_Fórmula 1

Max Verstappen: aprender, pero no renunciar

Abraham Marqués @AbrahamMarques_ 20-04-2018

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El inicio de la temporada 2018 está creando mucha polémica
en torno a la figura de Max Verstappen. El joven piloto de Red Bull está
teniendo un comienzo de año difícil, ya que ha cometido errores en las tres carreras
que llevamos hasta la fecha: trompo en Australia, toque con Hamilton en Bahréin
y colisión con Vettel en China. Los fallos en los dos primeros Grandes Premios
le hicieron perder al piloto holandés muchos puntos, pero sin duda, el que más
factura le ha pasado es su incidente con el alemán de Ferrari.

Todos los fallos que ha cometido tienen un denominador
común: su agresividad al volante. Cuando Max ve cualquier mínima posibilidad de
adelantamiento, se lanza a por ella. Este instinto nos ha dejado maniobras
sensacionales en las tres temporadas que ha disputado en Fórmula 1, pero
también errores humillantes como los que ha cometido en este 2018. El trompo
que realizó en Australia intentando adelantar a Magnussen y el pinchazo con
Hamilton entran dentro del factor riesgo que asume un piloto agresivo. Lo que
no entra es el error con Vettel en China. El piloto de Red Bull no tenía
ninguna posibilidad de adelantar a Sebastian y debía haberse esperado a tener
una oportunidad más clara.

Tras tres años en la máxima categoría del automovilismo,
acumulando un total de 63 Grandes Premios, no se puede decir que sus fallos son
por inexperiencia. Los errores de Verstappen son por su estilo de pilotaje, y
debe aprender de ellos para intentar que no ocurran en el futuro. Obviamente,
su arriesgado estilo hace más probable que cometa fallos, pero no debe
renunciar a esta característica innata que le hace tan especial en la parrilla.
No se le puede exigir a Verstappen que sea calmado porque entonces no sería él.
Lo que si tiene que comprender el piloto de 20 años es que debe ser más cauto
en algunas ocasiones. Daniel Ricciardo le dio una clase magistral sobre esto en
China.

El piloto australiano demostró en la pista que se puede
ganar sin tanta agresividad, esperando el momento adecuado. El vencedor del
Gran Premio de China habría sido Max Verstappen si hubiera tenido esto en
cuenta. Lo tenía todo para ganar cuando intentó adelantar a Hamilton por el
exterior sin haber hueco. El holandés tenía mucho más ritmo que el de Mercedes
y el adelantamiento era solo cuestión de esperar un par de curvas. Lo intentó
donde no se podía, saliéndose de la pista y viendo como Ricciardo, con la misma
estrategia de gomas, le adelantaba. El intento más que frustrado de adelantar a
Vettel evidenció que Max debe refinar su estilo de pilotaje.

La Fórmula 1 necesita a Max Verstappen. Un piloto agresivo
que sea capaz de adelantamientos imposibles en pista. Pero el holandés debe
aprender que no siempre se puede realizar una maniobra espectacular. Debe asimilar
que a veces tiene que calcular mejor los tiempos, o lo que pierda va a ser
mucho mayor de lo que gane. El holandés tiene madera de campeón, pero debe
saber que la impaciencia y la falta de cálculo le pueden jugar muy malas
pasadas en su carrera deportiva.

Casi siempre se aprende más de las derrotas que de las
victorias. Verstappen debe tomarse estas tres últimas carreras como un
aprendizaje para no cometer los mismos errores. Es muy joven, le queda
muchísima trayectoria en la Fórmula 1. Si el holandés asimila sus fallos para
mejorar su estilo sin renunciar a él, dará un paso de gigante
para convertirse en un gran campeón.

 

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El inicio de la temporada 2018 está creando mucha polémica
en torno a la figura de Max Verstappen. El joven piloto de Red Bull está
teniendo un comienzo de año difícil, ya que ha cometido errores en las tres carreras
que llevamos hasta la fecha: trompo en Australia, toque con Hamilton en Bahréin
y colisión con Vettel en China. Los fallos en los dos primeros Grandes Premios
le hicieron perder al piloto holandés muchos puntos, pero sin duda, el que más
factura le ha pasado es su incidente con el alemán de Ferrari.

Todos los fallos que ha cometido tienen un denominador
común: su agresividad al volante. Cuando Max ve cualquier mínima posibilidad de
adelantamiento, se lanza a por ella. Este instinto nos ha dejado maniobras
sensacionales en las tres temporadas que ha disputado en Fórmula 1, pero
también errores humillantes como los que ha cometido en este 2018. El trompo
que realizó en Australia intentando adelantar a Magnussen y el pinchazo con
Hamilton entran dentro del factor riesgo que asume un piloto agresivo. Lo que
no entra es el error con Vettel en China. El piloto de Red Bull no tenía
ninguna posibilidad de adelantar a Sebastian y debía haberse esperado a tener
una oportunidad más clara.

Tras tres años en la máxima categoría del automovilismo,
acumulando un total de 63 Grandes Premios, no se puede decir que sus fallos son
por inexperiencia. Los errores de Verstappen son por su estilo de pilotaje, y
debe aprender de ellos para intentar que no ocurran en el futuro. Obviamente,
su arriesgado estilo hace más probable que cometa fallos, pero no debe
renunciar a esta característica innata que le hace tan especial en la parrilla.
No se le puede exigir a Verstappen que sea calmado porque entonces no sería él.
Lo que si tiene que comprender el piloto de 20 años es que debe ser más cauto
en algunas ocasiones. Daniel Ricciardo le dio una clase magistral sobre esto en
China.

El piloto australiano demostró en la pista que se puede
ganar sin tanta agresividad, esperando el momento adecuado. El vencedor del
Gran Premio de China habría sido Max Verstappen si hubiera tenido esto en
cuenta. Lo tenía todo para ganar cuando intentó adelantar a Hamilton por el
exterior sin haber hueco. El holandés tenía mucho más ritmo que el de Mercedes
y el adelantamiento era solo cuestión de esperar un par de curvas. Lo intentó
donde no se podía, saliéndose de la pista y viendo como Ricciardo, con la misma
estrategia de gomas, le adelantaba. El intento más que frustrado de adelantar a
Vettel evidenció que Max debe refinar su estilo de pilotaje.

La Fórmula 1 necesita a Max Verstappen. Un piloto agresivo
que sea capaz de adelantamientos imposibles en pista. Pero el holandés debe
aprender que no siempre se puede realizar una maniobra espectacular. Debe asimilar
que a veces tiene que calcular mejor los tiempos, o lo que pierda va a ser
mucho mayor de lo que gane. El holandés tiene madera de campeón, pero debe
saber que la impaciencia y la falta de cálculo le pueden jugar muy malas
pasadas en su carrera deportiva.

Casi siempre se aprende más de las derrotas que de las
victorias. Verstappen debe tomarse estas tres últimas carreras como un
aprendizaje para no cometer los mismos errores. Es muy joven, le queda
muchísima trayectoria en la Fórmula 1. Si el holandés asimila sus fallos para
mejorar su estilo sin renunciar a él, dará un paso de gigante
para convertirse en un gran campeón.

 

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