_Atlético

Más difícil tiene el doble de valor

Diego G. Argota @DiegoGArgota21 18-12-2018

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«Para ganar la Champions hay que enfrentarse a los
mejores» o «Cuanto más difícil, mejor sabe» son frases que
repetimos como absolutas aunque en realidad no tengan validez. Porque lo único
cierto es que cuando el balón echa a rodar son 11 contra 11, que del subcampeón
no se acuerda nadie y mucho menos de si el ganador final ha tenido un camino de
rosas o uno de espinas.

No deja de ponerse piedras en el suyo el Atlético de Simeone
de cara a esta Champions League. Bajo el pretexto y la fórmula del trabajo del
partido a partido, no es menos cierto que es imposible no pensar en que la
final del torneo europeo se juega este año en el Metropolitano y que, si en
algún lado está escrito que el Atlético tenga que levantar La Orejona una vez
en su vida, será esta temporada o no será.

Solo había que ganar a un Brujas en su casa. Los belgas no
se jugaban nada porque iban a ser terceros. Pero ni así. El Atlético, que ya se
veía segundo de grupo un par de jornadas antes tras perder el golaverage con el
Borussia, se encontró con que los belgas doblegaban al equipo alemán y les
regalaban la primera plaza a los colchoneros para luego arrebatársela en la última
jornada.

Desde que el técnico argentino llegara al Manzanares, el
Atlético ha jugado seis veces la Champions League. En cuatro ocasiones ha sido
primero de grupo, doblegando a Juventus y Bayern de Múnich, entre otros. Solo
este año ha sido segundo y el año pasado se quedó eliminado en la fase de
grupos.

La Champions es la Champions y no hay rival débil, pero no
es lo mismo tener que medirse a doble partido a la Juventus de Allegri que al
Apoel. Y puestos a elegir… Tampoco es menos cierto, que el Atlético disfruta
sin ser favorito, que le va mejor a su estilo ser dominado que dominador y que
la presión esté en el otro tejado va muy bien con su idiosincrasia.

Quizás por eso, el equipo rinde más cuando el rival es el
Barcelona que cuando es el PSV. Porque los cuatro años en Champions de Simeone
(sin contar éste y el pasado, es decir, viendo las eliminatorias) se pueden
reducir en dos finales jugadas y dos temporadas eliminados antes del partido
definitivo. Y las cuatro veces, el equipo que ha echado al Atleti del torneo ha
sido el mismo.

Pero, más allá del Real Madrid, ¿Quién es el equipo que más
ha hecho sufrir a los rojiblancos? Posiblemente PSV y Bayer Leverkusen, los dos
que agotaron los 180 minutos, aguantaron la prórroga y probaron fortuna en los
penaltis con Jan Oblak como protagonista. Curiosamente, esos dos rivales que
más sencillos parecen a priori si tenemos en cuenta que el Atlético ha
eliminado en cuatro años al Barcelona, dos veces, al Bayern de Múnich, otras
dos, a Chelsea o al AC Milan. Y vale que ninguna victoria ha sido holgada, pero
al menos no ha tenido que irse hasta la tanda de penaltis.

Ahora el coco es la Juventus, o quizás sea el Atlético el
coco de los italianos. No tengo muy claro quién es el equipo que ha salido más
descontento del sorteo. Y es que tras saberse los cruces ayer, el equipo
transalpino ha bajado en favoritismo en las casas de apuestas. Hay quien dice
que la Vecchia Signoria es el candidato número uno para levantar este año el
cetro europeo. No obstante, llevan años preparándose para ello. No en vano, han
jugado dos finales en los últimos cuatro años y, si el fútbol moderno de verdad
le debe algo a alguien, quizás el campeón debería salir de este cruce, con un
Atlético que ha perdido dos de las últimas cinco cuando ya acariciaba el
título.

La Juventus, máquina de competir, ha centrado todas sus
miras esta temporada en este torneo y es por eso que han fichado a Ronaldo,
como guinda a su pastel, como máxima referencia de la Champions, como punta de
lanza a un proyecto ganador que quema sus últimas balas y que tiene sus
cimientos en los Chiellini, Khedira, Bonucci que esperan correr mejor suerte
que un Buffon que tuvo que marcharse sin esa ansiada corona. Su superioridad
además en una liga de gran exigencia como la italiana le hace poder dosificarse
y guardar energías para este torneo del KO.

El antecedente más reciente, eso sí, es positivo para el
Atlético, que en la 14/15 se impuso en fase de grupos a los de Allegri. La
Juve, eso sí, acabaría jugando la final en aquella edición. Se enfrentan dos
estilos parecidos, un partido que tomará altura por la táctica, que será más
una partida de ajedrez que una batalla de fútbol armónico de toque. El camino
empieza cuesta arriba, y cuesta creer que, de superar este primer escollo, la
pendiente no sea aún mayor. Pero sí, aunque solo sea para los puristas, más
difícil tiene el doble de valor. Y esto va a ser muy difícil.

