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Nadal, el pie izquierdo y Nueva York

Alejandro Pérez @aperezgom 12-08-2021

Rafael Nadal no disputará los dos Masters 1000 de preparación para el Abierto de Estados Unidos, el último Grand Slam de la temporada. En Toronto, donde este año la rotación con Montreal le toca al torneo masculino, el tenista español ha anunciado su baja a 24 horas de debutar. Para Cincinnati, el anuncio ha llegado 24 horas después. La pregunta es obvia, ¿Y el US Open?

Confirmación no hay, lógico. Y de llegar a haberla, tardará. Renunciar a un Masters 1000 es una cosa y a un Grand Slam es otra muy diferente. Primero tocará pasar por el médico y después tomar la decisión. Además, Nueva York será el primer Grand Slam donde los tres tenores jugarán en igualdad de condiciones: 20 títulos cada uno.

Las molestias que han obligado a Nadal a causar baja del doblete de Masters 1000 en cemento en verano son las mismas que le habían hecho renunciar previamente ya a Wimbledon y a los Juegos Olímpicos: el pie izquierdo.

Hasta su debut en Washington, Nadal acumulaba 54 días de ausencia en torneo oficial. Concretamente, desde la derrota en las semifinales de Roland Garros ante Novak Djokovic el pasado 10 de junio. Una semana después de ese partido, el balear anunciaba que causaba baja de Wimbledon y los Juegos Olímpicos. En ese comunicado, el 20 veces ganador de Grand Slam, esgrimía razones de descanso, de poco tiempo entre París y Londres y respecto a los Juegos, ya haber vivido tres y haber sido abanderado. Pero en ningún momento hablaba de problemas en el pie.

Un mes después, el ocho de julio, se anunciaba que Nadal jugaría por primera vez en Washington. Un torneo que ha sido esquivo históricamente para los grandes por ser antes de los dos Masters 1000 previos al USOpen y tener todavía tres semanas de margen con el Grand Slam. Jugarlo supondría extender la gira norteamericana mes y medio.

Sin embargo, las peculiaridades de esta temporada, con el parón de 54 días desde Roland Garros y la necesidad de probar, han provocado el debut de Nadal en Washington. En su primer partido en casi dos meses, ante el estadounidense Jack Sock, sufriendo, pero Nadal lo sacaba adelante en tres mangas. Y dejando sensaciones estar lejos de una plenitud física. Al día siguiente, el español no pudo aguantar otros tres sets y una necesaria remontada ante el sudafricano Lloyd Harris. Derrota en tres mangas. Dos partidos de rodaje y a Toronto.

Y, desde aquí, lo que ya se conoce. Baja a 24 horas de estrenarse en Toronto y ni siquiera viaje a Cincinnati: baja, vuelta a Mallorca y a analizar la situación. En Ohio será la primera vez en 20 años que no estarán presentes ni Djokovic, Ni Nadal ni Federer (2001).

De cara al Abierto de Estados Unidos, la presencia de Djokovic se da por hecha: el serbio ha decidido no hacer gira de preparación tras una temporada extenuante hasta Pekín. La presencia de Nadal dependerá de lo que las pruebas médicas, la palabra de los doctores y su cuerpo diga. Y en cuanto a Federer, cuyo último partido fue en los cuartos de final de Wimbledon, no hay noticias que hagan pensar que no estará en Nueva York. Las sensaciones este año no han sido las mejores y su objetivo era Wimbledon, pero al final es un Grand Slam y quien sabe si la última vez que pise Flushing Meadows.

Imagen de cabecera: @NBOtoronto

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Rafael Nadal no disputará los dos Masters 1000 de preparación para el Abierto de Estados Unidos, el último Grand Slam de la temporada. En Toronto, donde este año la rotación con Montreal le toca al torneo masculino, el tenista español ha anunciado su baja a 24 horas de debutar. Para Cincinnati, el anuncio ha llegado 24 horas después. La pregunta es obvia, ¿Y el US Open?

Confirmación no hay, lógico. Y de llegar a haberla, tardará. Renunciar a un Masters 1000 es una cosa y a un Grand Slam es otra muy diferente. Primero tocará pasar por el médico y después tomar la decisión. Además, Nueva York será el primer Grand Slam donde los tres tenores jugarán en igualdad de condiciones: 20 títulos cada uno.

Las molestias que han obligado a Nadal a causar baja del doblete de Masters 1000 en cemento en verano son las mismas que le habían hecho renunciar previamente ya a Wimbledon y a los Juegos Olímpicos: el pie izquierdo.

Hasta su debut en Washington, Nadal acumulaba 54 días de ausencia en torneo oficial. Concretamente, desde la derrota en las semifinales de Roland Garros ante Novak Djokovic el pasado 10 de junio. Una semana después de ese partido, el balear anunciaba que causaba baja de Wimbledon y los Juegos Olímpicos. En ese comunicado, el 20 veces ganador de Grand Slam, esgrimía razones de descanso, de poco tiempo entre París y Londres y respecto a los Juegos, ya haber vivido tres y haber sido abanderado. Pero en ningún momento hablaba de problemas en el pie.

Un mes después, el ocho de julio, se anunciaba que Nadal jugaría por primera vez en Washington. Un torneo que ha sido esquivo históricamente para los grandes por ser antes de los dos Masters 1000 previos al USOpen y tener todavía tres semanas de margen con el Grand Slam. Jugarlo supondría extender la gira norteamericana mes y medio.

Sin embargo, las peculiaridades de esta temporada, con el parón de 54 días desde Roland Garros y la necesidad de probar, han provocado el debut de Nadal en Washington. En su primer partido en casi dos meses, ante el estadounidense Jack Sock, sufriendo, pero Nadal lo sacaba adelante en tres mangas. Y dejando sensaciones estar lejos de una plenitud física. Al día siguiente, el español no pudo aguantar otros tres sets y una necesaria remontada ante el sudafricano Lloyd Harris. Derrota en tres mangas. Dos partidos de rodaje y a Toronto.

Y, desde aquí, lo que ya se conoce. Baja a 24 horas de estrenarse en Toronto y ni siquiera viaje a Cincinnati: baja, vuelta a Mallorca y a analizar la situación. En Ohio será la primera vez en 20 años que no estarán presentes ni Djokovic, Ni Nadal ni Federer (2001).

De cara al Abierto de Estados Unidos, la presencia de Djokovic se da por hecha: el serbio ha decidido no hacer gira de preparación tras una temporada extenuante hasta Pekín. La presencia de Nadal dependerá de lo que las pruebas médicas, la palabra de los doctores y su cuerpo diga. Y en cuanto a Federer, cuyo último partido fue en los cuartos de final de Wimbledon, no hay noticias que hagan pensar que no estará en Nueva York. Las sensaciones este año no han sido las mejores y su objetivo era Wimbledon, pero al final es un Grand Slam y quien sabe si la última vez que pise Flushing Meadows.

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