco más liberado para recibir, encarar e inventar y
obligar a los rivales a no focalizarse tanto sobre el sector del geniecillo con
el 24 a la espalda y dotarse de un abanico de posibilidades ofensivas más
amplio.

Tan solo es el primer partido de
la temporada y todo análisis debe ser cogido con pinzas, pero sí fue una
demostración de hechuras y poderío futbolístico muy positiva para ser
precisamente eso, el primer encuentro del curso, y dado el rival y la situación
de cambio que se está viviendo en Nápoles tras la marcha de un Maurizio Sarri
cuyo equipo funcionaba casi siempre de memoria. De momento, los tifosi partenopeos
tienen ya motivos para estar más tranquilos y para creer que este Napoli de
Carlo Ancelotti, no tan ferviente seguidor del juego de posición como su antecesor,
pero con más alternativas para adaptarse a distintas situaciones de ataque sin
perder su esencia, podrá mantener el tipo ante el propio Napoli de los últimos
tres años. Precisamente, el equipo principal contra el que compite esta
temporada.

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