_Motociclismo

El vuelo de KTM hacia la cima de MotoGP

Swinxy @Swinxy 07-06-2021

De la infinidad de cosas que han sucedido en el primer tercio de temporada 2021 en el Mundial de MotoGP, puede que la más relevante desde una perspectiva global sea la impresionante reacción de KTM, coronada con la victoria del portugués Miguel Oliveira en el Circuit de Barcelona-Catalunya.

La pregunta es: dado que el propio Oliveira acabó 2020 en lo alto con la KTM del equipo Tech 3, ¿qué hace tan relevante su victoria en Montmeló? La respuesta está en lo sucedido durante la pasada pretemporada y las cinco primeras carreras de este curso, en las que las motos de la marca austriaca se encontraban bastante perdidas, pasando a ser una sombra de lo que habían sido el año anterior.

Antes de 2020, KTM solamente tenía un podio en categoría reina, y fue logrado por la pericia de Pol Espargaró, que aprovechó la lluvia caída en Valencia 2018 para llevar la RC16 a un puesto que en seco se antojaba imposible. El año pasado, la producción de podios se disparó hasta siete: cinco del propio Pol (todos ellos terceras posiciones) y las tres victorias: dos de Oliveira y una de Brad Binder. Solo Yamaha ganó más carreras.

Unos resultados que les supusieron la pérdida de las concesiones especiales para aquellos fabricantes ‘nuevos’ o que hayan pasado un año sin podios. Concesiones tales como poder hacer más test, disfrutar de un número mayor de motores (y poder evolucionarlos durante el año) o realizar más wild cards durante el curso.

Unas concesiones que KTM había disfrutado siempre desde su llegada a MotoGP en 2017, por lo que en este 2021 se adentraban en lo desconocido: luchar de igual a igual con las grandes. El inicio fue un jarro de agua fría, y desde la marca austriaca señalaban a Michelin, que cambió la asignación de los neumáticos delanteros y eliminó el compuesto con el que Oliveira ganó en Portimao 2020. Meses después, el luso no pudo ni luchar por el podio en su prueba de casa.

Qatar, Doha, Portugal, España, Francia… los grandes premios pasaban y KTM no aparecía. Se había quedado en una especie de limbo, cerca de Aprilia, por detrás de Suzuki y lejísimos de Yamaha y Ducati, que se repartían las victorias y casi la totalidad de los podios.

Y de repente, el campeonato llegó a Mugello y las KTM empezaron a volar. Como si se hubieran calzado las alas de su patrocinador principal, Binder puso la RC16 -nutrida con un nuevo combustible– a 362,4 km/h en la recta para igualar el récord histórico. Por primera vez en más de una década, una moto era capaz de mirar de tú a tú a las Ducati en recta.

Faltaba ver si el cohete giraba, y fue Oliveira el encargado de demostrar que sí, acabando la carrera en segunda posición tras un intratable Fabio Quartararo, que hacía diabluras en la revirada zona del trazado toscano. Si el combustible les había dado un boost en recta, el nuevo chasis hacía lo propio en las curvas.

Tras el éxito en Mugello, Montmeló dictaría sentencia sobre la pregunta que flotaba en el aire: ¿había sido algo esporádico o las KTM estaban de vuelta? Cualquier duda fue despejada entre las 13:00 y las 13:40 del domingo, donde Miguel Oliveira dio una exhibición magistral de pilotaje para hacerse con una victoria que parecía reservada a Quartararo, acabando con el duopolio ganador de Ducati y Yamaha.

Pensar en el título en este 2021 se antoja precipitado, ya que la travesía de cinco carreras en el desierto se ha traducido en un gran lastre de puntos en la general. Pero para ser la última marca en llegar a MotoGP, eso es casi lo de menos. Lo que ha hecho KTM en este 2021 es una auténtica demostración de capacidad de reacción, lo que necesita cualquier marca que quiera aspirar a conquistar la categoría reina del motociclismo de velocidad.

Para entender la magnitud de la dificultad de cómo KTM ha sido capaz de dar la vuelta a la tortilla en un tiempo récord basta con mirar las recientes dificultades de otros constructores: Honda está más perdida que el barco del arroz, hasta hace poco en Yamaha era más fácil ver a los jefes saliendo a pedir perdón que bañándose en champán, Ducati necesitó acogerse a las concesiones de los novatos para volver al podio y Suzuki se desplomó la primera vez que le quitaron las concesiones.

KTM ha revertido la situación en cuestión de meses. La marca austriaca funciona como un engranaje perfecto; dando pasos seguros y aderezando con fichajes estelares como los de Mike Leitner o Dani Pedrosa una filosofía en la que hacen que los pilotos sientan la marca como suya: tal es el caso del portugués Miguel Oliveira, el sudafricano Brad Binder o el que se les unirá en 2022, el australiano Remy Gardner.

Una compañía entera remando en la misma dirección que ha conseguido dejar atrás la zona de turbulencias y remontar el vuelo, teniendo siempre claro que el destino es la cima de MotoGP.

Porque cuando KTM se mete en una modalidad o categoría, lo hace para ganar. Ha dominado el Dakar de forma apabullante durante dos décadas, son la auténtica referencia en el Mundial de MXGP desde hace años, mantienen un pulso en Moto3 contra la todopoderosa Honda e incluso plantaron cara a Kalex cuando se aventuraron en Moto2.

A eso hay que sumar a su inseparable socio Red Bull, cuyos tentáculos han llegado a salir del deporte para adentrarse literalmente en la estratosfera. ¿De verdad alguien duda de que acabarán haciendo cumbre en MotoGP?

