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Marcos Llorente, el triunfo de la fe

Juanfran Moreno @juanfranMM93 10-12-2018

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El mediocentro madridista ha pasado de buscar una salida fuera del Bernabéu en enero a convertirse en una pieza capital en la medular blanca.

“Si hace unos meses me dicen que iba a jugar cuatro partidos seguidos, no me lo hubiese creído”. Permítanme que en mi regreso a esta casa me vaya a atrever a discutir estas palabras de Marcos Llorente. Lógicamente, no lo voy a hacer en un sentido negativo, pero no estoy para nada de acuerdo con esta afirmación.

Porque cuando uno trabaja cada día como si fuese el último es porque se cree. El ser humano se aferra a la esperanza y es cuando la pierde cuando baja los brazos. Marcos Llorente nunca la perdió. Solo un futbolista tan profesional y maduro como el mediocentro blanco puede aterrizar en el once blanco y manejarlo a su antojo. Porque Llorente estaba apartado hace solo unas semanas y la llegada de Solari le abrió las puertas del cielo. 

La temporada pasada fue probablemente la peor de su corta carrera como futbolista. Un año perdido en el que solo puede presumir de sumar al palmarés una Champions League de la que no fue protagonista. Hecho todavía más duro si se tiene en cuenta que Llorente llegaba de completar un curso excelso con el Alavés. 

Este curso todo hacia indicar que iba a ser similar al pasado. Porque Julen Lopetegui no confiaba en él y Santiago Solari en un comienzo tampoco le percibió como una figura aprovechable. Dos factores fueron claves para que Llorente aterrizará en el once titular: el primero, la lesión de Casemiro y el segundo, el naufragio de Dani Ceballos como pivote  frente al Eibar.

Fue el 27 de noviembre de 2018 cuando la historia de Llorente en el Real Madrid sufriría un gran sobresalto. Compareció como titular frente al Valencia y dio un recital. Hizo lo que mejor sabe hacer y lo que un equipo tan anárquico en ocasiones como el Real Madrid agradece, comandó y equilibró un centro del campo que sin la figura de Casemiro solía hacer aguas por todos los costados. 

Desde entonces, Marcos Llorente acumula cuatro partidos consecutivos como titular (Valencia, Roma, Melilla y Huesca). En ellos, ha sido siempre un futbolista vital para conquistar cuatro triunfos consecutivos. Rigor táctico, un recuperador compulsivo, asociación práctica y sobre todo una capacidad para batir líneas y filtrar pases no tan reconocibles en su juego. 

Marcos Llorente ya se puede considerar como la gran noticia de la temporada para el Real Madrid. Ha pasado de contemplar su marcha en enero a tener claro que Casemiro va a tener que recuperar su mejor versión para sacarlo del once. Pero no crean que esto es fruto de la casualidad, el fútbol y la vida siempre premia a los que tienen fe. 

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El mediocentro madridista ha pasado de buscar una salida fuera del Bernabéu en enero a convertirse en una pieza capital en la medular blanca.

“Si hace unos meses me dicen que iba a jugar cuatro partidos seguidos, no me lo hubiese creído”. Permítanme que en mi regreso a esta casa me vaya a atrever a discutir estas palabras de Marcos Llorente. Lógicamente, no lo voy a hacer en un sentido negativo, pero no estoy para nada de acuerdo con esta afirmación.

Porque cuando uno trabaja cada día como si fuese el último es porque se cree. El ser humano se aferra a la esperanza y es cuando la pierde cuando baja los brazos. Marcos Llorente nunca la perdió. Solo un futbolista tan profesional y maduro como el mediocentro blanco puede aterrizar en el once blanco y manejarlo a su antojo. Porque Llorente estaba apartado hace solo unas semanas y la llegada de Solari le abrió las puertas del cielo. 

La temporada pasada fue probablemente la peor de su corta carrera como futbolista. Un año perdido en el que solo puede presumir de sumar al palmarés una Champions League de la que no fue protagonista. Hecho todavía más duro si se tiene en cuenta que Llorente llegaba de completar un curso excelso con el Alavés. 

Este curso todo hacia indicar que iba a ser similar al pasado. Porque Julen Lopetegui no confiaba en él y Santiago Solari en un comienzo tampoco le percibió como una figura aprovechable. Dos factores fueron claves para que Llorente aterrizará en el once titular: el primero, la lesión de Casemiro y el segundo, el naufragio de Dani Ceballos como pivote  frente al Eibar.

Fue el 27 de noviembre de 2018 cuando la historia de Llorente en el Real Madrid sufriría un gran sobresalto. Compareció como titular frente al Valencia y dio un recital. Hizo lo que mejor sabe hacer y lo que un equipo tan anárquico en ocasiones como el Real Madrid agradece, comandó y equilibró un centro del campo que sin la figura de Casemiro solía hacer aguas por todos los costados. 

Desde entonces, Marcos Llorente acumula cuatro partidos consecutivos como titular (Valencia, Roma, Melilla y Huesca). En ellos, ha sido siempre un futbolista vital para conquistar cuatro triunfos consecutivos. Rigor táctico, un recuperador compulsivo, asociación práctica y sobre todo una capacidad para batir líneas y filtrar pases no tan reconocibles en su juego. 

Marcos Llorente ya se puede considerar como la gran noticia de la temporada para el Real Madrid. Ha pasado de contemplar su marcha en enero a tener claro que Casemiro va a tener que recuperar su mejor versión para sacarlo del once. Pero no crean que esto es fruto de la casualidad, el fútbol y la vida siempre premia a los que tienen fe. 

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