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«Para ganar la Champions hay que enfrentarse a los
mejores» o «Cuanto más difícil, mejor sabe» son frases que
repetimos como absolutas aunque en realidad no tengan validez. Porque lo único
cierto es que cuando el balón echa a rodar son 11 contra 11, que del subcampeón
no se acuerda nadie y mucho menos de si el ganador final ha tenido un camino de
rosas o uno de espinas.

No deja de ponerse piedras en el suyo el Atlético de Simeone
de cara a esta Champions League. Bajo el pretexto y la fórmula del trabajo del
partido a partido, no es menos cierto que es imposible no pensar en que la
final del torneo europeo se juega este año en el Metropolitano y que, si en
algún lado está escrito que el Atlético tenga que levantar La Orejona una vez
en su vida, será esta temporada o no será.

Solo había que ganar a un Brujas en su casa. Los belgas no
se jugaban nada porque iban a ser terceros. Pero ni así. El Atlético, que ya se
veía segundo de grupo un par de jornadas antes tras perder el golaverage con el
Borussia, se encontró con que los belgas doblegaban al equipo alemán y les
regalaban la primera plaza a los colchoneros para luego arrebatársela en la última
jornada.

Desde que el técnico argentino llegara al Manzanares, el
Atlético ha jugado seis veces la Champions League. En cuatro ocasiones ha sido
primero de grupo, doblegando a Juventus y Bayern de Múnich, entre otros. Solo
este año ha sido segundo y el año pasado se quedó eliminado en la fase de
grupos.

La Champions es la Champions y no hay rival débil, pero no
es lo mismo tener que medirse a doble partido a la Juventus de Allegri que al
Apoel. Y puestos a elegir… Tampoco es menos cierto, que el Atlético disfruta
sin ser favorito, que le va mejor a su estilo ser dominado que dominador y que
la presión esté en el otro tejado va muy bien con su idiosincrasia.

Quizás por eso, el equipo rinde más cuando el rival es el
Barcelona que cuando es el PSV. Porque los cuatro años en Champions de Simeone
(sin contar éste y el pasado, es decir, viendo las eliminatorias) se pueden
reducir en dos finales jugadas y dos temporadas eliminados antes del partido
definitivo. Y las cuatro veces, el equipo que ha echado al Atleti del torneo ha
sido el mismo.

Pero, más allá del Real Madrid, ¿Quién es el equipo que más
ha hecho sufrir a los rojiblancos? Posiblemente PSV y Bayer Leverkusen, los dos
que agotaron los 180 minutos, aguantaron la prórroga y probaron fortuna en los
penaltis con Jan Oblak como protagonista. Curiosamente, esos dos rivales que
más sencillos parecen a priori si tenemos en cuenta que el Atlético ha
eliminado en cuatro años al Barcelona, dos veces, al Bayern de Múnich, otras
dos, a Chelsea o al AC Milan. Y vale que ninguna victoria ha sido holgada, pero
al menos no ha tenido que irse hasta la tanda de penaltis.

Ahora el coco es la Juventus, o quizás sea el Atlético el
coco de los italianos. No tengo muy claro quién es el equipo que ha salido más
descontento del sorteo. Y es que tras saberse los cruces ayer, el equipo
transalpino ha bajado en favoritismo en las casas de apuestas. Hay quien dice
que la Vecchia Signoria es el candidato número uno para levantar este año el
cetro europeo. No obstante, llevan años preparándose para ello. No en vano, han
jugado dos finales en los últimos cuatro años y, si el fútbol moderno de verdad
le debe algo a alguien, quizás el campeón debería salir de este cruce, con un
Atlético que ha perdido dos de las últimas cinco cuando ya acariciaba el
título.

La Juventus, máquina de competir, ha centrado todas sus
miras esta temporada en este torneo y es por eso que han fichado a Ronaldo,
como guinda a su pastel, como máxima referencia de la Champions, como punta de
lanza a un proyecto ganador que quema sus últimas balas y que tiene sus
cimientos en los Chiellini, Khedira, Bonucci que esperan correr mejor suerte
que un Buffon que tuvo que marcharse sin esa ansiada corona. Su superioridad
además en una liga de gran exigencia como la italiana le hace poder dosificarse
y guardar energías para este torneo del KO.

El antecedente más reciente, eso sí, es positivo para el
Atlético, que en la 14/15 se impuso en fase de grupos a los de Allegri. La
Juve, eso sí, acabaría jugando la final en aquella edición. Se enfrentan dos
estilos parecidos, un partido que tomará altura por la táctica, que será más
una partida de ajedrez que una batalla de fútbol armónico de toque. El camino
empieza cuesta arriba, y cuesta creer que, de superar este primer escollo, la
pendiente no sea aún mayor. Pero sí, aunque solo sea para los puristas, más
difícil tiene el doble de valor. Y esto va a ser muy difícil.

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