Imagen de cabecera: Imago

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De la infinidad de cosas que han sucedido en el primer tercio de temporada 2021 en el Mundial de MotoGP, puede que la más relevante desde una perspectiva global sea la impresionante reacción de KTM, coronada con la victoria del portugués Miguel Oliveira en el Circuit de Barcelona-Catalunya.

La pregunta es: dado que el propio Oliveira acabó 2020 en lo alto con la KTM del equipo Tech 3, ¿qué hace tan relevante su victoria en Montmeló? La respuesta está en lo sucedido durante la pasada pretemporada y las cinco primeras carreras de este curso, en las que las motos de la marca austriaca se encontraban bastante perdidas, pasando a ser una sombra de lo que habían sido el año anterior.

Antes de 2020, KTM solamente tenía un podio en categoría reina, y fue logrado por la pericia de Pol Espargaró, que aprovechó la lluvia caída en Valencia 2018 para llevar la RC16 a un puesto que en seco se antojaba imposible. El año pasado, la producción de podios se disparó hasta siete: cinco del propio Pol (todos ellos terceras posiciones) y las tres victorias: dos de Oliveira y una de Brad Binder. Solo Yamaha ganó más carreras.

Unos resultados que les supusieron la pérdida de las concesiones especiales para aquellos fabricantes ‘nuevos’ o que hayan pasado un año sin podios. Concesiones tales como poder hacer más test, disfrutar de un número mayor de motores (y poder evolucionarlos durante el año) o realizar más wild cards durante el curso.

Unas concesiones que KTM había disfrutado siempre desde su llegada a MotoGP en 2017, por lo que en este 2021 se adentraban en lo desconocido: luchar de igual a igual con las grandes. El inicio fue un jarro de agua fría, y desde la marca austriaca señalaban a Michelin, que cambió la asignación de los neumáticos delanteros y eliminó el compuesto con el que Oliveira ganó en Portimao 2020. Meses después, el luso no pudo ni luchar por el podio en su prueba de casa.

Qatar, Doha, Portugal, España, Francia… los grandes premios pasaban y KTM no aparecía. Se había quedado en una especie de limbo, cerca de Aprilia, por detrás de Suzuki y lejísimos de Yamaha y Ducati, que se repartían las victorias y casi la totalidad de los podios.

Y de repente, el campeonato llegó a Mugello y las KTM empezaron a volar. Como si se hubieran calzado las alas de su patrocinador principal, Binder puso la RC16 -nutrida con un nuevo combustible– a 362,4 km/h en la recta para igualar el récord histórico. Por primera vez en más de una década, una moto era capaz de mirar de tú a tú a las Ducati en recta.

Faltaba ver si el cohete giraba, y fue Oliveira el encargado de demostrar que sí, acabando la carrera en segunda posición tras un intratable Fabio Quartararo, que hacía diabluras en la revirada zona del trazado toscano. Si el combustible les había dado un boost en recta, el nuevo chasis hacía lo propio en las curvas.

Tras el éxito en Mugello, Montmeló dictaría sentencia sobre la pregunta que flotaba en el aire: ¿había sido algo esporádico o las KTM estaban de vuelta? Cualquier duda fue despejada entre las 13:00 y las 13:40 del domingo, donde Miguel Oliveira dio una exhibición magistral de pilotaje para hacerse con una victoria que parecía reservada a Quartararo, acabando con el duopolio ganador de Ducati y Yamaha.

Pensar en el título en este 2021 se antoja precipitado, ya que la travesía de cinco carreras en el desierto se ha traducido en un gran lastre de puntos en la general. Pero para ser la última marca en llegar a MotoGP, eso es casi lo de menos. Lo que ha hecho KTM en este 2021 es una auténtica demostración de capacidad de reacción, lo que necesita cualquier marca que quiera aspirar a conquistar la categoría reina del motociclismo de velocidad.

Para entender la magnitud de la dificultad de cómo KTM ha sido capaz de dar la vuelta a la tortilla en un tiempo récord basta con mirar las recientes dificultades de otros constructores: Honda está más perdida que el barco del arroz, hasta hace poco en Yamaha era más fácil ver a los jefes saliendo a pedir perdón que bañándose en champán, Ducati necesitó acogerse a las concesiones de los novatos para volver al podio y Suzuki se desplomó la primera vez que le quitaron las concesiones.

KTM ha revertido la situación en cuestión de meses. La marca austriaca funciona como un engranaje perfecto; dando pasos seguros y aderezando con fichajes estelares como los de Mike Leitner o Dani Pedrosa una filosofía en la que hacen que los pilotos sientan la marca como suya: tal es el caso del portugués Miguel Oliveira, el sudafricano Brad Binder o el que se les unirá en 2022, el australiano Remy Gardner.

Una compañía entera remando en la misma dirección que ha conseguido dejar atrás la zona de turbulencias y remontar el vuelo, teniendo siempre claro que el destino es la cima de MotoGP.

Porque cuando KTM se mete en una modalidad o categoría, lo hace para ganar. Ha dominado el Dakar de forma apabullante durante dos décadas, son la auténtica referencia en el Mundial de MXGP desde hace años, mantienen un pulso en Moto3 contra la todopoderosa Honda e incluso plantaron cara a Kalex cuando se aventuraron en Moto2.

A eso hay que sumar a su inseparable socio Red Bull, cuyos tentáculos han llegado a salir del deporte para adentrarse literalmente en la estratosfera. ¿De verdad alguien duda de que acabarán haciendo cumbre en MotoGP?

Imagen de cabecera: Imago