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Momento inoportuno

David Orenes @david_lrl 09-01-2019

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El Fútbol Club Barcelona Femení marcha segundo en la Liga Iberdrola a tres puntos del líder. Es el único equipo que no ha perdido ningún partido, el segundo máximo goleador con 50 tantos (una media de más de tres por encuentro) y el menos goleado con solo seis en contra. En Copa está en cuartos tras derrotar al Espanyol con solvencia (2-0) y en Champions en la misma ronda tras barrer al Glasgow City con un global de 8-0. Afronta en este torneo el cuadro más asequible hacia la final en el último lustro.

En estas circunstancias deportivas ha sido despedido Fran Sánchez, técnico sin experiencia previa en fútbol femenino que aterrizó en el banquillo bajo la alargadísima sombra de Xavi Llorens, ganador de las cuatro Ligas que el club azulgrana contempla en su palmarés, además de tres Copas en nueve años. Su misión: Recuperar el dominio en la Liga Iberdrola, un título que no consigue desde 2015. Para ello fue rodeado de un proyecto de primer nivel, con fichajes estelares como la mejor jugadora del año en Europa (Lieke Martens), la central con más futuro del país (una Mapi León por la que pagó traspaso) y otras futbolistas con experiencia internacional (Duggan, Bussaglia o Andonova). 

“Primero miraremos en casa, si no hay saldremos fuera”, dijo aquel verano Markel Zubizarreta, director deportivo de la sección femenina. El Barça fichó aquel año a siete futbolistas, cada una de un país distinto, y dejó salir a cinco jugadoras españolas, incluida Jennifer Hermoso, quien solo un año después reforzó al máximo rival por el título. Otra fue Laia Aleixandri, quien también brilla en la retaguardia del líder Atlético. 

Como no podía ser de otra forma, la primera temporada de Fran Sánchez estuvo marcada por haber dejado escapar la Liga por tercer año consecutivo, dejando malas sensaciones en los enfrentamientos directos ante el Atlético (con necesidad de ganar, empató los dos por idéntico resultado, 1-1), además de convertirse en un equipo plano que se atascó en ciertos partidos y fue incapaz de tomar decisiones de entrenador. Su librillo apenas cambió en la campaña y media que ha estado al frente del club.

A Fran Sánchez le salvó la buena imagen en Champions (no cayó goleado ante el Lyon, que ya es decir) y un gol de Mariona en el último minuto de la final de la Copa de la Reina. Aun así, su continuidad de cara al curso 2018-19 fue polémica. Esta vez, el Barça apenas hizo unos cuantos retoques (Andrea Pereira, Hamraoui y Van der Gragt, que apenas ha disputado unos minutos) y desde hace unas semanas tira más de la prolífica cantera que atesora. Tras el Mundial sub-17 conquistado por España en Uruguay, Claudia Pina se ha convertido en un revulsivo recurrente, además de una Candela Andújar que ya debutó la temporada pasada, antes de proclamarse subcampeona sub-20. Jana también se ha estrenado.

No empezó el Barça demasiado bien el curso. Cayó ante el modesto Shymkent por 3-1 en la primera ronda de Champions y pronto sufrió dos empates a cero ante Levante y Valencia en Liga, alejándose de un Atlético que a pesar de haber perdido a varias de sus estrellas (Pereira, Bermúdez, Corredera) y al propio Villacampa, firmaba pleno de victorias sin despeinarse. En el minuto 56 del choque ante las rojiblancas Kenti Robles colocaba una distancia de siete puntos que de haberse consumado parecía insalvable. Contra todo pronóstico, el Barça le dio la vuelta con épica (marcó el 2-1 en el descuento) y Fran Sánchez salvó el ‘match-ball’.

Desde entonces, el conjunto azulgrana mejoró. Ganó los siguientes siete partidos, seis de ellos sin encajar gol, y con una pegada realmente espectacular (25 tantos). El frenazo llegó en el primer partido del 2019, con otro 0-0, esta vez en el derbi ante el Espanyol. El Barça dispuso de infinidad de ocasiones para llevarse el choque, incluido un penalti. El poste y una sensacional María José Pons lo evitaron, provocando el cese de Fran Sánchez. Una decisión que llega, quizás, en el momento menos oportuno. 

Está claro que Sánchez ha cometido errores, que hasta la fecha no ha sabido sacar provecho a una variedad de recursos infinita en su plantilla, y que las comparaciones con el Atlético de José Luis Sánchez Vera empiezan a ser odiosas. Su salida habría sido comprensible en verano, incluso hace unos meses. No ahora, no cuando mejor estaba el equipo, no con el club tan bien posicionado en todas las competiciones, no cuando las piezas empezaban a encajar. No a unos días de un duelo a cara de perro ante el Levante.

Para colmo, Sport desvela que las jugadoras se “sorprendieron” con la destitución del técnico catalán. No se contó ni siquiera con la opinión de las capitanas para una decisión tan relevante en el día a día de un equipo de fútbol. Su lugar será ocupado hasta final de temporada por Lluís Cortés, uno de los asistentes de Fran, por lo que la metodología no variará drásticamente… ¿Tiene sentido? 

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El Fútbol Club Barcelona Femení marcha segundo en la Liga Iberdrola a tres puntos del líder. Es el único equipo que no ha perdido ningún partido, el segundo máximo goleador con 50 tantos (una media de más de tres por encuentro) y el menos goleado con solo seis en contra. En Copa está en cuartos tras derrotar al Espanyol con solvencia (2-0) y en Champions en la misma ronda tras barrer al Glasgow City con un global de 8-0. Afronta en este torneo el cuadro más asequible hacia la final en el último lustro.

En estas circunstancias deportivas ha sido despedido Fran Sánchez, técnico sin experiencia previa en fútbol femenino que aterrizó en el banquillo bajo la alargadísima sombra de Xavi Llorens, ganador de las cuatro Ligas que el club azulgrana contempla en su palmarés, además de tres Copas en nueve años. Su misión: Recuperar el dominio en la Liga Iberdrola, un título que no consigue desde 2015. Para ello fue rodeado de un proyecto de primer nivel, con fichajes estelares como la mejor jugadora del año en Europa (Lieke Martens), la central con más futuro del país (una Mapi León por la que pagó traspaso) y otras futbolistas con experiencia internacional (Duggan, Bussaglia o Andonova). 

“Primero miraremos en casa, si no hay saldremos fuera”, dijo aquel verano Markel Zubizarreta, director deportivo de la sección femenina. El Barça fichó aquel año a siete futbolistas, cada una de un país distinto, y dejó salir a cinco jugadoras españolas, incluida Jennifer Hermoso, quien solo un año después reforzó al máximo rival por el título. Otra fue Laia Aleixandri, quien también brilla en la retaguardia del líder Atlético. 

Como no podía ser de otra forma, la primera temporada de Fran Sánchez estuvo marcada por haber dejado escapar la Liga por tercer año consecutivo, dejando malas sensaciones en los enfrentamientos directos ante el Atlético (con necesidad de ganar, empató los dos por idéntico resultado, 1-1), además de convertirse en un equipo plano que se atascó en ciertos partidos y fue incapaz de tomar decisiones de entrenador. Su librillo apenas cambió en la campaña y media que ha estado al frente del club.

A Fran Sánchez le salvó la buena imagen en Champions (no cayó goleado ante el Lyon, que ya es decir) y un gol de Mariona en el último minuto de la final de la Copa de la Reina. Aun así, su continuidad de cara al curso 2018-19 fue polémica. Esta vez, el Barça apenas hizo unos cuantos retoques (Andrea Pereira, Hamraoui y Van der Gragt, que apenas ha disputado unos minutos) y desde hace unas semanas tira más de la prolífica cantera que atesora. Tras el Mundial sub-17 conquistado por España en Uruguay, Claudia Pina se ha convertido en un revulsivo recurrente, además de una Candela Andújar que ya debutó la temporada pasada, antes de proclamarse subcampeona sub-20. Jana también se ha estrenado.

No empezó el Barça demasiado bien el curso. Cayó ante el modesto Shymkent por 3-1 en la primera ronda de Champions y pronto sufrió dos empates a cero ante Levante y Valencia en Liga, alejándose de un Atlético que a pesar de haber perdido a varias de sus estrellas (Pereira, Bermúdez, Corredera) y al propio Villacampa, firmaba pleno de victorias sin despeinarse. En el minuto 56 del choque ante las rojiblancas Kenti Robles colocaba una distancia de siete puntos que de haberse consumado parecía insalvable. Contra todo pronóstico, el Barça le dio la vuelta con épica (marcó el 2-1 en el descuento) y Fran Sánchez salvó el ‘match-ball’.

Desde entonces, el conjunto azulgrana mejoró. Ganó los siguientes siete partidos, seis de ellos sin encajar gol, y con una pegada realmente espectacular (25 tantos). El frenazo llegó en el primer partido del 2019, con otro 0-0, esta vez en el derbi ante el Espanyol. El Barça dispuso de infinidad de ocasiones para llevarse el choque, incluido un penalti. El poste y una sensacional María José Pons lo evitaron, provocando el cese de Fran Sánchez. Una decisión que llega, quizás, en el momento menos oportuno. 

Está claro que Sánchez ha cometido errores, que hasta la fecha no ha sabido sacar provecho a una variedad de recursos infinita en su plantilla, y que las comparaciones con el Atlético de José Luis Sánchez Vera empiezan a ser odiosas. Su salida habría sido comprensible en verano, incluso hace unos meses. No ahora, no cuando mejor estaba el equipo, no con el club tan bien posicionado en todas las competiciones, no cuando las piezas empezaban a encajar. No a unos días de un duelo a cara de perro ante el Levante.

Para colmo, Sport desvela que las jugadoras se “sorprendieron” con la destitución del técnico catalán. No se contó ni siquiera con la opinión de las capitanas para una decisión tan relevante en el día a día de un equipo de fútbol. Su lugar será ocupado hasta final de temporada por Lluís Cortés, uno de los asistentes de Fran, por lo que la metodología no variará drásticamente… ¿Tiene sentido? 

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